
CARLOS PELLEGRINI Y EL TURF
| "Yo no vivo en una casa de cristal. Tengo muchos defectos que reservar, y no soy una virgen que en su casta y candorosa inocencia puede en todo momento ofrecerse a la contemplación pública. Vivo en casa de piedra, y he formado un lugar conocido, respetado y honesto. Voy, cuando quiero reposar mi espíritu de tanta miseria, a los teatros, a las fiestas, a los hipódromos, y allí encuentro lo que hay de más culto y distinguido en mi país" proclamó desafiante Pellegrini, cierta vez, en un documento memorable. "La idea de fundar el Jockey Club nació aquí, en París, después de asistir al Derby de Chantilly" había escrito Remigio Gonzáles Moreno. "En 1876 nos reunimos a comer Carlos Pellegrini, Miguel Cané, Pedro y Enrique Acebal, y yo- dice Remigio Gonzáles Moreno -"En esa comida, la conversación terminó en el tema, diciéndonos Pellegrini estas palabras: 'Bueno, den por fundado el Jockey Club de Buenos Aires".
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El primer caballo que Carlos Pellegrini tuvo, allá por 1891, fue en sociedad con Ignacio Correasy Julián Martínez. Fue un alazán hijo de Zanoni y Mariana. Después de ganar seis carreras, incluídos grandes premios Jockey Club y Nacional, se retiró de las pistas invicto. Para mayores detalles, lo cuidaba Orezzoli, y corría con la chaquetilla blanca, brazalete y gorra verde, del stud Las Ortigas; del haras homónimo ingrsó como padrillo dando muy buenos descendientes , entre ellos Melgarejo (uno de los mejores caballos de principios del sXX en la Argentina).
Fue fundador en homenaje a aquel raudo campeón del stud Amianto, y algunos de sus pupilos fueron ganadores clásicos.
Cabe destacar que Pellegrini fue uno de los máximos impulsores del turf y se mantuvo en contra de las tendencias cuadreras en pos de una raza de caballos que fuera más fuerte y superior.
Fuentes bibliográficas: Revista Hípica Argentina Nro 2 1999.
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