Tengo un puñado de rosas
en la mano
y un puñado de lirios en el alma
rosas rojas, blancas, amarillas
que al viento lanzare, y así al olvido.
Rosas blancas ingenuas,
inocentes y puras
como el amor primero
blancas como el alma mía
en mis quince primaveras.
Rosas rojas, fuego de pasión abrasadora
delirio, éxtasis de mis noches nupciales,
besos ardientes, hoy ya fríos,
todo mi corazón de púrpura vestido.
Rosas amarillas, tristes rosas....
rosas del ocaso de mi vida,
rosas mustias, marchitas con olor a ceniza
que llenan mi alma de melancolía...
Rosas blancas, rojas, amarillas
símbolo de toda una vida....
Idos para siempre, rosas mías,
desparramadas en el viento...
idos para siempre que ya l a noche entra en mi vida
y cae la niebla del olvido.
No mas mundo, amores, ni tristezas
quiero vivir sola con mi luz interior,
escondida a los ojos del mundo
con la paz que precede a la gran calma
y llevar escondido al emprender el vuelo
despojada del barro de la tierra
un puñado de lirios en el alma
Poema
Va siendo tarde ya en mi vida.....
hora de doblar la esquina en mi ruta
de dejar abandonadas
en medio del camino
las cosas del mundo, de los hombres,
mezquindades, odios, miseria humana.
Ya en mi frente se dibuja
los surcos de pasadas agonías
y mi boca que era
festival perpetuo
de alegres carcajadas
se frunce, y asoma el doliente rictus,
y apenas una sonrisa se dibuja
como huella indeleble
de la fiesta que fue mi vida.....
Mis ojos.........
luminosos ventanales de mi alma
aunque han llorado mucho
guardan aun su brillo
y dejan ver a través de sus cristales
el alma de mi alma.
alma en primavera
lluvia de estruendosos huracanes
maravillosas cataratas de inquietudes
de mi espíritu gallardo
y joven todavía.
He doblado la esquina
dejando atrás la muchedumbre
quiero aislarme, no oír, no ver,
ni en sombra ni a lo lejos,
nada que se asemeje al hombre,
Música libros poesía.......
y un dulce perro de ojos tristes
echado a mis pies
por toda compañía.
Y así.....en dulce calma
esperar la puesta del sol
de mi existencia
que se apagara murmurando
calladamente un poema
y acariciando suavemente
la sedosa cabeza de mi perro.