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Carpe Diem


Tyranosaurus rex
Luis Figueroa

No es por casualidad que uno de los dinosaurios más terribles se llame Tyranosaurus.  Tampoco es casualidad que los dos últimos dinosaurios y tiranos del comunismo,  Hu Jintao y Fidel Castro, se hayan encontrado en un abrazo fraternal para “continuar el socialismo”.

“El gobierno chino espera que Cuba siga adelante con su sistema socialista”, declaró el Presidente de la China popular; y agregó que “hacemos sinceros votos porque el pueblo cubano avance sin tregua por el camino de la construcción del socialismo”.

Del abrazo, Cuba obtuvo 16 acuerdos, por medio de los cuales la China roja invertirá millones y millones de dólares en negocios de la isla, seguramente controlados por Castro.  Mi impresión es que como Cuba no levanta cabeza, China pasará a jugar el papel de sugar daddy que tenía la extinta Unión Soviética.

Tales perspectivas han emocionado enormemente a los socialistas chapines (y a sus socios de la oligarquía mercantilista).  Ya se habla de “armar una estrategia para china” y de “abrir relaciones comerciales con el gigante asiático”.  Los peores, entre todos, esperan que la China continental “ordene inversiones en Guatemala y decida importar productos guatemaltecos”.

Yo, que defiendo el comercio libre, entiendo que precisamente por libre, debería ser responsable.  A mi me preocupa que la administración chapina no se sienta incómoda “pidiéndole cacao” a los invasores de Tibet  y a los herederos de Tiananmen, del Gran Salto Adelante y de la Revolución Cultural. 

Me alarma que la
Oli no alcance a distinguir la diferencia moral existente entre hacer negocios privados, y hacerlos con regímenes absolutistas y sus funcionarios, que pueden ordenar que se hagan inversiones. Me extraña que no distingan entre la vida del pueblo chino, y la vida en los pisos alfombrados de Hong Kong y Shangai.

Hace años estaba de moda discutir sobre los
capitales golondrina; y se les temía porque iban y venían de acuerdo con las condiciones de volátiles de los mercados.  Pero, ¿no son peores los capitales de origen político?  ¿No es peor que las inversiones dependan de las arbitrariedades de quienes ejercen el poder político?  Yo entiendo que los socialistas se sientan a gusto invirtiendo capital ajeno en aventuras políticas, o recibiéndolo; pero ¿se puede fundar el desarrollo sobre acuerdos parecidos al chantaje?  El coqueteo con China continental huele a algo más de lo que parece.

El 3 de septiembre pasado, en
The Wall Street Journal, Mary O´Grady advirtió que “dada la visión sobre la libertad, que tiene China, aquello no puede ser bueno para las Americas.  Para equilibrar las cosas, la Casa Blanca debería revisar la diplomacia coja que el Departamento de Estado ha venido practicando.  Necesita una agenda definida por valores americanos que promuevan el crecimiento, signos monetarios sólidos y mercados abiertos”.

También en septiembre, pero de 1999 durante la cumbre entre Taiwán y Centroamérica, el entonces canciller Eduardo Stein me dijo que “aunque China continental nunca ha objetado las relaciones diplomáticas plenas que Guatemala tiene con Taiwán, eso ha sido a condición de que aquello no implique un apoyo público y expreso para el reingreso de la República de China en las Naciones Unidas”. 

La amistad y las supuestas inversiones de la China roja tienen precio; y ya se ve que la agenda china hace ratos que está en la mira de algunos. Es obvio que a los socialistas chapines les conviene pagarlo ya sea para jugarle la vuelta a los Estados Unidos, para seguir ganando la guerra, o para hacer avanzar su causa; y parece que a sus socios no les importa.  Pero, ¿será aquel el único precio? 

¡Siguen los dólares! La Junta Monetaria anda buscando consejo; pero no está dispuesta a escuchar nada que se salga de sus reducidas perspectivas.  Sus integrantes saben que está mal lo que hacen con el dólar; pero no se atreven a resolver el problema de fondo. ¡Dígale No, al sobreprecio artificial del dólar! ¡Dígale No, a la bomba monetaria!

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