EL BERNARD HINAULT Revista l�der A uno Luis Enrique le recuerda a Bernard Hinault, aquel formidable ciclista franc�s de los ochenta. Sin ser un superclase ni un gran escalador muchas veces fue el mejor. Ten�a una sangre bestial y un orgullo descomunal. Era de lo m�s competitivo que se ha vivido en la carretera. Algo de eso pasa hoy con Luis Enrique en el c�sped. Si se habla de �l nunca se dir� que sea un especialista en algo concreto, porque soluciona partidos de todas las maneras. Igual con uno de esos goles a la fuerza, que entran porque deben entrar, que con otro de superclase, cuando se presenta en el �rea tras regatear a tres o cuatro enemigos. A Luis Enrique lo imaginas en situaciones que no se plantean nunca a un superdotado. Quiz� no lo sea. Da la impresi�n de que no lo es. No tiene la abundancia de De la Pe�a con la pelota. Pero est� valorado como un futbolista magn�fico, con un n�mero alt�simo de soluciones. En el fondo asalta los partidos. Aparece a su modo, de muy distintas maneras, casi siempre con un peligro inmenso. Es de esos futbolistas que uno se lo imagina igual marcando un gol de churro que otro para la memoria. Por eso juega igual de lateral que de delantero. Se ha acostumbrado a que lo definan como un chico para todo. De veras que parece m�s joven de lo que es, y no vean lo que cuesta imaginarlo mayor, privado de esas facultades f�sicas. FURIA ESPA�OLA - Agust� Bernaus - Revista GQ Calza un 42, conduce un Porsche Carrera 4s. Vive permanentemente atado a un brazalete tatuado que le recuerda sus or�genes asturianos. Considera que en Par�s hay cosas m�s interesantes que el parque EuroDisney, como por ejemplo un restaurante en la Torre Eiffel desde donde se domina toda la ciudad. Este tipo es muy especial, de esos que tienen el instinto de la victoria sellado en el alma y saben que la derrota es algo que se expulsa a manotazos. Suma la clase a la velocidad, pero sobre todo a una fuerza de la naturaleza que ha dado nuevos argumentos generacionales al viejo lema de la Furia Espa�ola que tantos dividendos ha dado a nuestra selecci�n. Por si alguien todavia lo duda, miren el brillo de sus ojos. Por �l, hay quien est� dispuesto a pagar 5.000 millones, cifra que tal y como est�n las finanzas del f�tbol ya se le ha quedado peque�a. Puede hacer que todo un pa�s est� pendiente de lo que ocurre en la punta de su bota, instrumento letal de un olfato goleador que ha ido madurando, como el buen f�tbol, con los a�os. EL AZOTE DEL MADRID - Joan M� Batlle - Diario Sport En el Madrid estan de u�as con Luis Enrique, cuando lo que tendr�an es que estarlo con el fen�meno que le amarg� con la suplencia una temporada y propici� su marcha al Camp Nou. Y por si no les dol�a bastante haber regalado al Bar�a a uno de los mejores futbolistas de este pa�s, el domingo tuvieron doble raci�n de quina. Luis Enrique les marc� dos goles y fue el principal causante del calvario y humillaci�n que el equipo de Hiddink pas� en el estadio barcelonista. El asturiano es pieza clave en el Bar�a como lo ser�a en cualquier equipo del mundo, Real Madrid incluido. Ha alcanzado la plena madurez como futbolista y, por lo tanto, atraviesa por los mejores momentos de su carrera. Su ambici�n y mentalidad ganadora imprimen car�cter al equipo. No hay m�s que ver como la reacci�n del Bar�a ha coincidido, entre otras cosas, con su recuperaci�n. Y tambi�n, c�mo cuando no est� fino, como en la copa frente al Valencia, el equipo lo acusa. Pero por mucho que se empe�en en la capital, el partidazo que hizo frente al Madrid nadie se lo quita. DONDE M�S DUELE Revista Don Bal�n "�D�nde est� Luis Enrique?" pregunt� Capello a su llegada al Bernab�u en el verano del 96. "Se ha ido al Bar�a", le informar�n. El italiano, que tiene al asturiano por uno de los mejores jugadores del mundo, se llev� las manos a la cabeza. No hay para menos. A decir verdad, fue el �nico que lament� profundamente su marcha. Ni Lorenzo Sanz ni los aficionados blancos se rasgaron las vestiduras por aquella baja ni, por supuesto, imaginaron cu�l hab�a de ser el futuro del centrocampista en las filas de su eterno rival. Para m�s inri, el asturiano lleg� al Camp Nou con carta de libertad. Pronto se pudo comprobar el clamorodo error del club blanco. En la temporada 96-97, a las �rdenes de Bobby Robson, Luis Enrique cuaj� una campa�a espectacular rubricada con 17 goles, uno m�s de los que consigui� durante sus cinco temporadas vestido de blanco. El asturiano se hab�a puesto el list�n muy alto. Pero lo super� al a�o siguiente, ya con Van Gaal en el banquillo, en un a�o soberbio en el que firm� 18 dianas. Ahora nadie se atreve a decir que ya no lo puede hacer mejor. En la actual temporada suma ya 7 goles a pesar de haber estado lesionado durante dos meses. Los dos �ltimos, frente al Real Madrid. Y pensar que en el Bernab�u le silbaban..... |