| Sede Otras columnas 050219 Carpe Diem ¿Ves esa carretera? Luis Figueroa I. Un chiste viejo cuenta que se encontraron dos presidentes latinoamericanos (y francamente, podrían ser de casi cualquier parte del globo terráqueo). La cosa es que se juntan en la frontera y empiezan a platicar. “¿Cómo te va?”, le pregunta el mandatario del país A, al del país B. “Pues muy bien, vos”, contesta este. “¿Qué tal de comisiones?”, pregunta el primero. “Re bien. ¿Ves aquella carretera?”, dice el del país B. “Si”, contesta el del pais A. “Pues mirá”, dice el presidente B, “20% en mi bolsa”. “¿Ves aquel aeropuerto?” vuelve a preguntar el del país B. “Si”, vuelve a contestar el del país A. “Pues mirá”, comenta el presidente B, “20% en mi bolsa”. Luego de otro par de ejemplos, el mandatario del país B, le pregunta al del país A, “¿Y vos qué tal de comisiones?”. A lo que el presidente del país A contesta “Re bien, vos. ¿ves esa carretera?” Y el presidente del país B se pone los anteojos, entrecierra los ojos, ve el horizonte, no ve carretera alguna y pregunta “¿Qué carretera?” Y el presidente del país A, le responde “Pues, 100 % en mi bolsa”. ¿Por qué es que los políticos corruptos pueden hacer aquello? Parte de la respuesta nos la da Frédéric Bastiat en su ensayo El Estado. Al preguntarse qué es el Estado responde: “Sólo sabemos que se trata de un ser misterioso; e indudablemente es el ser más solicitado, más acosado, más ocupado, más aconsejado, más reprochado, más invocado y más desafiado del mundo”. “Como Fígaro, no sabe ya qué solicitud atender ni a dónde mirar. Las cien mil bocas de la prensa y las tribunas claman todas al unísono que organice el trabajo y los trabajadores, cubra el país de ferrocarriles, irrigue las llanuras, reforeste los bosques, funde granjas agrícolas modelo, eduque a la juventud, asista a los ancianos, nivele las utilidades de todas las profesiones, preste dinero sin intereses a todo el que lo necesite, estimule las artes y entrene músicos y bailarines, restringa el comercio y a la vez establezca una marina mercante”. ¿Se entiende? Los políticos corruptos lo son porque les damos oportunidad para serlo. La otra parte de la respuesta tiene que ver con el hecho de que les pedimos que se metan a hacer cosas, y les damos el dinero para hacerlas, pero luego no les pedimos cuentas. Nos negamos a creer que a los mismos políticos de los que siempre nos estamos quejando por ineptos, corruptos e insensibles, son a los que les exigimos que hagan y deshagan. Estoy leyendo, ahora, que el Fondo Monetario Internacional hizo una evaluación positiva de Guatemala; y ojala que dicho veredicto no se convierta en luz verde para que los grupos de interés y los políticos que los sirven busquen fuentes de financiamiento para sus particulares fantasías. Recordemos lo que advierte Graham Hancock en Lords of Poverty: “Las burocracias a las que me refiero son aquellas que administran la ayuda de Occidente y que la entregan a los pobres del Tercer Mundo en un proceso que fue descrito como una perversión del acto de la generosidad humana”. Y también las sabias palabras de Kiraitu Murungi, ministro de justicia de Kenya: “Lo que hacen los donantes es como violar a una mujer que ya está dispuesta”. II. Cada tanto recibo preguntas acerca de qué significa Carpe Diem. Y bueno, los lectores tienen razón en preguntar porque el latinajo no es fácil. Una amiga me hace bromas con respecto a que quiere decir El día de la carpa, en alusión a los peces que llevan ese nombre. También dice que podría querer decir Apodérate de la carpa. Y esta es la versión que mas se acerca a la realidad: Carpe Diem viene de un poema de Virgilio y quiere decir apodérate del día, en el sentido de hazlo tuyo; o como lo oí en la Sociedad de los poetas muertos, en el sentido de chúpale la médula a la vida. ¡Carpe Diem, pues! Sede |