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Laudes
Domingo XXVI Ordinario

Semana II del Salterio.

Martha de Jes�s+
1941-2008

Daniel +
1972-2001

INVITATORIO

V. Se�or, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamar� tu alabanza.

Ant Pueblos del Se�or, reba�o que �l gu�a, bendice
a tu Dios. Aleluya.
[Sal 94][Sal 99][Sal 66][Sal 23]

HIMNO

Cristo, el Se�or,
como la primavera,
como una nueva aurora,
resucit�.

Cristo, nuestra Pascua,
es nuestro rescate,
nuestra salvaci�n.

Es grano en la tierra,
muerto y florecido,
tierno pan de amor.

Se rompi� el sepulcro,
se movi� la roca,
y el fruto brot�.

Due�o de la muerte,
en el �rbol grita
su resurrecci�n.

Humilde en la tierra,
Se�or de los cielos,
su cielo nos dio.

branse de gozo
las puertas del Hombre,
que al hombre salv�.

Gloria para siempre
al Cordero humilde
que nos redimi�. Am�n.

SALMODIA

Ant. 1 Bendito el que viene en nombre del Se�or. Aleluya.

- Salmo 117 -

Dad gracias al Se�or porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.

Diga la casa de Aar�n:
eterna es su misericordia.

Digan los fieles del Se�or:
eterna es su misericordia.

En el peligro grit� al Se�or,
y me escuch� poni�ndome a salvo.

El Se�or est� conmigo: no temo;
�qu� podr� hacerme el hombre?
El Se�or est� conmigo y me auxilia,
ver� la derrota de mis adversarios.

Mejor es refugiarse en el Se�or
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Se�or
que confiar en los magnates.

Todos los pueblos me rodeaban,
en el nombre del Se�or los rechac�;
me rodeaban cerrando el cerco,
en el nombre del Se�or los rechac�;
me rodeaban como avispas,
ardiendo como fuego en las zarzas,
en el nombre del Se�or los rechac�.

Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Se�or me ayud�;
el Se�or es mi fuerza y mi energ�a,
�l es mi salvaci�n,

Escuchad : hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos:
"La diestra del Se�or es poderosa,
la diestra del Se�or es excelsa,
la diestra del Se�or es poderosa."

No he de morir, vivir�
para contar las haza�as del Se�or.
Me castig�, me castig� el Se�or,
pero no me entreg� a la muerte.

Abridme las puertas del triunfo,
y entrar� para dar gracias al Se�or.

sta es la puerta del Se�or:
los vencedores entrar�n por ella.

Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvaci�n.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Se�or quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.

Este es el d�a en que actu� el Se�or:
sea nuestra alegr�a y nuestro gozo.
Se�or, danos la salvaci�n;
Se�or, danos prosperidad.

Bendito el que viene en nombre del Se�or,
os bendecimos desde la casa del Se�or;
el Se�or es Dios: �l nos ilumina.

Ordenad una procesi�n con ramos
hasta los �ngulos del altar.

T� eres mi Dios, te doy gracias;
Dios m�o, yo te ensalzo.

Dad gracias al Se�or porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Esp�ritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Am�n.

Ant. 1 Bendito el que viene en nombre del Se�or. Aleluya.

Ant. 2 Cantemos un himno al Se�or nuestro
Dios. Aleluya.

C�ntico
Dn 3, 52-57

Bendito eres, Se�or, Dios de nuestros padres:
a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito tu nombre, Santo y glorioso:
a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres en el templo de tu santa gloria:
a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres t�, que sentado sobre querubines
sondeas los abismos:
a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres en la b�veda del cielo:
a ti honor y alabanza por los siglos.

Creaturas todas del Se�or, bendecid al Se�or,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Esp�ritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Am�n.

Ant. 2 Cantemos un himno al Se�or nuestro
Dios. Aleluya.

Ant. 3 Alabad al Se�or por su inmensa grandeza. Aleluya.

