Fred Archer: la leyenda eterna:
Fred Archer, perteneciente al sXIX, fue uno de los hitos más importantes de la historia del turf y uno de los jockeys más exitosos y talentosos de todos, absolutamente todos los tiempos. Pese a la gran abundancia que su profesión aparentaba brindarle, como la fortuna y fama abrasadora que lo acompañaron durante su carrera, en el fondo de si mismo cargaba una cruenta tormenta, que ante el estupor general de una sociedad inglesa que lo admiraba, desencadenó en suicidio.
Tal tragedia fue una de las más grandes y conmovedoras historias que han ocurrido dentro del turf, así como un enigma que trascendió varias décadas, llegando a ser parte intrínsica del folcklore inglés. ¿Pero quien fue Fred Archer en realidad?

Frederick James Archer nació el 11 de enero de 1857 en Chentelham, Inglaterra. Fue criado en el seno de una familia ligada a la hípica, pues su padre, William Archer, era entonces un buen jinete de steeplechease (carreras de obstáculos) una peligrosa modalidad de carreras siempre muy popular en Inglaterra e Irlanda, conformada por pruebas de amplio recorrido y numerosos obstáculos con caballos de un mínimo de cinco años. En 1858 obtendría el trofeo más deseado dentro de la categoría: el Grand National, montando a Little Charley, en el histórico hipódromo de Aintree. Dicha carrera consta de un recorrido de 7220mts y 30 obstáculos, algunos de ellos con precipitadas caídas al vacío; lo que requiere de una amplia experiencia y capacidad por parte del piloto para sortear tales dificultades.
La infancia de Fredrerick transcurrió en Prestbury, aproximadamente a tres millas de Cheltenham, junto a sus dos hermanos, William (h) y Charley; y sus dos hermanas. De éstas, Emily era su favorita, y ella sería quien lo acompañaría fielmente hasta sus últimos días.
Cuando William padre tomó las armas para servir al rey de Inglaterra, el pequeño Fred recibía a la vez las primeras lecciones de montar sobre un famoso pony de carreras de nombre Chow, al que su padre había adquirido en una rifa. Este pony, ganador de múltlipes clásicos en el Sur de Gales, donde dichas carreras eran entonces muy célebres, enseñaría a Fred los primeros pasos en este deporte.
Fred Archer aprendíz
Rowley Mile, en Newmarket, es una de las pistas más antiguas y tradicionales de Inglaterra, que data del sXVII. El lugar es imponente, pues se pierde la vista en la inmensidad de los campos donde el turf se gestó; en donde galoparon los primeros ensayos de lo que sería uno de los experimentos más fascinantes que el ser humano emprendiera: el sangre pura de carrera.
El nombre "Rowley Mile" es en realidad un apodo puesto al Rey Carlos II -un importante impulsor del turf de Newmarket a mediados del sXVII- en honor a sus famosas aventuras amorosas. Debido a que trascendieron varias de éstas, el hombre se ganó el apodo de "Old Rowley", por Rowley, el mayor semental de su haras.
Con respecto a lo técnico, esa cancha hace honor a la época en que fue construída, o más bien, que adquirió forma. No olvidemos que las carreras hasta el sXVIII carecían de cercos, estando la pista delimitada por postes de madera que indicaban por donde girar, similar a las boyas en la costa. A lo largo de sus 3400m de longitud, con subidas y bajadas, y su recta final de 2000m, un error mínimo cuesta caro, por ello no cualquier jockey gana. No es la única pista en Newmarket, a decir verdad, a no muchos metros se encuentra July Racecourse, similar pero un poco más chica que la primera, cuya temporada estrella es en los días de verano del mes de julio.
Rowley Mile es el hogar de las famosas 1000 y 2000 Guineas inglesas, disputadas en mayo. Uno de los hechos curiosos con respecto a la distancia de esta primera gema, es que en particular las 2000 Guineas originalmente se disputaban sobre 1625 1/2 metros, hasta que en el año 1900, cuya edición ganara el famosisimo triplecoronado Diamond Jubilee, su recorrido sería definitivamente pautado sobre 1600m. No había sucedido lo mismo con el resto de las pruebas de la triplecorona inglesa, que siempre conservaron su tiro original.
En las cercanías de este hipódromo, Fred daría los primeros pasos en su formación profesional, y ademas, este sería su hogar por varios años. A principios de 1867, Fredrerick ingresó como jockey aprendíz del célebre y talentoso entrenador de SPC Matthew Dawson, en Cambridgeshire, Newmarket. Dawson era proveniente de una familia de afamados cuidadores; tanto el padre como su hermano eran también reconocidos profesonales de la época.
Tres años después, a fines de septiembre de 1870, Fred fue presentado en el ya extinto hipódromo de Chesterfield, al oeste de Inglaterra, para estrenarse en las carreras oficiales. Allí debutó triunfalmente con el dosañero Athol Daisy -propiedad de la adinerada Mrs. Willan- en el Nursery Handicap, sobre 800m, por un cuerpo sobre Rattlecap.
A pesar del comienzo exitoso, los próximos dos años no le fueron nada fáciles. Corría poco, comunmente caballos del stud Heath House que requirieran bajo peso en handicaps. Dicha caballeriza, propiedad del adinerado criador Lord Falmouth, era la principal de Matthew Dawson. Luego de la muerte de su jockey oficial, Tom French, en 1873; Dawson propuso a su pupilo Fred para que asumiese el rol de jockey principal, al percibir un talento sobrenatural aún latente en su alumno, a lo que Falmouth aceptó sin vacilar.
Si bien Archer había actuado como segunda monta del stud, suplantando a French cuando este se veía imposibilitado de correr, ahora se encontraba al frente de una de las caballerizas más grandes de Gran Bretaña, con toda la responsabilidad que ello implica. Poniéndose a sí mismo en juego, el joven Archer comenzó a demostrar condiciones, y a revelar una capacidad innata. Para fines de 1874 ya tenía en sus manos a su primera estadística, y sería el inicio de una interminable racha de gloria, que al menos en lo profesional, jamás lo abandonaría.
El gran Auge de Fred Archer
Para 1880, Archer ya había dominado completamente el panorama turfístico inglés. Con tan sólo 23 años, rondaba las 1300 victorias, menos de la mitad de lo que lograría en seis años más; era imbatido en las estadísticas desde 1874; y también se había hecho poseedor de múltiples clásicos como las 1000 y 2000 Guineas, el Oaks y el Saint Leger, todos de forma repetida; a excepción del Derby, logrado en 1877 con Silvio.
Otros de los nombres de sus dirigidos más importantes hasta dicho momento fueron: el ya nombrado Atlantic, Spinaway, Janette y Wheel of Fortune, por citar algunos.
La exitosa carrera de Archer aparentaba tener un ascenso de nunca acabar: pero no todo eran rosas.
La vieja historia de los jockeys, en especial de aquellos que a pesar de ser talentosos tienen una altura que indicaría que no concuerdan con la profesión. Archer era uno de ellos. Los años pasaron y ya no era un adolescente. Si bien era liviano, lo era para su altura. Archer era uno de los jockeys más altos en actividad y con lógicos problemas constantes para mantenerse adecuado para correr. Esto, sería un estigma que cobraría dimensiones nefastas para semejante jinete.
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