Secretariat, el gran campeón. Nota II.
En el primer artículo, vimos los primeros pasos del campeón; ahora proseguiremos con el resto de sus azañas, la triplecorona en detalle, incluyendo su famoso Belmont; la consolidación ante caballos mayores y su retiro.

El haber perdido tan próximo a la fecha del Derby, significó algo más que una simple derrota. Más bien, instauró un debate caliente.
Aunque su propietaria, Ms. Chennery, había minimizado el fracaso; varios handycappers sostenían la teoría de que simplemente Secretariat no llegaba a la distancia. Ellos aseguraban que su padre, Bold Ruller, no transmitía fondo, y que el crack hasta ahí había llegado.
Sin embargo, el público en general no quería ver a su héroe acabado de esa forma. Muchos se acoplaron a la versión de su entrenador, Lucien Laurin, quien señaló que un abceso en la boca del caballo -detectado luego de la famosa carrera- le habría provocado molestias en competencia, dándo por ende una baja en su rendimiento.
De todos modos, la polémica continuó, y las aguas divididas prosiguieron en Louisville.
Había llegado el gran día del Derby, con todo el hipódromo de Churchill Downs repleto de aficionados que querían ver el descenlace de una carrera que prometía, más allá del resultado, ser espectacular. Entre los inscriptos, también se encontraba el popular Forego, quien años más tarde, y sin Secretariat que le haga sombra, se convertiría en una de las más queridas leyendas del turf norteamericano. También sería hora de revanchas, pues serían de la partida los verdugos del Wood Memorial, Angle Light, y Sham; además de otros buenos como Twice a Prince, Our Native y My Gallant.
Secretariat esta vez no fue el claro favorito de otras ocasiones, pagando 3 a 2 e igualando en sport a Angle Light. Sham, montado por el morrudo y reconocido panameño Lafitte Pincay, ofrecía un 5 a 2 como tercero en discordia.

Por fin se dio la suelta de la 99° edición del Kentucky Derby.
Shecky Greene, con la monta de Larry Adams, asumió la vanguardia, seguido de cerca por Gold Bag, Royal And Regal, Angle Light, y Sham. Pero todos se preguntaban: ¿dónde se hallaba el potrillo de los seis millones de dólares, del que un país entero hablaba? venía jugando en el fondo de un lote de 13 competidores, tras una largada demasiado mansa.
Tras recorrer el primer codo, Turcotte lo abrió al entrar al opuesto, y sólo hizo falta una caricia de fusta para que Secretariat respondiera cambiando de velocidad, y comenzase a liquidar a rival por rival
. Corrían el último codo, con Sham fácil en la vanguardia; pero por el lado exterior ya se asomaba amenazante la figura de Secretariat.
Sham enseñó camino durante los primeros tramos del derecho, hasta que se vio alcanzado de manera inevitable por el hijo de Bold Ruller.
A esta altura, la definición se centró en éstos dos, pues el resto, fatigados, ya corrían por capturar alguna chapa del marcador.
Sólo hizo falta que Ron Turcotte le bajara un primer fustazo al noble hijo de Bold Ruller, para que respondiera estableciendo de dos largos y medio de ventaja sobre el disco. El tiempo marcando fue récord: 1:59 2/5 para los dos kilómetros más famosos del mundo.
No obstante, la labor del segundo, Sham, había sido formidable; pues incluso al arribar a la meta, su tiempo continuaba siendo mejor a la anterior marca. Tercero, a 8 largos, cruzó Our Native; y cuarto Forego. Angle Light llegó apenas décimo.
En el Preakness, Secretariat -fiel a su gusto- también largó último, aunque esta vez algo más cerca de los punteros, por tratarse esta vez de seis rivales.
Dieron la primera pasada frente al disco, con Secretariat aún desempeñandose en la retaguardia.
En ese momento, Ron Turcotte se percató de que el paso era algo lento, y preocupado por no facilitarle las cosas a Sham -el rival a vencer- estimuló a Secretariat para ir en busca de la vanguardia más temprano que otras veces.
Pero Secretariat se embaló con demasiada furia, en un memorable estallido de velocidad que de haberse tratado de cualquier otro caballo, habría resultado el fin de la aventura.
Antes de que el pelotón cumpliera los primeros 800m, Secretariat ya pasaba a comandar con fuerza por el lado exterior del grupo, dejando de lado a cualquier esperanza rival.
Sin adversario que pudiera contenerlo, el campeón se encomendó fácil al disco por 2 1/2 cuerpos. Sham fue nuevamente lo mejor del resto, obsteniendo el puesto de escolta ; e idéntico a la anterior ocasión, Our Nature cruzó a ocho cuerpos del primero.
Aunque el teletimer de Pimlico se detuvo en los 1:55, los cronometristas del Daily Racing Form contaron 1:53 2/5, tiempo que implicaba récord para la distancia. Hasta hoy día el reloj de ese Preakness es cuestionado.
El famoso Belmont de 1973
Si hasta ahora Secretariat había demostrado ser un fenómeno, el Belmont Stakes fue la carrera que mejor lo describió.
