El As de la fusta: Jorge Ricardo:

Guarda-vidas de acuario, pintor de sócalos y bananita. Estos fueron algunos de los apodos que acompañaron la infancia Jorge Ricardo, de actualmente 41 años. Con 1,61m “y medio” -que para él es cuestión de remarcar ese detalle con orgullo- Ricardinho es el rey absoluto del turf brasileño y un hito dentro del turf mundial. Su postura, su clase, su naturalidad y soltura arriba del caballo hablan de un jinete excepcional, que traspasa fronteras y tiempos.

Cada vez que entra con su BMW al Jockey Club, ubicado en la zona sur de Rio, a los funcionarios de dicha institución sólo les falta hacerle reverencias. Y no es para menos. A fin de cuentas, Jorge Ricardo es el poseedor del récord sudamericano de carreras ganadas, y cuarto en la historia del turf mundial, con más de 8600 triunfos. Se anteponen jinetes como Laffit Pincay, actualmente retirado, con 9531; le sigue el legendario Bill Shoemaker, con 8883; y Pat Day, con pocas carreras arriba del jockey brasilero.

Hijo de Antonio Ricardo, ex jockey y actual preparador; y de Doña María Possamai Ricardo, Jorge tuvo contacto con el mundo hípico desde pequeño, y jamás dudó en iniciarse como jinete de carreras a la hora de elegir su camino. Según él mismo afirma: "siempre quise ser jockey. Nunca pensé en otra cosa, estoy convencido de que nací para serlo. Hubo una época en que me alejé un poquito por causa de los estudios y de las noviecitas, pero cuando retorné a los consejos de mi padre lo hice con todas mis ganas". Y así fue. Veinticuatro estadísticas llenas de gloria le siguieron, siempre mantenidas por su gran pasión, coraje y voluntad.

Un poco de historia

Ricardo admite que uno de sus grandes deseos antes de comenzar a competir era llegar a correr junto a su padre, pero éste se retiró antes de que esto fuera posible, debido a problemas de peso. Fue una edad relativamente temprana para un jinete, a los 40 años, pero seguiría junto a la hípica para dedicarse de lleno a la cuida.

Es así que Ricardinho se inicia como jockey, corriendo ejemplares entrenados por su padre, y de la propiedad de Israel Poiast, ganando su carrera debut a los 17 años, el 16 de Noviembre de 1976, con un caballo de nombre Taim.

En esa temporada ya demostraba grandes condiciones, pues habiéndo corrido tan sólo un mes y medio se elevó a 17 victorias, con un 23% de efectividad. Al año siguiente, las cosas continuarían progresando para el joven carioca, seguiría adquiriendo experiencia, y llegaría al 4to lugar. Recién en 1982 marcó el puesto definitivo que lo acompañaría todos estos años: el de nro uno.

Otra de las metas principales del gran jinete, ademas de obtener estadísticas, era ganar el Gran Premio Brasil (equivalente al Pellegrini en dicho país) algo que logró en dos oportunidades, con Falcon Jet en 1992, y con el fenomenal Much Better, en 1994.

Continúan los logros

Pero lo que no se imaginó fue superar la barrera de los 8000 triunfos: "Seré sincero, nunca esperé llegar a esa marca. Quiero dejar en claro que cuando uno ingresa a cualquier profesión desea alcanzar la cumbre haciendo todo de la mejor forma posible. Siempre se piensa en vencer y progresar para intentar obtener un estandar de vida superior Eso lo reconforta a uno anímicamente" asegura, demostrando la filosofía que lo empujo al éxito durante tantos años.

El locutor oficial del Jockey Club desde hace 35 años, Ernâni Pires Ferreira, tuvo el orgullo de relatar la principal victoria de Ricardinho. En la recta final, pidió al público que aplaudiese de pie al mejor jockey del Brasil. Su opinión con respecto al gran jinete no podría ser otra: “Jorge Ricardo me recuerda a exponentes como Pelé y Zico.

Pero en 25 años de carrera, no todos los dias fueron de gloria. Ricardo no olvida aquella carrera en que el caballo que conducía rodó, lanzándolo violentamente contra una red de alambre que había próximo a la pista. Ricardinho entró en desesperación al ver su brazo izquierdo cubierto de sangre. “Me dieron varios puntos, y el médico me dijo que no me rompi el tendón por poco. Habría sido el fin de mi carrera”, rememora enseñando a la vez su profunda cicatriz. De todas maneras, la saco barata.

En su departamento, en Gávea, zona sur carioca, que comparte con su tercer mujer, la estudiante de publicidad Rosana Coury (26 años y 1,56m de estatura) los caballos están por todas partes. Decoran llaveros, toallas; en almohadones y libros, también se encuentran en un cuadro ubicado en la pared del corredor que da aceso a los cuartos. Es tan solo una muestra de la pasión que vive por estos animales.

Ricardo admite que una de sus debilidades es comprar ropa. Se divierte en contar que muchas veces encuentra dificuldades en encontrar un talle adecuado. “Mi mujer una vez fue a comprar ropa para mi en una casa infantil, y se murió de vergüenza cuando la vendedora le preguntó si era para el hijo de ella" cuenta divertido.

Considerado el buen porcentaje de efectividad que posee, Ricardinho puede ser entendido como una buena inversión en tiempos de crisis. “El domingo a la mañana una lluvia de amigos apostadores me llaman para que les tire algun dato sobre cual es la fija del día”. Pero, como preveer el futuro no es el fuerte del jockey, los resultados no siempre dan lo esperado. En estos casos debe soportar las cargadas incluso de sus mismos colegas al final de la jornada. “La muchachada dice que mis consejos sólo logran que ellos pierdan dinero” bromea el jockey.

En cuanto a la rutina, Ricardinho asegura entrenar duro, seis veces por semana, de las cinco de la mañana hasta las nueve de la noche. Cuando no le toca vestir las de seda, que ocurre de jueves a sábado, se queda el el Jockey preparando caballos. Admite que lo más difícil para él es mantenerse en el peso ideal, por más que no tenga una tendencia a engordar. No obstante, gracias a su riguroso entrenamiento y cuidados en las comidas, asegura mantenerse cómodo en 54kg. "A veces es difícil saber quien come más alfalfa: si yo o el caballo”, bromea.

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Consideraciones

En este último Pellegrini se vieron bastantes actitudes tristes. Primero que nada, en las tribunas se escuchó la voz de varios aficionados menospreciando la cria brasileña; y por otro lado, a los profesionales de alli. No deberíamos olvidar que Brasil tiene un turf con muchisimo espíritu, con muchos esfuerzos por mejorar pese a no tener las condiciones ideales para la cría, por su clima tropical. En Brasil, muchos más hipódromos poseen carreras oficiales y bregan por la proliferación de tiros largos. Podríamos aprender de ellos en vez de criticar. Y agradecer, porque haras brasileños como Santa Maria de Ararás, o Río Claro, apostaron por criar en nuestro país, con todo lo que eso implica.

foto: canter de Gorylla (BRZ) en el GPI Carlos Pellegrini, cuyo resultado de dicha edición es más que conocido.

fuentes biograficas: Diario La Nación, y Isto e Gente (BRZ) traducido y editado por por1cabeza.com

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