EVALUUACIÓN DEL IMPACTO DE UN PROGRAMA DE ATENCIÓN
PSICOLÓGICA A MATERNAS CON PREECLAMPSIA[1]
Luis Flórez-Alarcón[2]
Departamento de Psicología, Universidad Nacional de Colombia
Graciela Rodríguez-OrtegaFacultad de Psicología, Universidad Nacional Autónoma de México
Abstract
A
psychological-attention program for patients suffering preeclampsia was
experimentally analyzed. Such program comprised three basic modules; the first
module consisted in autogenic training, the second module consisted in giving
information on pregnancy, delivery and preeclampsia, and the third module
consisted in cognitive restructuring.
Sixty
women, patients of a toxemic section of a hospital specializing in reproductive
health were subjected to the program. The patients were divided into five
groups of twelve women each. Three groups of women participated in a single
module either; i.e. autogenic training, information or cognitive restructuring
only. A fourth group participated in the three modules, while a fifth group
received no psychological attention, but continued receiving medical treatment.
Psychological
as well as biomedical indexes were used to assess the effects of the program.
The psychological indexes included aspects intrinsic to prenatal stress, such
as threats to the mother’s and the baby’s well being, not excluding threats
related to the delivery process. Other psychological indexes measured were
stressful events not directed related to pregnancy, such as problems at work,
with relatives, with the couple, in accessing health services, with related
diseases, and concerning financial matters. Also, anxiety, depression,
cognitive distortions and coping
strategies were assessed. Medical indexes included the monitoring of the blood
pressure, proteinuria and heart rate before delivery.
The
psychological aspect that best showed the effects of the psychological
attention program was that of stress intrinsic to pregnancy. The information
and cognitive restructuring modules contributed specially to this reduction. Such reduction in stress was related with
significant decreases in emotional coping and increases in problems solution
coping.
Among the
mother’s biomedical aspects that best reflected the effects of the program was
a lowering of blood pressure, specially the diastolic pressure. The largest
reductions in blood pressure occurred in women who received autogenic training
alone. For the four experimental groups, blood pressure remained below
preeclampsia limits. The control group, however, exhibited blood pressure levels
that exceeded the diagnostic limits. There weere no effects of the program on
proteinuria or heart rate indexes.
Key
words: Preeclampsia; prenatal stress; health psychology; pregnancy;
reproductive health
Resumen<
Se realizó el análisis experimental de un programa de atención psicológica a pacientes con preeclampsia (APPRE), el cual comprende tres módulos básicos: uno de entrenamiento autógeno, otro de información sobre el embarazo, el parto y la preeclampsia, y otro de reestructuración cognoscitiva.
El programa se aplicó a 60
pacientes del Instituto Materno Infantil de Bogotá (IMI), divididas en 5 grupos
de a 12 pacientes cada uno. Cuatro grupos recibieron aspectos diferenciales del
programa, y un grupo de control recibió el tratamiento médico solamente.
Se evaluó el impacto del
programa sobre indicadores psicológicos y sobre indicadores biomédicos. Los
aspectos psicológicos evaluados fueron el estrés prenatal, la ansiedad, la
depresión, y el afrontamiento. El aspecto biomédico se evaluó mediante
registros de los datos correspondientes a la presión sanguinea, la proteinuria
y la tasa cardiaca.
El factor psicológico que
mejor reflejó el impacto del APPRE fue el estrés referido a factores internos
al embarazo, con diferencias significativas entre los grupos experimentales y
el de control; se observaron especialmente benéficos los componentes de
información y de reestructuración cognoscitiva; esta reducción se asoció con
disminuciones significativas del afrontamiento emocional e incrementos no significativos
del afrontamiento centrado en la solución de problemas.
Entre los factores biomédicos
referentes a la madre, el que mejor
reflejó el impacto del APPRE fue la presión sanguinea, especialmente la
diastólica, con reducciones mayores en los sujetos que recibieron entrenamiento
autógeno; no se apreciaron efectos sobre las cifras de proteinuria ni
frecuencia cardiaca. Los 4 grupos experimentales presentaron al final cifras de
presión inferiores a los límites diagnósticos, lo cual no se observó en el
grupo de control.
Palabras clave:
Preeclampsia; estrés prenatal; psicología de la salud; embarazo; salud
reproductiva
;
La
preeclampsia o toxemia gravídica aguda, más adecuadamente denominada
"Hipertensión Inducida por el Embarazo" (HIE), se caracteriza por la
aparición de hipertensión arterial y alteraciones homeostáticas y hemodinámicas
en una mujer que se halla en el último trimestre del embarazo, sin antecedentes
vasculorenales hipertensivos (Sánchez, 1.988). Casi siempre la HIE está
precedida por edemas y se acompaña de proteinuria (exceso de proteinas en la
orina) (Pritehard, MacDonald y Gant, 1.987).
La
fisiopatología más aceptada para la HIE es la presencia de un vasoespasmo
arteriolar más o menos severo y generalizado, que afecta órganos como la
placenta, el riñón, el hígado y el cerebro (Jullien, 1.982; Sánchez, 1.988;
Calero, 1.989). Esta hipótesis, que asocia la HIE con la presencia de
alteraciones en el endotelio arteriolar, probablemente secundarias a un factor
citotóxico liberado por la placenta, es la más ampliamente aceptada a pesar de
que carece de un suficiente sustento científico (Brown, 1.995). No obstante,
ella ha conducido a que la HIE se defina principalmente en función de los
incrementos en la presión diastólica por encima de 90 mm/Hg, debido a que ésta
refleja mejor el vasoespasmo generalizado y la alta resistencia vascular
sistémica; a las cifras de presión sistólica se les confiere menos valor
diagnóstico, y se toman en cuenta cuando se encuentran por encima de 140 mm/Hg,
dado que reflejan más el gasto cardiaco que la resistencia vascular
(Terapéutica, 1.998).
El
tratamiento de la HIE está encaminado a facilitar el desarrollo fetal hasta que
la criatura sea viable y nazca sin causar antes daño materno, a prevenir el
desarrollo de convulsiones, a facilitar un parto normal sin trauma para el
producto o para la madre, y a prevenir la hipertensión residual posterior al
parto. Ese tratamiento de la HIE, además del componente biomédico, tiene un
alto componente comportamental pues la paciente debe guardar una dieta
hiperproteica, normosódica y alta en calcio, mantener constantemente una
posición de reposo en decúbito lateral, y someterse a una vigilancia médica
permanente.
