UNIVERSIDAD YACAMBÚ

Vicerrectorado de Estudios Virtuales

Doctorado en Gerencia - Fase III

Elaborado por: Mgsc. Luidys Diaz

E-mail: [email protected]

URL: http://es.geocities.com/luidyst

 

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL Y LOS VALORES  COMO

 FACTORES DETERMINANTES DE LAS COMPETENCIAS

 DEL DESEMPEÑO GERENCIAL

 

 

1.                  Objeto de Estudio

 

En este nuevo milenio, en un entorno agresivo, globalizado, dinámicamente cambiante, y competitivo cuando nos adentramos cada vez más profundamente en la era de la sabiduría  y la información, toda solución está direccionada a la búsqueda propia de resultados eficaces y eficientes, así como hacia el desarrollo de una cultura de gestión en función de las profundas transformaciones económicas, cuyo hilo conductor es la investigación y la innovación por lo que se ratifica la importancia del cambio y la búsqueda de nuevas formas organizativas que respondan a dicho cambio para enfrentar, los retos del entorno con un enfoque estratégico, refiriéndose con este a la utilización de los análisis de las variables (internas y externas) para establecer las estrategias que guíen el comportamiento organizacional en un período de tiempo determinado (Martín, 1997; Gerard, 1998; Romillo y Hernández, 1998; Gárciga, 1999; Martín y otros, 2004). A su vez dichas estrategias deberían ser ejecutadas en correspondencia con un sistema de dirección: por objetivos, por procesos, por valores, por competencias ó integrada de proyectos. Incluso se debe tener en cuenta que en la mayoría de las organizaciones modernas se integran diferentes sistemas, técnicas y herramientas de dirección y gestión. Ahora bien si tenemos presente que del 100% de las capacidades que puede dar de sí mismo una persona (de lo cual no es consciente ella misma), solamente utiliza en sus labores normales entre el 20 y el 40%, el restante 60%, se “extrae” de ella aplicando inteligencia emocional. En el nuevo clima de empresas donde todo cuenta, estas realidades humanas serán más importantes que nunca.  Los grandes cambios son una constante, las innovaciones técnicas, la competencia global y las presiones de los inversionistas son fuerzas en constante crecimiento que llevan al cambio.  A medida que cambian las empresas, también lo hacen los rasgos necesarios para destacarse, hoy cobran muchísima importancia habilidades como: la formación de equipos y la adaptación al cambio.  Los nuevos desafíos requieren nuevos talentos.

 

 

2.                  Planteamiento de la problemática.

 

La Inteligencia Emocional, así como la Gestión por Valores, son temas que han sido estudiados desde hace años atrás, en  la actualidad la incidencia de la elevada competitividad,  se manifiesta  de manera resaltante en los requerimientos de las organizaciones de lideres que actúen y se desenvuelvan como entes integradores de metas, tanto de clientes, empleados como de las organizacionales, por lo que vislumbramos en la presente investigación el convertir estas teorías o métodos en elemento medibles, a objeto de poder incorporarlos en la gestión de las empresas.

 

Estudios, han demostrado que las habilidades de las organizaciones para el logro de sus objetivos y metas dependen en gran medida de las habilidades, estilos de liderazgos que permitirían  a los gerentes del siglo XXI  el controlar, influir y actuar con eficacia, para lo cual entendemos que “Competencias”, podrían ser constituidas por una serie de aportes individuales que como un conjunto interrelacionado de conductas, actitudes, conocimientos y habilidades, representativas y  necesarias para ser eficaz en el desempeño profesional, siendo la competencia de un individuo demostrable y por lo tanto medible, para un aspecto en particular, definido en función de las necesidades del proceso o actividad que debe desempeñar, encontramos entonces una razón por la cual se hace relevante el destacar una serie de competencias importantes en la mayoría de los perfiles gerenciales actuales. La sensibilización de los directivos hacia los problemas éticos, tanto internos como externos a la empresa, es un aspecto que progresivamente está siendo valorado por los inversores, por los clientes y por el resto de la sociedad. Si observamos algunos de los postulados más repetidos en la actualidad, podemos comprobar que constituyen una especie de reconducción de determinadas prácticas, que ya no dan los frutos deseados. La gestión por competencias se abre paso porque efectivamente había personas cuyos perfiles no encajaban del todo en los puestos que ocupaban. La gestión del conocimiento se impone porque, siendo cada vez más valioso (se acepta que estamos ya en la era del conocimiento), el conocimiento no fluye suficientemente por la organización. Ahora ya no importa sólo la sagacidad, la preparación y la experiencia, sino como nos manejamos con nosotros mismos y con los demás.  La nueva medida da por sentado que tenemos suficiente capacidad intelectual y preparación técnica para desempeñarnos en el ambiente organizacional, en cambio se concentra en ciertas cualidades personales, tales como: iniciativa, empatía, adaptabilidad y persuasión. Algunas investigaciones demuestran con precisión qué ciertas cualidades identifican a una estrella en el trabajo, y demuestran qué varias aptitudes humanas constituyen la mayor parte de los ingredientes que llevan a la excelencia laboral…. Muy especialmente, al liderazgo. Es necesario analizar si las organizaciones en la actualidad fomentan estas aptitudes o no, a medida en que el clima organizacional alimente esas facultades, la organización podría ser  más eficiente, productiva y se maximizará la inteligencia del grupo, la interacción sinérgica de los mejores talentos de cada uno, talentos humanos que se hallan en la Inteligencia Emocional. El falso concepto, aunque ampliamente adoptado, según el cual lo que importa para el éxito es sólo el intelecto.  El CI ocupa el segundo puesto, por debajo de la Inteligencia Emocional, para la determinación de un desempeño laboral sobresaliente.

