UNIVERSIDAD YACAMBÚ
VICERRECORADO DE ESTUDIOS VIRTUALES 

DOCTORADO EN CIENCIAS GERENCIALES

PROYECTO DE TRABAJO DE GRADO

Elaborado por: Mgsc. Luidys Diaz

E-mail: [email protected]

URL: http://es.geocities.com/luidyst

 

VALORES ETICOS Y DESEMPEÑO LABORAL  DEL PERSONAL  DIRECTIVO

DE  EMPRESAS DEL SECTOR METALMECANICO

DE SERVICIOS A PDVSA EN LA COL

1.                  Objeto de Estudio

En la actualidad las organizaciones operan en un entorno altamente convulsionado, en el cual el dinamismo y los cambios demandan la búsqueda de nuevos paradigmas que les permitan sobrevivir y progresar. De ello se desprende la importancia de desarrollar nuevas cualidades y habilidades en el personal para optimizar su desempeño así como también un interés, respecto al tema de los valores en general y en particular el de los valores éticos que exhorta una extraordinaria capacidad para manejarse en escenarios de incertidumbre en el cerco  de los procesos de globalización.

            Los valores éticos vistos desde la perspectiva de la empresa, le conducen al ámbito de la racionalidad, tratando de aportar criterios para el logro de relaciones coherentes en la toma de decisiones dentro de diferentes contextos: económico, social, político y otros, aspirando además, desarrollar una reflexión acompañada de la praxis en torno a relaciones de la moral  en los diferentes campos de acción. Bajo esta óptica los valores éticos constituyen la guía que indica como se debe actuar ante determinada situación, es decir estos constituyen  los medios adecuados para la consecución de los objetivos propuestos. Al aceptar la complejidad de la realidad y al asumir una visión ética mas arraigada, se puede adoptar una posición totalmente distinta ante la vida y la ética se asoma como luz necesaria para cambiar en medio de la oscuridad (Guédez 2002).

      En tal sentido la presente investigación tiene  por finalidad establecer la relación existente entre los valores éticos y el desempeño laboral del personal directivo  de las empresas metalmecánica de la Costa Oriental del Lago (COL).  La investigación se desarrollará bajo la orientación del enfoque epistemológico positivista, orientada hacia acciones tangibles a ser estudiadas mediante procedimientos válidos de verificación, ya que la epistemología estudia la naturaleza y validez, por lo tanto es teoría e investigación del conocimiento. El tipo de investigación es descriptiva en función de la representación de los hechos tal y como se muestran en la realidad, de acuerdo con el objetivo es correlacional, porque se pretende establecer la relación entre las variables valores éticos y desempeño laboral dirigido al personal directivo de las empresas del sector metal-mecánico de la Costa Oriental del Lago de Maracaibo en el Estado Zulia.

2.                  Planteamiento de la problemática.

Al considerar las organizaciones tratando de crecer en un mundo globalizado y con problemas propios en el orden político y económico,  estas necesitan desarrollar una cultura organizacional saludable, tomando en cuenta su visión y misión compartidas, donde el trabajo de sus miembros de acuerdo a lo expuesto por Siliceo, Casares y González (1999), genere confianza, responsabilidad, seguridad, calidad y excelencia en sus operaciones, considerando el componente ético en cada una de ellas, para lograr un beneficio competitivo.

            No obstante esto, en las organizaciones se confrontan diversas situaciones críticas propiciadas por los miembros, (conflictos), quienes por tener diferentes creencias, valores y principios, les cuesta aceptar aquello que conforma la cultura organizacional, con la consiguiente dificultad de asimilar las normas y de adecuarse a los requerimientos establecidos, de allí que su desempeño laboral no siempre sea como se espera y por ende se afecte, de alguna manera, los valores éticos morales, no obstante García (1999), indica que la crisis en las organizaciones puede tener origen en las acciones de los individuos, o grupos, incluso cuando no actúan y permiten que en las relaciones internas y en el entorno se generen problemas planteando conflictos dentro de la organización. 

Al hablar de ética en las organizaciones se tiende más bien, a hacer referencia a los condicionamientos éticos morales del proceso individual de toma de decisiones de los directivos. De modo pues, el directivo se ha convertido en uno de los personajes más significativos en la cultura del recién nacido siglo, no solo por la importancia de las decisiones que debe tomar o por la capacidad de gestión que debe demostrar, sino también por lo que de él se espera éticamente, en función de su comportamiento como líder (García y Dolan, 1997). Por lo tanto, los líderes de hoy día necesitan un ejercicio de pensamiento, de imaginación, de intuición y de creatividad interior diferente, para poderse asomar a escenarios futuros y tomar decisiones que se ajustan a las organizaciones (Barroso, 1999). Asimismo, requieren de habilidades conceptuales y toma de decisiones para reconocer asuntos complejos y dinámicos, para examinar los numerosos y conflictivos factores que influyen en estos asuntos o problemas (Bateman y Snell, 2001).

            Identificadas como empresas del sector metal-mecánico de servicios a la Industria Petrolera,  operan en la sub-región alrededor de 35 empresas de este tipo, que constituyen elementos claves para la operación eficiente de Petróleos De Venezuela, S.A. (PDVSA), así como para la actividad económica local ya que además de proveer fuentes de trabajo, directos e indirectos, prestan sus servicios y recursos en el proceso de transformación económico-industrial de la sub-región en la cual, se involucra directamente el personal directivo de las mismas, como los entes responsables de garantizar la mayor productividad en el servicio ofrecido, tal y como lo expresa Chacín (2002), específicamente cuando se refiere al desempeño laboral.            Por representar estas empresas elementos claves dentro de la economía de la sub-región COL, se considera de suma importancia su operatividad, por lo que se estima necesario revisar sus estrategias a fin de garantizar su supervivencia y exigencias que sobrepasan las capacidades de los esquemas tradicionales, ya que estas presentan esquemas gerenciales que surgieron en épocas donde el entorno económico del país y del mundo, no representaba amenazas, ni las condiciones poco favorables que actualmente están viviendo, se origina en la investigadora la inquietud por profundizar en la situación de las mismas en lo social, económico y político, que toca directamente a sus directivos, creando resultados poco favorables en la productividad, generando en forma directa según lo explica López (2001), una crisis de valores, para lo cual la misma organización no tiene fortalecido un plan estratégico que permita lograr la identificación con las normas a objeto de obtener un desempeño laboral altamente positivo.

            Es importante destacar, dentro de las razones que motivan a la investigadora a estudiar este grupo, está el establecer la relación de los valores éticos y el desempeño laboral en el sector metal-mecánico de la COL del personal directivo por lo que surgen las siguientes interrogantes: ¿Cuáles medios instrumentales caracterizan los valores éticos de los directivos de las empresas metal-mecánicas de la COL? ¿Qué parámetros se consideran para determinar el desempeño laboral de los directivos de las empresas metalmecánica de la COL? ¿Qué valores éticos se relacionan con el desempeño laboral de los directivos de las empresas metalmecánica de la COL? ¿Cuáles lineamientos podrían formularse a manera de reflexión que conformen los valores éticos de los directivos de las empresas metal-mecánicas de la COL?

          Fundamentándose en las interrogantes expuestas anteriormente, se formula como problema de investigación y con una naturaleza de correlación la siguiente interrogante: ¿Cómo se relacionan los valores éticos y el desempeño laboral del personal directivo de las empresas del sector metal-mecánico de servicios a PDVSA en la COL?

3.                  Justificación

            El presente estudio se justifica porque, desde el punto de vista teórico - metodológico, propicia investigaciones analíticas y críticas en áreas importantes del desarrollo humanístico gerencial, ya que vincula los valores éticos con la moral,  logrando una sinergia entre ambos, estos unidos a las características del desempeño laboral representan un tema de interés de la nueva cultura organizacional en los albores del siglo XXI. Tal posición se justifica porque los valores éticos, deberían como norma condicionar las decisiones para propiciar modelos o patrones a seguir en todas las organizaciones, esperando con ello, obtener productividad eficiente en el desempeño laboral de los directivos de las empresas del sector metal-mecánico de servicios a PDVSA en la COL.

            Debido a que, la relación entre los valores éticos y el desempeño laboral, pretende una excelente productividad en las operaciones externas e internas de toda organización, y sobre todo, cuando ésta es de características de servicios, consustanciado con la realidad social, económica, política, cultural y moral de la sociedad venezolana, la investigación es importante, ya que se generan  teorías, en relación a como los valores éticos de los directivos pueden influir en un desempeño laboral eficiente, considerando posibles transformaciones en beneficio de las actividades internas y externas realizadas por las empresas del sector metal-mecánico que prestan servicios a la industria petrolera en la sub-región COL.

            En relación a la importancia teórica de la investigación, se presentan contenidos acerca de los valores éticos analizados desde lo epistemológico, axiológico y filosófico contextual, izándolos en el plano administrativo, tomando en cuenta al ser humano como ente productivo, pero a la vez, involucrado en el ámbito social, donde los valores pueden ser afectados por la crisis que se observa actualmente en nuestro entorno.  La investigación se justifica por cuanto se genera teorías conducentes a motivar otras investigaciones y a crear conciencia en el estudio prospectivo de los valores éticos, con el propósito de contribuir con eficientes desempeños laborales en instituciones públicas o privadas, y de esa manera lograr el trabajo productivo que se espera de ellas, coadyuvando con el beneficio para nuestra sociedad.

            De la misma manera, la investigación ofrecerá aportes teóricos y prácticos para el conocimiento con trascendencia en la organización del sector metal - mecánico de servicios, planteando reflexiones en tiempos de crisis tanto política como económica, sin disgregarse de la ética mundial, brindando estrategias y recomendaciones para la incorporación de acciones donde se propicie tanto la incorporación como la transmisión de valores éticos a la cultura organizacional, con el consecuente reflejo originariamente en el personal directivo, quienes avalarían la difusión a sus colaboradores,  generando un trabajo compartido de equipo solidario, con responsabilidad y compromiso mutuo.

4.                  Objetivos

Objetivo General

          Determinar la relación de los valores éticos con el desempeño laboral del personal directivo de las empresas del sector metalmecánico de servicios a PDVSA en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo (COL).

Objetivos Específicos

·                 Determinar los medios instrumentales que caracterizan los valores éticos del personal directivo de las empresas del sector metalmecánico de servicios a PDVSA en la COL

·                 Determinar los parámetros considerados en el desempeño laboral del personal  directivo de las empresas del sector metalmecánico de servicios a PDVSA en la COL

·                 Identificar los valores éticos relacionados con el desempeño laboral del personal directivo de las empresas del sector metalmecánico de servicios a PDVSA en la COL

·                 Formular lineamientos de reflexión acerca de los valores éticos que conforman la visión organizacional para contribuir con el desempeño laboral del personal directivo de las empresas del sector metal-mecánico de servicios a PDVSA en la COL

5.                  Marco Teórico

            Axiología

            La clasificación de los valores en una escala preferencial, está a cargo de la disciplina denominada: "Axiología, o Teoría de los Valores", es una rama de la Ética, la cual a su vez, depende de la Filosofía.  En los tiempos antiguos los problemas axiológicos interesaron a los filósofos, por ejemplo: desde Sócrates eran objetos de análisis conceptos tales como “la belleza”, “el bien”, “el mal”.

            Es solo en el siglo XX cuando comienza a utilizarse el término axiología (del griego axia, valor y logos, estudio). Rodríguez (1989)  aborda los valores con una diferenciación entre los valores de las cosas (valores objetivos) y valores de la conciencia (valores subjetivos). Esta concepción se refiere a bienes y materiales naturales, valores de uso, al carácter progresivo o reaccionario de los acontecimientos históricos, a la herencia cultural y a las características estéticas de los objetos.

