La Rayuela
Luche, Mariola, Reina Mora, Coxcojilla e Infernáculo son otros nombres
con que se conoce al popular juego de "La Rayuela" en nuestro país.
Es un pasatiempo que se juega desde la época de la Colonia y su origen
se atribuye a la creatividad y espiritualidad de un monje español.
Se hace referencia al aspecto espiritual porque este juego, que puede ser considerado como bastante simple en su forma, esconde una lectura y significación bastante profundas. Se cuenta que el monje quiso representar toda la trayectoria del hombre, desde su nacimiento hasta más allá del paso por la muerte, en los distintos niveles del juego.
¿Cómo se juega?
En el suelo se dibuja una plataforma con diversas categorías. La partida
es cuando el jugador tira un tejo en la primera división trazada en el
suelo. Luego, debe saltar en un pie hacia dicha categoría, recoger el
tejo (siempre en un pie) y volver hacia la partida.
Se vuelve a lanzar el tejo hacia la siguiente división y nuevamente se va por él, saltando en un pie. Y así sucesivamente, hasta llegar al último casillero. Ojo, que siempre se debe tener cuidado de que el tejo no caiga en las líneas de marcación de las categorías y tampoco debe pisarlas el que va en busca de él, porque esto significa retroceder un nivel en el juego.
Existen varias modalidades de juego:
La Chilena:
Se compone de trazos de líneas rectas en el suelo que incluyen dos casilleros
de descanso y uno de corona.
La Alemana:
Sus trazos son rectos y también curvos, por lo que aumenta el grado de
dificultad, aunque presenta más descansos.
La de Caracol:
Es la más compleja, ya que sus casilleros se organizan en forma de espiral,
son curvos y no considera ningún descanso.
El Luche:
Es el protagonista de los juegos infantiles a la hora del recreo. Pese a que
sufrido algunas modificaciones, el "luche clásico" es aquel
que tiene tres casilleros numerados del 1 al 3 y otro con la D de descanso.
Incluye también los triángulos, llamados campanas, el infierno
y luego el cielo. Esta representación, dibujada antiguamente con carbón
y hoy con tiza, es la que hace alusión a la espiritualidad que su monje
creador quería entregarle. Puesto que sus divisiones simbolizan las distintas
etapas de la Vida del hombre: las tres primeras aluden a la infancia, la juventud
y la madurez alcanzada por el hombre. El descanso representa la llegada de la
vejez y finalmente, las campanas aluden a la muerte y salvación del hombre.