La HIE es una de las enfermedades más graves que pueden ocurrir durante el embarazo. Cuando ocurre, el pronóstico tanto materno como fetal es incierto. La HIE es el trastorno que mayor morbimortalidad materna y perinatal produce. Se calcula que en América del Norte y en Latinoamérica, una de cada tres muertes maternas se asocia con hipertensión (Terapéutica, 1.998). En el IMI. esta complicación es la segunda causa de muerte materna y ocupa, además, un lugar importante en la mortalidad fetal intraparto al provocar hipoxia debida a insuficiencia placentaria, junto con prematurez. Todos estos son hechos que justifican que se investigue el aporte que los procesos procedimientos psicológicos pueden agregar a su tratamiento, máximo si se tiene en cuenta que los factores medioambientales pueden constituir un importante factor de riesgo que confluyen para desencadenar el complejo mecanismo fisiopatológico de la hipertensión.
Son múltiples los aspectos psicoafectivos y
comportamentales que se pueden asociar a un embarazo de alto riesgo. El
presente estudio se centró especialmente en el análisis y modificación del
estrés prenatal en pacientes con preeclampsia, dejando de lado aspectos también
muy estudiados, tales como los hábitos conductuales contraindicados en el
embarazo, por ejemplo, el tabaquismo, el alcoholismo y el consumo de otros
fármacos.
El aspecto psicológico más importante en el embarazo es
la necesidad de que la mujer sea consciente
del significado de este acontecimiento, se informe acerca de las
complicaciones de su nuevo estado, del parto y de sus peligros (Salvatierra,
1989). De acuerdo con el anterior autor, la mujer debe concientizarse acerca de
tres realidades durante la gestación: 1) La aparición de un nuevo ser; 2) Las
profundas modificaciones biológicas, anatómicas y funcionales que alteran la
imagen corporal y conducen a transformación física; 3) Su nuevo rol social.
Estos hechos generan en la mujer alteraciones psicológicas, sentimientos
ambivalentes, e incrementan la ansiedad o estrés ante las demandas sociales. La
utilización de estrategias de afrontamiento por parte de la mujer embarazada
buscan ayudarle a adaptarse a la nueva situación, a buscar y obtener soporte
social, emocional y económico, evitando así que el estrés pueda causarle
alteraciones mayores a ella o al producto del embarazo.
Todos los aspectos psicológicos propios del embarazo
normal se aplican al caso del embarazo de alto riesgo. Cabe destacar en este
análisis la consideración acerca del embarazo mismo como principal
acontecimiento estresante durante la gestación, dada la ambigüedad y la
inminencia que acompañan a esta experiencia. Este hecho se cumple con mayor
probabilidad en el caso del alto riesgo; en esa situación el acontecimiento más
estresante suele ser el embarazo mismo, por los problemas eventuales que
conlleva para la salud de la madre y del feto, así como por las consecuencias
que su tratamiento conlleva para el resto de la familia debido a que la madre
entra a un tratamiento que le exige total dedicación a su cuidado personal,
generalmente hospitalizada, en una situación que le incapacita para atender a
los demás asuntos propios de su hogar.
La presente investigación se desarrolló dentro de un marco que asume al embarazo como un proceso biológico altamente condicionado y afectado por eventos estresantes de tipo psicosocial, inherentes o externos al embarazo mismo, que influyen sobre la situación orgánica de la madre gestante y, por esa vía, sobre el resultado final o producto del embarazo (Flórez-Alarcón, 1.999). En la atención ginecoobstétrica el problema del estrés aparece con mucha frecuencia, algunas veces como factor etiológico, y otras como un factor asociado, relevante en el contexto vital de la paciente. Salvatierra (1.989) propone una conceptualización del embarazo en un doble sentido: como desafío y como amenaza. El desafío se refiere al afrontamiento, a la necesidad que pesa sobre la madre gestante de llegar a cumplir satisfactoriamente con los objetivos biológicos y psicosociales del embarazo: aceptar la impregnación; adaptarse a la presencia del nuevo ser en su matríz (apego materno-fetal); aceptar y prepararse para el parto.
La amenaza, que conlleva
al estrés como tal, se refiere a la percepción que tiene la madre acerca de los
peligros que el embarazo representa para ella y para su hijo. Este último
aspecto fué muy relevante en la presente investigación, pues el contenido
cognoscitivo del programa de intervención se centró en la modificación de las
distorsiones presentes en las evaluaciones y las reevaluaciones que las mujeres
embarazadas realizan acerca de los peligros involucrados en el embarazo y
acerca de sus capacidades para afrontar dichos peligros, intervención derivada
de la conceptualización del estrés y del afrontamiento propuesta por Lazarus y
Folkman (1.986).
Las principales
preocupaciones o factores de estrés que pesan sobre las madres gestantes se
refieren a los peligros potenciales para el estado físico del bebé y el de
ellas.
En el caso del embarazo
normal, se ha observado que las mayores frecuencias de percepción de peligro se
dan en relación con la salud y normalidad del niño, la condición del recién
nacido en el momento del parto, la contracepción después del parto, la pérdida
del atractivo físico, los problemas financieros derivados de la atención
médica, y los efectos de la anestesia (Light y Fenster, 1.974); son
relativamente inferiores las percepciones de amenaza asociadas a factores
externos al embarazo mismo, lo cuyal es coherente con el hecho de que las
embarazadas, particularmente las primigestantes, fijan sus metas vitales en el
objetivo de llevar a un buen resultado el embarazo y el parto, descuidando
relativamente otros aspectos de su vida y de su autorrealización (Salmela-Aro,
Nurmi, Saisto & Halmesmaki, 2.000).
Son varias las razones
por las cuales el alto riesgo incrementa el estrés que experimenta la madre
gestante: porque el alto riesgo conlleva a una mayor medicalización de su
embarazo, porque ello implica una mayor exigencia en términos de servicios de
salud especializados, porque implica mayores demandas para ella misma pues
incrementa su responsabilidad por el bienestar fetal, porque implica
procedimientos médicos especializados que se practican con mayor frecuencia que
en el embarazo normal (ej. mayor monitoreo fetal), porque puede implicar
hospitalización (en el caso de la preeclampsia siempre la implica), y porque
puede implicar un eventual desembarazo antes de término, a través de cirugía,
con todas las implicaciones propias de la cirugía (anestesia, malestar, etc.) y
los peligros que conlleva para la salud de la madre y del hijo. La anterior
realidad se ha confirmado en investigaciones como la de Goulet, Polomeno y
Harel (1.996), quienes encontraron la existencia de estresores propios del
embarazo y de estresores asociados al alto riesgo, específicamente a la
restricción, así como en un trabajo de Flórez-Alarcón (1.999) sobre estresores
en pacientes con preeclampsia, en el cual se observó la presencia de eventos
estresantes propios del embarazo normal, y de otros exclusivos del alto riesgo.
En su conjunto, todos estos elementos constituyentes del estrés prenatal han
determinado que este factor sea, entre el conjunto total de factores
psicosociales, uno de los más potentes predictores del ajuste y el resultado
del embarazo, así como de la adaptación postparto (Killingsworth,
Dunkel-Schetter, Wadhwa & Sandman, 1.999).
