Despu�s de jugar dos de los tres partidos de la clasificaci�n, Luis Enrique tuvo uno de sus momentos
felices en el J.F. Kennedy de Washington, el 2 de julio de 1994. Un gol suyo, en el partido de octavos de final ante Suiza, abrir�a el camino del triunfo al equipo espa�ol.

Pero la imagen que ha pasado a la historia de la selecci�n es la del partido ante Italia. La sangre que salpicaba la camiseta blanca de Luis Enrique era un retrato de la impotencia de todo el equipo espa�ol. Fue el defensa Tassotti quien le dej� maltrecho tras un codazo en el �rea que el �rbitro no quiso ver. Al final vinieron las l�grimas, porque tras un gran partido del equipo de Clemente la efectividad de Roberto Baggio nos ape� de la lucha por el t�tulo.

AL OTRO LADO DE AMAVISCA

En la temporada siguiente, con Valdano en el banquillo del Real Madrid, Luis Enrique vivi� una de sus mejores etapas en el Bernab�u. Esta vez como interior derecho, dado que M�chel hab�a sufrido una grave lesi�n, y que Amavisca viv�a una etapa dorada en la banda izquierda. Entre ambos asistieron a Zamorano para que rematara los goles necesarios para el t�tulo de Liga de ese a�o. Pero la alegr�a dur� bien poco, porque en la campa�a siguiente el equipo no encontr� su sitio en el terreno de juego. Luis Enrique escuch� pitos desde las gradas y Valdano tuvo que dejar paso a Arsenio.

Pese al papel en el Real Madrid, Javier Clemente cont� con Luis Enrique para la Eurocopa de Inglaterra'96. En esta competici�n empez� como titular ante Bulgaria y Francia, pero acab� de suplente, firmando un papel discreto.

Despu�s de esta competici�n y tras un a�o irregular en el Real Madrid, Lorenzo Sanz no renov� el contrato con el asturiano. El presidente blanco estaba m�s preocupado por hacerse con Roberto Carlos o Seedorf y nadie le critic� la marcha de Luis Enrique al Barcelona. Pese a fichar por el eterno rival, su llegada se recibi� con bastante indiferencia en el Nou Camp.

DE FICHAJE VULGAR A ESTRELLA AZULGRANA

En el club azulgrana se encontr� con un viejo amigo del Sporting, el 'pitu' Abelardo, con el que siempre ha mantenido una estrecha relaci�n. No se sabe si por eso o porque el t�cnico ingl�s Robson le dio su confianza desde el primer d�a, pero el hecho es que Luis Enrique empez� a marcar goles desde el primer d�a. Los 17 que anot� en esa primera campa�a en el Nou Camp se comparaban con los 14 que hab�a marcado en sus cinco a�os en Madrid. Pero es que adem�s asist�a a sus compa�eros, robaba balones y aportaba un esp�ritu de lucha encomiable.

El que su primera temporada en Barcelona no fue casualidad lo dej� claro al a�o siguiente. A las �rdenes de Van Gaal, en la 97/98, Luis Enrique volv�a a ser una pieza fundamental, actuando sobre todo en el centro del campo. Los 18 goles de ese a�o dan prueba de su eficacia. As� no es extra�o que Clemente mantuviera su confianza en �l, con plaza fija en el Mundial de Francia'98, donde anot� uno de
los seis goles que el equipo espa�ol marc� ante Bulgaria.

En la campa�a 99/00, Luis Enrique ha tenido luces y sombras. La llegada de muchos jugadores y la incomprensible mentalidad de Louis Van Gaal llevaron a que Luis Enrique viese muchos partidos desde el banquillo.

Adem�s, en el tramo final de la temporada, cuando el t�cnico holand�s le devolvi� la titularidad, una grave lesi�n le apart� de la titularidad y le oblig� a perderse la Eurocopa 2000, donde era uno de los fijos de Jos� Antonio Camacho.
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