Secretariat partió algo retrasado, por dentro, contra sólo cinco rivales. My Gallant corrió los primeros tramos en la punta, luchando con Sham, pero Turcotte aprovechó un hueco mantenido por los palos, por donde se mandó y pasó con Secretariat al liderazgo, con Sham metiendo presión.
En fuerte ritmo, ambos competidores corrieron apareados durante el primer codo, pasando los primeros 400 en 23'' 3/5, y los 800 en 46'' 1/5. Continuaron en lucha al ingresar a la recta del frente, cumpliendo la primera mitad en 1:09 4/5, un tiempo que comunmente hacían los velocistas en Belmont para carreras sobre esa distancia.
Pero para Sham, esta era demasiada velocidad. Pronto no pudo más seguir semejante tren de carrera, dejando que Secretariat se desprendiera con luz en la delantera. My Gallant, con Twice a Prince cerca, pasaron a los puestos secundarios respectivamente; mientras que Sham, agitado, quedaba relegado al fondo del lote .
Pero cualquier intento rival ya era tarde. Secretariat continuaba con su ritmo poderoso, ampliando más y más las ventajas.
Tal es así, que al promediar el opuesto, Secretariat llevaba diez cuerpos adelante; y recorriendo el último codo, la ventaja era de doce.
My Gallant y Twice a Prince, ambos lejos del puntero, eran severamente movidos por sus jockeys, que nada podían hacer para acortar las diferencias. En cambio, Ron Turcotte, continuaba siempre quieto sobre la montura, sin llamar mover en lo más mínimo.
Al pisar tierra derecha, Secretariat aventajaba 20 cuerpos delante de sus rivales. El relator, tan impresionantemente sorprendido como todos los presentes, exclamó y llegó a quebrarse: "Secretariat...está totalmente solo...es asombroso...pero Secretariat se mueve COMO UNA TREMENDA MAQUINA...con 100 metros delante de los demás caballos!!".
Secretariat siguió aumentando diferencias, en un hipódromo que enloquecía, vibraba por completo, con miles de aficionados, periodistas y profesionales del turf que simplemente no podían dar crédito a lo que estaba sucediendo.
22 cuerpos, 25 cuerpos, 28 cuerpos; y todo el equilibrio y la fuerza de ese titán que parecía no querer dejar de correr nunca, ofreciendo un regalo que superaba infinitamente a lo que cualquier corazón burrero pudiera esperar. Y por último, una imagen que habla por mil palabras.

31 cuerpos marcó Secertariat al cruzar la meta, junto a un nuevo récord mundial de la distancia, 2:24.
Continúa su campaña
A esta altura, no se hablaba mejor de ningún atleta -hombre o animal- como de Secretariat. El oriundo de los campos de Virginia había capturado la imaginación de millones de personas a lo largo y ancho de todo el país, y todas ellas querían tener algo del campeón. Tal era el furor, que Penny Chennery debió trazar un cronograma que contemplase a ambas costas del país, a fin de satisfacer a su público.
Secretariat viajó al bello y florido Arlington Park, situado en los suburbios al noroeste de Chicago, para disputar el Arlington Million (2000m).
Pagando 1.10 $ a ganador (nadie nunca se hizo rico con el apostandole) y frente a 41.233 fanáticos, Secretariat volvió a batir fácilmente, por 9 largos, a My Gallant y a Our Native. El tiempo fue fantástico como siempre, quedando a 1/5 de segundo del récord de pista que ostentaba el famoso Damascus (1:47 los 1800).
Volviendo a Nueva York, fue a competir al tradicional Whitney Stakes (2000m) una de las pruebas emblema del hipódromo de Saratoga. Lamentablemente, corrió con algo de fiebre, malestar que le significó una derrota contra Onion, aunque sólo haya sido por un cuerpo. Onion era un caballo no demasiado conocido, que once días atrás había clavado el récord para los 1300m de Saratoga.
Posteriormente, en una carrera fenomenalmente promovida por la tabacalera Phillip Morris (idea de Jack Landry, uno sus ejecutivos, aficionado al turf) Secretariat participó en esa prueba especialmente instituida para la ocasión, la Marlboro Cup, a disputarse en Belmont Park. Fue una carrera enormemente publicitada en los medios y con un poderoso aparato de televización dispuesto. Tales eran las esperanzas de Jack Landry de que sus clientes asociasen a sus cigarrillos con el potente titán de Secretariat, que justamente era todo lo contrario a ese mundo. De todas formas, muchos medios se negaron a publicar el nombre de la carrera en sus páginas (o era cuestión de hacer publicidad gratis) colocando abreviaturas como la M-Cup, tal como lo hizo el Louisville Courier-Journal de Kentucky.
Como sea, se podría comentar mucho más de los reveses de la organización de esa copa, pero lo importante en definitiva, es que la estrella de siempre, Secretariat, nuevamente hizo lo suyo de forma fácil, alzándose otra vez al tope del marcador.
Su última participación en la arena, fue sobre la pista pesada de Belmont, en el Woodward Stakes, arribando segundo de Prove Out.