La actitud de la
gestante hacia el embarazo, positiva o negativa, refleja, a manera de síntesis,
sus cogniciones o ideas acerca del mismo y resultan determinantes de su
comportamiento durante el embarazo, al igual que tienden a asociarse con sus actitudes post-parto (Coleman,
Nelson & Sundre, 1.999) . Estas cogniciones son la resultante de toda la
tradición oral y escrita, formal e informal, que la mujer recibe acerca del
embarazo y del parto. Ese cúmulo de información puede ser generadora de estrés
o de tranquilidad. No obstante, las investigaciones no arrojan claridad acerca
del valor del suministro de información objetiva acerca del embarazo y del
parto, como medio para preparar a la gestante y de reducirle la ansiedad. En
ocasiones, incluso, se ha reportado que la información ha conducido a mayores
niveles de ansiedad en las maternas (Wenderlein, 1.977, citado por Salvatierra,
1.989). Otros autores consideran que, aunque la información no es siempre bien
aceptada por la materna, puede ser benéfica si se suministra con claridad y sin
contradicciones (Goethals y Thiery, 1.986).
Los dos trabajos de
metaanálisis más recientes que evalúan el impacto del estrés prenatal sobre los
resultados del embarazo son el de Istvan (1.986) y el de Lobel (1.994). Ambos
autores coinciden en afirmar la presencia de altos índices de morbimortalidad
perinatal, reflejada en bajo peso al nacer, prematurez, complicaciones en el
parto, bajos indicadores biológicos en el recién nacido, mortalidad neonatal, y
mortalidad materna. Se han detectado indicadores biológicos potentes para
predecir esta morbimortalidad, tales como la edad de la madre, la presencia de
enfermedades durante el embarazo, la historia obstétrica, y la edad gestacional.
No es igual la situación en cuanto a indicadores psicosociales; sin embargo el
que más ha empezado a recibir atención es el estrés prenatal.
Istvan (1.986) analiza
un número considerable de estudios sobre estrés prenatal en diferentes especies
infrahumanas y concluye que los resultados son muy variables. Por otra parte,
en su revisión de 23 estudios que se proponían evaluar la asociación entre
estrés prenatal y resultados del embarazo en sujetos humanos, halló que sólo 8
reportaban algún grado de mal resultado en gestantes afectadas por la ansiedad.
Su conclusión general es que, aunque sí existen bases para afirmar que el
estrés prenatal constituye un predictor de mal resultado obstétrico, la
asociación encontrada es muy débil.
Por su parte, Lobel
(1.994) afirma que hay dos hechos principales que no han permitido obtener
claridad acerca de los efectos del estrés prenatal sobre los resultados del
embarazo: 1) La debilidad en la conceptualización acerca del estrés en los
diversos estudios, que generalmente han asumido el estrés y su medición en un
marco de tipo situacional que no toma en cuenta su impacto real sobre la
gestante ni el papel de las variables mediadoras. 2) Las imperfecciones
metodológicas de los estudios, en lo referente al tipo de diseños utilizados,
generalmente retrospectivos, y a los instrumentos de evaluación del estrés.
Para la superación del primer inconveniente, Lobel
propone que se trabaje en el contexto de marcos conceptuales de tipo
transaccional como el de Lazarus y Folkman (1.986). Para la superación del
segundo, propone que se utilicen evaluaciones múltiples del estrés, que tomen
en cuenta todos los factores involucrados; también propone que se sigan diseños
de preferencia prospectivos.
El programa de
intervención a pacientes con preeclampsia busca proporcionar a la paciente
estrategias de afrontamiento, en un proceso de intervención que combina tres
aspectos fundamentales: la información, el entrenamiento autógeno y la
reestructuración cognoscitiva. El contenido inicial que se propuso para este
programa surgió de las observaciones realizadas en el servicio de toxemias del
IMI, sobre un posible beneficio tanto psicológico como biomédico, resultante de
la aplicación de diversos procedimientos psicoterapéuticos ( Serrano, 1.989; Piamonte,
1.990; Flórez,
Herrera, Piñeros, Rodríguez y Virguez, 1.992; Flórez, Cortés y Castillo,
1.992). En un trabajo adicional, realizado en la ciudad colombiana de Cali
(Cáceres y Herrera, 1.992; Herrera, Hurtado y Cáceres, 1.992), se ha sometido a evaluación experimental un
programa biopsicosocial de prevención primaria del riesgo obstétrico; el
aspecto psicológico del programa consiste en un componente educativo similar al
del APPRE y un componente de terapia grupal. Los anteriores autores encontraron
menor incidencia de problemas durante el embarazo, el parto y el puerperio,
tanto para las madres como para los recién nacidos, en el grupo que recibió
todo el paquete, incluido el componente psicológico, en comparación con lo
observado en los sujetos que solamente recibieron el componente biológico o el
componente biológico más el nutricional.
Fuera de Colombia, Litlle y Cols.
(1.984) compararon el uso de la relajación mediante yoga y de la relajación más
retroalimentación de la respuesta electrodérmica, frente a un grupo de solo
tratamiento médico de pacientes preeclámpticas. Al final observaron que las
pacientes de los grupos experimentales presentaron menores cifras de presión
diastólica y sistólica que las del grupo control. En un estudio realizado en un
hospital estadounidense (Somers,
Gevirtz , Hasin y Chin, 1.989) compararon los resultados de tres procedimientos
comportamentales aplicados a 45 pacientes con HIE, que consistían en 1)
descanso en cama, tal como es recomendado usualmente a las pacientes por sus
médicos; 2) descanso en cama, más un componente de 4 horas dirigido a
incrementar el cumplimiento con el tratamiento, el cual incluía suministro de
información, contratos conductuales, automonitoreo diario, entrenamiento en
habilidades de solución de problemas, entrenamiento en manejo del tiempo,
auto-reforzamiento, entrenamiento en control de estímulos, y entrenamiento
cognoscitivo; 3) Intervención bioconductual, que, además del componente de
cumplimiento del tratamiento señalado antes, incluía un componente de
relajación mediante retroalimentación biológica de la temperatura, y
automonitoreo de la presión sanguínea.
En el estudio anterior
los autores evaluaron las cifras de presión arterial media, y observaron un
impacto significativo del tratamiento en favor del grupo que recibió el
componente 3 (programa bioconductual), mientras que en los grupos que
recibieron solamente el componente 2 (cumplimiento del tratamiento) y el
componente 1 (descanso en cama), las cifras de presión media no sólo no
disminuyeron sino que tendieron al aumento.
El programa
bioconductual de Somers y Cols. (1.989), se asemeja bastante al del presente
estudio. El componente de biorretroalimentación de la temperatura del programa
de Somers y Cols. es reemplazado por el componente de entrenamiento autógeno
incluido en el presente, el cual contiene las sensaciones de pesadez y calor
como módulos fundamentales. A diferencia del de Somers, y Cols., en el presente
es más claro el componente de reestructuración cognoscitiva. Somers y Cols.
sugieren que el tratamiento bioconductual afecta directamente la presión
arterial, mediante la disminución del tono o actividad del sistema nervioso
simpático, particularmente mediante la disminución de la resistencia vascular
periférica y del gasto cardíaco. Esa disminución de la presión sanguínea fué
similar a la observada, lo cual también es propuesto por Flórez, Cortés y
Castillo (1.992), en apoyo de un posible impacto biológico benéfico del
programa psicológico.