 

Henry Ford, dijo una vez: "Si hay un secreto para el éxito, es el siguiente: entender el punto de vista del otro y ver las cosas con sus ojos". De ser cierto esto, no es suficiente esforzarse por conseguir una buena formación, un título académico o un conocimiento técnico específico. Quién pretenda alcanzar el éxito debe saber manejar con destreza las emociones: las propias y la de los demás. Las emociones positivas estimulan el éxito profesional y personal, si nos gusta y entusiasma la tarea que realizamos, nos resultará un placer cumplir con ella. Si nos sentimos a gusto en nuestro puesto de trabajo porque nuestros compañeros de trabajo son agradables, cooperativos y empáticos, nuestro rendimiento será mayor.

 

Por el contrario las emociones negativas nos frenan: cuando nos disgustamos por culpa del jefe, nos desmotivamos y nos cuesta implicarnos, comprometernos con el Trabajo. Si tenemos miedo de perder nuestro puesto de trabajo, sin darnos cuenta cometeremos más equivocaciones, errores durante la jornada laboral. Cuando los trabajadores temen constantemente ante la posibilidad de perder su puesto de trabajo, su capacidad para rendir en forma efectiva disminuye y se resiente. La inseguridad perjudica el ambiente general de la empresa, los compañeros pasan a ser, en primer lugar, la principal competencia. Comienzan las interrogantes, la imaginación vuela hacia posibles pérdidas: ¿Quién conservara el empleo en la próxima oleada de despidos? ¿Qué hacer para estar entre los que conservaran su empleo? Y he aquí otra deficiencia. Cuando los empleados se hacen a la idea que, según y cómo, no van a quedarse en este trabajo mucho tiempo, apenas se identificarán con la empresa y con sus objetivos.

 

La gran mayoría de los directivos, gerentes y supervisores tienen conciencia de la importancia de la competencia social y, de las competencias gerenciales más importantes entre los ejecutivos, éstos tendrán que tener la capacidad de transmitir a sus colaboradores una sensación de proximidad y de calor humano. Sin embargo, se debe reconocer que en la actualidad y en lo que a estas cualidades se refiere existen grandes carencias en los niveles directivos de las organizaciones.

 

 Ahora Bien, ¿cumplirán nuestros líderes con estos retos de la actualidad?, de ser así, ¿Cual es el porcentaje de máximo cumplimiento?, ¿Cual es el porcentaje del mínimo cumplimiento, sin que se llegue a la anarquía?, dependiendo de este resultado, se justifica proponer y verificar una metodología para definir , medir e incorporar aquellas competencias de la gestión del talento humano y en especial en la gestión del personal gerencial de las empresas con el propósito de sembrar los primeros cimientos de envergadura, teniendo presente que la competencia tiene tres componentes: el saber hacer (conocimientos), el querer hacer (factores emocionales y motivacionales) y el poder hacer (factores situacionales y de estructura de la organización). Las competencias de conocimiento y habilidad tienden a hacer características visibles y relativamente superficiales. Las competencias de concepto de sí mismo, características y motivaciones están más escondidas, más adentro de la personalidad. Y con respecto a la conducta de las personas, señala que viene condicionada por sus valores (sus fines, sus preferencias y su ponderación de los medios para conseguirlos), pero también por otros factores, como los recursos materiales y la información de que disponen. Por años, se ha debatido si los líderes nacen o se hacen.  Igual cosa sucede con la inteligencia emocional.  ¿Las personas nacen con ciertos niveles de empatía, o los adquieren como resultado de experiencias de la vida?.  La investigación científica sugiere en forma muy fuerte que existe un componente genético en la inteligencia emocional.  Las investigaciones psicológicas y del desarrollo demuestran que su fomento cumple también un papel.  Cuanto incide cada ingrediente (el genético y el aprendido),  tal vez nunca se conocerá, pero la investigación y la práctica claramente demuestran que la inteligencia emocional puede aprenderse. Algunas personas necesitan entrenamiento para poder incrementar su inteligencia emocional. En gran medida la inteligencia emocional nace en los neurotransmisores del sistema límbico del cerebro, el cual maneja los sentimientos e impulsos.  Estudios efectuados indican que el sistema límbico aprende mejor mediante la motivación, la práctica extensa y la retroalimentación.  Comparemos esto con el tipo de aprendizaje que ocurre en las neocortezas que manejan  las habilidades analíticas y técnicas.  Las neocortezas captan los conceptos y la lógica.  Esta es la parte del cerebro que establece cómo utilizar un computador o cómo hacer una llamada de ventas después de leer un libro.  Erróneamente (aunque no debe sorprendernos) es la parte del cerebro a la que apuntan la mayoría de los programas de entrenamiento que buscan incrementar la inteligencia emocional.  Para incrementar la inteligencia emocional, las organizaciones deben reenfocar su entrenamiento de manera que incluyan el sistema límbico.  Deben ayudar a que las personas rompan con viejos hábitos.  Esto no solo requiere mucho más tiempo de entrenamiento que los programas convencionales, sino que además implica un enfoque individualizado.

 

De allí que se nos presentan las siguientes inquietudes:

·                     Realmente estos factores (IE y VALORES), inciden en las competencias del desempeño de los gerentes y lideres de empresas?

·                     ¿En que medida estos factores (IE y VALORES), son determinantes en las competencias a objeto de sensibilizar a los directivos hacia los problemas éticos?  

·                      

·                     ¿Es posible aprender la IE y  VALORES ?

 

3.                  Justificación

 

En los últimos años a partir del libro de Howard Gardner,  Frames of Mind” el que  habla de  siete inteligencias, en las cuales ubica las inteligencias personales, lo que ha servido de origen para que los científicos se dieran a la tarea de investigar sobre esas inteligencias personales, por lo tanto si nos centráramos en conceptos tales como:

 

·                     Inteligencia Emocional (IE):  de acuerdo con sus teóricos y propulsores, esta no es más que aquella capacidad de reconocer las emociones de uno mismo y de los otros en la cual incluyen la autoconciencia, la automatización,  la empatía y las habilidades sociales.