            En el segundo caso se trata de valoraciones, situaciones y actitudes, representaciones normativas, así como del sentido de la historia de los ideales y principios. De esta forma para Rodríguez (1989)   “los valores como objetos o determinaciones espirituales no son otra cosa que la expresión concentrada de las relaciones sociales.”  Por otra parte, los principios son aquellos valores que recibimos en la primera infancia. Inculcados por nuestros padres, maestros, religiosos y por la sociedad. Estos valores no los cuestionamos, pues forman parte de la esencia misma del criterio, y de la conciencia individual.

            Los valores son estudiados por la axiología, en consecuencia, la misma se ha llamado teoría de los valores. Según Albornoz (1997), la axiología propone cuatro problemas principales que a continuación se indican:

1.                  La existencia de los valores: se enfoca desde dos ángulos de estudios: la subjetivista y otra objetivista. La postura subjetivista indaga en esencia del valor para la psicología. En este sentido, un objeto tiene valor en cuanto posee capacidad para proporcionar sentimientos de placer, agrado, deseo, esperanza y apetito. Según esta teoría, los valores representan en su etapa inicial creaciones de la subjetividad personal para lo cual el hombre, carece de realidad fuera de las estimaciones humanas propias de su especie. 

            La posición objetivista, sostenida por los filósofos Nicolei Hartman y Max Shiler, consideran que los valores no dependen del sujeto ni de las cosas, son reaNdades y estructuras para determinar una específica cualidad en los objetos personales y las relaciones compartidas. 

2.                  El conocimiento de los valores: genera dos posiciones a saber una que sostiene que los valores deben ser conocidos mediante el intelecto, y la que plantea los valores conocidos a través de la emoción, utilizando la conciencia estimativa para lo cual es necesario el conocimiento de los valores como un acto reflexivo e intelectual.

3.                  La realización de los valores: es otro problema a resolver por la axiología. En tal sentido plantea: ¿cómo puede el hombre realizar sus valores a través de su conducta? La respuesta es aceptar que los valores existen en sí mismo, para luego investigar cómo trascienden de la idealidad al comportamiento humano. 

4.                  La libertad humana frente a la existencia de los valores y la realización de estos por el hombre: plantea la posibilidad que éste, voluntariamente, puede dejar de realizarlos, considerando la libertad un postulado fundamental de la ética.

            Por su parte, López (1999), toma la definición axiológica de Abbegnano, donde plantea que la axiología no sólo trata de los valores positivos, sino también de los valores negativos, analizando los principios que permiten considerar que algo es o no valioso, y considerando los fundamentos de tal juicio, es del griego axios con una significación de valioso, estimable, digno de ser honrado y de logos, el equivalente a palabra,  tratado, ciencia. Por tal motivo, la axiología es la ciencia cuyo objeto de estudio son los valores, y donde por un lado, su enfoque va en sentido de la esencia y naturaleza de estos, y por el otro, el juicio de valor o valoraciones propiamente.

Valores

            Definir el término valor como sustento teórico básico, contribuirá al logro de los fines propuestos en esta investigación. Para entender los valores éticos, se hace necesario explicar qué son los valores, sus tipos y cómo se forman, para luego exponer la ética que conforma la variable de estudio.  Los valores no reconocen más autoridad que la razón, y su definición depende de nosotros mismos, estamos dispuestos a modificarlos o alterar su escala de importancia, según la visión que tengamos en ese momento, forman parte de los objetos, acciones y actitudes que el ser humano persigue por considerarlos valiosos.

            Dentro de este rubro se encuentran: La salud, la riqueza, el poder, el amor, la virtud, la belleza, la inteligencia, la cultura, en fin, todo aquello que en un momento, deseamos o apreciamos, el valorar es algo común y cotidiano en nuestras vidas, valoramos las acciones de los otros, las personas en nuestro entorno, lo que nos rodea, al mismo tiempo somos valorados en cuanto a nuestra persona y a nuestras acciones; es cualificar, cualificación que no podemos ver ni tocar, por ende un valor es entonces una cualidad, una propiedad o una característica que atribuida a acciones, personas u objetos justifica una actitud positiva y preferencial hacia ellos.

            De acuerdo a lo indicado por Fabelo (1996), los valores fueron del interés de representantes de la filosofía como Platón para el cual valor “es lo que da la verdad a los objetos cognoscibles, la luz y belleza a las cosas; en una palabra es la fuente de todo ser en el hombre y fuera de él” A su vez Aristóteles abordó en su obra el tema de la moral y las concepciones del valor que tienen los bienes. Los estoicos se preocuparon por explicarse  la existencia y contenido de los valores, a partir de las preferencias en la esfera ética y en estrecha relación, por tanto, con las selecciones morales, hablaban de valores como dignidad, virtud.

            En el Modernismo confirma Fabelo  (1996),  resurge la concepción subjetiva de los valores, retomando algunas tesis aristotélicas. Hobbes en esta etapa expresó: “lo que de algún modo es objeto de apetito o deseo humano es lo que se llama bueno. Y el objeto de su odio y aversión, malo; y de su desprecio, lo vil y lo indigno. Pero estas palabras de bueno, malo y despreciable siempre se usan en relación con la persona que los utiliza”.

            Max Scheler fue el filósofo que más abordó el tema, Para él los valores son cualidades de orden especial que descansan en sí mismos y se justifican por su contenido. El sentimiento de valor es una capacidad que tiene el hombre para captar los valores. Para Scheler: “el hombre es hombre porque tiene sentimiento de valor” (Fabelo 1996).

            En igual marco histórico se desarrollaron los clásicos del marxismo, no se detuvieron en el análisis de los valores, no los analizaron de forma independiente, aunque sí crearon bases para una solución científica de este problema. Entre algunas de ellas se encuentran: un profundo análisis crítico de todo el sistema de valores de la sociedad capitalista, que sirve de fundamento para el reconocimiento de los verdaderos valores de la humanidad. En la teoría marxista del capital se analizan los valores económicos. La doctrina leninista acerca de la coincidencia de los valores subjetivos de clase del proletariado con las necesidades objetivas del desarrollo social. (Fabelo . 1996)

            Según Yegres (1999), el significado de valor fue tomado de la economía. El término ha sido utilizado para indicar el costo o precio de los bienes materiales. En griego, el vocablo AXIOS significa digno, de gran valor, pero su uso no ha repercutido en otras palabras que han nacido en la lingüística, dado el significado de valor, como: bien, belleza, justicia, verdad, los cuales según, lo afirma González (1996, citado por Yegres, 1999): se vinculan unos a otros, y de igual manera se funden en la noción de virtud, cuyo significado en latín es fuerza. 

            Para Valcarcel (1997, citado por Cortina, 1998), el término valor, considerando que su uso es corriente, dista de ser intuitivo. Se considera valor o valores a un conjunto de términos denotados por entidades abstractas, o de otra manera, no son objetos, si no manifestaciones como felicidad, libertad, solidaridad. En efecto, definir valor es muchas veces más difícil de lo imaginable, ya que no son propiedades de las cosas como lo es, el peso, las acciones, la forma, el color, realmente depende de una relación con alguien quien valora, donde todo lo atribuido es expresado por un iuicio valorativo suponiendo algo bueno o malo, justo o injusto. Los valores le dan sentido a a existencia humana, sirven para considerar en un juicio de valor las acciones propias y la de los semejantes, de igual manera permiten orientar el comportamiento de las personas.

            Según opina Izquierdo (1998), no existen los valores como realidades a parte de las cosas o del hombre, sino como la valoración que éste hace de las cosas. Los valores según el autor citado, son meramente objetivos y subjetivos: el sujeto valora las cosas y el objeto ofrece un fundamento para ser valorado y apreciado. Pero en cualquier caso, no se puede imaginar al hombre carente de valores. 

            Rockeach (citado por Goodstein, Nolan y Pfeiffer, 1998), define un valor como la creencia perdurable para la cual una forma específica de conducta o condición final de existencia se prefiere personal o socialmente a un modo opuesto o invertido de conducta o condición final. En otras palabras, los  valores llevan a conskierar algunas metas como más legítimas, y otras como ilegítimas o erradas; también toman en cuenta ciertas formas de alcanzar metas o medios como apropiadas y justas, y otros, inapropiadas o injustas.

            Es concluyente la invariabilidad de estos valores por estar profundamente arraigados en las personas, logrando mostrar en sus actuaciones a situaciones imprevistas su presencia y condicionamiento. 

            En el mismo sentido, Salas (1998), señala que los valores actúan como guías para la acción; son parte inherente a la naturaleza del hombre, y deben ser puesto de manifiestos en el hacer cotidiano del individuo. Sostiene la vinculación de los valores con aspectos específicos de la conducta humana, así como aquellos del medio social donde se desenvuelven las personas; porque los valores están inmersos en la sociedad y se trasmiten por diversas fuentes.

            Para Carrasco y Basterretche (1998), los valores son modelos ideales de existencia, y consecuentemente, en lo que se cree. Pertenecen al ámbito de las creencias más arraigadas de la personalidad del ser humano, y son los impulsos y referentes, prescribiendo el comportamiento o la forma de actuar de las personas consigo misma y su medio, donde el hombre como ser psicosocial forma parte del colectivo. En un nivel práctico-utilitario, Ibarra (1998), opina que los valores orientan las acciones y conductas, fundamentando la vida de los hombres. Así, cuando se va a realizar cierta actividad o se planea cierta acción, son los valores del hombre, jueces para realizar o impedir dicha actividad o acción.

            En su opinión, Guerrero (1998), afirma que valor es todo aquello a lo cual se aspira por considerarlo deseable, ya se trate de objetos concretos o de ideales abstractos que motivan y orientan el quehacer humano en una sola dirección.

            Carrera (1999), concibe el término valor con todo lo relacionado con la propia existencia de la persona, afecta su conducta, configura y modela sus ideas condicionando sus sentimientos. Se trata de algo cambiante, dinámico que en apariencia, cada persona ha elegido libremente entre diversas alternativas.

            Todos los autores citados en los párrafos precedentes, definen los valores con sentido de aprobación o rechazo, según se consideren buenos o malos. Son ideas para lo cual tienen gran importancia en la determinación y orientación de la conducta humana. Estas ideas logran expresar la gradación de los deseos humanos reales en un pueblo, aspiraciones, propósitos que guían al hombre en su lucha por una mejor sociedad, desde esta perspectiva, los valores orientan a los hombres para mejorar la sociedad, y por ende, mejorar la calidad de vida en el ser humano.

            Los valores, como algo abstracto, menos concreto y exacto que un concepto material, necesitan mayor explicación (López, 1999) y puede carecer de un significado preciso cuando es usado por el común de las personas, aun cuando la palabra valores, es un término con un significado definido en las ciencias del comportamiento (psicología, sociología y antropología).

            En algunos casos, el concepto de valores (López, 1999),  es entendido y usado como sinónimo de creencias, y en otros casos, como sinónimo de actitudes. La imprecisión acerca del significado de valores podría generar problemas de comunicación dentro y fuera del contexto organizacional. Es conveniente, dilucidar el concepto valores, haciendo un contraste entre éste y otros términos similares, tales como creencias y actitudes. Por lo tanto, los valores no deben confundirse con términos similares como creencias y actitudes. Los valores, al igual que las actitudes, son creencias, pero difieren en sus niveles de abstracción y connotaciones morales.

            Asimismo, refiere López, (1999), que el reconocimiento de estas diferencias ayudan al investigador a una mejor operacionalización del concepto valores y al establecimiento de relaciones causales con el comportamiento humano. Los valores pueden ser determinados y medidos a través de técnicas cuantitativas y cualitativas, lo cual depende de la preferencia del investigador y de los métodos a la disposición.