En
síntesis, tanto lo observado en las investigaciones realizadas en Colombia,
como en otros países, conduce a pensar
con fundamento que el factor psicológico es de la mayor relevancia en la
evolución que siga el curso de la salud de mujeres gestantes que padecen
preeclampsia, y que el adecuado manejo de dicho factor conduce a disminuir el
riesgo de complicaciones, tanto para la madre como para el hijo. El siguiente
paso necesario es empezar a investigar cuáles son los procedimientos
psicológicos que pueden tener un mejor impacto sobre diversos aspectos de la
evolución de una paciente preeclámptica, tanto a nivel emocional como
biomédico, y adelantar hipótesis explicativas de dichos efectos. Ello condujo a
plantear como problema de esta investigación, ¿Qué diferencias existen en los
indicadores de bienestar psicológico y biomédico entre las madres gestantes con
preeclampsia que reciben una atención formal integral de los factores
psicoafectivos y comportamentales relacionados con su enfermedad, en
comparación con las que reciben solamente una atención parcial de los mismos, y
las que no reciben atención psicológica formal?
Diseño
Se
empleó un diseño experimental aleatorizado en bloques completos (Daniel,
1.981). La variable de bloque fué el diagnóstico, con dos niveles de
diagnóstico. Los sujetos homogeneizados en cada nivel de la variable de
bloque fueron asignados al azar a cada
uno de los tratamientos, de tal forma que cada tratamiento ocurrió una vez en
cada categoría diagnóstica; de esta manera todos los tratamientos aparecen en cada bloque. Su representación es la siguiente:
|
|
TTO.
1 |
TTO.
2 |
TTO. 3 |
TTO. 4 |
TTO. 5 |
|
BLOQUE 1 |
Sgr. 1 |
Sgr. 2 |
Sgr. 3 |
Sgr. 4 |
Sgr. 5 |
|
BLOQUE 2 |
Sgr. 6 |
Sgr. 7 |
Sgr. 8 |
Sgr. 9 |
Sgr. 10 |
Se trata de un diseño aditivo, en el
cual la variable de bloque no interactúa con los tratamientos; el peso de
cualquier posible interacción entre esas dos variables, si llegase a existir,
se considera adicionado a la varianza de error, siendo siempre un peso no
influyente sobre los resultados que sirven a efectos de la comparación entre
los tratamientos.
El bloque 1 corresponde a las
pacientes con preeclampsia leve y el bloque 2 a las pacientes con preeclampsia
severa. El tratamiento 1 es la combinación del entrenamiento autógeno, la
información y la reestructuración cognoscitiva; el 2 es el entrenamiento autógeno; el 3 es el suministro de
información; el 4 es la reestructuración cognoscitiva; el 5 es el tratamiento médico sin
intervención psicológica.
Sujetos
La
muestra poblacional estuvo compuesta por 60 sujetos que reunían las siguientes
características: 1) Gestantes con diagnóstico de preeclampsia leve (30) o
severa (30); 2) Edad gestacional igual o mayor a 30 semanas. 3) No haber
presentado conductas adictivas durante el embarazo. 4) No presentar
complicaciones médicas adicionales a la preeclampsia ni embarazo gemelar. 5)
Ser primigestantes. 6) Edad cronológica igual o inferior a 20 años.
Los criterios diagnósticos de prreeclampsia leve y severa según Levy y
Brown (1.997) son: Para leve, cualquiera entre, a) presión sanguinea por encima
de 140/90 mm/Hg, sin alcanzar un criterio de preeclampsia severa. b)
Proteinuria de 300 mg/24 hrs. c) Edema medio (aumento de 2 lbrs/sem ó 6
lbrs/mes. d) Más de 500 cc/24 hrs. de orina. Para severa, a) Presión sanguinea
mayor de 160/110. b) Incrementos de 60 mm/Hg sobre la sistólica basal o de 30
mm/Hg sobre la diastólica basal. c) Proteinuria igual o mayor a 5 g/24 hrs. d)
Edema masivo. e) Oliguria menor de 500 mL/24 hrs. f) Síntomas sistémicos como edema pulmonar, dolor de cabeza,
cambios visuales, dolor en el cuadrante superior derecho, niveles elevados de
enzimas hepáticas, o trombocitopenia.
La
asignación de pacientes a cada uno de los cinco grupos se hizo completamente al
azar.
Instrumentos
1)
Inventario de ansiedad de rasgo-estado (IDARE) construido por Spielberger,
Gorsuch y Lushene (1.971), en la adaptación española publicada por Ediciones
TEA de Madrid (1.994). 2) El
inventario de depresión de Beck (Beck, 1.976). Se incluyó por constituir ya un
instrumento clásico en la evaluación de estados depresivos en pacientes con
diversos problemas de salud. Se eliminaron 3 items: el referente a incremento del peso, el
referente a los cambios en el trabajo, y el referente al interés sexual.
3)
Inventario de evaluación de estrés prenatal, actitudes y afrontamiento durante
el embarazo de pacientes con preeclampsia. El inventario fué elaborado por
Flórez-Alarcón (1.999).
6)
Inventario de evaluación cognoscitiva para madres gestantes con preeclampsia
Este inventario fue elaborado tomando en cuenta las categorías de distorsiones
cognoscitivas generadoras de ansiedad o de depresión, y las áreas vitales a las
que en las investigaciones anteriores se observó que se aplicaban dichas
categorías. Su aplicación se hizo solamente con fines de orientación de la
reestructuración cognoscitiva (Piamonte, 1.990; Flórez y Cols., 1.992; Flórez,
Cortés y Castillo, 1992).
Procedimiento
Los
sujetos de los 4 grupos experimentales (G1, G2, G3, y G4) pasaron por tres
fases: 1) Evaluación Pre-tratamiento (2 sesiones); 2) Intervención (5
sesiones); 3) Evaluación Post-tratamiento (2 sesiones); para las variables
biomédicas, la evaluación post corresponde a los últimos datos previos al
desembarazo. Los sujetos del grupo de control (G5) solamente recibieron la
evaluación pre, el primer paso de las sesiones de intervención (recolección de
datos de rutina), y la evaluación post.
Las
sesiones se realizaron a razón de una diaria, con una duración aproximada de 45
minutos, y fueron de carácter individual.
Todo
el programa de intervención, incluida la evaluación post, se culminaba antes de
que la gestante fuera desembarazada; en caso contrario, se excluía de la
muestra.
