¡Por la Chupalla!
Chupalla en voz quechua alude a la achupalla, una planta de cuyas
hojas se sacan las tirillas o trencillas que dan forma a las clásicas
chupallas, es decir, a los sombreros que son muy populares en nuestro
país. Campesinos, obreros, pescadores hombres de la pampa y de la mina
han portado sus chupallas para protegerse del sol. Además, se ha constituido
como el sombrero típico del roto y del huaso chileno, estando
presente en las festividades criollas más relevantes. La expresión
¡Por la chupalla! proviene de una anécdota muy simpática.
Para las Fiestas Patrias de 1871 encabezaba el gobierno el entonces Presidente
de la República don Federico Errázuriz Zañartu. El mandatario
asistió a las festividades nacionales portando un sombrero de pelo
y no una chupalla como solía ser la tradición. Incluso, algunos
de sus ministros y parlamentarios también usaron ese tipo de atuendo,
al que algunos bautizaron como tarro de unto o colero.
El hecho causó gran sorpresa entre los asistentes, puesto que era una
innovación en cuanto a la vestimenta tradicional. Tan asombrado estaba
un rotito chileno que miraba el paso del Presidente con este extraño
sombrero que exclamó: ¡La chupalla del Gobierno! De esta forma,
el dicho se consolidó como una expresión burlesca, que manifiesta
sorpresa y asombro ante alguna situación.