 

·                     Valores: el valorar es algo común y cotidiano en nuestras vidas, valoramos las acciones de los otros, las personas en nuestro entorno, lo que nos rodea, al mismo tiempo somos valorados en cuanto a nuestra persona y a nuestras acciones; lo cual no es mas que un indicativo que los seres humanos no somos diferentes ni pasivos frente a la realidad, sino que la sentimos buena o mala, bella o fea,  agradable o deplorable, noble  u ofensiva y esto no es otra cosa  que la valoración; la cual no es mas que la atribución de un valor positivo a algo o alguien; es cualificar, cualificación que no podemos ver ni tocar, por ende un valor es entonces una cualidad, una propiedad o una característica que atribuida a acciones, personas u objetos justifica una actitud positiva y preferencial hacia ellos.

 

·                     La inteligencia es la capacidad de asimilar, guardar, elaborar información y utilizarla para resolver problemas, cosa que también son capaces de hacer los animales e incluso los ordenadores. Pero el ser humano va más allá, desarrollando una capacidad de iniciar, dirigir y controlar operaciones mentales y todas las actividades que manejan información. Aprendemos, reconocemos, relacionamos, mantenemos el equilibrio y muchas cosas más sin saber cómo lo hacemos. Pero tenemos además la capacidad de integrar estas actividades mentales y de hacerlas voluntarias, en definitiva de controlarlas, como ocurre con nuestra atención o con el aprendizaje, que deja de ser automático como en los animales para focalizarlo hacia determinados objetivos deseados, la inteligencia de una persona está formada por un conjunto de variables como la atención, la capacidad de observación, la memoria, el aprendizaje, las habilidades sociales, que le permiten enfrentarse al mundo diariamente. El rendimiento que obtenemos de nuestras actividades diarias depende en gran medida de la atención que les prestemos, así como de la capacidad de concentración que manifestemos en cada momento.

 

·                     Las emociones  son los estados anímicos que manifiestan una gran actividad orgánica, que se refleja en los comportamientos externos e internos,  es una combinación compleja de aspectos fisiológicos, sociales, y psicológicos dentro de una misma situación polifacética, como respuesta orgánica a la consecución de un objetivo, de una necesidad o de una motivación.

 

En la presente investigación, se pretende revisar una serie de fundamentaciones teóricas sobre los mismos y nos proponemos el reforzar términos tales como la ética y la moral, al considerarles para el desenvolvimiento del ser humano en su entorno, la ética como valor tiene una raíz neokantiana (el deber como fin en sí mismo) y fenomenológica (considera la experiencia moral como intuición emocional y material de los valores), razón por la cual tendremos en consideración que la moral pertenece al orden de la acción humana (practicidad) y se relaciona con la actividad en cuanto es producida por el hombre ya que la acción humana (conforme al valor moral) define al hombre mismo.

 

De acuerdo entonces con toda la fundamentación teórica de una diversidad de términos que a pesar de que los usamos a diario, generalmente tenemos una penumbra en su definición precisa. La ética, implica el desarrollo propio, sin atentar contra el libre desenvolvimiento de los demás, es decir, es tratada en un plano subjetivo. La moral, que en ciertas ocasiones se confunde con la ética, va más vinculada a un conjunto de valores instituidos dentro de un grupo social, y que son aprendidos por el individuo, quien actúa y juzga a partir de éstos. Debajo del concepto Ética, aparecen los valores. y debajo de la Moral, encontramos los principios.

 

Los valores, no reconocen más autoridad que la razón, y su definición depende de nosotros mismos, estamos dispuestos a modificarlos o alterar su escala de importancia, según la visión que tengamos en ese momento, forman parte de los objetos, acciones y actitudes que el ser humano persigue por considerarlos valiosos. Dentro de este rubro se encuentran: La salud, la riqueza, el poder, el amor, la virtud, la belleza, la inteligencia, la cultura, en fin, todo aquello que en un momento, deseamos o apreciamos, el valorar es algo común y cotidiano en nuestras vidas, valoramos las acciones de los otros, las personas en nuestro entorno, lo que nos rodea, al mismo tiempo somos valorados en cuanto a nuestra persona y a nuestras acciones; es cualificar, cualificación que no podemos ver ni tocar, por ende un valor es entonces una cualidad, una propiedad o una característica que atribuida a acciones, personas u objetos justifica una actitud positiva y preferencial hacia ellos.

 

4.                  Objetivos

Objetivo General

Explicar la incidencia de la inteligencia emocional y los valores en las competencias del desempeño gerencial.

 

Objetivos Específicos

·   Analizar los factores del entorno organizacional que afectan el desempeño gerencial del empresariado venezolano.

·   Determinar los factores internos que influyen sobre el desempeño gerencial del empresariado venezolano.

·   Evaluar la inteligencia emocional en el desempeño gerencial.

·   Evaluar los Valores individuales en el desempeño gerencial.

·   Evaluar los Valores organizacionales en el desempeño gerencial.

5.                  Marco Teórico

La inteligencia emocional es una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades tales como  el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental, etc. Ellas configuran rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación social. Las personas con habilidades emocionales bien desarrolladas también tienen más probabilidades de sentirse satisfechas y ser eficaces en su vida.

Ya en tiempos de lo Griegos se hablaba de la Alegoría del carro que decían  que el hombre tenía que dominar a dos caballos y que había un auriga que los controlaba a dos apetitos del hombre.

Cinco Componentes De La Inteligencia Emocional

1.      Autoconciencia: Habilidad de reconocer y entender sus emociones, estado de ánimo e impulsos, así como su efecto en los demás. La conciencia de sí mismo es el primer componente de la inteligencia emocional,  lo que tiene  sentido si uno recuerda que el oráculo de Delfos aconsejaba “conócete a ti mismo” miles de años atrás.  La autoconciencia significa tener un profundo  entendimiento de nuestras emociones, fortalezas, debilidades, necesidades e impulsos.  Las personas con una fuerte autoconciencia no son demasiado críticas ni tampoco tienen esperanzas irreales.  Más bien son honestos consigo mismos y con los demás. Las personas con un alto grado de autoconciencia reconocen cómo sus sentimientos los afectan a sí mismos, a otras personas y al desempeño en el trabajo.  Así, una persona auto conciente que sabe que las fechas limites  estrechas despiertan lo peor de sí misma, planea su tiempo cuidadosamente  y realiza su trabajo con anterioridad. 

