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Luis Enrique hizo callar el Bernab�u
El asturiano enmudeci� a una afici�n que le odia desde que abandon� la disciplina del club blanco

Iker Casillas recibi� otra lecci�n de
Luis Enrique. Hace doce a�os un chaval llamado Iker, que jugaba en el infantil del Real Madrid, quiso ver un entrenamiento del primer equipo blanco. Desde la banda, le grit� a Luis Enrique, que era uno de sus �dolos: �Luis Enrique, qu� flaco est�s�, dijo el portero del infantil madridista. �Tu p... madre�, respondi� el asturiano. Y el ni�o se call�. Quince a�os despu�s el asturiano se la volv�a a hacer al portero del Real Madrid y adem�s reivindic� el gesto de echar la camiseta ante la grada del Santiago Bernab�u.

Casillas y
Luis Enrique tienen una relaci�n extra�a. A�os despu�s del incidente de la Ciudad Deportiva, Iker Casillas en una concentraci�n de la selecci�n espa�ola le dijo a Luis Enrique que un d�a se hab�a portado muy mal con �l. El capit�n del Barcelona le pregunt� que c�mo se sent�a �l despu�s de todo y el portero del Real Madrid le respondi�: �Cuando me insultan desde la grada, siempre recuerdo lo que t� me dijiste�.

Luis Enrique, por su parte, se lo tom� por otro lado. �No tienes verg�enza, porque no s�lo me recuerdas que t� eras infantil cuando yo ya jugaba en el primer equipo del Madrid, sino que encima tienes recuerdos de cuando yo era muy mayor�.

Ayer,
Luis Enrique volvi� a marcar un gol en el Santiago Bernab�u. Un gol importante, de esos que da gusto dedicar a la grada como lo hizo el asturiano. Luis sab�a que el partido del Bernab�u era una cita especial, que esta grada no le iba a fallar. No fallarle significaba que el Bernab�u le iba gritar, le iba a dar marcha, lo que m�s le gusta a Luis. El gesto de mostrar la camiseta a la grada, esta vez en el gol norte, vuelve a tener su significado. Luis Enrique se gana a base de visitas al Santiago Bernab�u su sitio en el museo del Barcelona.

Tiene ganado su olimpo ya sea por lo que llega a enervar a los aficionados blancos, como por lo que llega a emocionar a los aficionados del Barcelona. Ante un Ronaldo patoso y que se limita a cumplir el expediente, el Barcelona tiene a un
Luis Enrique al que le encanta encararse a la afici�n rival. A �l, que lo que m�s le gusta es que le griten mientras exhibe su camiseta blaugrana.
Ese es
Luis Enrique, el asturiano que no se reconoce ni del Real Madrid cuando se ve en los  cromos, pero al que le encanta llegar al Santiago Bernab�u con la �senyera� en el brazo. Ayer era la primera vez que el asturiano pod�a salir de capit�n en el campo que un d�a le idolatr�. Ten�a muchas ganas de vivir esa experiencia. Una inoportuna lesi�n ante el Betis hace un a�o le impidi� llevar las cuatro barras en su vista al Santiago Bernab�u.

Iker Casillas siempre tuvo respeto al Barcelona. El portero del Real Madrid sab�a que el jugador m�s peligroso del equipo blaugrana era
Luis Enrique. Le hab�a visto jugar desde esa �poca en la que Iker ten�a doce a�os y Luis llevaba una camiseta en la que ahora no se reconoce. Lleg� la jugada en el minuto 32 en la que Luis Enrique bati� a Casillas y puso en pie el Bernab�u. Lo que le queda al Barcelona es la capacidad de excitar al Bernab�u. Un campo que siente un odio preferencial por el jugador asturiano y que al asturiano le encanta.

Cuando fue sustituido,
Luis Enrique volvi� a sentir ese odio que le tiene el Bernab�u y no es extra�o que luego, ya en la sala de prensa, dedicara el gol a todos los barcelonistas que hab�an celebrado con �l el gol.

Y
Luis sabe que la mejor manera de enervar al Bernab�u es que este asturiano salga a jugar vestido de blaugrana con la �senyera� y que marque un gol al portero que un d�a le grit� �qu� flaco est�s�, cuando �l era infantil y Luis ya jugaba en el primer equipo del Real Madrid.

Sport
Lucho ense�a la camiseta
Qu� silencio! El Santiago Bernab�u mudo y Luis Enrique mostr�ndoles la camiseta. La estir�, con sumo cuidado, para que se viera bien el escudo, para que las franjas blau y grana se notaran m�s. Ense�� la camiseta a una afici�n que pas� del silencio a los pitos de indignaci�n, de rabia. Ten�a que ser �l, Luis Enrique, el que se siente en estos partidos m�s orgulloso de ser del Bar�a. Ense�� la camiseta que adora y se fue al c�rner, para proseguir con el ritual, para llevar la palma al cielo, con ese gesto torero que le hace especial. All� le rodearon, todo el equipo, juntos. �Juntos!.

Entr� el primero al campo y fue el �nico que se salt� el saludo de cortes�a, esos brazos en alto para aplaudir al respetable. �l no ten�a a nadie que aplaudir ah�. Se abraz� a Fernando Hierro, que incluso le bes�. Han sido compa�eros de selecci�n al margen de haber compartido unos a�os en Madrid que el capit�n ha olvidado. As� lo ha querido, no se reconoce en los cromos con la camiseta blanca, pero lo m�s importante, ama su zamarra blaugrana. No crean que es un cuento, no piensen que el f�tbol actual ha acabado con los rom�nticos. '
Lucho', el capit�n, es un tipo aut�ntico. No necesita fingir. Quiz� debamos agradecer a Elena, su esposa, una catalana discreta, que Luis Enrique ame tanto su ciudad de adopci�n, que sea bandera siendo tan asturiano.

No s�, quiz� influya tambi�n que su mejor amigo en la plantilla es Carles Puyol, el que puede hasta llorar si su equipo pierde. O que pase las tardes con Iv�n de la Pe�a, el �dolo del Bar�a durante tantos a�os.

No importa, lo esencial es que el esp�ritu de
Luis Enrique revolucion� al equipo, lo b�sico es que esa bronca con Overmars de principios de semana despert� al grupo de un peligroso estado ap�tico. Azuz� al pobre de Overmars, que vive ciertamente empanado, pero buscaba Luis Enrique transmitir la furia, la agresividad, la tensi�n a unos futbolistas que necesitaban incluso un azote bien dado. Luis Enrique fue el mejor. Se ech� el partido a esa espalda musculada y sus piernas no flojearon cuando despacito, muy despacito, se encamin� hacia la banda para que Riquelme tuviera sus minutos. Seguro que le encant� sentir los pitos del Bernab�u, seguro que esa camiseta que tan bien promocion� ayer en todo el mundo se peg� a su piel como nunca.

Es �mi capit�n� para Antic, quiz� sea mucho m�s. La reacci�n de orgullo blaugrana tiene la marca del asturiano. Su sello. Merece ese brazalete que luce con orgullo. Merece la camiseta que defiende. Merece que el martes los aplausos del Camp Nou doblen en intensidad a los pitos que le dedic� la afici�n merengue. Y les aseguro que casi nos dejan sordos

M.D

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