Recuerdos. . .
por María
Cardoza y Aragón.
"Luis desde pequeño
fué muy inquieto, a tal punto, que en el colegio en que estudió
sus primeras letras se aburría mucho.
Al maestro director Don Clemente Echeverría, se le ocurrió
ponerle un banco especial giratorio para que así él pudiera
darle clases a los demás niños sin que Luis lo interrumpiera
tanto. Esto sirvió de mucho pues así el maestro logró dar sus
clases y también que Luis se interesara en el aprendizaje ya que
se aburría con la monotonía de permanecer sentado en un
escritorio inmóvil.
Lo que ocurrió a pesar de tan ingeniosa silla era que Luis salía del salón corriendo hasta el medio del jardín debido a que veía alguna mariposa o un pajarito que se bañaba en la fuente del jardín.
Su grande y mejor amigo de infancia fué su primo, el doctor Rafael Leal y las actividades de Educación Física de la escuela los ponía a dar exibiciones de boxeo y lucha; se querían mucho pero tomaban tan en serio la exibición que luego de tal quedaban todos moreteados. Ellos siguieron siendo amigos toda la vida.
Luis continuó sus estudios en La Antigua Guatemala, en el Instituto Antonio Larrazabal, en donde nunca lo han querido reconocer con ningún tipo de premio u homenaje ya que las mentes de los maestros que hoy trabajan en este instituto lo consideraron marxista y poca cosa. Después, aproximadamente en el año 1920, se trasladó la familia a la capital en donde estudió Bachillerato en Ciencias y Letras en el Instituto Central para Varones, recién graduado luego de pasar una larga temporada en Cabañas, Zacapa con Lizandro nuestro hermano de padre y el mayor de todos, salió de Guatemala hacia Estados Unidos y de allí a París en donde estudió varios años de Medicina en la Sorbone. En Europa la familia se volvió a reunir y considero que los años que pasamos allá entre Francia e Italia fueron los años más felices de nuestra vida. En ese entonces se encontraban en París Miguel Angel Asturias, Arqueles Vela, Carlos Mérida y muchos otros intelectuales. Mis padres, Laura, Rafaél, Luis y yo, pasamos días inolvidables.
No quiero dejar pasar el mencionar que César Brañas fué su gran amigo de adolescencia y al que también admiró como poeta, César era un poquito mayor que él pero siempre se llevaron muy bien hasta previendo su muerte dec idió donar su cuantiosa biblioteca a la Biblioteca César Brañas de la Universidad de San Carlos de Guatemala en donde se encuentran todos sus libros.
Luis siempre vivió recordando con dulce amargura a su Antigua Guatemala, con el marco de sus majestuosos volcanes, en especial el Volcan de Agua; decía que era la ciudad más bella del mundo."
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