            Morrisey (1996), refiere que los valores representan las convicciones filosóficas de los gerentes a cargo de dirigir su empresa hacia el éxito. Algunos ya estarán preestablecidos, como las posiciones sobre la ética, la calidad y la seguridad entre otros. Sin embargo, los valores pueden variar dependiendo de la naturaleza de la organización. Los mismos sirven como base de pensamientos para construir o ajustar la misión, visión y estrategia.

            Para Izquierdo (1998), hablar de valores hoy día, parece estar de moda, pero la moda está relacionada con la fugacidad y a veces con la frivolidad. El tema de los valores es sugestivo y fascinante por la importancia que ha tomado en el mundo actual. Una cosa es estar de moda y otra muy distinta estar de actualidad. La reflexión sobre los valores relacionados con la ética y la moral, ha superado el silencio en el que ha estado sumida durante mucho tiempo para emerger como una cuestión de gran relevancia social, especialmente a nivel institucional.

            Los valores dinamizan la acción en la vida. Dignifican y ennoblecen a la persona humana e incluso a la misma sociedad. Izquierdo (1998), opina que no existen los valores como realidades aparte de las cosas o del hombre, sino como la valoración que el hombre hace de las cosas. Los valores, según el autor citado, no son ni meramente objetivos, ni meramente subjetivos, sino ambas cosas: el sujeto valora las cosas y el objeto ofrece un fundamento para ser valorado y apreciado. Sin embargo, es imposible imaginar al ser humano sin valores.

            De las diferentes definiciones de valores, Izquierdo (1998) afirma que son: ejes fundamentales por los que se orienta la vida humana y constituyen, a la vez, la clave del comportamiento de las personas. En el horizonte de todo comportamiento humano se halla algo que da sentido a la actuación individual y social de las personas y explica el desarrollo cultural de las comunidades humanas; esto son los valores. Sin ellos la vida carecería de sentido, la convivencia sería imposible, conflictiva y el ser humano perdería completamente su norte y dirección.

            Por consiguiente, se puede decir que, se entiende por valores a todo aquello operacionalmente aceptable permitiendo modificar o reorientar el estilo de vida compartido del ser humano, modificando de manera aceptada, tanto sus objetivos y  metas como sus aspiraciones sociales, políticas, económicas, transmitidas a nuevas generaciones a objeto de proseguir dinámicamente la  praxis de la vida.

            Para la presente investigación, el término valor es de relevancia en su interpretación y aplicación, por su relación directa en toda actividad del ser humano correlacionado con el desempeño laboral del hombre, reafirmando que los mismos no son siempre una regla de bien, si no tomada de la naturaleza de los objetos mismos.

Valores en la Vida Social

            Asegura Ibarra (1998), que los valores son orientadores de los hombres para lograr mejoras en el orden humano y social. Fruto de la praxis se orientan y determinan aspiraciones de la sociedad en su misma práctica, estos impulsan y profundizan los intereses sociales, de clase o individuales, son el principio motriz de la práctica misma,  en situaciones concretas pueden ser profundamente interiorizados y se presentan constructivos, generando una limitación en la praxis e impidiendo la creatividad, formando una carga pesada, para el individuo como para la sociedad, situación esta que gracias a la creación de valores constantes y permanentes, colocan al hombre en un nuevo nivel, a objeto de posibilitar y estimular la creación de un ser humano nuevo en una sociedad nueva.

            Al respecto, opinan Siliceo, Casares, y González (1999), que los valores identifican las actitudes y concepciones incorporadas en la base y esencia de la dinámica cultural, manifestadas socialmente. Estos valores en su significado especifico, observan y tratan de salvaguardar muy especialmente la cultura, tienen un propósito de mediación instrumental en la proyección humana, razón por la cual  la concepción de la naturaleza, de la sociedad y de lo sagrado inciden, de manera inestable, en la construcción de valores preferenciales considerando una escala de valores.

            Para Santana (2000), desde el punto de vista socioeducativo, los valores son considerados referentes, pautas o abstracciones que orientan el comportamiento humano hacia la trasformación social y la realización de la persona, son guías de orientación a la conducta y vida de cada grupo social.

            Etkin (1993), considera que los valores no son una determinación externa del orden social, debido a la modificación, adaptación y organización sufridas entre si junto con el propio desarrollo de las personas.

            En tal sentido, los autores subrayan algunas ideas del medio social (libertad, justicia e igualdad), y a otras, las interpretan de forma compatible con sus propias razones y sentimientos.

Valores en las Organizaciones

            Para Goodstein, Nolan y Pfeiffer (1998), la cultura representa un modelo de creencias y expectativas que tienen en común los miembros de una organización, creencias que dan origen a los valores, la situación ideal de ser, amparando a la organización y a cada uno de sus miembros. Estos valores originan normas situacionales evidenciadas en el comportamiento observable, dando lugar a una plataforma que permite validar estas creencias y estos valores desde los cuales se producen las normas.

            Según Serna (1997), los valores son aquellos que pueden expresarse a través de la visión, misión y objetivos (Filosofía de la empresa), partiendo de una serie de principios, creencias o valores propuestos por una organización. De igual manera, para lograr valores efectivos deben trasmitirse mediante el liderazgo efectivo, y ser plenamente aceptados; afectando los hábitos de pensamiento o modelos mentales en las personas (Paradigmas), su forma de relacionarse unos a otros, las políticas, reglas, procedimientos y descripciones de los trabajos a realizar en la empresa.

            Así pues, la cultura de la organización es mucho más que lo tangible y reglas de operación; incluye las normas, regla de juego operando efectivamente en la empresa para lo cual no están adscritas en oportunidades, ni se expresan verbalmente. Por esta razón, los valores deben ser apropiados para la situación en la cual se emplean y se incorporan a la cultura de la empresa.

            Garcia y Dolan (1997), hacen énfasis en el hecho de que los valores pueden entenderse como elecciones estratégicas con relación a lo deseado en el grupo de personas miembros en la organización. Es importante comprender el origen de las elecciones de supuestos básicos o creencias sobre la naturaleza humana y el número de participantes, desde el punto de vista estratégico y organizativo; como elementos reguladores de los procesos cotidianos entre la situación actual de la empresa y su visión prospectiva.

            En tal sentido, los valores verdaderamente comprendidos y compartidos por todos los empleados son inmensamente más potentes para cohesionar y encauzar el esfuerzo de desarrollo estratégico y lograr afrontar las situaciones del entorno que hacen imposible planificar con exactitud lo que se hará a largo plazo; considerando un buen número de valores transformadores e inductores de coherencia para el éxito futuro de la organizaciones.

            Para Blanchard y O’Connor (1997), el éxito en la organización se logra asumiendo como compromiso unos valores compartidos, es decir, cuando los miembros de la organización estén alineados con una serie de valores esto conlleva a una misión común, logrando resultados positivos en la organización. Los valores vienen a significar la autoridad o ‘jefe” que todos los empleados de la empresa deben obedecer. Los valores siempre sometidos al concurso de los empleados, pueden ser una guía. En el enfoque de administración por valores (APV),  los valores compartidos se convierten en la base para la toma de decisiones.

            Chiavenato (1998), define los valores como el conjunto de creencias acerca de lo que es verdadero o falso, importante o no importante, que se conservan y apoyan conscientemente.

            Para Siliceo, Casares, y González (1999), una organización debe tener identificado y socializados los valores en los cuales esté orientado su éxito, aceptando el conjunto de valores, tradiciones, hábitos, normas y conducta como lo que dan la identidad, personalidad y destino, para lograr sus fines económicos y sociales. En tal sentido, Silicio (1999), considera los valores: Como aquellas concepciones prácticas (y normativas) heredadas, o, si es el caso, inmoladas por largas generaciones presentes, en las cuales la sabiduría colectiva descubre que se juegan los aspectos más fundamentales de su sobrevivencia física y de su desarrollo humano, de su seguridad presente y de su voluntad de trascender al tiempo.

            De acuerdo con Savater (1999) los valores brotan de lo que el ser humano quiere y ello encuentra su manifestación mas elevada en el querer ser, en el querer ser mejor, por ende el modelo de competencia debe ser concebido dentro de las organizaciones, como una herramienta clave que facilitará la gestión global de las gerencias.

            Considera Guédez (2002), a los valores como fuentes de estrategias para lo cual la relación entre valor y estrategia es bidireccional, tomando en cuenta el apoyo de las estrategias en los valores deseados por la organización para sus miembros logrando, la continuidad y permanencia en sus operaciones internas y externas, mejorando sustancialmente sus puntos de vista en relación a los objetivos de la organización, generando el beneficio del colectivo.

            Confirma entonces Guédez (2002), el desempeño ético del hombre depende de la escala adoptada, en forma autónoma, madura y adulta, en relación a los valores preponderantes en la conducta humana; y entre ellos, enuncia los tres indiscutibles aspectos fundamentales: la libertad, la solidaridad y la justicia.

            Según Robbins (2004), los valores tienen relevancia en el estudio del comportamiento organizacional, puesto que constituyen las bases para comprender las actitudes y motivaciones de los miembros en la organización, estos entran con nociones preconcebidas de lo posiblemente ejecutable y no ejecutable. Pero estas nociones no se encuentran libres de valor, por el contenido de las interpretaciones de correcto e incorrecto, y cuál es la conducta deseable sobre otra no deseada. Como resultado, los valores cubren la objetividad y racionalidad influyendo en las actitudes y el comportamiento de las personas en sociedad, de igual manera se manifiestan en la organización donde trabajan.

            Gordon (1998), considera que los valores de una persona se refieren a los principios y postulados básicos para guiar sus creencias, actitudes y comportamiento. Suelen representan características relativamente estables, con frecuencia se desarrollan durante la infancia y se manifiestan en la edad adulta, en un contexto laboral o no laboral manifestado en la organización,  representar convicciones básicas de un modelo específico de conducta o estado final de existencia personal o socialmente preferible al modo opuesto o contrario de conducta. Son creencias acerca de lo que es algo deseable o algo bueno (libertad de expresión) y de lo indeseable o malo (la deshonestidad).

            Se evidencian en función de las particularidades del sujeto en concordancia con la verdad, sin desviar el sentido y razón de la actuación en circunstancias definidas y analizadas por el hombre, manteniendo la autenticidad en sus acciones, son objetos, ideas o creencias apreciables influyentes en el modo de mirar las cosas distinguiéndose cuatro aspectos, lo que es bueno, vital, ético, agradable y útil.

            Están dotados de componentes cognoscitivos, afectivos y de elementos con capacidad para predisponer la adopción de una determinada conducta, difiriendo de las actitudes por su generalidad, sin perder su naturaleza en esencia. De los valores se nutre la acción cotidiana del hombre forjando nuevas estructuras mentales y paradigmas, marcando los procedimientos a seguir de acuerdo a lo concebido y aprendido. 

            De acuerdo con Gordon (1998), los valores parten de lo personal para poder desarrollar las organizaciones, es necesario considerar sus características y condiciones como básicas, para ser tomadas en cuenta, y con ello, se podría garantizar un desempeño efectivo del equipo de trabajo, aunado al hecho de poderse establecer más líneas de acción que conjuguen con la filosofía de la organización como razón importante de su existencia.

Ética

            Son muchos los autores que han discutido su definición y sentido, ubicándola como ciencia, acción y código. No obstante, pueden plasmarse conceptos complejos que abarquen todos estos aspectos entre otros, a continuación se especifican algunas de estas definiciones.

            Considera Fagothey (1996), que la palabra ética proviene de ethos, que indica un tipo más fijo de costumbre y se utiliza a menudo para designar el carácter del hombre. La palabra latina para costumbre es mos, y su plural, mores, es equivalente del ethos griego. De mores se deriva las palabras moral y moralidad. La ética es llamada también filosofía moral. Por lo tanto, la ética, tal como la historia de la filosofía la define, tiene como objeto la interpretación, del conocimiento de lo bueno y lo malo en la conducta humana.

