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040904


Carpe Diem


¿AK qué?
Luis Figueroa

No es ACA Joe, una marca de ropa que estaba de moda en los 80; sino que es AK-47, el fusil de asalto soviético, de la exguerrilla y de la mafia.

El martes pasado, en cumplimiento de una orden judicial frente al delito de usurpación cometido por un grupo de personas en una finca de Retalhuleu, la Policía Nacional Civil procedió al desalojo de los invasores.  Con lo que no contaban los agentes es con que los usurpadores estaban armados con AK-47.  Para hacer la historia corta hay 9 muertos.

Hace muchas lunas, cuando la exguerrilla supuestamente entregó las armas que utilizaba durante la guerra que protagonizó durante 35 años, algunos advertimos que había algo raro.  Entregaban chatarra, principalmente.  En aquel entonces pensé que las verdaderas armas de la guerrilla aparecerían oportunamente.

Desde hace varias semanas, en la sede de la Academia de Lenguas Mayas, hay una pinta que dice: “No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos”.

¿Qué tiene todo aquello en común?  Vamos despacio. ¿Qué tal si la exguerrilla le pasó las armas buenas a los dirigentes de los grupos de invasores?  La vinculación ideológica y la sinergia, entre ambos grupos han sido evidentes siempre. ¿Qué tal si la dirigencia de la exguerrilla firmó la paz pero retuvo un “brazo disidente”, por si las moscas? Talvez para mantener el estado de terror y de pobreza que les permite tener vigencia en la
embassy row

¿Qué tal si la dirigencia que firmó la paz no tenía liderazgo como para firmar por todos? ¿Qué tal si hay grupos de exguerrilleros que no olvidan, no perdonan y no se reconcilian?  Y, ¿qué tal si están armados y cultivan su relación con la dirigencia de los usurpadores?

Ahora cambiemos los paradigmas; pero agreguemos las desatinadas participaciones del PDH y las ONG agrarias y de derechos humanos cuando hay desalojos (aunque no haya muertos).  Demos un paso más allá de la Guerra Fría.¿Qué tal si la exguerrilla no es la que arma a los invasores? ¿Qué tal si las tierras planas de Reu son propicias para el funcionamiento de pistas clandestinas de aterrizaje? A ver, ¿quiénes cree usted que usan esas pistas?

En el programa
Este o Este, que usted puede ver mañana domingo, a las 20:00 horas en Canal Antigua, el conductor Alfred Kaltschmitt, Sylvia Gereda y yo hablaremos del asunto.

Pero para no dejarlo picado, aquí va un adelanto. ¿Qué pasaría si el crimen organizado está armando a los invasores? ¿Qué pasaría si las organizaciones de derechos humanos, las ONG y la comunidad internacional, todavía atascadas en los paradigmas de la Guerra Fría, no se hubieran dado cuenta?  Yo digo que habría una extraña colaboración entre estos tres últimos grupos y una cosa nostra que ha aprendido a utilizar a los usurpadores en su beneficio.

Hay noticias de que algo así pasó en San Marcos. Recordemos que la colaboración entre la mafia, campesinos pobres y guerrilleros, o grupos afines a ellos, no es nueva aquí, ni en otros lugares. Así ha sido en Colombia, Perú y Bolivia, para citar sólo unos casos.

En estos momentos, mientras usted toma café y lee estas líneas, el gobierno de Guatemala se encuentra en un momento de decisión.  El camino se ha bifurcado y el Gobierno tiene dos opciones:

La primera es asumir su responsabilidad y actuar en base a principios, dejando en claro que a partir de ahora todo delincuente (sin importar sus motivaciones y luego del debido proceso) tendrá que enfrentar las consecuencias legales de sus crímenes.  Si alguien roba, o asesina, se le perseguirá, se le enjuiciará y se le encarcelará, ¡como debe ser!  Igual cosa si alguien comete delito de usurpación. Esta vía facilitaría que el Gobierno recupere la autoridad moral de la que carece y fortalecería el Estado de Derecho.

Pero la administración (y a la larga el Estado de Guatemala) tiene otro camino.  Puede continuar como hasta ahora: de rodillas frente a los exPAC, los transportistas, la mafia, los vendedores callejeros, la dirigencia popular, las maras, Andrés Girón y frente a cualquiera que no tenga escrúpulos para tapar carreteras, o invadir propiedad ajena.  Entonces preparémonos para el nihilismo y para que Guatemala sea la locación de
La virgen de los sicarios II.

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