| VISI�N | ||||||
| Narrada Por Alejandra Torres. | ||||||
| En un sue�o me
vi caminando por una calle desconocida para mi en compa��a de mis dos hijas Damaris de 14 a�os y Anahi de 10 a�os caminamos una cuadra muy diferente a las otras la diferencia era que a la mitad terminaban las casas y en la otra mitad
hab�a solo ventanas, varias ventanas por las cuales pod�as ver el interior todo en orden, organizado y en apariencia todo en
armon�a. Parec�a una bodega muy amplia y en la mitad de ella hab�a personas dormidas todas en orden cada una sobre un cobertor justo del tama�o de la persona que estaba dormida, eran demasiadas no puedo calcular la cantidad pero todas estaban unidas por un sue�o de inconciencia. En ellas se encontraban unas personas nos daba la bienvenida invit�ndonos ha entrar muy amables, desde ah� pod�a observar que la otra mitad de el sal�n o bodega tambi�n hab�a personas de diferente color de piel, diferente idioma, diferente forma de hablar eran ni�os, adolescentes, adultos y ancianos. En esta mitad no estaban dormidos algunos adormecidos pero no dormidos y otros hablaban pero no se escuchaban sus voces otros hablaban muy bajito era como un susurro y entonces fue en ese momento que algo atrajo mi atenci�n ah� se encontraban dos cobertores vac�os y le dije a mis hijas vamos ha entrar Damaris acepto pero Anahi digo no yo luego las veo y prosigui� su camino. Nosotras fuimos invitadas ha entrar por las personas que estaban en la entrada y nos asignaron los cobertores vac�os estuvimos no se cuanto tiempo ,pero fue mucho charlando con varias personas cuando de repente me levante de una manera que ni yo misma entend�a algo me incomodaba y un fuego empez� ha envolver mi cuerpo y empec� a entonar una alabanza y a danzar las personas se sorprendieron varias me pidieron que bajara la voz otras me insultaron pero segu� y empec� a caminar hac�a la salida en mi hab�a una gran necesidad de salir y tras de mi venia Damaris que uni�ndose a mi entonaba la misma alabanza aun con mas fuerza cuando cruzo la inmensa entrada volteo para atr�s y grande fue mi sorpresa, tras de Damaris ven�an mas personas alabando a Dios por me dio de la alabanza y la la otra mitad, los dormidos estaban despertando yo no entend�a lo que estaba pasando pero de algo estoy muy segura y no cabe la menor duda en mi coraz�n es que el Se�or Jes�s estaba haciendo algo tremendo y maravilloso. |
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