- Salmo 150 -

Alabad al Se�or en su templo,
alabadlo en su fuerte firmamento.

Alabadlo por sus obras magn�ficas,
alabadlo por su inmensa grandeza.

Alabadlo tocando trompetas,
alabadlo con arpas y c�taras,

alabadlo con tambores y danzas,
alabadlo con trompas y flautas,

alabadlo con platillos sonoros,
alabadlo con platillos vibrantes.

Todo ser que alienta, alabe al Se�or.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Esp�ritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Am�n.

Ant. 3 Alabad al Se�or por su inmensa grandeza. Aleluya.

LECTURA BREVE

Ez 36. 25-27

Derramar� sobre vosotros un agua pura que os pu-
rificar�: de todas vuestras inmundicias e idolatr�as
os he de purificar; y os dar� un coraz�n nuevo, y os
infundir� un esp�ritu nuevo; arrancar� de vuestra
carne el coraz�n de piedra, y os dar� un coraz�n de
carne. Os infundir� mi esp�ritu, y har� que camin�is
seg�n mis preceptos, y que guard�is y cumpl�is mis
mandatos.

RESPONSORIO BREVE

V. Te damos gracias, �oh Dios!, invocando tu nombre.
R. Te damos gracias, �oh Dios!, invocando tu nombre.

V. Pregonando tus maravillas.
R. Invocando tu nombre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Esp�ritu Santo.
R. Te damos gracias, �oh Dios!, invocando tu nombre.

C�NTICO EVANG�LICO

Ant. "El que no est� contra nosotros est� a nuestro
favor", dice el Se�or.

C�ntico de Zacar�as
Lc 1, 68-79

Bendito sea el Se�or, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscit�ndonos una fuerza de salvaci�n
en la casa de David, su siervo,
seg�n lo hab�a predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvaci�n que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado as� la misericordia que tuvo con
nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que jur� a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros d�as

Y a ti, ni�o, te llamar�n profeta del Alt�simo,
porque ir�s delante del Se�or
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvaci�n,
el perd�n de sus pecados.

Por la entra�able misericordia de nuestro Dios,
nos visitar� el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Esp�ritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Am�n.

Ant. "El que no est� contra nosotros est� a nuestro
favor", dice el Se�or.

PRECES.

Invoquemos, hermanos, a nuestro Salvador, que ha
venido al mundo para ser: "Dios-con-nosotros", y dig�-
mosle confiadamente:

Se�or Jes�s, rey de la gloria, s� t� nuestra luz y
nuestro gozo.

Se�or Jes�s, sol que naces de lo alto y primicia de
la humanidad resucitada,
haz que sigui�ndote a ti no caminemos nunca en
sombras de muerte, sino que tengamos siempre
la luz de la vida.

Que sepamos descubrir, Se�or, c�mo todas las crea-
turas est�n llenas de tus perfecciones,
para que as�, en todas ellas, sepamos contem-
plarte a ti.

No permitas, Se�or, que hoy nos dejemos vencer
por el mal,
antes danos tu fuerza para que venzamos al mal
a fuerza del bien.

T� que bautizado por Juan en el Jord�n, fuiste un-
gido con el Esp�ritu Santo,
as�stenos durante este d�a para que actuemos
movidos por este mismo Esp�ritu.

Se pueden a�adir algunas intenciones libres
peticiones

Por Jes�s nos llamamos y somos hijos de Dios;
por ello nos atrevemos a decir:

Padre nuestro .............

ORACI�N.

Se�or Dios, que manifiestas tu poder de una mane-
ra admirable sobre todo cuando perdonas y ejerces tu
misericordia, infunde constantemente tu gracia en no-
sotros, para que, tendiendo hacia lo que nos prometes,
consigamos los bienes celestiales. Por nuestro Se�or
Jesucristo, tu Hijo.

CONCLUSI�N.

V. El Se�or nos bendiga, nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna.
R, Am�n.

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