Una persona con un alto nivel de autoconciencia será capaz de trabajar con un cliente exigente.  Entenderá el impacto de este en su temperamento y las razones profundas de sus frustraciones.  Una persona así entenderá que “las exigencias triviales del cliente nos apartan del verdadero trabajo que debe llevarse a cabo”.  Ira un paso más adelante y desplazará su furia hacia algo más constructivo. La autoconciencia se extiende al entendimiento que cada persona tiene de sus valores y metas.  Una persona altamente auto consciente sabe hacia dónde se dirige y porqué, y por ello es capaz de ser firme a la hora de declinar una oferta de trabajo tentadora en el aspecto financiero, pero que no es acorde con sus principios y metas de largo plazo. Una persona que carezca de autoconciencia está dispuesta a tomar decisiones que le traerán agitación interna pues pisotean sus valores.  En contraste, las decisiones de las personas auto concientes están acordes con sus valores y, en consecuencia, encuentran que su trabajo las llena de vigor. ¿Cómo puede uno reconocer la autoconciencia?  En primer lugar, ésta se presenta como desprevención y habilidad para evaluarse a sí mismo en forma realista.  Las personas con alta autoconciencia son capaces de hablar en forma abierta y precisa, aunque no necesariamente de forma efusiva, acerca de sus emociones y del impacto que éstas tienen en su trabajo.    La autoconciencia también puede ser identificada mediante las evaluaciones del desempeño.  Las personas auto conscientes  conocen sus fortalezas y sus debilidades y se sienten cómodas al hablar de éstas; muchas veces tienen un afán por la crítica constructiva.  En contraste, las personas con una baja autoconciencia interpretan el mensaje de que tienen que mejorar como una amenaza o un signo de fracaso.  Otra forma como se puede identificar a las personas auto conscientes es por la confianza en sí mismas.  Tienen una fuerte comprensión de sus capacidades y son menos propensas a dejarse llevar a fallar, por ejemplo, con tareas en exceso forzadas.  También saben cuándo  pedir ayuda.  Los riesgos que toman en su trabajo son calculados.  Nunca aceptarán un reto que saben que no pueden manejar solos. 

Ellos juegan al nivel de sus propias capacidades. Investigaciones indican que a pesar de lo valioso que resulta tener personas auto conscientes en el trabajo, cuando las empresas buscan líderes potenciales son muchos los altos ejecutivos que no le dan a estos el valor que se merece.  A menudo confunden esta desprevención respecto a los sentimientos con debilidad y no le dan el debido respeto a los empleados que reconocen abiertamente sus limitaciones.  Estas personas son descartadas fácilmente al considerar que no son “suficientemente fuertes” para  liderar a otros.  La verdad es justamente lo contrario.  En primer lugar, generalmente las personas admiran y respetan la desprevención.  Más aún, a los lideres constantemente se les exige hacer juicios que requieren una evaluación cándida y desprevenida de sus capacidades y las de los demás.  ¿Tenemos la pericia gerencial para adquirir a un competidor?, ¿podremos lanzar un producto en el espacio de seis meses?  Las personas que se evalúan a sí mismas honestamente, esto es, de forma auto consciente, están preparadas para hacer lo mismo para las organizaciones que lideran.

2.      Autorregulación: Habilidad para controlar o redirigir impulsos y estados de ánimo.  Propensión a eliminar los juicios;  piensa antes de actuar.  Los impulsos biológicos de  la autorregulación manejan nuestras emociones.   No los podemos dejar de lado, pero sí podemos hacer mucho para manejarlos.  La autorregulación, que es como una conversación interna continuada, es el componente de la inteligencia emocional  que nos libera de ser prisioneros de nuestros sentimientos.  Quienes están comprometidos con esta conversación sienten (como cualquiera) mal humor e impulsos emocionales, pero encuentran la manera de controlarlos y canalizarlos en forma útil.

¿Por qué es tan importante la autorregulación para los líderes? 

·             Las personas que están en control de sus sentimientos e impulsos,  son razonables y capaces de crear un ambiente de confianza y equidad.  En este tipo de ambientes, la politiquería y las peleas internas se reducen drásticamente y la productividad aumenta.  Las personas con talento se congregan en la organización y no están tentadas a dejarla.  La autorregulación tiene un efecto multiplicador hacia abajo.  Nadie quiere ser reconocido como alguien exaltado y de mal genio cuando el jefe es conocido por su serenidad.  Menos mal humor en los altos niveles significa aún menos mal humor en toda la organización.

 

·             La autorregulación es muy importante por razones competitivas.  Todos sabemos que en la actualidad los negocios están llenos de ambigüedad y cambio.  Las empresas se fusionan y se separan regularmente.  La tecnología transforma el trabajo a un ritmo vertiginoso. Quienes logran  dominar sus emociones pueden manejar los cambios.  Cuando se anuncia un nuevo programa de cambio no entran en pánico.  Por el contrario, son capaces de suspender los juicios y empezar a buscar información y escuchar a los ejecutivos que explican el nuevo programa.  A medida que las iniciativas  avanzan, son capaces de moverse junto con ellas.  Algunas veces, incluso lideran el camino.  Al hacer énfasis en la importancia de la autorregulación en el liderazgo y sentar el precedente de que esta refuerza la integridad, la cual no es solo una virtud personal sino también una fortaleza organizacional.  Muchas de las cosas negativas que ocurren en las empresas son resultados de los comportamientos impulsivos.  Las señas de la autorregulación emocional no son difíciles de pasar por alto: propensión a la reflexión y el pensamiento, conformidad con la ambigüedad y el cambio, integridad y habilidad para decir no a los instintos impulsivos. Como la autoconciencia, a menudo la autorregulación no se recompensa.  Las personas que pueden dominar sus emociones son consideradas muchas veces como frías y faltas de pasión.  Las que tienen temperamentos vehementes son consideradas como los líderes clásicos, sus explosiones son consideradas como signos de carisma y poder.  Cuando este tipo de personas llegan a lo más alto, su impulsividad muchas veces funciona en su contra. En las investigaciones, las demostraciones extremas de emociones negativas nunca han surgido como motor de un buen liderazgo.

