| Sede Otras columnas Aviso importante: Este lunes, 12 de enero, no ser� publicada mi columna; sin embargo, a partir del pr�ximo s�bado 17 aparecer� semanalmente los s�bados. 040105 Carpe Diem El poder y el fuego [email protected] �El poder, como el fuego, es un amo temible y un sirviente peligroso;� as� lo dijo George Washington y ten�a raz�n. Ojal� que las nuevas autoridades electas en el Organismo Ejecutivo, en el Congreso y en las municipalidades tengan esta m�xima en cuenta cuando empiecen a gobernar a partir del 14 de enero. Cuando se tiene el poder es f�cil creer que se puede hacer todo con �l. Hay que tener cuidado porque el poder debe estar limitado por las leyes y por la decencia. No importa que tan bueno, tan honrado y tan simp�tico sea el reci�n electo funcionario, ni �l, ni los suyos, deber�an estar exentos de respetar la ley. No importa a qu� nivel est� quien ejerza el poder, r�pidamente ser� rodeado de yes men. �Si se�or presidente, esa idea es magn�fica;� �S� se�or alcalde, su discurso fue buen�simo;� �No se preocupe, se�or diputado, nadie se dio cuenta.� Para poner los pies en la tierra y no dejarse cegar por este tipo de amigos todo funcionario electo deber�a bajarse del ladrillo en que est� subido, sacudirse el mareo, y escuchar a sus cr�ticos de cuando en cuando. En ese sentido la Prensa guatemalteca ha jugado un papel muy importante en la construcci�n de nuestra democracia y de nuestra rep�blica. A falta de verdaderos partidos pol�ticos, que funcionen como intermediarios entre los gobernantes y los gobernados; que sirvan de foros de discusi�n de principios, plataformas y de cursos de acci�n; que lleven al Congreso las grandes discusiones nacionales; y que desde el hemiciclo ejerzan la importante labor fiscalizadora, esas tareas se han trasladado a los grupos de inter�s y a la Prensa. Sin embargo, a largo plazo, eso no es bueno para la democracia, para los grupos de inter�s, ni para la Prensa misma. En Guatemala los partidos pol�ticos son meras organizaciones electoreras que sirven s�lo para llevar a fulano, o a mengano, al poder. Luego se disuelven con mayor, o menor estruendo, y ninguna ha sobrevivido al fuego del poder. La DC permanece en coma gracias a varios millones de quetzales; el MAS se extingui� tras la infame ca�da de Jorge Serrano; y el PAN se desmoron� por la miop�a de su dirigencia. Ahora que empieza un nuevo per�odo constitucional, est� por verse si la clase pol�tica es capaz de consolidad propuestas alrededor de valores compartidos. Est� por verse si la UNE va a sobrevivir a la derrota y si su candidato puede capitalizar su importancia; porque si Berger y la Gana desperdician la oportunidad que tienen, el camino andado ser� muy valioso para Colom. Est� por verse, tambi�n, si la Gana logra tener �xito en su administraci�n y si puede, dentro de cuatro a�os, ofrecer una alternativa que sea digna de consideraci�n para los electores. Alguien dir� que me estoy adelantando mucho. Que ya estoy pensando en las pr�ximas elecciones. Que deber�a ocuparme de cosas m�s inmediatas. Sin embargo, creo firmemente que para que la democracia siga siendo un instrumento �til para cambiar de autoridades pac�ficamente, es urgente que dejemos de improvisar propuestas y que construyamos puentes efectivos entre nosotros. Puentes basados en valores comunes, y no en intereses sectarios. Actualmente los gobernados no tenemos canales de comunicaci�n efectivos ni entre nosotros, ni con los gobernantes; y en esas condiciones, el ansiado pacto de gobernabilidad no ser� efectivo. Si la poblaci�n no se siente representada por la Gana, por la UNE, o por el PAN, de nada servir� que sus dirigentes discutan y acuerden pactos; m�s temprano que tarde tendremos a los grupos de inter�s presionando para que se cumplan sus demandas. En ese sentido urgen verdaderos partidos pol�ticos. Urge que entendamos que el gobierno y el presupuesto general de la naci�n no son una teta comunal. Urge que los diputados fiscalicen al Ejecutivo. Urge que los tribunales sean capaces de impartir justicia de forma r�pida y confiable. Urge que se respeten los contratos. Urge que sean eliminados todos los privilegios. Del pr�ximo gobierno, los ciudadanos necesitamos recibir mensajes claros. �Va a perseguir a los corruptos de esta administraci�n? �Va a reducir el gasto p�blico y a ponerle fin al endeudamiento? �Va a fortalecer al Organismo Judicial? Todo esto es lo que urge verdaderamente. Y si no se entiende que antes de siquiera pensar en romper la pi�ata, hay que fortalecer las instituciones, va a cundir el fuego otra vez, y dentro de cuatro a�os estaremos improvisando de nuevo. Sede |