| Por:
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Carlos
Pelegrín Fernández López Director Desarrollo y
Formación de Telefónica de España |
Juan Manuel
Martínez Carmona Gerente de Desarrollo y Selección de
Telefónica de España |
1. ¿QUÉ ES UNA EMPRESA TECNOLÓGICA?
Únicamente un reducido número de empresas se dedica de forma
intensiva y central a lograr avances en el mundo de la tecnología,
la mayoría de compañías consideradas como tecnológicas son en
realidad empresas de servicios, que sitúan al cliente en el centro
de la organización.
Podemos acercarnos a algún ejemplo. IBM, el gigante de la
informática, ha redefinido su estrategia de negocios hacia la
aplicación de soluciones y la consultoría.
La experiencia reciente de la mayor parte de las empresas de
Internet, actualmente en crisis, nos ha enseñado que no se puede
descuidar en nuestro modelo de negocio la captura y mantenimiento de
una base de clientes que se interesen por nuestra "propuesta
tecnológica".
2. ¿CÓMO PODRÍAMOS DEFINIR UNA EMPRESA TECNOLÓGICA?
Hablamos de organizaciones donde la tecnología es la base de la
propuesta de valor, para reducir los costes de explotación de sus
clientes y/o mejorar sus capacidades comerciales. Fundamentan su
ventaja competitiva en al innovación y en la fiabilidad, más que en
valores como la imagen o el precio, aunque no puedan descuidar estos
factores a la hora de acceder al mercado. Necesitan dedicar
importantes recursos a I+D, precisamente para explotar sus ventajas
ante la competencia.
3. ¿CUÁL ES EL PAPEL DE LA FUNCIÓN DE RR.HH. EN UNA EMPRESA
TECNOLÓGICA?
A los habituales retos que los profesionales de RR.HH. hemos de
abordar en nuestro trabajo, en este caso hay que añadir una especial
exigencia para:
- Captar el talento externo necesario para renovar el tejido
organizativo (sobre todo, en momentos de altas tasas de rotación,
pero también en contextos estables), al mismo tiempo que se
identifica y desarrolla el potencial interno.
- Establecer prácticas de desarrollo y retribución atractivas,
que favorezcan a aquellos profesionales que más valor aportan a la
empresa.
- Proponer planes individuales de formación y desarrollo que
aseguren la mejora de las competencias individuales y, por ende de
la compañía.
- Favorecer y propiciar un estado de dirección coherente con
este entorno, donde el líder debe añadir a sus cualidades más
habituales gran capacidad de delegación y desarrollo de
capacidades.
4. UN MODELO DE COMPETENCIAS DONDE LOS CONOCIMIENTOS GANAN
PESO.
La gestión por competencias, modelo que prácticamente todas las
grandes empresas del país han venido implantando en los últimos años
con distintos niveles de éxito y profundidad, se centran en las
habilidades y actitudes, restando importancia al tradicional
concepto de conocimiento. Así, resulta evidente en empresas de
servicios, que la clave competitiva fundamental, de la que dependen
los ingresos actuales y futuros, es la calidad de servicio, y ésta
depende de factores como la orientación al cliente, la capacidad de
trabajo en equipo, la empatía, etc. de sus profesionales.
Estos elementos son igualmente importantes en las empresas
tecnológicas, pero, a diferencia de una gran superficie o de un
banco, los conocimientos técnicos cobran importancia en los
distintos subsistemas de RR.HH. Por ejemplo: sin ser la variable
decisiva a la hora de tomar una decisión, sí se exigirá un nivel
mínimo de conocimientos a la hora de seleccionar profesionales
internos o externos.
5. ¿QUÉ RETOS TIENE LA FORMACIÓN EN UNA EMPRESA
TECNOLÓGICA?
La Formación es un referente fundamental en la política de RR.HH.
de este tipo de empresas, puesto que el "trabajador tecnológico"
generalmente es muy inquieto intelectualmente y tiene una alta
expectativa de actualización profesional.
El concepto de empleabilidad está muy arraigado entre este tipo
de personas, que valoran por encima de factores como el sueldo el
tipo de trabajo que van a realizar o la tecnología base que
utilizarán.
La innovación constante obliga a las unidades de Formación a
redefinir con frecuencia sus diccionarios y perfiles de
conocimientos y competencias (en especial los conocimientos), con el
fin de aportar, en todo momento, a la consecución de los objetivos
previstos y a la estrategia de la compañía.
