LA SONRISA DE LA AGONIA
Un artista se ha
quedado soñando
dormido sobre el órgano... Los altares,
los cirios, las campanas, meditando se
aduermen, como se aduermen los mares...
Claudican las
canciones seculares
de piedad y de amor que están cantando...
Oyó nuestra alma risas de juglares
bárbaros que, al Cristo agonizando
mofas rudas y estúpidas
hicieron...
Son los mismos de siglos, son los mismos,
los que nunca jamás lo comprendieron...
Y El Clavado, no
podía abrazarlos,
y al sentir de la muerte los abismos,
los labios entreabrió para besarlos...
Fuente: El Unionista 1920. Guatemala. C.A.
LA PAGINA
BLANCA
(En el álbum de
Angelina Dawe)
La página blanca
La página blanca de virginidad...
No fuiste tú quien preguntara un día,
mujer inefable de ojos de azur,
al divino Becquer
de la Andalucía,
de sangre de moro soñadora y leve,
saturada siempre
de melancolía..,
no fuiste tú quien preguntara. un día
al divino Becquer, ¿qué es la poesía?
Y él te respondiera sabio y elocuente
Poesía eres tú!
La pagina blanca
La página blanca de virginidad...
La página blanca, pide la caricia
de la pluma áurea
como el lienzo blanco
de algún artista
soñador enfermo
sueña los pinceles,
quiere entre sus pliegues
voluptuosamente,
envolver las formas
de soñadas vírgenes...
La página blanca
de virginidad...
mi huerto una rosa
fragante me dá
para disecaría
cuidadosamente,
y así abandonarla.
en la página blanca de virginidad...
La lírica flor
no habrá de mustiarse
ni podrá perder nada de su olor...
¡Tiene unas manos para perfumarse,
y el sol de unos ojos le dan su calor!
¡Y se hará el milagro
de la vida eterna!
-Oh! las mariposas que siempre conservan
el oro brillante de sus ténues alas!-
Cuando se abra el álbum,
la flor, que consagro
tendrá el anhelo de aromar tus galas,
mujer inefable de ojos de azur,
y se hará el milagro
de la vida eterna,
en la página blanca de virginidad...
Luís F. Cardoza A.
Fuente: El Unionista. 1 de enero de 1921.
Una lágrima
El místico crepúsculo
silente
vertía los prodigios de sus lumbres,
mientras el sol, tras las erguidas cumbres,
con sus sedas se hundía regiamente...
Se estremecían
del jardín las frondas.
Vn clavel entreabierto, cual sonriente
boca con sed, besábate en la frente.
Y en la tristeza de tus pupilas hondas,
ví engastarse una
lágrima cruelmente
cuando la nieve de una margarita
que deshojabas, dijo "no", hiriente.
Y esa irisada
cristalina gema
condensación perlada de uiia cuita,
atesoraba el alma de un poema!
Luis F. Cardoza
Tomado de Revista Antigua. Semanal de variedades. 15 de agosto de 1919