 

  1. Motivación: Pasión para trabajar por razones que van más allá del dinero y el status.  Propensión a lograr metas con energía y persistencia.  Si hay una cualidad que casi todos los líderes poseen es la motivación.  Los líderes son impulsados a alcanzar logros por encima de las expectativas propias y las de los demás.  La palabra clave aquí es lograr. Muchas personas son motivadas por factores externos, como un salario alto o el status que resulta de tener una posición con un título llamativo, o formar parte de una empresa prestigiosa.  En contraste, quienes tienen potencial para ser líderes se motivan por un deseo profundamente enraizado de tener logros, por el hecho mismo de alcanzarlos.

 

¿Cómo se pueden distinguir lideres que están motivados  por el impulso del logro de los que están movidos por recompensas externas?

 

La primera señal es una pasión por el trabajo mismo: Estas personas buscan desafíos creativos, les encanta aprender y se enorgullecen del trabajo bien hecho.  También despliegan una incansable energía para hacer mejor las cosas.  Personas con este tipo de energía a menudo parecen impacientes con el  status quo.  Son muy persistentes acerca de cuestionamientos acerca de por qué las cosas se hacen de una forma y no de la otra; están ansiosas de explorar nuevos enfoques en su trabajo.

 

Tomemos primero el nivel de desempeño, las personas con alta motivación suelen pedir a sus superiores que les exijan más.  Claro está, un empleado que combine la autoconciencia con la motivación interna reconocerá sus límites pero no por ello se transará  por objetivos que son  demasiado fáciles de cumplir.  Y de aquí se sigue en forma natural que las personas que tienen el impulso de desempeñarse mejor quieren tener una forma de seguirle la pista a su propio progreso, al de su equipo y al de su empresa.  Mientras que las personas con baja motivación hacia el logro son en ocasiones muy quisquillosas con respecto a los resultados, aquellas con alta motivación  hacia el logro registran su desempeño con medidas como rentabilidad o participación en el mercado. Es interesante apuntar que las personas con alta motivación permanecen optimistas, aun cuando la calificación de su desempeño esté en su contra.  En estos casos, la autorregulación se combina con la motivación al logro para sobrellevar la frustración y la depresión que aparecen después de un fracaso o  un retroceso. 

 

Los ejecutivos que tratan de identificar altos niveles de motivación hacia el logro en su equipo pueden buscar una última evidencia: Compromiso hacia la organización.  Cuando las personas quieren su empleo por el trabajo en sí, se sienten muchas veces comprometidas con las organizaciones que hacen posible el trabajo.  Los empleados comprometidos tienden a permanecer con las organizaciones aún cuando son perseguidos por el dinero que ondean los caza talentos.

No es difícil entender  cómo y por qué la motivación al logro se puede traducir en un fuerte liderazgo.

Si uno se establece una escala de desempeño alta para sí mismo, cuando se encuentre en una posición adecuada, hará lo mismo para la organización.  De la misma forma, una orientación a sobrepasar las metas y un interés en llevar registros de desempeño puede ser contagiosa. 

Los líderes con estas cualidades  a menudo pueden rodearse de un equipo de ejecutivos con las mismas cualidades.

Por supuesto, el optimismo y el compromiso organizacional son fundamentales para el liderazgo; trate de imaginar una empresa sin ellos y verá lo difícil que sería.

4.      Empatía: Habilidad para entender la apariencia emocional de los demás. Habilidad  para tratar a las personas de acuerdo con sus reacciones emocionales, de todas las dimensiones de  la inteligencia emocional, la empatía es la más fácil de reconocer.  Todos hemos sentido la empatía de un profesor o un amigo sensible y nos ha golpeado su ausencia cuando estamos con un jefe o entrenador insensible.  Pero cuando se trata de negocios, raramente oímos que las personas sean elogiadas o recompensadas por su empatía.  La palabra misma parece alejada de la vida de los negocios y fuera de lugar entre las duras realidades del mercado.

La empatía no tiene que ver con aquel sentimentalismo estilo “yo estoy bien, tú estas bien”.  Para un líder, la empatía no significa adoptar las emociones de otros como propias y tratar de complacer a todos. Significa considerar los sentimientos de los empleados, junto con otros factores, en el proceso de tomar decisiones inteligentes. Como componente del liderazgo, la empatía es particularmente importante en la actualidad por lo menos por tres razones: 

 

§             El creciente uso de equipos de trabajo, la velocidad de  la globalización y la necesidad de retener el talento.  Consideremos la necesidad de liderar un equipo.  Como lo podrá confirmar cualquiera que haya formado parte de un equipo, éstos son calderas saturadas de emoción en ebullición.  Muchas veces se les pide  a quienes pelean, llegar a un acuerdo, pero si esto es difícil entre dos personas, es mucho más complicado cuando los miembros del equipo aumentan.  Hasta en pequeños grupos de cuatro o cinco miembros se forman alianzas y se establecen agendas interpuestas.  El líder de un equipo debe ser capaz de percibir y entender los puntos de vista de cada uno de los miembros alrededor de la mesa de trabajo.

 

§             La globalización es otra razón para la creciente importancia de la empatía para los líderes de negocios.  El diálogo intercultural puede llevar fácilmente a equivocaciones y malentendidos.  La empatía es el antídoto.  Las personas que la poseen están sintonizadas con las sutilezas del lenguaje corporal; pueden escuchar el mensaje detrás de las palabras habladas.  Más allá de eso, tienen un profundo entendimiento de la existencia e importancia de las diferencias étnicas y culturales.

