Cortar las huinchas
Esta expresión se utiliza para referirse a alguien que tiene muchísimas
ganas de hacer algo. La historia de este dicho está ligada a la hípica.
Según el investigador del folklore cívico, Ángel Arias,
"estoy que corto las huinchas" recuerda los tiempos en que los hipódromos
no contaban con partidores automáticos. En algunas pistas, los jinetes
montados en los animales esperaban tras las huincha la orden de partida. Al
momento de la largada, esa huincha se soltaba, caía al suelo y los caballos
iniciaban la prueba. Quienes conocen los entretelones de una competencia hípica
han podido comprobar que, en los momentos previos al inicio de la competencia,
los corceles se muestran inquietos y los jinetes deben hacer grandes esfuerzos
para sujetarlos. En esas oportunidades, se empezó a decir que los caballos
"estaban que cortaban las huinchas para partir".