| Sede Otras columnas Opi 040320 Figueroa Carpe Diem Un Nobel en Guatemala Luis Figueroa Como yo crecí con el convencimiento de que no se pueden hacer experimentos en las ciencias sociales; y que las matemáticas, en la ciencia económica, son poco menos que brujería, me ha llamado la atención la visita de Vernon L. Smith, a la Universidad Francisco Marroquín. El doctor Smith es nada más y nada menos que “el padre de la economía experimental;” y visitará la UFM para recibir un doctorado honoris causa en Ciencias Sociales. Según una entrevista reproducida por el Centro de Estudios Económico Sociales (teléfono 338-7828), Smith “comenzó como un socialista empedernido que creía que la buena sociedad era aquella en la que algunas personas inteligentes hacían la mayoría de las decisiones sociales, económicas y políticas. Con el paso de los años gravitó hacia una posición libertaria que sostiene que los individuos deberían ser tan libres como sea posible para tomar sus propias decisiones;” y en ese sentido me identifico plenamente con él. Pero, ¿usted, qué opina? En esa entrevista, Smith explica que “sabemos que los mercados son eficientes. Nos gustaría ver si podemos inventar mecanismos de mercado que puedan ser aplicados donde nunca antes han sido utilizados…” y añade que sus amigos y él han desarrollado técnicas para diseñar mecanismos de mercado que deberían funcionar en el mundo real. Y he aquí la genialidad: Smith admite que “no confiamos en nosotros mismos sin hacer experimentos. Los experimentos son los medios por los cuales probamos nuestro conocimiento. Siempre aprendemos cosas y terminamos haciendo cambios a nuestras instituciones modelo, nuestras reglas y nuestros resultados”. En ese sentido vale la pena recordar las palabras del Smith cuando recibió aquél galardón: “Deseo agradecer a F. A. Hayek por enseñarnos que un economista que sólo es un economista no es un buen economista…que la razón utilizada debidamente reconoce sus propias limitaciones y que la civilización descansa sobre el hecho de que todos nos beneficiamos de conocimientos que no poseemos (en cuanto individuos)”. Evidentemente, Smith y sus colegas evaden la fatal arrogancia de creerse directores de una orquesta social; y sin embargo son capaces de aportar ideas y herramientas para llevar el mercado a áreas como el sistema de generación y distribución de energía eléctrica, o de agua, y al de aeropuertos. Por eso es que su visita a Guatemala debería despertar nuestra curiosidad e interés. Aquí no necesitamos las viejas recetas que han fracasado en otras partes. Necesitamos ideas frescas, que no contradigan a la naturaleza y que favorezcan la creatividad. ¿Usted, qué cree? Durante su estancia en Guatemala, Smith se reunirá con estudiantes, académicos, empresarios y funcionarios. Los participantes en el II Seminario Interuniversitario de Economía para la Política (en el que participan alumnos de 7 universidades) tendrán el privilegio de tenerlo entre sus expositores. El doctor Vernon L. Smith, ganador del Premio Nobel, 2002, “por establecer el uso de métodos experimentales en el análisis económico,” es el cuarto Premio Nobel que visita la Universidad Francisco Marroquín para recibir un doctorado honorífico. El primero fue Friedrich A. Hayek, en 1977; le siguió Milton Friedman, en 1978; y luego James M. Buchanan, en 2001. A este último, por cierto, tuve la oportunidad de conocerlo durante el Advanced Diploma in Market Processes que organizó la UFM con la Foundation for Economic Education, de Nueva York. La visita de Smith es oportuna, ahora, porque recién hemos salido de las aguas negras del populismo; y usted, como elector y contribuyente, decidee si regresamos a ellas, o si avanzamos hacia nuevas posibilidades. La rebelión de Atlas: Perdón por el anuncio, pero esto me emociona muy especialmente. El viernes 26 de marzo, a las 6:30 pm, en el auditorio New Media de la UFM, será presentado el extraordinario libro La rebelión de Atlas. Su autora, Ayn Rand, dijo: “No sé si esta tierra en que me paro es el centro del universo. O si es sólo una mota de polvo perdida en la eternidad. Lo que si sé es que la felicidad es posible en esta tierra. Y mi felicidad no es un medio para fin alguno. Es un fin en sí misma”. Si usted está de acuerdo no querrá perderse este evento. ¿Nos vemos? Sede |