La
evaluación pre-tratamiento y la evaluación post-tratamiento comprendían la
aplicación de las pruebas y la recolección de los datos de rutina y eran
idénticas para los 5 grupos.
Las
sesiones correspondientes a la fase de intervención fueron diferentes para cada
uno de los 4 grupos experimentales, los cuales recibían el procedimiento
asignado, según el siguiente formato:
Información.
De
acuerdo lo investigado por Flórez y Cols. (1.992), la información acerca del embarazo tiene como objetivo
suministrarle a las maternas algunas ideas básicas relacionadas con diversos
aspectos del embarazo y del desarrollo del feto. En la experiencia de los
autores, las ideas que deben trabajarse con más frecuencia se relacionan con:
1) Cuándo y cómo se lleva a cabo la fecundación. 2) Qué es y para qué sirve la
placenta. 3) Proceso de desarrollo del embrión y del feto en relación con la
formación de los órganos. 4) Proceso de desarrollo del feto en relación con su
tamaño y peso, a partir del séptimo mes, período en el cual puede producirse el
nacimiento de una criatura viable. 5) Comportamientos deseables de la madre en
relación con la atención médica. 6) Comportamientos deseables de la madre con
respecto a los exámenes médicos y de laboratorio de rutina. 7) Relaciones entre
el estado de salud de la madre y los cambios biológicos asociados a sus estados
emocionales. 8) Evaluación de pautas socioculturales que generan actitudes
específicas en la mujer frente al embarazo y al parto. 9) Pautas para el manejo
adecuado de las reacciones emocionales frente al embarazo y el parto. 10)
Pautas para la aceptación de su rol y para el manejo de algunos problemas
típicos de una mujer embarazada.
Algunos
aspectos del embarazo que se recomienda excluir del componente de información
son: 1) Información específica sobre datos de crecimiento relacionados con el
período previo al séptimo mes. 2) Datos específicos sobre desarrollo celular
del embrión y del feto. 3) Datos específicos sobre eventos moleculares que
acaecen durante la fecundación. 4) Datos relacionados con exámenes clínicos muy
especializados. 5) Enunciación detallada de objetivos biológicos, psicológicos
y sociales del embarazo.
La
información sobre el embarazo se suministraba en la primera o, a lo sumo, en
las dos primeras sesiones, con una duración máxima aproximada de 60 minutos en
total. Las ayudas didácticas para suministrar la información eran de tipo
gráfico, tomadas de manuales corrientes que ilustran de manera profusa el
proceso de la gestación.
La información sobre la
preeclampsia busca aportar a la paciente
algunas ideas básicas sobre la enfermedad, con el fin de que se abandonen ideas
erróneas o distorsionadas que producen ansiedad por pura ignorancia o
desconocimiento acerca de lo que es ficción o realidad en lo que ella piensa
acerca de la preeclampsia. Esa información sobre la enfermedad enfatiza en los siguientes aspectos: 1) La
descripción de la preeclampsia como enfermedad que se presenta solamente en
mujeres embarazadas, causada por el incremento de la presión sanguinea, que se
manifiesta a través del edema y la proteinuria. 2) La necesidad de realizar
exámenes diversos y permanentes para detectar los cambios en las
manifestaciones de la enfermedad. 3) La explicación de los síntomas que
acompañan a la enfermedad, sin entrar en detalles técnicos, ni en detalles
acerca de la posible gravedad de un síntoma. 4) La justificación de
comportamientos que debe adoptar la paciente, tales como quietud, posición,
evitación de la lectura, alimentación y medicamentos.
La
información acerca de la preeclampsia que no se considera pertinente, oscila
alrededor de las siguientes ideas: 1) Datos técnicos relacionados con la
enfermedad en sí, los exámenes y las valoraciones médicas. 2) Información no
solicitada por la paciente sobre la gravedad del diagnóstico. 3) Datos técnicos
acerca de la etiología de la enfermedad.
La
información sobre la preeclampsia se
suministraba en un tiempo de aproximadamente media hora, en las primeras sesiones de intervención.
La información sobre el
parto tiene un sentido de preparación
para el mismo y también se suministraba
en las primeras sesiones de intervención, por la alta probabilidad de que la
gestante fuera desembarazada en cualquier momento. Esta preparación incluye
instrucciones primarias que: 1) Favorezcan el desarrollo de una actitud
positiva frente a los procedimientos y las sensaciones que experimentará la
materna durante el parto. 2) Alteren la percepción de dolor y desarrollen
técnicas adecuadas para su afrontamiento. 3) Familiaricen a la materna con las
diferentes fases del parto. 4) Familiaricen a la materna con las situaciones
ambientales a las que se someterá durante el parto. Debe tenerse en cuenta que
existía una alta probabilidad de que a la paciente hubiera que practicarle
cesárea por imposibilidad de un parto vaginal corriente. La estrategia de
preparación a la cesárea incluía una explicación de las razones por las cuales
ésta se hace necesaria, de los aspectos anatomofisiológicos implicados en la
cesárea, de los procedimientos médicos relacionados con la anestesia, de los
efectos de la anestesia, de los efectos de la cesárea sobre el niño, de los
efectos secundarios de la cesárea, y de los cuidados requeridos en el período
postoperatorio.
Evaluación
y reestructuración cognoscitiva.
Un objetivo primordial
de la intervención psicológica con maternas preeclámpticas es alterar sus ideas
que puedan estar generándoles estados emocionales indeseables como ansiedad o
depresión. Ello implica inicialmente hacer una valoración detallada de dichas
ideas mediante el uso de instrumentos suficientemente sensibles; cabe destacar
que aunque el uso de pruebas ampliamente conocidas como el Inventario de
Ansiedad de Rasgo-Estado (IDARE), o el Inventario de Depresión de Beck permiten
el acopio de información útil acerca del estado anímico de la paciente, y resultan
bastante sensibles a los cambios secuenciales en dicho estado, se requiere de
una información más precisa acerca de los errores cognoscitivos particulares
que está cometiendo la materna, y de sus áreas vitales en torno a las cuales se
cometen dichos errores, con el fin de poder conducir su reestructuración de una
manera más exacta y eficaz.
Los errores
cognoscitivos se evaluaban en relación con lo que se consideran como áreas
vitales fundamentales de una mujer embarazada con preeclampsia: 1) El impacto
del diagnóstico. 2) El impacto de la enfermedad sobre el hijo. 3) El impacto de
la enfermedad sobre la situación familiar. 4) El impacto de la enfermedad sobre
la sexualidad y sobre la vida conyugal. 5) El impacto de la enfermedad sobre la
fertilidad. 6) Los costos del tratamiento de la enfermedad. 7) Los riesgos de
una posible cirugía. 8) La accesibilidad a los servicios médicos. 9) El impacto
de la enfermedad sobre la situación laboral. Por "área vital" se está
entendiendo alguno de los conjuntos de problemas más relevantes a los que se ha
observado que debe enfrentarse una materna de alto riesgo, como las que acuden
al IMI.
