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030818



Carpe Diem

Que entre más luz
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Las últimas palabras del escritor alemán Goethe, como las recuerda su discípulo Eckerman, fueron algo así como “Abran la persiana, para que entre más luz”.  Frase que algunos han abreviado en la expresión “Más luz”.  Empero, según Kurt Sanftleben hay una tercera opción, que el literato se haya dirigido a su nuera y le haya dicho “Ven hija mía…dame tu garra”.

Bromas aparte, porque un amigo me acaba de decir que últimamente he estado muy serio en estas columnas, la renuncia de tres candidatos presidenciales a sus aspiraciones está arrojando más luz en el panorama electoral.

El primero fue Rodolfo Paíz que había conseguido un trato con la Unión Democrática; pero los resultados magros de su intento por organizar una selección participativa de candidatos, por medio de una especie de elecciones primarias, les había anunciado que sus propuestas no eran muy populares.  O quizás la gente recordaba que él había sido el Ministro de Finanzas creador del concepto de la Deuda Social.  En fin, con 1.0% de apoyo en La Encuesta, Paíz tuvo la gallardía de retirarse a tiempo.

El segundo en salir por el foro fue Rigoberto Quemé, cuya candidatura se apoyaba, principalmente, en el mito de que los indígenas quieren un candidato indígena y que votarán mayoritariamente por opciones indígenas.  Presentado como una posibilidad distinta, pero adherido a proyectos desgastados como el de la Alianza Nueva Nación, con 1.5% de respaldo en La Encuesta, Quemé salió por el foro con la frente en alto.

El tercero en retirarse fue Ricardo Bueso, que luego de comprarle derecho de llave a la Democracia Cristiana y de invertir platales en su campaña, se dio cuenta de que aquel partido era un lastre y de que es más fácil comprar una lechería y una empresa telefónica, que encabezar los comicios. Con 2.4% de intención de voto, Bueso, tiró la toalla con dignidad.

A ver cómo reaccionan los otros candidatos pequeños, y a ver cómo reacciona Alvaro Colom, cuya posición en La Encuesta le debe mucho a que fue el Santa Claus de Fonapaz, en tiempos de Jorge Serrano y a que les endulza el oído a algunos sectores con su imagen de “empresario progre. “

Aquellos actos, que favorecen la unidad,  iluminan el camino hacia el 9 de noviembre y se lo allanan a Oscar Berger.  Sin embargo, éste no debe perder la perspectiva real de su candidatura y la de su posición en La Encuesta.

Berger es un candidato mediocre.  Es percibido como indeciso e inconsistente.  Está copado por tecnócratas; y si a eso le sumamos que eligió como compañero de fórmula a Eduardo Stein, cuyas presuntas actividades durante la guerra ofenden a muchas personas buenas, ¿por qué puntea alto en los sondeos?

La primera razón es que fue alcalde de la ciudad capital y mucha gente lo conoce por eso.  La segunda causa es que ya corrió como candidato presidencial, y auque hizo un berrinche a medio camino, muchos votantes reconocen su cara en los afiches.  El tercer motivo es que algunos han invertido mucho dinero en él, y ya no hay de otra.  El cuarto, muy importante, es que en la carrera por evitar que el FRG termine de apoderarse del Estado, a cualquier costo, Berger es el candidato que parece ser ganador y si hay que escoger entre dos males, pues lo mejor es elegir el mal menor, y apostar contra la tiranía

El punto es que Berger y su gente deben entender que están ahí, por “default.”  No por méritos propios.  No porque él sea el gran líder nacional.  No porque sus supuesto plan de gobierno, o su equipo, inspiren confianza, o esperanza alguna.

En esas condiciones el proyecto de la Gran Alianza está pegado con cinta adhesiva.  Si gana los comicios, el suyo debe ser un gobierno de transición, cuya misión fundamental sea la restitución y el fortalecimiento del estado de derecho, para evitar que las instituciones se sigan corroyendo, y que en las próximas elecciones estemos, otra vez, donde empezamos.

Después de todo esto, alguien pensará: Y entonces, ¡¿qué fregados quiere este columnista?!  ¡Nada le parece! 

Bueno, eso parece, pero no es cierto.  A decir verdad sí tengo un candidato ideal; pero es uno con el que comparta valores.  Para darles una idea, hay una frase de Thomas Sowel que me envió otro amigo por correo electrónico.  La frase dice algo así como “Si has estado votando por políticos que prometen darte cosas a costillas de otros, entonces no tienes derecho a quejarte cuando los políticos tomen tu dinero y se lo den a otros, incluidos ellos mismo.”  Ese es el tipo de candidato que abunda en esta elección, y es, precisamente el candidato por el que no votaría si no me viera obligado.

Y ya que estamos en citas, voy a citar el título de un folleto escrito por un querido maestro. Yo votaría por alguien que entienda que “el camino hacia la pobreza está empedrado con buenas intenciones...y con ignorancia de la economía.”

Entonces, abran la persiana y que entre más luz.


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