            De igual manera Fagothey (1996), opina que en el estudio de la conducta humana se encuentra para la ética los actos ejecutados consciente y voluntariamente por el individuo asumiendo responsabilidad. 

            Afirma Ibarra (1998), que la ética no se reduce a un conjunto de normas y prescripciones, su tarea es investigar, sistematizar, ordenar y esclarecer un tipo de práctica humana: la moral, pero no para legislar, dictar normas de conducta, colocar reglas u orientaciones para la conducta práctica, la ética puede inferir conductas o influir en algunas de ellas dependerá del individuo actuar. En este sentido, Cortina (1996), plantea a la ática como una parte de la filosofía donde ésta reflexiona sobre lo moral, y por ello, recibe de igual manera el nombre de filosofía moral. Ética y moral se distinguen simplemente en que, mientras la moral forma parte de la vida cotidiana la ática es un saber filosófico.

            Savater (1999), define a la ética como un absoluto, como la convicción humana de que no todo vale por igual, por lo cual hay razones para preferir un tipo de actuación a otras.  Destaca que la ética individual enseña el comportamiento correcto de los individuos, a diferencia de la ética social cuyo objeto es el conjunto de relaciones encargadas de regular el buen orden social.

            La tarea de la ética consiste en esclarecer el fundamento por el que los juicios morales se presentan con pretensiones de necesidad y universalidad. Su objeto estriba en la forma de la moralidad. No es objetivo de la ética introducir nuevos contenidos morales, sino proporcionar un procedimiento lógico permitiendo el momento conveniente para interpretar un contenido a la forma moral.

            El Hombre y la Ética

            La ética enfoca su estudio hacia una forma de comportamiento humano que es la moral, de acuerdo a la opinión de Escobar (2000), este comportamiento se distingue por su carácter histórico y social, vinculado con el problema del ser. Pero para algunos filósofos, la idea de la moral es ya la idea del hombre, por presentarse éste constitutivamente como el ser moral,  para otros el ser moral no es la cabalidad, si no una de sus formas de ser. En cualquier caso, no se puede negar la relación estrecha entre la ética y el hombre.

            De acuerdo con Cortina (2000), la práctica ética consiste en aceptar el mundo moral en su expresión específica, y a su vez, dar reflexivamente razón de él, con el propósito que el hombre aumente el conocimiento de si mismo, y por lo tanto, su libertad. La práctica ética se sustenta sobre dos pilares fundamentales para lograr sus objetivos: el interés moral y la confianza en la misión de la filosofía; porque se genera en el hombre una vocación en el quehacer ético deseado históricamente.

            Según Ibarra (1998), cuando se habla del hombre, no se puede pensar en un elemento no complejo puesto que desde el punto de vista psicológico, filosófico y social es abstracto, con una esencia enmarcada en las relaciones sociales generando en consecuencia el estudio de la relación moral, De esta manera, cualquier concepción filosófica del hombre no puede ser analizada sin aplicar la clave ética, por lo tanto, toda concepción ética, para ser comprendida, requiere de un enfoque filosófico de; hombre en particular. Así, para entender relaciones morales o tablas de valores determinadas, se requiere de una concepción de hombre que puede evolucionar insertada en un marco ético específico.

            De acuerdo a lo planteado por Fagothey (1996), la ética establece su materia de estudio distinguiendo dos clases principales de actos, los voluntarios o actos humanos, para lo cual el hombre domina y controla sus actos asumiendo la responsabilidad, y los actos involuntarios o actos de un hombre, que no constituyen conducta humana y no poseen significado ético, por ser inconscientes, no deliberados, sin responsabilidad.

            Bernardo (1997), considera que en el tratamiento de lo justo e injusto se entra en un nivel ético, íntimamente relacionado con las actitudes humanizantes o deshumanizantes del hombre, y así diseña leyes para regir su vida en sociedad. En un comportamiento ético, el hombre debe emprender la búsqueda de un auténtico sentido al enigma de la vida. Poseer una buena conciencia, limpia y transparente es una meta a lograr, mostrando de esa manera autonomía y madurez. Todo lo expuesto pretende ograr una mejor interacción con su medio.

            Santana (1999), opina que toda acción humana está imbuida de principios éticos, independientemente del rol que desempeñe la persona sea (hijo, padre, maestro, médico, policía, juez, obrero o presidente) para lo cual cada hombre esta capacitado.  En tal sentido, objeto de estudio, la ética se relaciona, en primera instancia, con las demás ramas de la filosofía, de la cual forma parte: la metafísica (estudio de la realidad, la existencia del mundo y del ser humano), la epistemología (estudio de la verdad y del conocimiento) y la axiología (estudio de los valores).

            Además, la ética tiene estrecha relación con otras ciencias sociales, por ejemplo, con la antropología, ciencia que estudia el origen de las culturas y la evolución de las costumbres humanas, se interesa por sus aportes en cuanto a las costumbres de las diferentes culturas y estudia el valor moral de las mismas.  En conexión con la sociología, la cual se ocupa de estudiar la sociedad, las formas de organización y las relaciones entre los grupos, la ética tiene interés en cómo debería ser la vida social y cómo tendrían que funcionar las instituciones sociales con relación a los deberes y derechos humanos.

            En el campo de la psicología, ciencia encargada de estudiar el comportamiento del ser humano, la ética profundiza en el deber ser del comportamiento de las personas, para que estas ante los dilemas éticos tomen decisiones importantes en su vida.

Valores Éticos

            Se dice que la ética es un valor intrínseco de toda actividad económica y empresarial, ya que cualquier actividad empresarial incluye al ser humano. La ética es una exigencia que se hace más significativa mientras mayor es la complejidad social. Si la ética se encuentra inserta en toda actividad empresarial, no puede ser considerada como un Valor Agregado sino como un valor componente (Contreras, 2000).

            De igual manera afirma Contreras (2000),  los valores éticos se sustentan en el campo de lo moral; en la vida de alteridad y en el encuentro con los demás, consigo mismo y con lo que lo rodea. Los valores éticos realzan la libertad del ser humano; ayudan a guiar las acciones y elecciones individuales. Por tal razón, los gerentes buscan manejar el clima ético en las organizaciones buscando la manera en cómo dichos valores pueden participar en su gestión. 

            Según García y Dolan (1997), los valores éticos son estructuras, del pensamiento que se mantienen preconfigurados en el cerebro humano; identificados como, honestidad, lealtad, solidaridad, responsabilidad, respeto de los derechos humanos, entre otros. Estos valores se practican en relación con las demás personas, y al incorporarlos si no se traducen en conductas consecuentes tienden a generar sentimientos de culpabilidad o, al menos, de malestar consigo mismo.

            Los valores éticos se traducen en palabras, es decir en estructuras del pensamiento relativamente simples abarcando conocimientos complejos de la realidad deseada, tienen la capacidad de trascender la percepción de lo inmediatamente existente para conceptuar la visión. Esta conceptualización de lo esperado puede encerrar en unas pocas palabras más conocimiento que todo un plan estratégico, sobre todo cuando, no hay nadie capaz de leerlo y asimilarlo, por lo tanto, los valores éticos forman parte del conocimiento a objeto de orientar conductas cotidianas, cohesionar y dar sentido a voluntades colectivas, resolver conflictos y tomar decisiones.

            Para Ramos (1999), los valores éticos son aquellos considerados indispensablemente para la correcta convivencia de los individuos en sociedad como lo es el respeto, sinceridad, responsabilidad, consideración,  cortesía, tolerancia y lealtad, no se transmiten por vía genética por eso es importante considerarlos en la educación con ejemplos prácticos productos del diario vivir para así lograr una convivencia con visión compartida.

            Los valores éticos según Pérez (1998), son aquellas realidades cuya posesión perfecciona al ser humano en lo más profundo de su ser: perfecciona su capacidad de auto gobierno, es decir, el buen uso de la libertad, considerando el autor que mediante esta ciencia el hombre está en la capacidad y disposición de realizar sus actos basados en principios de justicia, verdad, responsabilidad, compromiso, para ser aceptados por los demás en la sociedad en la cual se desenvuelve.

            En esta investigación se asumen los valores éticos expuestos por Garcia y Dolan (1997), así como lo planteado en las organizaciones como marco de su Filosofía de Gestión, los cuales se describen entre otros de la siguiente manera:

1.                                         Honestidad: Según Guédez (2002), la representan las  creencias, actitudes, conductas y valores que fundamentan y orienten las decisiones del hombre. Representa la condición manifestada en la acción de los hombres ejecutando el trabajo en beneficio de él y su entorno, respetando las normas y decisiones relacionadas con la organización para la cual labora.

2.                                         Democracia: Se concibe como la apertura a todas las corrientes del pensamiento universal filosóficas, políticas religiosas y sociales garantes de un clima de respeto mutuo en beneficio de los mas altos intereses institucionales, edificados sobre un imperativo ético legal y moral. Es un comportamiento social que, en el cumplimiento de sus fines y objetivos, significa igualdad de oportunidades, amplia participación y selección, sin mas restricciones que las derivadas de las exigencias, criterios y requisitos académicos e institucionales.

3.                                         Sinceridad: Para Gil’Adí (2000), es el elemento de la asertividad que permite expresar espontáneamente la realidad de sus emociones. Indica la capacidad del hombre para responder responsablemente con la verdad de sus emociones ante un evento, circunstancia o propuesta que una vez evaluada dará elementos de juicios, para generar una decisión.

4.                                         Lealtad: Según Robbins (2004), la lealtad de un empleado se percibe en el nivel de compromiso que tiene con la organización y la práctica ética en las decisiones asumidas para su desempeño laboral. Así mismo la Universidad del Zulia (2000), la concibe como la fidelidad a la institución a través de una actitud positiva y de orgullo perteneciente a la comunidad. Es concebida como la fidelidad del empleado a la organización, expresada a través de una actitud positiva y de orgullo en pertenecer a la comunidad para la cual labora comprometiéndose en lograr los objetivos planteados por la organización.

5.                                         Solidaridad: En opinión de Gamargo y Rojas (1998), la solidaridad es cuando el bien que obtiene el hombre repercute en beneficio de otros logrando el bien y los intereses del colectivo, con predominio de los valores de la comunidad sobre el individualismo competitivo, valorando las particularidades culturales. Entendida como el predominio de los valores de la comunidad sobre el individualismo competitivo, valorando, las particularidades culturales.

6.                                         Confianza: Es el fenómeno percibido y generado a través de la credibilidad, que a su vez posee otras dimensiones: convicción, coraje y competencia, entre otros; las cuales son interdependiente y deben manejarse en forma interconectadas para lograr una organización proactiva (Kelly, 1997). Se interpreta como la seguridad que genera el empleado en su discurso y acción repercutiendo favorablemente en él y la organización donde labora, incrementando el nivel de respeto en sus futuras decisiones.

7.                                         Respeto: Según Robbins (1999), este es un valor que permite tratar con dignidad y consideración a un individuo. Es el valor que permite no violar las normas establecidas por la organización donde labora y las personas de su entorno. 

Ética Empresarial

            De acuerdo a lo planteado por Cortina y Conill (1998), la ética en la empresa, es un tipo de conocimiento que ayuda a los empleados a tomar  decisiones prudentes y justas fundamentadas en valores morales. Es en este momento, cuando se unen dos líneas de la ética a lo largo de la historia ha tomado fuerza: la línea de la prudencia y la línea de la justicia. Las decisiones prudentes están muy relacionadas con el tema de la ética de la responsabilidad; las decisiones justas consideran como asumir un cierto nivel moral en una sociedad determinada marcando el nivel de conciencia moral donde se debe insertar la empresa.