La reestructuración
cognoscitiva se entiende como la aplicación controlada de un conjunto de
estrategias y procedimientos de intervención terapéutica desarrolladas al
interior de un modelo que considera a la emoción como un estado subsidiario de
los modos de pensamiento prevalentes en el individuo. La reestructuración
abarca una parte considerable de las sesiones posteriores a la evaluación, y
puede tomar entre una y cuatro horas en total de intervención, distribuidas en
varias sesiones. Inicialmente es preciso explicarle a la paciente el fundamento
de la terapia, haciéndole ver la factibilidad de que llegue a un autocontrol de
sus estados emocionales mediante el manejo adecuado de su pensamiento. La
estrategia esencial para la intervención es la de planear con anterioridad su
contenido, tomando en cuenta el tipo de errores predominantes en cada paciente
particular, y las áreas vitales más afectadas por dichos pensamientos. La
técnica principal puede ser el uso del diálogo socrático que conduce a la
paciente, a través de preguntas sistemáticas, al cuestionamiento de los
pensamientos erróneos y a su reemplazo por ideas más adecuadas (Beck, Emery y
Greenberg, 1.985). Se debe buscar que la paciente acceda a las nuevas ideas de
una manera inductiva o deductiva, y no trasmitirle directamente esos nuevos
pensamientos. El proceso se complementa con la información sobre el embarazo,
la preeclampsia y el parto, información que en muchos casos constituye la
materia prima del nuevo pensamiento de la paciente.
Modificación
del componente autónomo: entrenamiento autógeno.
El estrés y la ansiedad
ansiedad incluyen cambios en el funcionamiento autónomo de la persona, entre
los cuales se pueden destacar los incrementos en la contracción general de la
musculatura, y las alteraciones en el funcionamiento cardiovascular,
especialmente los aumentos de la presión sanguinea. Ya se ha destacado cómo el
embarazo mismo, sus características de embarazo de alto riesgo, y las
consecuencias negativas potenciales sobre la salud de la madre y del hijo,
constituyen los principales aspectos amenazantes para una materna con
preeclampsia. La ansiedad producida por estos hechos contribuye a la
conformación de un círculo vicioso de enfermedad (HIE), ansiedad, incremento de
la enfermedad.
Para contribuir a la
ruptura de ese círculo se hace necesario adicionar algún procedimiento de
autocontrol autónomo, complementario a los procedimientos de información y de
reestructuración cognoscitiva. Una de las técnicas que más parece adecuarse a
las circunstancias propias de un embarazo de alto riesgo es la de entrenamiento
autógeno, dado su carácter eminentemente pasivo que no demanda de la
realización de ejercicios contraindicados para una materna con HIE, y que
incluye tanto un autocontrol del componente muscular de la ansiedad (a través
de la concentración en las sensaciones de pesadez), como un autocontrol del
componente vascular (a través de las sensaciones de calor), así como un
componente de tranquilidad conductual y mental en general. A esas ventajas debe
agregársele su utilidad, ampliamente reportada, como un medio eficaz de
preparación para el parto debido a los componentes de relajación muscular y de
control de la respiración incluidos dentro de su técnica.
El entrenamiento
autógeno fué ideado a principios de siglo por el neuropsiquiatra alemán J.H.
Schultz, quien en 1.931 publicó su obra "Entrenamiento Autógeno: Autorrelajación
Concentrativa" (Schultz, 1.969). La técnica se encuentra emparentada en su
origen con los procedimientos de sugestión e hipnosis, y su objetivo central es
conducir a la persona a un estado de "aquietamiento del sistema nervioso
autónomo", mediante la concentración mental en la producción o
autogeneración de determinadas sensaciones que acompañan a la hipoactividad
simpática en general. Tales son, esencialmente, las sensaciones de pesadez,
calor, tranquilidad cardiaca, tranquilidad respiratoria, y tranquilidad mental
en general. El procedimiento que se siguió con maternas de alto riesgo se
describe a continuación, y fué adaptado a partir de la guía sugerida por
Escobar y Alarcón (1.990), psiquiatras colombianos que han profundizado en el
estudio e implementación de esta técnica.
La secuencia seguida en
cada sesión de entrenamiento comprendía cuatro momentos importantes: el de la
posición, el de "la sintonización
de reposo", el de las instrucciones, y el del "retorno".
La posición que adopte la
persona durante el entrenamiento es de gran importancia, más en el caso de una
materna con HIE, para la cual está contraindicada la posición decúbito dorsal.
En este caso resulta recomendable la postura reclinada en la cama, con la
cabecera inclinada unos 30 grados, y con el cuerpo recostado sobre un costado. La sintonización
de reposo se refiere a un conjunto inicial de autoinstrucciones de
tranquilidad ("Me siento completamente
tranquila"), de respiración, y de relajación pasiva general
mediante la atención al descanso en los grandes grupos musculares del cuerpo,
con el fin de llegar espontaneamente a un nivel basal de relajación antes de
iniciar el entrenamiento en sí. La instrucción
constituye el elemento central del ejercicio autógeno. Se refiere a la
concentración en un conjunto de
autoinstrucciones que se va increementando de una sesión a la siguiente, las
cuales llevan a la persona a atender selectivamente a sus diversas partes del
cuerpo y a generar las sensaciones de pesadez, calor, tranquilidad cardiaca,
tranquilidad respiratoria, calor abdominal, y frescura en la cara. El detalle
de estas instrucciones se encuentran en Schultz (1.969), Davis, McKay y Eshelman (1.985), o Escobar y
Alarcón (1.990). El retorno se
refiere a unas instrucciones para volver a dar tonicidad a los músculos antes
de abrir los ojos y reiniciar las actividades corrientes de la persona.
RESULTADOS
DATOS
DEMOGRAFICOS
La edad promedio de los 60 sujetos
fue 18.47 años (D.E.=1.39), con un rango que osciló entre 15.7 y 20.0 años; el
promedio de edad fué similar para los 5 grupos. Igual sucedió con las edades
mínimas y máximas. Es importante hacer notar que no se observó una diferencia
significativa entre la edad del grupo de sujetos con diagnóstico de
preeclampsia leve (M=18.52), y las del grupo con diagnóstico de preeclampsia
severa (M=18.42).
Respecto del estado civil, se encontraron mujeres solteras, casadas, y en unión libre. Ninguna reportó estar separada al momento del presente embarazo. El estado civil predominante fué la unión libre. La distribución entre casadas, separadas y unión libre fue similar en todos los grupos
En cuanto a ocupación, la mayoría de sujetos se dedicaban al hogar; unas pocas estaban empleadas también como trabajadoras domésticas, algunas eran empleadas en empresas y 4 eran trabajadoras sexuales. La distribución de estas ocupaciones fue similar en los 5 grupos.
