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040529

Carpe Diem

La tormenta global
Luis Figueroa

Las primeras escenas de aproximaci�n/ consiguen que te metas/ en la situaci�n/ y poco a poco se va/ desarrollando la acci�n. Mecano

Nunca voy lo suficiente al cine.  Me encantan las pelis y me gusta de todo, o casi de todo; y por eso es que me parecen excesivamente arrogantes aquellos que despotrican contra Hollywood y que quisieran que se pasaran m�s pel�culas elitistas sin tomar en cuenta que las exhibiciones ser�an s�lo para p�blicos de doce, o catorce aficionados.

As� me pas� recientemente con
El abuelo; una extraordinaria producci�n espa�ola que casi vi en funci�n privada, y que hubiera querido compartir con muchas m�s personas. 

A m�, las pel�culas que de verdad me sacan de quicio son las que son pol�ticamente correctas, o las de propaganda deliberada para pol�ticas que niegan que las personas tengan derecho a existir para s� mismas, o que promueven el autosacrificio como el deber, la virtud, y el valor m�s alto. 

Entre las primeras, un ejemplo de lo m�s intragable fue un churro con Kevin Costner llamado
Dragonfly.  Empalagosa como un alfajor ba�ado en miel de abejas y jalea de fresas, ten�a todos los elementos de g�nero, etnia, ambientalismo y altruismo que hay en una check list de lo pol�ticamente correcto.

Entre las segundas, la que peores recuerdos me trae fue
John Q, cuyo evidente objetivo era el de servir de propaganda para un sistema coercitivo de salud p�blica como el que promov�a Hillary Clinton en los Estados Unidos. 

Me disfrut� much�simo
The Patriot porque el h�roe defend�a su libertad, su propiedad y su familia; pero me disgust� mucho Gladiator porque el protagonista serv�a al estado (y al emperador)  y le entregaba su vida. 

Entre las mejores, siempre recordar� la carta que le dej� su madre a Billy Elliot, en la que le aconsejaba:
Be true to yourself.

La semana pasada vi
Troy, que me pareci� entretenid�sima.  Y uno de mis momentos favoritos fue cuando Aquiles le dijo a Briseida que los dioses nos envidian porque somos mortales.  Porque s�lo estaremos aqu� una vez.  Porque s�lo tendremos este momento una vez.

Ahora estoy por ver
The Day Alter Tomorrow.  No se por qu�.  Seguramente por los efectos especiales; porque lo que es su contenido, se pinta como el t�pico churro de propaganda contra aquel viejito del costal que es el cambio clim�tico.

Como consecuencia del efecto de invernadero, la pel�cula propone que habr� un calentamiento global que detendr� la corriente del Golfo, generar� una gran tormenta, la estratosfera cambiar� de lugar con la troposfera, llover�n granizos del tama�o de bolas de boliche y habr� huracanes en Belfast.  Cosas as�.  Muy apropiadas para los efectos especiales que me gustan, pero basadas en ciencia falsa y en mentiras deliberadas.

Por suerte, me top� con un art�culo de Patrik J. Michaels, autor de Meltdown:
The Predictable Distortion of Global Warming by Scientists, Politicians and the Media.

En
el citado art�culo Michaels explica que �el escenario presentado en la pel�cula requiere que uno apague el sistema de vientos o detenga la rotaci�n de la tierra o ambos. La estratosfera se volver� la troposfera cuando las tres leyes de la termodin�mica sean revocadas. El granizo no puede alcanzar el tama�o de una bola de boliche porque su crecimiento est� limitado por la gravedad. Los huracanes no pueden golpear Belfast porque la isla de Irlanda los destruir�a.�

Pel�culas como esta refuerzan los mitos con los que algunos ambientalistas les gusta asustarnos, y Michaels nos advierte contra ellos.  Por ejemplo: no es cierto que los tornados est�n aumentando en n�mero y tampoco es cierto que lo est�n haciendo los huracanes. 

Por dicha ya sabemos lo dados a la histeria que son algunos; pero en su obra
El estado de la humanidad, el c�lebre Julian Simon, profesor de la Universidad de Maryland (donde pas� unos meses como Hubert H. Humphrey Fellow), present� una larga lista de hechos que contradicen e invalidan las predicciones apocal�pticas de aquellos ambientalistas.

Con
The Day After Tomorrow sin duda uno saldr� entretenido y maravillado por lo que se puede hacer con computadoras en el cine; pero es mejor ir si uno est� consciente de que es mala ciencia y mala pol�tica.

A Jacques Chirac: Botellita de jer�z. �No m�s impuestos!


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