| Sede Otras columnas 041203 Ocasión singular Luis Figueroa Mecano dice: “Es una ocasión singular/ la de que el dólar este devaluado/ que no hay que dejar escapar/ para viajar a ultramar/ en un momento dado”. Y sí; “la apreciación de las monedas en América Latina está impulsando el aumento de los viajes al exterior de los latinoamericanos”. El hecho de que con pesos, soles, o reales, se puedan comprar más dólares hace que los latinoamericanos le saquen más jugo a sus sueldos. Unos viajan, otros pagan menos de alquiler y otros compran mejores útiles escolares para sus hijos; cada quién de acuerdo con sus valoraciones y sus necesidades. Por eso es que es importante que las monedas tengan precios reales; porque así la gente no sólo paga las alzas, sino que se beneficia de las bajas. Así es como la gente puede tener información confiable de cómo y donde colocar sus ingresos. Por eso es que es despreciable que el dólar se mantenga artificialmente caro para privilegiar a grupos de interés específicos (como en Guatemala), o para mantener una ilusoria y peligrosa estabilidad económica (¡Oh coincidencia!). Ilusoria porque la pretendida estabilidad no es consecuencia de una política económica sana; sino de manipulaciones arbitrarias. Peligrosa porque se logra con un alto costo en términos de falta de empleos, de endeudamiento y de pérdida del valor de los salarios. Así y todo las autoridades monetarias se niegan a abandonar su arrogancia. ¡Hasta traen a Sebastián Edwards para que les recete lo mismo! ¿Y cómo reacciona el Ejecutivo? Mediante la sucia maniobra (inconstitucional) de “despedir” por la prensa al presidente de la Junta Monetaria. ¡Qué colmo!, ya no es suficiente con que se “litigue” por la prensa. ¡Por eso es que, aquí, no hay instituciones! Yo hace ratos que me opongo a las pretensiones manipuladoras de la Junta Monetaria; pero el problema monetario chapín no es de personas, sino de malas políticas. De nada servirá sustituir un funcionario que no entiende la importancia de los precios reales como transmisores de información, por otro que es tres cuartos de lo mismo. Peor aún, si el cambio se hace de forma ilegal y por razones políticas. Otro desatino. Oscar Berger ofrece la posibilidad de “otorgar compensaciones por daños a las víctimas de asaltos en al ruta entre Guatemala y El Salvador”. Imagínese que a un chapín lo asalten en la ruta a México, o en el Cerro de la Cruz, en la Dieciocho Calle, la Bolivar, o en su casa. La víctima no recibirá nada; y lo más seguro es que ni siquiera haya una investigación. Empero, si a un salvadoreño lo asaltan por Cuilapa, ¡aaah, entonces sí recibirá atención!; y tendrá la oportunidad de hacer cola con los exPAC, en espera de su indemnización. ¿Sabe por qué? Porque la administración Berger/Stein no está constituida para “proteger a la persona y a la familia” o a “realizar el bien común” como dice la Constitución. Esta administración sólo considera garantizarles la vida, la libertad, la justicia, la seguridad, la paz y el desarrollo, a aquellos grupos de interés que hagan suficiente presión sobre ella. Para ser justo hay que reconocer que no es una particularidad de esta administración (que sí se esmera, eso sí); y hay que reconocer que los contribuyentes y electores tenemos la culpa. A veces por pedir privilegios para nosotros mismos; y siempre, por consentir que la administración no tenga prioridades, ni sea un gobierno para todos. ¿Qué hicieron los salvadoreños para conseguir que el Berger ofrezca indemnizarlos? Pues amenazaron con poner vallas en su país, advirtiendo que si vienen aquí corren el riesgo de caer en manos de delincuentes. Bueno, ¿y qué pasa con los chapines que vivimos en vilo a causa de los criminales? Pues usted ya sabe: sólo pagamos impuestos y nos aguantamos. ¿Es que nuestras vidas, libertad y propiedades valen menos que las de los vecinos? Técnicamente no; pero los salvadreños (como los exPAC y otros cientos de grupos de interés) sí saben como hacer reaccionar al bueno y manirroto Berger. Sede |