Palanca, de las más recordadas:

Palanca, una excelente hija de Parwiz, es una de las figuras más recordadas para quienes presenciaron las carreras de los años treinta.

Armoniosa, atlética, un prodigioso exponente de la naturaleza, la gran yegua nacida en el haras Chapadmalal forma parte de la nobleza del turf argentino.Palanca cubrió cuatro años con su campaña en las pistas, desde 1935 hasta el ’38 inclusive. Se proclamó indiscutiblemente como la mejor potranca del año hasta que apareció Hear! (Hunter´s Moon), del stud Condal. La afición discutía sobre cual de las dos era superior, pues siguieron por caminos distintos. En el Llerena del ’36, Palanca derrotó a Hear!.

Fue la mejor yegua de 1936, batiendo también a los mejores caballos del momento en el clásico Otoño de dicho año.

Su primera campaña

Obtuvo en 1935 cinco victorias y dos segundos puestos de un total de siete participaciones.
A comienzos de la temporada ya mostró sus relevantes condiciones y debutó con un triunfo a fines de marzo, sobre 1100m, en Palermo.
Conquista en abril el clásico Saturnino J.Unzué por casi dos cuerpos sobre Remera (Re-cho).

Llegó segunda de Hear! Al pescuezo en los 1500m del clásico 25 de Mayo- luego Juan Salvador Bocau. Hubo una falla en las anotaciones clásicas de la hija de Parwiz y debido a ello no pudo disputar la Polla de Potrancas ni los clásicos más importantes para hembras del segundo semestre.

Palanca, mientras tanto, obtiene un importante éxito sobre Haddock (Hunter´s Moon)- uno de los potrillos buenos del año, ganador del Luro- en la distancia de 1800m y otorgándole ventajas en peso, lo que habla de la nobleza de la nieta de Craganour.

Palanca y Hear!, por caminos distintos, llegan a la apertura del flamante hipódromo de San Isidro, el 8 de diciembre de 1935, cuya primera carrera de la jornada es obtenida por el célebre jockey Irineo Leguisamo.

Palanca gana el Premio Inauguración, sobre 2400m, y delante de importantes caballos como Lanark, Berlioz y Orégano. Hear!, por su parte, obtiene el clás. Príncipe de Gales, sobre Guatita y Marlene.

1936: yegua del año

Palanca inicia 1936 con un triunfo en el Gral. Lavalle, a fines de febrero, cargando 60 kg y con Justino Batista arriba. En marzo del 36, Palanca establece su primacía sobre Hear!, en los 1600m del clásico Gilberto Llerena, y su consagración ocurre en los 2000m del clásico Otoño, al vencer magníficamente a los mejores machos del momento: Balbucó, Haunt Brion y Helium, sin Ix ni Cute Eyes- éste último había sido retirado de las pistas. El tiempo de la carrera fue récord.

El largo tiro del G.P. Copa de Oro, fue ya demasiado para la yegua y tampoco pudo con Ligaroti- gran millero del momento- en los premios G.P. de Honor y en el Estados Unidos del Brasil.

Luego, en 1937, obtendría por segunda vez el clás. Llerena, nuevamente ante Hear!. Clasificó cuarta en el clás. Otoño del ’37, ante Medicis. Ligaroti finalizó tercero en aquella carrera.

Palanca fue luego enviada al Haras San José, de Jorge Santamarina, para ser servida por L’Oriflamme en la temporada de 1937. Al quedar vacía, volvió en 1938 al stud del “canario” Da Silva para ser entrenada nuevamente. Ganó, en marzo del ’38, la tradicional milla del clásico América y por segunda vez conquistó el Otoño sobre Stark (Barranquero).

Conquistó el magnífico triplete clásico al ganar en San Isidro el Juáres Celman, sobre 2000m en esos tiempos. Segunda fue Goleada (Tresiete).

Luego de esa carrera, Palanca fue retirada definitivamente de las pistas para ser destinada a la reproducción.

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