En cuanto a educación, todos los
sujetos eran alfabetas. La mayoría habían cursado algún grado de secundaria, e,
incluso, 4 habían cursado estudios técnicos o habían empezado estudios
universitarios. La distribución de sujetos por nivel educacional fue similar en
los 5 grupos.
IMPACTO DEL
APPRE SOBRE INDICADORES BIOMEDICOS
Los indicadores biomédicos más
importantes que se propusieron para evaluar el impacto del APPRE fueron: la
presión sanguinea sistólica, la presión sanguinea diastólica, la frecuencia
cardiaca, y la proteinuria
A continuación se evalúan las cifras de presión sistólica (PS) observadas al inicio de la hospitalización, al inicio de cada una de las 5 sesiones de aplicación del APPRE, al final de cada una de las 5 sesiones de aplicación del APPRE, y la última medición anterior al desembarazo. Al inicio de la hospitalización el valor promedio de la PS para los 60 sujetos era de 146.18 mm/Hg, cifra que cumple el criterio para el diagnóstico de preeclampsia. Como se describe en la Tabla 1, al comparar en los 60 sujetos el promedio de la PS al inicio de la hospitalización con la PS previa al desembarazo, se observó una disminución que resulta estadísticamente significativa (t=5.06, p<0.001) y clínicamente importante, por encontrarse en el rango de 20 mm/Hg, cifra que se considera relevante para evaluar la significación de un cambio en la PS.
La comparación de los cambios PRE-POS en cada sesión de aplicación del APPRE, hechos para los 60 sujetos sin discriminar entre los 5 grupos, no indica la presencia de disminuciones significativas estadística o clínicamente; las reducciones que hubo se observaron solamente en sujetos que tenían cifras de PS muy elevadas.
El análisis de la evolución de la PS presenta un cuadro distinto al discriminar las comparaciones en función del aspecto del APPRE incluido en el tratamiento, es decir, al realizar un ANOVA de la PS en función del grupo: como se observa en la Tabla 2, la evolución de la PS pone en evidencia la presencia de diferencias significativas entre los 5 grupos a medida que se avanza en las sesiones de implementación del APPRE. Esas diferencias son siempre favorables a los grupos que reciben algún aspecto del programa de atención psicológica. Los valores más bajos de PS tendieron a presentarse en el grupo 2, que recibió entrenamiento autógeno.
Por razones de economía en la presentación de datos, solamente se dan los promedios de la PS en el momento previo al desembarazo (Tabla 3), además de que éstos constituyen la base para las conclusiones. De allí resulta muy importante resaltar que los grupos 1 a 4, que recibieron algún componente del APPRE, son los que presentan cifras de PS por debajo de 140 mm/Hg, valor diagnóstico límite, mientras que el grupo 5, que solamente recibió tratamiento médico, presenta un valor promedio superior a dicho límite. Como ya se señaló, el grupo 2 presenta los valores más bajos.
Se realizó un análisis de las interacciones entre los efectos del diagnóstico (preeclampsia leve o severa) y del APPRE (5 niveles de intervención), sobre la PS, mediante un MANOVA de 2x5 (Tabla 4). Este análisis puso de presente, como era de esperarse, que al inicio de la hospitalización hubo un efecto significativo del diagnóstico, no hubo efecto del grupo, y tampoco hubo efecto combinado de las dos variables; en esta situación, el promedio de la PS de los sujetos con diagnóstico de preeclampsia leve (n=30) fue de 132 mm/Hg, y el de los sujetos con diagnóstico de preeclampsia severa (n=30) fue de 160 mm/Hg. En el momento previo al desembarazo, por el contrario, ya no se observó un efecto del diagnóstico, sí se observó un efecto del grupo, y no hubo interacción entre los dos efectos; en esta situación el promedio de la PS de los sujetos con preeclampsia leve fue de 127 mm/Hg, y el de los sujetos con preeclampsia severa fue de 130 mm/Hg. Este resultado es lo esperado como una consecuencia del tratamiento médico, potenciado con el efecto del APPRE.
INTRODUCIR LA TABLA 4 APROXIMADAMENTE AQUÍ
El impacto sobre la presión diastólica (PD) resulta del mayor interés por constituir el aspecto de la presión sanguínea más afectado en el caso de la preeclampsia. Al inicio de la hospitalización el valor promedio de la PD para los 60 sujetos era de 94.15 mm/Hg, cifra que cumple el criterio para el diagnóstico de preeclampsia. Como se describe en la Tabla 5, al comparar en los 60 sujetos el promedio de la PD al inicio de la hospitalización con la PD previa al desembarazo, se observó una disminución que resulta estadísticamente significativa (t=4.97, p<0.001) y clínicamente importante, por encontrarse en el rango de 12 mm/Hg, cifra superior a los 10 mm/Hg que se considera relevante para evaluar la significación de un cambio en la PD.
INTRODUCIR LA TABLA 5 APROXIMADAMENTE AQUÍ
La evolución de
las cifras de PD siguió un curso similar al de las cifras de PS, con la particularidad
de que el tamaño de las diferencias entre las cifras al ingreso y las del
momento previo al desembarazo fueron clínica y estadísticamente más
significativas.
La comparación de los cambios pre-post de la PD en cada sesión
de aplicación del APPRE, hechos para los 60 sujetos sin discriminar entre los 5
grupos, no indica la presencia de
disminuciones significativas estadística o clínicamente. No obstante, a
diferencia de lo sucedido con la PS, para la PD se observaron disminuciones en los promedios y también en
las modas, lo cual indica que hubo disminución o estabilidad de las cifras para
la mayoría de sujetos, después de cada sesión de aplicación del APPRE, y no solamente disminuciones para los que
presentaban los puntajes más elevados.
El análisis de los promedios de la PD en el momento previo al
desembarazo (Tabla 6) indica que todos los grupos que recibieron algún aspecto
del APPRE se encontraban con cifras inferiores a los 90 mm/Hg, valor
diagnóstico límite, mientras que los sujetos que solamente recibieron
tratamiento médico se encontraban con un promedio de PD superior al límite. El
orden de los grupos fue igual al observado para la PS, lo cual es comprensible
si se toma en cuenta la alta correlación entre estas dos variables (r=0.57 al
ingreso y r=0.72 antes del desembarazo).
INTRODUCIR LA TABLA 6 APROXIMADAMENTE AQUÍ
Por la conformación de diversos grupos homogéneos que se aprecia en la Tabla 6, se justifica que se realice un análisis más detenido del tamaño de las diferencias entre la medición inicial y la medición final de la PD. El tamaño promedio de las diferencias entre el valor al ingreso menos el valor anterior al desembarazo, para los 5 grupos, se ilustran, para una mejor visualización, en la Fig. 1. Los sujetos del grupo 2 presentan las disminuciones más pronunciadas, conformando un grupo significativamente diferente de los demás en este aspecto; otro nivel está conformado por los grupos 1 y 4, seguido por los grupos 3 y 5. Estos últimos, aunque al final no son diferentes en el plano estadístico, sí lo son en el plano clínico (recuérdese que el promedio del grupo 3 es inferior al valor límite de 90 mm/Hg, y el del grupo 5 es superior a ese valor). Debe recordarse que las mediciones al ingreso fueron similares para los 5 grupos, tanto estadística como clínicamente.