            Por lo planteado anteriormente, para que una empresa esté alta de moral, se deben considerar cuatro factores o niveles. El primero de ellos, tomaría en consideración principalmente, a la empresas como una organización expresiva de una actividad (la empresarial), es decir, el trabajo de un conjunto de personas. La actividad empresarial es un modo de hacer y producir en conjunto, porque la riqueza humana consiste en la dinámica del trabajo, para lo cual, cada trabajo tiene su propia lógica. Si la empresa se desvirtúa entonces se puede perder lo valioso del trabajo humano.

            En segundo lugar, se encuentra la toma de decisiones prudentes que pretenden lograr metas y determinan cuáles son los valores específicos del mundo empresarial. Es muy importante, para alcanzar las metas, desarrollar hábitos en el trabajador permitiendo su relación con la actividad empresarial.

            El tercer nivel, la búsqueda del beneficios para la empresa, para lo cual el empresario debe utilizar estrategias que se ajuste al marco legal vigente de un estado jurídicamente constituido. El mundo empresarial está compuesto por clientes internos como externos (directivos, trabajadores proveedores consumidores y la sociedad en general), a quienes se les debe escuchar sus propuestas para mantener la equidad en el beneficio del colectivo empresarial, aplicando la legalidad suscrita en el ordenamiento jurídico que sustenta los procesos de cada organización.

            Como último factor o nivel, de acuerdo a lo planteado por Cortina y Conill (1998), se debe considerar el principio ético sobre el cual se fundamenta la empresa, que se traduce en apreciar a las personas incluidas en su entono como el fin en sí mismo y no tratarlos como un simple medio, logrando el reconocimiento y respeto a la dignidad del ser humano. Para esto, la organización debe en su visión y misión tomar muy en cuenta el elemento humano, su capital intelectual, sus potencialidades como objeto y fin especifico del éxito, con el cual se lograran desempeños efectivos.

            Esa visión debe abarcar no sólo los procesos productivos esperados en el futuro de la empresa, sino por el contrario, deberá partir del crecimiento humano, de su individualidad y hasta espiritualidad, buscando que por medio de su desarrollo integral se obtengan los propósitos, metas y objetivos planificados, definidos claramente en su misión.

            Para Guédez (2002), ética, empresa y hombre, son un triángulo básico para entender que los bienes, servicios y valores tienen, como sujeto y objeto al individuo quienes le dan sentido, dándole un lugar importante en sus actividades diarias. La ética está presente en la actividad del ser humano y se proyecta a todo aquello impartido por la acción propia de todo hecho o trabajo del hombre. Esta es una de las razones que explica lo difícil del ser ético a una posición de ignorar la misma ética para asumir el desafío en tareas de producción de riquezas. Estas súper demandas hacen al tema de la ética empresarial como una necesidad urgente.

            La reflexión sobre la ética en las empresas es reciente, y además, es abordada por religiosos, filósofos, sociólogos, juristas y académicos. Es importante aclarar que, el contenido de lo ético las explicaciones filosóficas requieren de análisis muy etéreos, los fundamentos religiosos remiten más a lo espiritual, el abordaje sociológico está alejado de implicaciones prácticas, mientras las aproximaciones jurídicas, están muy cargadas de formalidad y los enfoques académicos requieren de mucho tiempo de reflexión.

            En el mundo empresarial, las inquietudes se canalizan más hacia el qué, el cómo, el quién, el cuándo y el para qué, y estas interrogantes, no encuentran el la ética un ambiente de revelación explicita y concreta. Esto ha generado posiciones opuestas, planteando asuntos éticos como algo muy simple en las organizaciones.

            En el mismo orden de ideas, Guédez (2002), plantea lo difícil y superficial de los asuntos éticos en la empresa, ya que no es lo mismo distinguir entre el bien y el mal en cualquier situación humana, a observarlo en el marco de la variedad de factores confundidos y unidos en el mundo empresarial. Las organizaciones ganadas a hacer énfasis en la práctica ética, asumen una estrecha interacción con los actores claves de su realidad, es decir, los accionistas, socios, clientes, proveedores, empleados. Asimismo, muestran compromiso declarado con los valores de justicia, equidad e integridad, así como la preservación ambiental.

            En todo este análisis se puede concluir que, la empresa contemporánea refleja mayores desafíos éticos, mostrando los siguientes desplazamientos afectando el desarrollo y la aplicación de los valores en la empresa.

            Entre estos desplazamientos, Guédez (2002), plantea los siguientes: De la idea de ganancia ilimitada a la suficiencia ponderada, para lograr el beneficio de todos. Del contexto retomable absoluto a la responsabilidad social del enfoque aumentan bienes tangibles al incremento de bienes intangibles. De la acepción de responsabilidad comercial a la corresponsabilidad.

            Considerar la empresa primero que el país. Este marco ético es más exigente para las empresas del Estado, porque, adicionalmente, ellas funcionan a partir de múltiples tensiones burocráticas que pueden simplificarse en tres posiciones:

(a)   Entre la rentabilidad y el costo social 

(b)   Entre la productividad y la politización

(c)   Entre la autonomía operativa y el control estatal.

            No es difícil percibir, en este marco empresarial, el cruce de intereses que plantean lo complejo de lograr equilibrar y articular las decisiones dentro de un criterio ético, para el beneficio de todos aquellos involucrados en forma interna o externa a las organizaciones.

            En su opinión, Davis y Newstrom (1999), explican que las organizaciones para tener éxito deben tratar éticamente a sus empleados. Dar a los individuos un trato ético es necesario para lograr reclutar y mantener empleados valiosos, formándolos como pilares elementales en toda empresa, considerando por ello, los valores asumidos y aplicados por estos en su formación de hogar y social, transfiriéndolos al lugar de trabajo de manera normal sin sacrificar las situaciones laborales, fomentando de esa manera la credibilidad en la organización.

            Cada vez mayor números de organizaciones reconocen la relevancia del componente ético en el desempeño de todo el personal en sus diversas jerarquías y puestos de trabajos, sin embargo, escapa de las manos de los gerentes el poder inculcar este componente sino se consideran en la visión y misión que la organización manifiesta. Por tal razón, tas empresas han establecidos códigos de ética, emitiendo declaraciones, de valores éticos, impartiendo capacitación en temas de ética, así como aportando reconocimiento por la conducta manifestada por los empleados, y de igual forma, se ha tratado de definir modelos positivos a seguir e instaurando procedimientos internos para el manejo de faltas morales.

            Asimismo, comienza a percatarse de la trascendencia que tiene la ética en el comportamiento organizacional implica observar en los empleados si en sus acciones está presente de alguna manera el conocimiento y la práctica ética.

            Siliceo, Casares y González (1999), plantean que en el ámbito nacional e internacional, no es suficiente observar empresarios o empleados, quienes generen un crecimiento económico para la empresa y sus miembros, considerando en este hecho un comportamiento ético, lo cual hace realmente necesario en la empresa contemporánea poseer un arraigo social, un compromiso con la comunidad y con los miembros de la organización, para hacer crecer a sus empresas respondiendo a los accionistas; al mismo tiempo, lograr desarrollar y capacitar a sus empleados vinculados a la comunidad, haciéndolos cada vez mas competitivo e incrementando en capital intelectual de la organización.

            Por lo tanto, los empresarios y empleados deben colaborar en esfuerzos comunitarios y nacionales creando nuevos empleos para repuntar positivamente en la economía, logrando de esa manera apoyar la evolución moral y ética de nuestra sociedad.

Las Creencias, las Normas, las Actitudes y sus Implicaciones en los Valores

            Las creencias, normas y actitudes son términos propios de la Psicología Social y están estrechamente relacionados con los valores, las creencias, la clase de concepto al cual pertenecen tanto valores como actitudes, son convicciones mentales; la aceptación de algo como real o verdadero; aquello que se cree... (New Illustrated Webster Dictionary, citado por López, 1999).

            Como ya se estableció anteriormente, y de acuerdo a lo planteado por García y Dotan (1997), los valores pueden entenderse como elecciones estratégicas con respecto a lo que es adecuado para conseguir los fines. A tal respecto, se puede aseverar que tales elecciones provienen a su vez de supuestos básicos o creencias sobre la naturaleza humana y el entorno circundante, es decir, se elige pensar y actuar de un modo u otro según la creencia que se tenga sobre las personas y las cosas. Para Lamb (1998), una creencia, es un patrón de conocimiento organizado que un individuo acepta como verdadero sobre su mundo.

            Las creencias representan la información que una persona tiene acerca de algo o alguien. Estas creencias pueden o no estar basadas en los hechos. Pero, a pesar de todo, las creencias se consideran como factuales por los individuos. Estas creencias, entonces, influyen en las actitudes o respuestas afectivas, formadas por las personas (Daft y Steers, 1997). Goldenson (citado por López 1999), describe creencias dentro de una Matriz de Creencias-Valores, la cual representa una serie de juicios y valores usados por una persona en su relación con el medio ambiente.

Estas definiciones enfatizan tres aspectos del concepto creencias:

(1) su influencia en el comportamiento de las personas;

(2) sus características intrínsecas; y

(3) la inclusión de valores y actitudes como partes integrantes de este concepto. En tal sentido, “... las creencias son estructuras de pensamiento, elaboradas y arraigadas a lo largo del aprendizaje, que sirven para explicarnos la realidad y que preceden a la configuración de los valores” (García y Dolan, (1997).

            Sin embargo, Bateman y Snell (2001) señalan que, las creencias pueden ser modificadas. El empowerment resulta en la modificación de las creencias de los individuos. Proceso mediante el cual se comparte poder con los empleados, lo que aumenta la confianza en la capacidad de éstos para realizar el trabajo y su creencia de contribuir con influencia en la organización.

            El empleado, por ejemplo, modifica la creencia de sentirse impotente a creer firmemente en su propia eficacia personal. El resultado es que la gente actúa con más iniciativa y persevera más en el logro de sus metas con visión de líder, incluso frente a obstáculos.

            Para Bateman y Snell (2001), el empowerment específicamente despierta las siguientes creencias en los empleados: Perciben significado en su trabajo, esto es, que su trabajo se adapta a sus valores y actitudes. Se sienten competentes, o capaces de realizar su trabajo hábilmente. Tienen un sentido de autodeterminación, de elegir tareas, métodos y ritmo de su trabajo. Tienen un impacto, es decir una influencia en decisiones estratégicas administrativas y operativas importantes, o en los resultados del trabajo.

            En tal sentido, el empowerment, crearía un ambiente en el que todos los miembros de la institución, sobre todo el personal directivo, sienta que tiene una influencia real en las normas de desempeño y en la eficacia del trabajo dentro de sus áreas de responsabilidad. 

1.             Por tanto, un ambiente de trabajo con empowerment dará a la persona: la información y conocimiento cómo usar la información y hacer su trabajo.

2.             el poder de tomar decisiones que le dé control de su trabajo y las recompensas que merece y ha ganado por contribuciones, con impacto en las cosas a su cuidado, y

3.             calidad y productividad laboral.

            Por su parte, Serna (1996), hace referencia de siete creencias administrativas dominantes (identificadas por Peter y Waterman, 1982) que reflejan los valores de los ejecutivos en compañías exitosas:

(a)          Creencias en ser el mejor.

(b)          Creencias en la importancia de los detalles de la ejecución, en los frutos y rápidos progresos que produce el trabajo bien hecho.

(c)          Creencias en la importancia de las personas como individuos.

(d)          Creencias en la calidad y el servicio superior al cliente.

(e)          Creencias en la mayoría de los miembros de a organización deben ser innovadoras; y como corolario, predisposición a apoyarlos en el fracaso.