 

§             Finalmente, la empatía juega un papel clave en la retención del talento, particularmente en la economía de la información de hoy.  Los líderes siempre han necesitado la empatía para desarrollar y retener a la gente buena; pero ahora lo que está en juego es más importante.  Cuando las personas excelentes se marchan, se llevan el conocimiento de la compañía con ellas. Aquí es donde aparecen la consejería y la tutoría.  En repetidas ocasiones se ha demostrado que la consejería y la tutoría son provechosas, no solo para un mejor desempeño sino para una mayor satisfacción en el trabajo y una disminución de la rotación.  Pero lo que hace que la consejería y la tutoría funcionen mejor es la naturaleza de la relación.  Los consejeros y mentores sobresalientes impactan las cabezas de las personas  a quienes ayudan.  Ellos perciben cómo dar una retroalimentación efectiva y saben cuándo empujar para un mejor desempeño y cuándo frenar.  En la forma como motivan a sus protegidos, están demostrando empatía en la acción.

5.      Habilidades sociales: Pericia en el manejo y restricción de redes de relaciones.  Habilidad para encontrar un espacio común y construir simpatía. Los tres primeros componentes de la inteligencia emocional son todos habilidades de auto manejo.  Las dos últimas, empatía y habilidades sociales, tienen que ver con la capacidad de las personas para manejar las relaciones con los demás.  Como componente de la inteligencia emocional, las habilidades sociales no son tan sencillas como parecen.  No es solo un asunto de ser amistoso, a pesar de que las personas con altos niveles de habilidades sociales son rara vez inamistosas.  Por el contrario, la habilidad social es amistad con un propósito: Conducir a las personas hacia la dirección que usted desee, ya sea un acuerdo para una nueva estrategia de mercadeo o entusiasmo frente a un nuevo producto.

Las personas con habilidades sociales tienden a tener un amplio círculo de conocidos y tienen un don para encontrar cosas en común con personas de todo tipo; en otras palabras, un don para  despertar simpatía.  Esto no quiere decir que socialicen continuamente; significa que trabajan conforme a la suposición de que nada importante se puede hacer solo.  Estas personas tienen una red de conocidos lista para ser activada cuando es necesario.  Las habilidades sociales son la culminación de las otras dimensiones de la inteligencia emocional.  Las personas tienden a ser muy efectivas al manejar relaciones en las cuales puedan entender y controlar sus propias emociones y puedan tener empatía con los sentimientos de los otros.  Incluso la motivación contribuye a las habilidades sociales.  Recordemos que las personas que están orientadas al logro tienden a ser optimistas, a pesar de los fracasos y retrocesos.

 

Cuando las personas están muy bien, su “brillo” se ve reflejado en las conversaciones y encuentros sociales.  Son populares y con razón.  Al ser resultados de otras dimensiones de la inteligencia emocional, las habilidades sociales son reconocibles en el trabajo en muchas formas que sonarán familiares.  Por ejemplo, las personas con habilidades sociales son adeptas al manejo de equipos de trabajo: ésta es la empatía en pleno funcionamiento.  Así mismo son expertas en persuasión: ésta es una manifestación que combina  autoconciencia, autorregulación y empatía.  Dadas estas habilidades, quienes son buenos para persuadir saben cuándo deben hacer una súplica emotiva y cuándo funcionará mejor un llamado a la razón.  La motivación, cuando es visible públicamente, hace de estas personas excelentes colaboradores: su pasión por el trabajo se expande a los otros y éstos se ven impulsados a buscar soluciones.

 

Pero algunas veces la habilidad social se manifiesta en formas diferentes a como lo hacen los otros componentes de la inteligencia emocional.  Por ejemplo, algunas veces puede pensarse que las personas con habilidades sociales no hacen nada en su trabajo.  Parecen más bien estar charlando en los corredores con los colegas o bromeando con personas que ni siquiera están conectadas con sus verdaderos trabajos.  Estas personas piensan que no tiene sentido limitar arbitrariamente el alcance de sus relaciones.  Tejen amplios lazos pues saben que en estos tiempos puede necesitar la ayuda de personas que hasta ahora empiezan a conocer.

 

¿Es la habilidad social considerada como una capacidad clave de liderazgo en las empresas?  La respuesta es sí, en especial cuando se compara con otros componentes de la inteligencia emocional.  La gente parece saber intuitivamente que los líderes necesitan manejar relaciones de manera efectiva. Ningún líder  es una isla.  Después de todo la labor de éste es la de hacer el trabajo con la ayuda de otras personas y las habilidades sociales hacen esto posible.  Si un líder no puede expresar su empatía, sería mejor que no la tuviera.  La motivación de un líder será inútil si no puede comunicar su pasión a la organización.  Las habilidades sociales permiten que los líderes pongan a trabajar su inteligencia emocional.

 

Sería tonto afirmar que el tradicional cociente intelectual y las habilidades técnicas no son ingredientes importantes para un fuerte liderazgo.  Pero la receta no estaría completa sin la inteligencia emocional.  Alguna vez se pensó que “sería simpático y positivo” que los lideres de los negocios tuvieran los componentes de la inteligencia emocional.  Pero ahora ya sabemos que, para que el desempeño sea superior, los líderes deben tener estos ingredientes.

 

Entonces, es afortunado que la inteligencia emocional pueda aprenderse. El proceso no es fácil.  Toma tiempo y más que todo compromiso, pero los beneficios de tener una inteligencia emocional bien desarrollada, tanto para el uso individual como para el de la organización,  hace que valga la pena el esfuerzo.

·         Con práctica y persistencia esto puede conducir a resultados duraderos.  Es importante hacer énfasis en que la construcción de la inteligencia emocional propia no puede ocurrir sin un sincero deseo y un esfuerzo concertado.  Un seminario breve no ayudará; tampoco puede uno pretender que la solución sea comprar un manual de cómo hacerlo.  Resulta mucho más difícil aprender a tener empatía (interiorizar la empatía como una respuesta natural hacia las personas),  que volverse diestro en el análisis de regresión estadística. 