Cabe reseñar que, al igual que sucede con los estudios técnicos
universitarios, las necesidades de inversión en Formación, son mucho
mayores en este tipo de empresas que en otras. Así, mientras una
inversión de un 2% sobre la masa salarial puede considerarse alta
para nuestra economía, en general, en este caso específico debería
situarse entre el 2 y el 4% para responder a las necesidades
actuales de actualización permanente de los profesionales. Este
hecho diferencial debería reflejarse en los criterios de asignación
de fondos públicos a Formación.
Los procesos de diseño y puesta en marcha de programas formativos
deben realizarse con mucha mayor rapidez que la tradicional. Unas
semanas o meses pueden resultar fundamentales a la hora de adquirir
una ventaja competitiva (por ejemplo: en el despliegue de la
tecnología ADSL en España). De este modo, se ofrecerán distintas
soluciones de aprendizaje en función de los plazos disponible y
objetivos a alcanzar, rompiendo con la tradicional inercia y ciclos
productivos de la Formación presencial.
Los sistemas de gestión del conocimiento son clave en estas
compañías, dado que la identificación del talento interno resulta
fundamental para el éxito de los programas formativos. En muchas
ocasiones, son las personas de la propia organización las más
indicadas para impartir la Formación al resto, al no existir más
oferta externa capaz de proveer el servicio "customizado" que se
necesita.
Vista la criticidad del conocimiento como fuente de ventaja
competitiva y como indicador de las capacidades de la organización,
este inventario permanente será una base fundamental para otros
subsistemas de RR.HH., e incluso un "input" a la hora de
poder llevar a cabo iniciativas de negocio o cualquier proyecto
relevante.
Otro reto al que nos enfrentamos hoy día, es la formación
"tecnológica" de aquellas personas de la compañía no directamente
relacionada con procesos tecnológicos, necesidad que se hace
especialmente potente con la llegada de la "e-economy". No se
trata, por tanto, de abordar la formación de especialistas, sino de
dotar a toda la comunidad de un nivel mínimo de conocimiento en el
mundo de las nuevas tecnologías que permitan introducir mejoras en
la empresa (eliminar procedimientos burocráticos, dar una respuesta
más rápida al cliente, etc.).
El concepto tan repetido de "Internetización" de la compañía debe
empezar por la posibilidad a todas las personas que la integran de
tener acceso a este nuevo canal de relación con los clientes,
proveedores, ….. Este acceso puede realizarse tanto desde el lugar
de trabajo como desde el hogar. Hablamos de un proceso de
transformación cultural donde la familia juega un lugar importante y
se convierte en "público objetivo" de los esfuerzos del Gobierno y
de las empresas por hacer "calar" esta nueva filosofía.
Al trascender el ámbito de la organización, aunque Formación
lidere o "empuje" este tipo de iniciativas, debe contar con el apoyo
y compromiso de la Alta Dirección.
Tradicionalmente, los mundos de la tecnología ("de los
ingenieros") y del correspondiente al ámbito comercial no han tenido
mucha relación. En los últimos años, las empresas tecnológicas han
impulsado con fuerza el perfil de "ingeniero comercial", esta
transformación ha sido posible en muchas ocasiones por procesos de
formación y desarrollo.
También ha sido muy importante el papel que los equipos de
Formación han realizado en la mejora de las capacidades de
proveedores, suministradores, instaladores, ….., asociados a
procesos de "outsourcing" en un contexto de incremento de los
requerimientos de calidad.
Por último, Formación debe velar por la capacitación en
competencias básicas para el negocio (orientación al cliente y a
resultados, comunicación, trabajo en equipo,…), que no deben
infraponderarse al cobrar mayor importancia que en otras actividades
los conocimientos técnicos.
6. CONCLUSIONES.
En resumen, los equipos que gestionan Formación en empresas
tecnológicas tienen que:
- Conseguir un compromiso de financiación especialmente alto
(2-4% sobre la masa salarial) por parte de la Dirección y otros
agentes.
- Aportar soluciones más ambiciosas en cuanto a conocimientos
que la media.
- Proveer "just in time" un servicio de calidad.
- Mantener un alto nivel de actualización de los especialistas.
- Asegurar los conocimientos mínimos de todas las personas, para
trabajar en "la nueva economía".
- Apoyar los procesos de transformación organizativa.
- No descuidar la formación en competencias básicas.
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