(f)            Creencias en la importancia de la informalidad para mejorar la comunicación.

(g)          Creencia explícita y reconocimiento de la importancia del crecimiento económico y de las utilidades.

            De acuerdo a lo observado por Peter y Waterman (citados por Serna, 1996), los directivos encontraron la forma de centrarse en esas creencias y conseguir que los demás, a todos los niveles de la organización hasta la posición más baja, las compartieran.

            De tal forma, los valores y creencias son parte integral de la cultura de una organización. Mediante el liderazgo efectivo de los directivos, las creencias se vuelven contagiosas, influyendo en los pensamientos de la gente, su forma de relacionarse unos con otros, en las políticas, entre otros.

            Así, pues, estas creencias administrativas puestas en práctica y compartidas en la cultura organizacional de las empresas de servicios de PDVSA en la COL contribuirían para hacerlas exitosas.

            En cuanto a las normas, los valores juegan un papel especial en la formación de normas; los valores dicen lo que es ético, bueno, válido y adecuado, y se van generando y reforzando a lo largo de la vida.

            Para Ibarra (1998), la definición formal de norma es la siguiente: es una regla de conducta de observación obligatoria. La norma establece el contenido del comportamiento. Las normas morales son necesarias para discernir lo que esta bien y lo que esta mal. Las normas son reglas de conducta consensuadas, en tanto que los valores son criterios para evaluar y aceptar o rechazar normas. De tal forma, es necesario consensual reflexivamente los valores operativos básicos a partir de los cuales emerge el sistema de normas y objetivos a fin de evitar los conflictos de valores por la existencia de normas y conductas contradictorias. Las normas son pautas, regias básicas y guías.

            Para Koontz y Weihrich (1999), los grupos desarrollan normas, las cuales se refieren a la conducta esperada de los miembros de los grupos. Si los individuos incumplen las normas, se ejerce presión sobre ellos para que las respete, ocurre por ejemplo, cuando una persona acostumbra llegar tarde al trabajo, entonces es amonestada por otro miembro del grupo. Otro ejemplo, cuando se presiona a individuos ambiciosos y altamente motivados para que produzcan de acuerdo con las normas de aceptación generalizada, no según su capacidad.

            Sin embargo, existen organizaciones donde el control de la conducta y comportamiento de sus miembros está normatizado. Otras son individualistas y contrastan con las participativas o grupales que son generalmente descentralizadas.

            Asimismo Serna (1996), afirma que existen organizaciones permisivas, sin normas comunes, con entes autónomos desintegrados, cada una de ellas debe estudiarse y entenderse para poder determinar el grado en que facilitan o no la realización de los objetivos organizacionales.

            Por otro lado, Ibarra (1998), señala que toda moral es una norma, y éstas presentan unas características formales:

Costumbre. El origen de todo sistema normativo es la costumbre, la conveniencia. Es decir, la pertinencia para mantener la existencia y armonía entre los individuos o salvaguardar los bienes en general.

Carácter universal y abstracto. Es decir, está dirigida para todos (y en ocasiones haciendo abstracción de tiempo, espacio y circunstancias).

Exterioridad. Se refiere a la regulación de actividades, actos, desempeño, funciones, entre otras.

Obligatoriedad. La norma establece lo forzoso de su cumplimiento y su incumplimiento generalmente trae como consecuencia una penalización, de acuerdo con la falta cometida y puede ser: castigo o sanción, suspensión, expulsión, multa, encarcelamiento e incluso la pena de muerte.

Heteronomia. La norma se establece desde fuera, es decir, por una  sociedad, el agente exterior que impone la regla de conducta; puede ser la Estado, el Gobierno, la Religión, la Iglesia, la Familia, entre otras.

            Resulta pertinente mencionar (expresa el mismo autor), que la relación entre norma general y norma mora! autónoma es tan estrecha que en ocasiones resulta imposible decir dónde termina la norma general y dónde inicia la moral autónoma, porque en muchas ocasiones una determina a la otra. Entonces, la característica básica que permite diferenciar una norma de otra es la interiorización de la norma, interiorización que ha de ser consciente y libre.

            Respecto a las actitudes, estas son definidas como pensamientos, creencias y sentimientos; disposiciones afectivas; y como predisposiciones o prontitud para reaccionar a un estimulo. Estos términos están estrechamente relacionados con las tres características intrínsecas de creencias: intelectual, afectiva y volitiva (López, 1999). Para Contreras (2000), las actitudes son consecuencia de los valores y normas que las preceden y constituyen una tendencia evaluadora (positiva o negativa) con respecto a personas hechos o cosas; las actitudes reflejan como se siente un individuo sobre algo o alguien y predicen la tendencia a actuar de una determinada manera. Por tal motivo, para modificar conductas, es necesario modificar valores y creencias que las preceden. De acuerdo al autor citado, los principios morales dirigen las actitudes.

            No obstante, las actitudes tienden a ser más duraderas y complejas que las creencias, pues consisten en conjuntos de creencias interrelacionadas. Una actitud es una tendencia aprendida para responder de manera consistente hacia un objeto dado. Las actitudes también abarcan el sistema de valores de un individuo, el cual representa las normas personales de lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, y así sucesivamente.

            Por su parte, Daft y Steers (1997), definen una actitud como una predisposición a reaccionar de manera favorable o desfavorable a objetos o personas en el medio de un individuo. Cuando algo gusta o disgusta, en realidad se está reflejando la actitud respecto a la persona o el objeto. La actitud refleja los sentimientos acerca de otros objetos e individuos. Esta definición implica que las personas se comportan con base en como se sienten.

            Para Heliriegel et. al. (1999), las actitudes son tendencias relativamente duraderas de sentimientos, creencias y comportamientos dirigidas hacia personas, grupos, ideas, temas u objetos específicos. Las actitudes reflejan los antecedentes y las diversas experiencias del individuo. Las actitudes y sus efectos sobre el comportamiento llegan a ser muy complejos.

Para este autor, una actitud consta de:

(a)          Un componente afectivo, o los sentimientos, sensibilidades, disposición de ánimo y emociones sobre alguna persona, idea, acontecimiento u objeto.

(b)          Un componente cognoscitivo, o las creencias, opiniones, conocimientos o información de la persona, y

(c)          Un componente del comportamiento, o predisposición a actuar de acuerdo con una evaluación favorable o desfavorable de algo.

            Según los autores citados, estos componentes no existen o funcionan por separado. Una actitud representa la interacción de los sentimientos, la cognición y las tendencias del comportamiento en relación con algo: otra persona o grupo, un acontecimiento, una idea, entre otros. La relación actitud—comportamiento se vuelve más clara cuando se conocen las intenciones de una persona, de comportarse en una cierta forma y se comprenden las actitudes y normas específicas que pudieran estar relacionadas con el comportamiento ético. 

            Es de señalar, que las actitudes no son las mismas que los valores, pero ambos están interrelacionados. Las actitudes, como los valores, se adquieren de los padres, maestros y grupos de compañeros, de hecho existen personas que imitan las actitudes de individuos populares y de aquellos que admiran y respetan.

            De Almeida (1999), anota algunos de los factores que determinan el comportamiento de las personas en las organizaciones. El autor expresa que existen factores macro (cultura, clase social, familia, amigos, instituciones, experiencias y lectura) y micro influenciado por los primeros (valores, creencias, actitudes, emociones, capacidades y motivaciones). Los factores micro: valores, creencias y actitudes como determinantes del comportamiento, son los que interesan para el objeto de estudio en esta investigación.

            Del mismo modo Almeida (1999), define los valores como grandes objetivos que dirigen el comportamiento de las personas, y sirven como cuadro de referencia para el análisis de la realidad. Seguidamente aborda las creencias, y dice: son constataciones, o principios, o acontecimientos que, independientemente de ser o no correctos, son considerados como verdad. Se trata de la construcción mental del mundo en que se vive.

            Después, refiere el mismo autor, las actitudes son sistemas de organización de experiencias, vivencias y conocimientos relacionados con determinado objetivo (grupo, persona, objeto, clase de objetos, acontecimientos o ideas) que condicionan el comportamiento de las personas en relación a ese mismo objetivo. Señala también, tres componentes básicos de la actitud: La creencia o la idea; El elemento afectivo, determinado por las emociones; La predisposición para la acción (aproximación o rechazo al objeto de actitud, conforme lo determina el elemento afectivo).

            Asimismo, hace referencia del importante papel que desempeña para las creencias el contacto con el mundo. Las creencias inadecuadas o incompletas producen actitudes y comportamientos inadecuados. Señala además, los efectos que tas creencias erradas pueden tener en el comportamiento para con los demás y, por consecuencia, su efecto sobre el desempeño organizacional.

            Almeida (1999), aborda, también los mecanismos por medio de los cuales las personas se resisten a la alteración de sus creencias; Poner en duda el hecho o la fuente del mensaje; Alterar el sentido del hecho como una forma de disimular su incompatibilidad con la creencia; Ver las cosas de tal manera que estén de acuerdo con las creencias.

Tipos de Actitudes según el Comportamiento Organizacional (CO)

            Para Robbins (2004), una persona puede tener miles de actitudes, pero el CO enfoca su atención en un número limitado de actitudes relacionadas con el trabajo. A través de ellas se pueden evaluar actitudes positivas o negativas que los empleados mantienen acerca de los aspectos de su ambiente de trabajo. La mayor parte de las investigaciones sobre el CO se ha interesado en tres actitudes:

(a)                                       Satisfacción en el trabajo: Se refiere a la actitud general de un individuo hacia su empleo. Una persona con un alto nivel de satisfacción mantiene actitudes positivas hacia el trabajo, mientras que una persona insatisfecha mantiene actitudes contrarias.

(b)                                       Compromiso con el trabajo: Una definición manejable por el CO, establece que el compromiso con el trabajo, mide el grado en el cual una persona se identifica sociológicamente con su trabajo y considera que su nivel de desempeño percibido es importante para valorarse a sí mismo.

(c)                                       Compromiso Organizacional: Se define como un estado en el cual un empleado se identifica con una organización en particular y con sus metas, y desea mantenerse en ella como uno de sus miembros.

 Actitudes Éticas.

            Según Hellriegel (1999), los gerentes o directivos, pueden tomar medidas constructivas para fomentar actitudes y comportamientos éticos entre los miembros de la organización y así promover una administración moral acorde con los valores éticos que tengan influencia eficaz en todos los  procesos. Por esta razón, los gerentes necesitan una estructura de creencias y comportamiento ético con el fin de diagnosticar y resolver problemas en el lugar de trabajo. Las medidas que pueden tomar los directivos a través del fomento de actitudes éticas en la fuerza de trabajo son las siguientes:

1.             Identificar actitudes éticas determinantes para las operaciones de la organización (honestidad, responsabilidad, entre otros).

2.             Seleccionar empleados con las actitudes deseadas. Evaluando valores éticos del empleado.

3.             Incluir la ética en el proceso de evaluación del desempeño.

4.             Establecer una cultura de trabajo que refuerce las actitudes éticas. Los directivos, gerentes y las organizaciones llevarán a cabo muchas acciones que influyan en la cultura organizacional. A su vez, esta cultura tendrá influencia importante sobre el comportamiento ético en la organización.

Cultura Organizacional y Valores

            Según Serna (1996), los valores organizacionales son el conjunto de creencias que una organización tiene sobre su quehacer diario. Los valores organizacionales son el soporte de la cultura organizacional, inspiran y dan marco a la misión, visión y objetivos de la empresa.

            Por otra parte, de acuerdo a los adelantos de la gerencia como ciencia y arte, la cultura organizacional tiene un papel muy importante. Se trata de la particular manera de pensar, sentir, de ver y hacer las cosas, que al ser compartida por los miembros de la organización, forja su identidad en el mundo (Lansberg, 1989).