 

Goleman afirmó en su última conferencia en Madrid,  que la inteligencia emocional, incluye:

·         La Inteligencia Personal: está compuesta a su vez por una serie de competencias que determinan el modo en que nos relacionamos con nosotros mismos. Esta inteligencia comprende tres componentes cuando se aplica en el trabajo.

·         Conciencia en uno mismo: es la capacidad de reconocer y entender en uno mismo las propias fortalezas, debilidades, estados de ánimo, emociones e impulsos, así como el efecto que éstos tienen sobre los demás y sobre el trabajo. Esta competencia se manifiesta en personas con habilidades para juzgarse a sí mismas de forma realista, que son conscientes de sus propias limitaciones y admiten con sinceridad sus errores, que son sensibles al aprendizaje y que poseen un alto grado de auto-confianza.

Algunos conceptos erróneos de IE

·             Inteligencia emocional no significa simplemente “ser simpático”.  En momentos estratégicos puede requerir, por el contrario, enfrentar sin rodeos a alguien para hacerle ver una verdad importante, aunque molesta, que haya estado evitando.

·             No significa dar rienda suelta a los sentimientos, “sacando todo afuera”.  Por el contrario, significa manejar los sentimientos de modo tal de expresarlos adecuadamente y con efectividad, permitiendo que las personas trabajen juntas sin roces en busca de una meta común.

·             Las mujeres no son “más inteligentes” que los hombres cuando se trata de inteligencia emocional, ni los hombres superiores a ellas.  Las mujeres, en promedio, tienen mayor conciencia de sus emociones, demuestran más empatía y son más aptas para las relaciones interpersonales.  Los hombres por su parte, son más optimistas y seguros de sí mismos se adaptan con más facilidad y manejan mejor el estrés.

·             No son los genes los que determinan nuestro nivel de inteligencia emocional; tampoco se desarrolla sólo en la infancia.  A diferencia del CI, que después de la adolescencia cambia muy poco, la IE parece ser aprendida en gran parte y continúa desarrollándose a medida que avanzamos por la vida y aprendemos de nuestras experiencias.

 

 

Características de Capacidades de la Inteligencia Emocional

1. Independencia. Cada persona aporta una contribución única al desempeño de su trabajo.

2. Interdependencia: cada individuo depende en cierta medida de los demás.

3. Jerarquización: las capacidades de la inteligencia emocional se refuerzan mutuamente.

4. Necesidad pero no-suficiencia: poseer las capacidades no garantiza que se acaben desarrollando.

5. Genéricas: se puede aplicar por lo general para todos.

 

6.                  Marco Metodológico

 

Según Hernández y otros (1996). Una vez que se ha definido el tipo de estudio a realizar y establecidos los lineamientos para la investigación, se debe concebir la manera práctica y concreta de responder a las preguntas de investigación. Esto implica seleccionar o desarrollar un diseño de investigación y aplicarlo al contexto del estudio. El diseño de la investigación señala al investigador lo que debe hacer para alcanzar sus objetivos de estudio y contestar las interrogantes que se han planteado.

Hernández y otros (1996), adoptan la siguiente clasificación del diseño de la investigación: Investigación Experimental e Investigación no Experimental. A su vez, Hernández y otros (1996), citando a Campbell y Stanley, señalan que la Investigación experimental puede dividirse de acuerdo con las categorías: preexperimentos, experimentos puros (verdaderos) y cuasiexperimentos. Por su parte, la Investigación no Experimental se subdivide en diseños transeccionales o transversales y diseños longitudinales.

La presente investigación se clasificará como: Investigación no Experimental Transeccional Descriptiva. Hernández y otros (1996), explican que la investigación experimental transeccional o transversal se centra en analizar cuál es el nivel o estado de una o diversas variables en un punto en el tiempo, su propósito es describir variables.

Técnicas Procedimentales: Revisión documental, descripción de situaciones y realidades que surjan del comportamiento de un conglomerado de individuos, recolección de datos a través de entrevistas, observación en situ, entre otros, descripción del comportamiento de las variables que actúan de manera independiente y sistemática en un escenario, donde se dan lugar las actividades requeridas para el logro de objetivos.

Población: Según Parra (2000), la población es el conjunto integrado por todas las mediciones u observaciones del universo de interés en la investigación. Por lo tanto, pueden definirse varias poblaciones en un solo universo, tantas como características a medir. Al mismo tiempo, manifiesta que la población puede ser finita o infinita.

La población Objeto de estudio de la presente investigación serán los gerentes de las empresas ubicadas en la Sub-región Costa Oriental del Lago del Estado Zulia, afiliadas a la Cámara de la Industria y el Comercio de Cabimas (CAICOC), así como las organizaciones afiliadas a la Asociación de Comerciantes e Industriales del Estado Zulia (ACIZ), ubicadas en la zona en cuestión. Obteniendo una población de 48 gerentes de empresas.

Muestra (fórmula): Sierra (1979), citado por Chávez (2001), explica que el cálculo del tamaño muestral, depende de: La amplitud del universo, finito o no; el nivel de confianza adoptado, error de estimación; y, desviación típica, así como del muestreo que se ha seleccionado. Sierra, citado por Chávez (2001) propone la siguiente formula para universos finitos (como es el caso de la presente investigación):

 

 

 


Donde:

n: Es el tamaño muestral que se calculará.

4: Es una constante.

p y q: Son probabilidades de éxito o fracaso que tienen un valor del 50%, por lo que p y q = 50.

N: El tamaño de la población.

E2: Es el error seleccionado por el investigador.

Y para muestras infinitas, es decir, más de 100.000 unidades:

 

 

 


Donde:

n: Es el tamaño muestral que se calculará.

4: Es una constante.

p y q: Son probabilidades de éxito o fracaso que tienen un valor del 50%, por lo que p y q = 50.

