| Sede Otras columnas 040828 Carpe Diem Batfink y otros recuerdos del futuro Luis Figueroa ¿Recuerda usted a Batfink, un héroe de caricaturas de allá por principios de los 70? Cuando era atacado, el murciélago decía: “Tus balas no pueden herirme, mis alas son como un escudo de acero”. A veces quisiera ser como Batfink. Quisiera poder decir que la pobreza de la mayoría de los guatemaltecos no puede herirme, o que el aumento de la criminalidad no me afecta. Quisiera alas de acero para aislarme del jaleo de todos los días. Pero claro, como no las tengo, me atrinchero aquí y desde estas líneas trato de contribuir con algo al gran diálogo nacional. Por ejemplo, a mi me parece que la mejor forma de ir eliminando la extrema pobreza es mediante la creación de más y más riqueza. Creo, sinceramente, que en lugar de obstaculizar la creación de empleos, deberíamos facilitar su multiplicación. Estoy seguro de que si protegiéramos la formación de capital, en vez de castigarla, casi no habría familias sin sus tres tiempos de comida. Por ejemplo, opino que en vez de distraernos con lo de la violencia aquí, y la violencia allá, al son que nos tocan las ONG, deberíamos desarrollar un sistema de seguridad ciudadana para combatir la criminalidad. Porque es la criminalidad, y no la violencia, el problema que enluta a más y más familias chapinas. Si nos enfocáramos en la criminalidad, en vez de preocuparnos por la violencia, podríamos perseguir delincuentes, procesarlos y castigarlos sin importar si son delincuentes organizados, desorganizados, mareros, cristaleros, carteristas o lo que sea. ¿Recuerda a El hombre par? Mitsuo Sowa tenía un robot que se convertía en su doble. Y el mecano asistía a la escuela, mientras Mitsuo combatía el crimen. Un muñeco así era el sueño de muchos de mis compañeros; y aunque yo no me hubiera dedicado a perseguir supercriminales, seguramente si le hubiera hallado uso a un doble. Ahora mismo, si tuviera un doble, ese sería el que se ocuparía de los exPAC, de Berger y de su diálogo con las maras, de los invasores de propiedades ajenas, de los exfuncionarios y de los cómplices de Alfonso Portillo, de los ecohistéricos, de los posmodernos, de los cachurecos y de cosas similares. ¿Se acuerda de Wilbur? El terminaba, siempre, con la siguiente frase: Esa es otra historia, en El mundo del pequeño Adams. Este era un programa más sesentero; que se transmitía poco antes de que Neil Armstrong pisara la Luna. Wilbur y el pequeño Adams nos mostraban un futuro remoto que ya está aquí. Un mundo de teléfonos móviles, de visitas a Marte y de estaciones espaciales. Batfink, El hombre par, El mundo del pequeño Adams y otros como Jonny Quest (que coincidentemente cumple 40 años en 2004) y el Correcaminos eran algunas de mis caricaturas favoritas. Que, por cierto, contrastan muchísimo con La vaca y el pollito, CatDog, y Happy Tree Friends. ¿Ha visto Happy Tree Friends, en MTV? Los personajes de la serie son un grupo de animalitos tiernos cuyas aventuras siempre terminan horriblemente mal. No importa en qué forma inocente empiecen sus juegos, siempre concluyen en algún tipo de tragedia cruenta. Las historias de Cuddles, Teethy, Flippy, Petunia y sus compañeros me recuerdan iniciativas como la de la CICIACS, que en su origen podrían ser bien intencionadas, pero que en el largo plazo podrían causar daños irreparables al estado de derecho y a la institucionalidad de Guatemala. Por eso es que yo no estoy con la CICIACS, sino con la NOCIACS. ¿Se entiende? Si ciacs, no ciacs. Estoy haciendo un pequeño trabajo sobre las caricaturas. Si usted veía caricaturas en los años 60 y 70, por favor comuníquese conmigo. Si recuerda a El hombre de acero, Meteoro, Matzinger (aunque creo que es ochentera), Fantasmagórico, o incluso Candy, me gustaría saber cuál era su favorita y por qué; pero no sólo se limite a esas. Talvez usted se acuerda de unas que yo no recuerdo. Mi correo electrónico es [email protected] Sede |