            En toda cultura se pueden distinguir tres elementos: premisas, valores y las actuaciones que de ellos se surten. Las premisas son aquellos supuestos que moran en el subconsciente de las creencias fundamentales, constituyen las raíces del sentir que guían el comportamiento.

            Las premisas, según (Lansberg, 1989)., engendran valores y conceptos de lo deseado y lo deseable, dictan normas, ideales, juicios y prejuicios, pecados y tabúes. De creencias y valores se nutre la acción, se surten obra y creación, y se forjan estructuras, configuraciones de la praxis como son la organización, el partido, la empresa, el equipo de acción. Por tanto, en toda organización sana la cultura ha de ser concebida, comprendida y hasta intuida por sus integrantes.

            Para Goodstein (1998), la cultura de una organización proporciona el contexto social en y a través del cual desarrolla su trabajo, guía a sus miembros para tomar decisiones, en la determinación de cuánto tiempo y energía se invierten, en la elección de qué hechos se examinan con atención y cuáles se rechazan de plano, en la decisión de que opciones se observan de manera favorable desde el comienzo, que tipo de personas se seleccionan para trabajar en la organización y prácticamente todo lo que se hace en ella.

            Relacionando cultura y valores, los autores citados, refieren: la cultura es un modelo de creencias y expectativas que mantienen en común y profundamente los miembros de una organización. A su vez, esas convicciones dan lugar a los valores (fundamento de las decisiones organizacionales), la situación ideal de ser, que abrigan la institución y sus miembros. Este círculo cerrado de creencias, valores, normas y creencias, constituye el proceso de desarrollo cultural y se le atribuye la tenacidad que muestran las culturas.

            Se dice entonces (Serna 1996), que la cultura de una institución incluye los valores, creencias y comportamientos que se consolidan y comparten durante la vida empresarial. El estilo de liderazgo, las normas, los procedimientos y las características generales de los miembros de la empresa completan la combinación de elementos que forman la cultura de una compañía. Todo esto es aplicable en el caso de las empresas de servicios a PDVSA, de la COL. La cultura influye en la manera como los directivos y/o gerentes toman las decisiones.

            Para finalizar Siliceo (1999), refiere que la cultura es el conjunto (sistema) de valores, tradiciones, creencias, hábitos, normas, actitudes y conductas que dan identidad, personalidad (ethos) y destino a una organización para el logro de sus fines económicos y sociales, en el caso de las empresas de servicios a PDVSA, de la COL, en sus objetivos y metas.

Gerencia basada en Valores

            Considerando la Dirección por Valores (DpV), tal como lo señalan García y Dolan (1997), sirve de antecedente para hablar de una gerencia basada en valores. La DpV según el autor citado, es una nueva herramienta de liderazgo estratégico para entender y aplicar los conocimientos planteados por la Psicología Social y otras ciencias de la conducta desde mediados del siglo XX y que muchos directivos de casi todo el mundo están comenzando a practicar, en algunos casos de una forma intuitiva, para conseguir sobrevivir en la carrera hacia un futuro y la DpV, viene a ser un marco global para rediseñar continuamente la cultura de la organización de forma que se generen compromisos colectivos por proyectos nuevos.

            Según el planteamiento de Garcia y Dolan (1997), se induce a un cambio en la manera de gerenciar las organizaciones. Este cambio será a través de la Gerencia Basada en Valores como un punto de convergencia del cual puede irradiarse una nueva dirección estratégica en el mundo actual, indicando que para dirigir organizaciones globales con mercados crecientemente complejos, competir como empresas de alto desempeño y alcanzar elevados estándares de excelencia es necesario entender, desarrollar y compartir valores.

            Esta es la base de una nueva cultura (Rosales, 2001). La gerencia por valores constituye, entonces, una nueva forma de entender y aplicar conocimientos planteados por la Psicología social y otras ciencias de la conducta que muchos directivos y gerentes están empezando a practicar, para tratar de sobrevivir en este mundo de cambios crecientes. Es un tipo de gerencia que configura el futuro de la organización al enlazar valores, símbolos y significados que sirvan de guía al comportamiento individual.

            De tal manera, gerenciar por valores constituye una manera de humanizar los propósitos estratégicos fundamentales de toda organización y la práctica de la misma permitirá un proceso de toma de decisiones proactivo, guiado por una visión preconcebida, creando futuro y constituyendo una fuente de conciencia para el logro, ya que el primer paso para gerenciar con eficiencia es desarrollar una filosofía definida de la administración del hombre, del trabajo y cultivar valores en el equipo organizacional. Los valores son los principios de adentro que proporcionan el encuadre ético que toda organización necesita para su crecimiento (Barroso, 1999).

 Desempeño Laboral.

            El triunfo de toda organización, en tiempo de globalización, está enmarcado por la innovación tecnológica, y cada día hay que enfrentarse con una competencia más agresiva, lo cual implica una mayor capacidad y esfuerzo de los empleados para ser productivos y eficientes. Todo proceso de revisión organizacional constituye la mejor herramienta que tiene la gerencia para verificar si el comportamiento de sus trabajadores, va acorde con las metas de su organización, si existen factores internos o externos, estos influyen en su desempeño y les permitirán además implementar incentivos, para reforzar las labores del personal.

            En este sentido, Chiavenato (1998), plantea que el desempeño laboral es la eficacia del personal en su trabajo, para lo cual muestra capacidad en la realización de tareas eficientes dentro de la organización. Es decir, el desempeño es el nivel de ejecución alcanzado por el empleado en cuanto al logro de los objetivos propuestos dentro de la institución. Significa que los empleados planean, deciden y hacen.

            Para Szilagyi (1997), el desempeño laboral se define como el grado con el cual un individuo realiza su trabajo en comparación con los estándares que establece la institución, comúnmente se fijan criterios de ejecución respecto a la calidad y cantidad de tiempo, tales como: habilidad para laborar individualmente o en grupo, asistencia o puntualidad, conocimiento sobre las tareas, habilidad para planear e iniciativa en el trabajo.

            Burbano (1997), comenta que el desempeño laboral es, el agrado con el cual los individuos de cualquier organización realizan su trabajo en comparación con los lineamientos establecidos por las instituciones y de esa forma los subordinados se desenvuelvan de manera efectiva y eficiente, logrando garantizar la caHdad en los procesos gerenciales, mejorando la productividad de la institución.

            Para complementar, Gómez y Cardy (1997), conceptualizan al desempeño como el grado de perfección con el cual un trabajador ejecuta las tareas que le corresponde con el objeto de hacer realidad la estrategia organizacional. Gredos (1999), señala que el desempeño es el volumen de trabajo ejecutado respecto a normas establecidas de rendimiento, puntualidad en la entrega oportuna y completa de informes, a trabajos asignados dentro del horario normal.

            Según Murray, Cubero y Fernández (1996), el desempeño expresa el grado de perfección con el que un trabajador ha desempeñado la parte de la tarea asignada, con objeto de hacer realidad la estrategia de la empresa u organización, en términos de alcanzar unos objetivos relacionados con su papel individual, o en términos de demostrar competencias definidas como pertinentes para la empresa, ya sea en un papel particular o de modo más general.

Los diferentes autores definen el desempeño laboral como la actuación que se espera tenga el empleado de su cargo asignado y nivel profesional. Se mide en términos de metas y de resultados obtenidos así como los recursos empleados y los métodos utilizados.

La Dimensión de la Experiencia Humana en el Trabajo

            Según opina Morris (1997), durante toda la historia, y en todas las culturas a las que pertenece el hombre, han existido cuatro dimensiones de a experiencia humana, y actualmente toman relevancia en el comportamiento humano. Son considerados factores claves para lograr la felicidad personal en el trabajo, así como elemento importante para el crecimiento y permanencia en el tiempo de la organización. Cada una de las dimensiones pretende lograr un objetivo, una finalidad que representa en si, una sólida base para obtener una satisfacción humana duradera. Estas bases son:

1.                 La dimensión intelectual: Aspira por la misma naturaleza del hombre, lograr la verdad. Todos los seres humanos poseen una capacidad, y por lo tanto, una dimensión intelectual de su experiencia. El hombre necesita de las ideas así como del alimento, aire y el agua. El beneficio de las ideas es nutrir la mente de la misma manera como los alimentos lo hacen con el cuerpo. Debe considerarse que el ser humano merece buenas ideas así como buena comida, aire o agua. La parte intelectual del hombre reposa en la mente, y es allí, donde se genera un mapa mental que pretende simplificar procedimientos logrando la eficiencia y la verdad en los resultados de su trabajo, conectándolo con la realidad social.

2.                 La dimensión estética: Pretende reunir la verdad, belleza, bondad y unidad como cuatro virtudes en la relación de trabajo del hombre con su organización. La belleza desempeña un papel importante por el efecto transmisible en el espíritu humano liberando energías y reflexiones profundas que permiten conectar al hombre con sus afectos más elevados, ubicándolo en la forma de lo realizado aceptándolo con agrado.

            En el mundo empresarial existen oportunidades para experimentar con ejecuciones cargadas de belleza en el momento que se brinda calidad excelente a un producto o servicio. Esto es, practicar la belleza en el medio laboral incidiendo de forma directa en el espíritu corporativo permitiendo la credibilidad y por ende, el desarrollo de la organización.

3.                  La dimensión ética: Es la dimensión moral de la experiencia humana, como respuesta del ser humano a la bondad de sus actos. A las personas les gusta trabajar en empresas que representan el espíritu de lo aceptado como noble y bueno. Debido a esto, las buenas obras no suponen siempre un alejamiento de la misión principal de la empresa, convirtiéndola en un sólido soporte para ésta como organización.

            El principal objetivo de hacer el bien tiene que estar considerado dentro del entorno empresarial, creando un clima de bondad, tanto en las tareas individuales como colectivas.  En el plano real, la bondad ejercida por la empresa en sus operaciones externas debe estar en consonancia con el tratamiento que da a sus empleados y asociados.

4.                  La dimensión espiritual: Posee características espirituales y universales en la experiencia humana, con tendencias naturales de unidad y conectividad. La unidad espiritual es el cuarto cimiento de la excelencia sostenible en las empresas humanas.

            Por consiguiente, el ser humano tiene necesidades espirituales que deben respetarse y nutrirse cada día. No basta con ocuparse de estas necesidades en la casa, iglesia o con meditación privada; va mucho más allá de estos contextos limitados. La necesidad espiritual debe cubrirse de igual forma en el trabajo realizado; de lo contrario, para la organización, el trabajo individual con la unidad deseada será más agotadora y poco satisfactoria, representando una dificultad y objetivos no logrados.

            El trabajo solo puede ser satisfactorio si contribuye a resolver las necesidades básicas espirituales. Cuando se habla de lo espiritual, Morris (1997), no se refiere necesariamente a creencias religiosas, sino a dos elementos fundamentales:

            La profundidad y la conectividad. Cuanto más desarrollada espiritualmente esté una persona, verá con mayor profundidad y sentido de valor las cosas de su trabajo y la sociedad en la cual convive; sin el riesgo de tomar las decisiones ilusorias y aceptadas como realidades e igualmente respetadas por su entorno. En referencia a la profundidad, se trata que la persona por voluntad propia, consustanciado con los principios fomentados en su hogar y la escuela pueda interiorizar al respecto de la excelencia deseada en su trabajo, lo cual da paso a su responsabilidad y compromiso asumido, coadyuvando a ser correcto en sus acciones generando beneficios para el como ente social con efectos positivos en la organización para la cual trabaja.