En cambio, sus últimas dos participaciones serían sobre césped. Lucien Laurin había convencido a Penny Tweedy de que Secretariat podía ser mejor aún en la grama, y de hecho su actuación en el Man O'War Stakes, sobre la interna de Belmont Park, disipó las dudas. Además de obtener un contundente triunfo, lo hizo en tiempo récord para los 2400m de grama.
"Alguna gente quizá no me crea" dijo Ron Turcotte luego de la carrera "pero yo siempre dije que este caballo sería mejor en el césped que la arena".
Su última carrera y la despedida del campeón
Sólo quedaba una sóla carrera por correr antes del cierre de la temporada e inevitable retiro. Lo acordado fue viajar a Canadá, para disputar el 28 de Octubre el famoso Canadian International Championship Stakes (2400m) en Woodbine. Este hipódromo, ubicado en Toronto, Ontario, posee una espectacular pista de césped, con una recta final de 600m que hace recordar a San Isidro.
La idea de su propietaria era justa, pues tanto el preparador Lucien Laurin, como el jockey Ron Turcotte, eran oriundos del Canadá.
Lamentablemente, una suspención de cinco días, privaría -para su gran bronca- a Turcotte de correr esa gran carrera final. Laurin debió buscar entonces un jockey alternativo, y se fijó en otro jinete canadiense, Eddie Maple, contratando sus servicios.
Varios de los mejores caballos de Canadá correrían el Internactional, lo que añadiría más interés al cotejo. Entre ellos, estaba inscripto el mejor gramero, Kennedy Road, ganador de múltiples clásicos sobre césped tanto en USA como en Canadá.
Los días previos a la carrera tenían, a pesar de las bellas imágenes de Secretariat trabajando sobre esa gran alfombra verde, un dejo de nostalgia. Después de todo, era la despedida del crack, la última vez que se lo vería en acción.
Llegó el día de la carrera, lamentablemente con un tiempo neblinoso, frío y con lluvia; un clima considerado poco apto para las despedidas.
Esperando el gran premio, Penny Chennery habló a los periodistas sobre el turf y sobre Secretariat:
"Esto es un deporte vital, un deporte apasionante. Esto no es una explotación de los caballos-aseguró la señora Chennery y prosiguió - Hay caballos, como Secretariat, que son sanos y capaces, y demuestran que les emociona correr. El sabe cuando gana. El sabe cuando la gente lo aplaude. Ha sido una gran experiencia para él también".
Secretariat no defraudó a nadie ese día. Cruzó la meta, por última vez, con varios cuerpos de ventaja -que fueron 12- adelante de Big Spruce y Golden Don. Kennedy Road perdió en la recta y no hizo mucho más.
Con esta carrera había logrado el récord por sumas ganadas, que ascendió a $1,316,808. Nada más se le podía pedir al gran campeón.
Regresó a casa con toda la gloria, para completar su último adiós ante el público que lo tanto lo amaba.
El evento fue en Aqueduct, escenario de su debut, en donde desfiló frente a unos 6000 fans que se congregaron para darle una merecida ovación en gratitud y despedida.
Secretariat al haras
Secretariat pronto dejó su antiguo hogar en Nueva York, para hacer uno nuevo y definitivo en las verdes colinas del Claiborne Farm, en Kentucky.
Como reproductor tendría bastante éxito, engendrando a 653 productos, 57 de ellos ganadores clásicos; aunque ninguno de ellos ni parecidamente majestuoso como su padre.
Entre ellos, produciría a la ejemplar del año LADY'S SECRET, y a los campeones MEDAILLE D'OR y RISEN STAR. Other outstanding offspring included GENERAL ASSEMBLY (ganador del Travers Stakes), IMAGE OF GREATNESS, FIESTA LADY, PANCHO VILLA, TERLINGUA, ATHYKA, CLEVER SECRET, TINNERS WAY y muchos otros.
Hasta no hace mucho, aunque ya desaparecido físicamente, encabezó estadísticas por carreras ganadas en algunos estados de USA.
Secretariat moriría relativamente joven para un SPC, a los 19 años, producto de una laminitis. Esta afección incurable, entonces lo había prácticamente inmovilizado de sus miembros, provocándole un enorme dolor al apoyarse. Cuando el dolor fue demasiado grande, se tomó la decisión de practicarle la eutanasia, que fue lo mejor que se pudo hacer para que ese campeón tan amado dejase de sufrir.
Secretariat se fue plácidamente, y le fue construída una tumba en su honor en el haras Claiborne; pero antes de enterrarlo, se le realizó una autopsia en donde los veterinarios encontraron que el caballo poseía un corazón del doble de tamaño que un purasangre normal, algo que explicaría parte de sus logros.
Si bien es común sólo enterrar la cabeza, el corazón y los cascos de los caballos famosos, se sabe que a Secretariat se le dio un tratamiento especial, tal cual lo merecía.
Los visitantes aún le llevan flores y presentes a su tumba, para conmemorar y nunca olvidar a su héroe.