 E2: Es el error seleccionado por el investigador.

Muestreo: Con la finalidad de estimar la muestra a utilizar se debe aplicar la formula de Sierra para poblaciones infinitas:

Datos:

n: Es el tamaño muestral que se calculará.

4: Es una constante.

p y q: 50 y 50.

N: 48 Empresas

E2: 7.

 

 

 

 

 

 


Una vez estimada, utilizando un nivel de confianza del 93%, da como resultado una muestra de 39 gerentes de Empresas.

Modelo del instrumento: La presente investigación utilizará la técnica de investigación mediante encuesta, específicamente el cuestionario y la entrevista.

Bavaresco (1997), señala que el cuestionario es un instrumento, herramienta o medio que recoge información (directa por el encuestador e indirecta por correo). Es considerado como el instrumento que más contiene detalles del problema que se investiga.

Méndez (2001), citando a Tamayo y Tamayo, afirma que el cuestionario es un instrumento formado por una serie de preguntas que se contestan por escrito a fin de obtener información necesaria para la realización de una investigación. Hernández y otros (2001), indican que lo obtenido de las preguntas de un cuestionario puede ser tan variado como los aspectos que mida. Se pueden hablar de dos tipos de preguntas: Cerradas y abiertas. Las preguntas cerradas contienen categorías o alternativas de respuesta que han sido delimitadas y pueden ser dicotómicas (dos alternativas de respuesta) o incluir varias alternativas de respuesta. En cambio las peguntas abiertas no delimitan de antemano las alternativas de respuesta. Por lo cual el número de categorías de respuesta es muy elevado, en teoría, infinito.

En otro orden de ideas, Bavaresco (1997), refiere que la entrevista consiste en la observación de los datos de manera verbal por parte del sujeto informante. Requiere elaborarse preguntas muy bien pensadas antes de estar el entrevistador ante el entrevistado. Es decir, deben ser bien planificadas o estructuradas, de manera sistemática.

La estructurada, llamada también formalizada, planificada, sistemática, estandarizada, normalizada es un formulario debidamente preparado y estrictamente formalizado sobre la base de preguntas que llevan un orden fijo, inmovible. Se suministra por igual a varias personas que conozcan del tema u otras que han vivido ante variables establecidas en la investigación. La no estructurada, se concentra a un tópico y sobre él se genera una serie de preguntas en las que focaliza la entrevista

Procesamiento de la información: Señala Méndez (2001), una vez que se ha cumplido la fase de recolección de la información (y con certeza que ésta es de calidad por ser confiable), viene otra actividad de gran importancia: la tabulación, ordenamiento y procesamiento de la información:

La tabulación implica el ordenamiento de la información que al ser procesada y cuantificada por ítems y agrupada por variables, permite la presentación en tablas. En éstas el investigador hace y registra los cálculos, construye gráficos y produce información que le permite hacer el análisis de la misma. Esta tabulación se puede hacer manual o con el uso de programas como Microsoft Excel.

El ordenamiento se refiere a que el investigador puede construir una tabla por cada una de las preguntas en caso, de que haya utilizado técnicas de recolección, como la encuesta en cualquiera de sus formas, puede elaborar tablas similares para registrar la información recolectada.

Para el procesamiento se pueden hacer en primera instancia con un procesamiento estadístico sencillo (número de frecuencia de los datos y porcentaje). Aunque, pueden realizarse estos cálculos mediante el uso de técnicas estadísticas.

La información recabada en la presente investigación, se tabulará de acuerdo a las variables del estudio y se presentarán los resultados en tablas o gráficos, de forma tal de facilitar la comprensión y análisis de los mismos. Con la finalidad de ordenar y procesar estadísticamente la información se utilizará el programa Microsoft Excel.

Cronograma de actividades

Actividades

Septiembre

Octubre

Noviembre

 1

 2

 3

 4

 5

 6

 7

 8

 9

10

11   12 

1

Ideas Iniciales

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2

Planteamiento del problema

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3

Justificación de la propuesta

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

4

Objetivos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

5

Referencias Bibliograficas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

6

Marco teórico

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

7

Marco metodológico

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

8

Proyecto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

REFERENCIAS

 

Carrillo A y Alvarez P. (1996) Los Valores - El Reto de Hoy. Bogota: ED. El Maggisterio

Chiavenato I. (2002)  Administración de Recursos. México: Ed. Mc Graw hill

Druker, P. (1999) Los desafíos de la gerencia para el siglo XXI. Colombia: Fondo Editorial

 

Dubrin A. (2003) Fundamentos de Comportamiento Organizacional.México: Ed. Thomson.

Garcia S.  (2000) La Dirección por Valores Madrid : Ed. Mc Graw hill

Gil R. (2001) Valores Humanos y Desarrollo Personal . Madrid: Ed. CISS Praxis

Gil´adi D. (2001) Inteligencia Emocional en Practica. Bogota: Ed. Mc Graw Hill

Goleman, Daniel. (2005) La inteligencia emocional. Mexico: Ed.B.

Gómez, H. (2001) Índices de gestión. Colombia: Ed. 3r editores.

Guedez V. (2002) La ética Gerencial. Venezuela: Ed. Planeta.

HayGroup (1996) Las Competencias:Clave para una Gestión Integrada. España: Ed. Deusto.

 

Moody, P. (1991) Toma de decisiones gerenciales. Colombia: Ed. McGraw-Hill.

 

Pérez-Mena, Luis. (1998) La gerencia en Venezuela. Factores y costumbres. México: Ed. Prentice-Hall.

Robbins S. (2004).  Comportamiento Organizacional. México: Ed. Prentice Hall.

Tamayo, y  Tamayo,  M, (1996).  El Proceso de la Investigación Científica. México: Ed.                 Limusa.    

http://www.avizora.com/publicaciones/marketing/textos/etica_negocios_enron

 

http://www.calidadevida.com.ar/inteligencia_emocional.htm

 

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