            Así mismo, la conectividad se refiere a esa condición de relación que debe establecerse en el hombre considerando sus pensamientos, acciones y sentimientos, lo cual facilita su desempeño eficaz y eficiente, tratando de lid erizar en el grupo con su trabajo, generando credibilidad como elemento coherente entre su planteamiento y acción.

Parámetros Esenciales en el Desempeño Laboral

             En su opinión, Robbins (2004), expone tres grupos de factores presentes para el desempeño laboral en los empleados: tareas individuales, comportamiento del empleado y características del empleado:

1.                  Tareas individuales del empleado: Se considera la cantidad o volumen de trabajo realizado, que repercute favorablemente en la producción de la organización, permitiendo manifestar las fortalezas del empleado en la ejecución de sus actividades.

2.                  Comportamiento del empleado: Los elementos considerados pueden ser, la rapidez mostrada en la ejecución de sus tareas, las habilidades y destrezas en las diferentes labores del trabajo, tomando en cuenta la puntualidad en su asistencia.

3.                  Características del empleado: Es el conjunto de elementos más débil, pero ampliamente tratado por las organizaciones dadas su relevancia e importancia en la misma. Se dice que son débiles en relación con las tareas individuales y el comportamiento, debido a su alejamiento del desempeño real del trabajo. Estas características son, mostrar seguridad, disposición para el trabajo, cooperativismo, responsabilidad, iniciativa.

            Los factores presentados por Robbins (2004), manifiestan aspectos muy importante para considerar el desempeño del empleado en cualquier organización, donde además de llevarse a cabo las operaciones administrativas usuales de planificar, organizar, ejecutar o controlar, se hace imprescindible la relación entre sus miembros, lo cual se va a facilitar cuando se toma en cuenta las características de las personas, ejerciendo las funciones y tareas sin obviar los valores esenciales de convivencia.

            Las dimensiones éticas y espirituales son relevantes para poder desarrollar un sistema de convivencia adecuada, aunado a la base del conocimiento que necesita la persona para poder desenvolverse en su lugar de trabajo y lograr un desarrollo altamente positivo para la organización donde labora.

            Por otra parte, según Reyes (2000), existen cualidades que influyen en el desempeño laboral del empleado dentro de la empresa. Estas cualidades, conocidas técnicamente con el nombre de características, pueden dividirse en dos grandes grupos: objetivas y subjetivas. Las objetivas son las que admiten una cuantificación directa, comprobable por medio de lo registros o estadísticas llevadas en la empresa como lo son puntualidad, asistencia, cantidad de trabajo realizado, entre otros. Las subjetivas son aquellas que no admiten una cuantificación directa y precisa, sino exclusivamente una apreciación subjetiva, sólo en forma indirecta puede medirse o ponderarse, como el sentido de responsabilidad, honradez, lealtad, cooperativismo, iniciativa, confiabilidad, entre otros.

            Al respecto, de lo expuesto por Robbins (2004),  estas características vistas como objetivas y subjetivas deben ser tomadas en cuenta cuando se trata de medir el desempeño del empleado, por cuanto muchos aspectos se ven, son tangibles, así como medibles y se convierten en indicadores, pero no pueden abocarse por ser el hombre Holístico, conformado por diversas dimensiones como antes se mencionó, debe tomarse en cuenta sus dimensiones intelectuales, por lo conocido acerca de las funciones y tareas a realizar según lo establece el cargo que ocupa.

            Asimismo, se encuentran las dimensiones estéticas, éticas y espiritual, con la cual el directivo y/o gerente va a organizar sus tareas, a darle sentido para lograr cumplir con lo que le corresponde, cuidando de su calidad y cantidad, basándose en las normas planteadas dentro de la organización, en este caso, en el ámbito empresarial, donde se manifiestan las distintas conductas asumidas con las cuales puede detectarse si lo está haciendo bien o no, centrado en los requerimientos de la empresa.

            Cabe destacar, que tanto las dimensiones como los elementos se constituyen en los indicadores básicos del desempeño, en especial de los directivos de las empresas metalmecánica de la Sub-región COL de servicios a PDVSA, tomando en cuenta para este estudio las características expuestas por Robbins (2004) y Reyes (2000), como son:

1.                  Disposición para el Trabajo: De acuerdo Sherman, Bohlander y Shell (1999), es la actitud de un individuo para efectuar un trabajo de principio a fin con resultados visibles. Es interpretar la necesidad de realizar una tarea dando una respuesta responsable coherente con la realidad de sus compromisos para la institución en la que labora.

2.                  Cooperativismo: Según Murray et. al. (1996), es la creencia en la capacidad de trabajar y hacer que los demás trabajen, colaborando unos con otros, participando en la formación de equipos con propósitos comunes a la empresa. Se interpreta como la actitud del empleado colaborando y desarrollando el trabajo conjuntamente con sus compañeros beneficiando al colectivo y cumpliendo con los objetivos de la organización.

3.                  Responsabilidad: En opinión de Gamargo y Rojas (1998), es el extra y toque personal que el hombre manifiesta en el cumplimiento de sus tareas. Concibe el cumplimiento eficaz, eficiente, efectivo y entusiasta de las actividades que corresponde ejecutar institucionalmente.

4.                  Iniciativa: Para Murray et al (1996) es la predisposición para emprender acciones, mejorar resultados y crear oportunidades, con originalidad. Se entiende como el esfuerzo voluntario del empleado por alcanzar los niveles de calidad en el quehacer institucional. Implica la búsqueda permanente del conocimiento racional, metodológico y objetivo, capaz de explicar y transformar la naturaleza de las tareas a realizar.

5.                 Calidad: En opinión de Tapscott y Caston (1996), se refiere a las nociones de consistencia, productividad, motivación, compromiso y medición del desempeño del empleado. Trata el empleado de lograr el más alto nivel de eficiencia en su desempeño laboral y el producto que obtiene la institución del trabajo realizado por dicho empleado.

6.                 Cantidad:  Según Robbins (2004), es el volumen de producción y contribución que aporta un individuo en sus tareas laborales para el desarrollo de su organización. El trabajo del empleado se traduce en un producto que beneficia al colectivo y la organización que asociado a el volumen obtenido se logrará rentabilidad material y espiritual.

6.                  Marco Metodológico

El Marco Metodológico, está referido al momento que alude al conjunto de procedimientos lógicos, tecno-operacionales implícitos en todo proceso de investigación, con el objeto de ponerlos de manifiesto y sistematizarlos; a propósito de permitir descubrir y analizar los supuestos del estudio y de reconstruir los datos, a partir de los conceptos teóricos convencionalmente operacionalizados.

            El fin esencial, según Balestrini (1998), es el de situar en el lenguaje de investigación, los métodos e instrumentos que se emplearán en la investigación planteada, desde la ubicación acerca del tipo de estudio y el diseño de investigación; su universo o población; hasta la codificación, análisis y presentación de los datos. De esta manera, se proporciona al lector una información detallada acerca de cómo se realizó la investigación.

La presente investigación tiene como objetivo, determinar la relación de los valores éticos con el desempeño laboral de los directivos de las empresas metalmecánicas de servicios a PDVSA           en la COL. Por  lo cual se tipifica como descriptivo correlacional de campo.

            Es descriptivo, porque se describirán los hechos tal y como se presentan en la realidad para luego analizar los hechos, considerando la  posición de Hernández, Fernández y Baptista (2000,) quienes afirman que en un estudio descriptivo se seleccionan una serie de cuestiones y se mide cada uno de ellos independientemente para así, describir lo que e investiga, es decir tuvo como finalidad describir y analizar sistemáticamente características homogéneas de los fenómenos estudiados sobre la realidad,.

            De acuerdo con el objetivo es correlacional porque se pretende establecer la relación entre las variables, de acuerdo a lo indicado como lo expone Chávez  (2001): “se pretende determinar el grado de relación entre variables, detectando hasta que punto las alteraciones de una, dependen de la otra, el cual da como resultado un coeficiente r”.

            Asimismo, es de campo porque necesariamente se recoge la información directa donde se producen los hechos, como lo explica Bavaresco (1997), esta investigación “se realiza en el propio sitio donde se encuentra el objeto de estudio. Ello permite el conocimiento más a fondo del problema por parte del investigador y puede manejar los datos con más seguridad”.

Modelo del instrumento: La presente investigación utilizará la técnica de investigación mediante encuesta, específicamente el cuestionario y la entrevista.

            Bavaresco (1997), señala que el cuestionario es un instrumento, herramienta o medio que recoge información (directa por el encuestador e indirecta por correo). Es considerado como el instrumento que más contiene detalles del problema que se investiga.

            Méndez (2001), citando a Tamayo y Tamayo, afirma que el cuestionario es un instrumento formado por una serie de preguntas que se contestan por escrito a fin de obtener información necesaria para la realización de una investigación. Hernández y otros (2001), indican que lo obtenido de las preguntas de un cuestionario puede ser tan variado como los aspectos que mida. Se pueden hablar de dos tipos de preguntas: Cerradas y abiertas. Las preguntas cerradas contienen categorías o alternativas de respuesta que han sido delimitadas y pueden ser dicotómicas (dos alternativas de respuesta) o incluir varias alternativas de respuesta. En cambio las peguntas abiertas no delimitan de antemano las alternativas de respuesta. Por lo cual el número de categorías de respuesta es muy elevado, en teoría, infinito.

            En otro orden de ideas, Bavaresco (1997), refiere que la entrevista consiste en la observación de los datos de manera verbal por parte del sujeto informante. Requiere elaborarse preguntas muy bien pensadas antes de estar el entrevistador ante el entrevistado. Es decir, deben ser bien planificadas o estructuradas, de manera sistemática.

            La estructurada, llamada también formalizada, planificada, sistemática, estandarizada, normalizada es un formulario debidamente preparado y estrictamente formalizado sobre la base de preguntas que llevan un orden fijo, inmovible. Se suministra por igual a varias personas que conozcan del tema u otras que han vivido ante variables establecidas en la investigación. La no estructurada, se concentra a un tópico y sobre él se genera una serie de preguntas en las que focaliza la entrevista

            Procesamiento de la información: Señala Méndez (2001), una vez que se ha cumplido la fase de recolección de la información (y con certeza que ésta es de calidad por ser confiable), viene otra actividad de gran importancia: la tabulación, ordenamiento y procesamiento de la información:

            La tabulación implica el ordenamiento de la información que al ser procesada y cuantificada por ítems y agrupada por variables, permite la presentación en tablas. En éstas el investigador hace y registra los cálculos, construye gráficos y produce información que le permite hacer el análisis de la misma. Esta tabulación se puede hacer manual o con el uso de programas como Microsoft Excel.

            El ordenamiento se refiere a que el investigador puede construir una tabla por cada una de las preguntas en caso, de que haya utilizado técnicas de recolección, como la encuesta en cualquiera de sus formas, puede elaborar tablas similares para registrar la información recolectada.

            Para el procesamiento se pueden hacer en primera instancia con un procesamiento estadístico sencillo (número de frecuencia de los datos y porcentaje). Aunque, pueden realizarse estos cálculos mediante el uso de técnicas estadísticas.

            La información recabada en la presente investigación, se tabulará de acuerdo a las variables del estudio y se presentarán los resultados en tablas o gráficos, de forma tal de facilitar la comprensión y análisis de los mismos. Con la finalidad de ordenar y procesar estadísticamente la información se utilizará el programa Microsoft Excel.

Cronograma de actividades

Actividades

Septiembre

Octubre

Noviembre

 1

 2

 3

 4

 5

 6

 7

 8

 9

10

11   12 

1

Ideas Iniciales

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2

Planteamiento del problema

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3

Justificación de la propuesta

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

4

Objetivos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

5

Referencias Bibliograficas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

6

Marco teórico

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

7

Marco metodológico

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

8

Proyecto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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