INTRODUCIR LA FIGURA 1 APROXIMADAMENTE AQUÍ
Para la PD también se realizó un
análisis de las interacciones entre los efectos del diagnóstico (preeclampsia
leve o severa) y del APPRE (5 niveles de intervención), mediante un MANOVA de
2x5. Este análisis puso de presente,
como era de esperarse, que al inicio de la hospitalización hubo un efecto
significativo del diagnóstico; sin embargo, a diferencia de lo observado para
la PS, también hubo un efecto no
esperado del grupo, pero tampoco hubo efecto combinado de las dos variables. Al
ingreso, el promedio de la PD de los sujetos con diagnóstico de preeclampsia
leve (n=30) fue de 86.10 mm/Hg, y el de los sujetos con diagnóstico de
preeclampsia severa (n=30) fue de 102.20 mm/Hg. En el momento previo al
desembarazo, por el contrario, ya no se observó un efecto del diagnóstico, sí
se observó un efecto del grupo, y no hubo interacción entre los dos efectos ;
en esta situación el promedio de la PD de los sujetos con preeclampsia leve fue
de 82.10 mm/Hg, y el de los sujetos con preeclampsia severa fue de 81.77 mm/Hg.
De nuevo, este resultado es lo esperado como una consecuencia del tratamiento
médico, potenciado con el efecto del APPRE.
Proteinuria
y frecuencia cardiaca:
Para estas dos variables no se
observaron diferencias significativas en función de la aplicación del APPRE,
por lo cual se omite la presentación específica de sus resultados.
DATOS PSICOSOCIALES
Ansiedad y Depresión
Al ingreso a la hospitalización,
durante las sesiones de intervención, y antes del desembarazo, se evaluaron
estas dos variables mediante la aplicación del inventario de ansiedad
rasgo-estado (Idare) y del inventario de depresión de Beck. En el transcurso de
las sesiones de intervención se alternó la aplicación del Idare(e) con la del
Beck.
Ansiedad.
Los puntajes promedio de los 60
sujetos en las pruebas de ansiedad de rasgo (una aplicación al ingreso) y de
ansiedad de estado en las 4 aplicaciones del Idare(e) (sesiones 1, 3, 5, y
previo al desembarazo), se ubicaron en niveles relativamente bajo; según las
normas de interpretación de la ansiedad de rasgo para mujeres, el promedio se
ubicó en el percentil 20 (Spielberger y Cols., 1.994), mientras que los
puntajes de ansiedad de estado estuvieron en promedio por debajo del percentil
10 en todas las aplicaciones.
El ANOVA de los puntajes de
ansiedad, en función del grupo, no arrojó valores significativos en ninguna de
las aplicaciones. Tampoco se observaron efectos del diagnóstico sobre los
puntajes de ansiedad, ni interacciones significativas en el MANOVA entre los
efectos del grupo y el diagnóstico. La
ansiedad de estado presentó una tendencia a la disminución a medida que
progresaba el tiempo y se implementaban las sesiones del APPRE. De hecho las
diferencias entre la evaluación al ingreso y la evaluación al desembarazo
resultaron significativas (t = 6.01, p<0.0001). No obstante, no se presentó un efecto del grupo sobre el tamaño
de esas diferencias (F=0.75, p=0.56); como se puede observar en la Fig. 2,
todos los grupos presentaron disminuciones en promedio.
INTRODUCIR LA
FIGURA 2 APROXIMADAMENTE AQUÍ
Depresión.
Se hicieron 4 aplicaciones del
inventario de depresión de Beck: al ingreso, en las sesiones 2 y 4, y al
desembarazo. Los puntajes promedio de la aplicación del Beck para todo el grupo
de 60 sujetos indica que en todos los momentos hubo ausencia de depresión,
según la propuesta de Beck. y Cols. (1.983).
El ANOVA de las diferencias entre grupos no arrojó valores significativos en ninguno de los momentos; Tampoco se presentaron diferencias en función del diagnóstico, ni interacciones en el MANOVA entre el grupo y el diagnóstico.
Al igual que lo observado en el caso
de la ansiedad, los puntajes de depresión presentaron una tendencia sistemática
a la disminución. Las diferencias entre la evaluación al ingreso y la
evaluación al desembarazo arrojaron un valor t = 4.73 (p<0.001). Contrario a
lo observado en la ansiedad, el ANOVA del tamaño de las diferencias analizado
en función del grupo resultó significativo, favoreciendo con claridad a los
sujetos del grupo 4, que recibieron reestructuración cognoscitiva (Tabla 7).
Estrés Prenatal
El
cuestionario de estrés prenatal evaluaba la percepción de amenaza de los
sujetos en relación con situaciones internas al embarazo y con situaciones
externas al mismo.
Las situaciones internas incluían el
estrés de la madre por las amenazas percibidas contra su propia integridad
física, las amenazas referidas al bebé, y las amenazas relacionadas con el
parto. Las situaciones externas incluían
el estrés de la madre por las amenazas o preocupaciones por la probabilidad de
enfermarse de algo diferente a la preeclampsia, por situaciones económicas, por
situaciones familiares, por la calidad de los servicios de salud recibidos, por
situaciones con su pareja, y por situaciones laborales. En la Tabla 8 se
presentan las estadísticas correspondientes a los 60 sujetos.
Los puntajes promedio de estrés
prenatal fueron relativamente bajos para ambos tipos de situaciones. Comparadas
las cifras originales, los promedios de la evaluación post resultaron
significativamente menores que los de la evaluación pre; sin embargo, para
representar analógicamente la proporción estresora de cada uno de los tres
tipos de eventos internos, se dividió su promedio por la sumatoria de los tres
promedios, lo cual arrojó el panel de la Fig. 3; en él se puede apreciar que
las amenazas percibidas por los sujetos contra su propio estado físico (CSM)
aumentaron proporcionalmente a medida que transcurrió el embarazo, de la
medición pre a la medición post. Por el contrario, las amenazas percibidas en
relación con el bebé y en relación con el parto disminuyeron.
INTRODUCIR LA FIGURA
3 APROXIMADAMENTE AQUÍ
El ANOVA de las percepciones de amenaza de los sujetos en relación con los eventos internos al embarazo, hecho en función del grupo, no arrojó diferencias significativas en las evaluaciones pre, para cada tipo de estresor aislado ni para su sumatoria total. Por el contrario, en las evaluaciones post las diferencias encontradas fueron significativas aisladamente y respecto del puntaje total; los valores de los promedios de estrés y de F para cada tipo de evento, así como para su sumatoria, se presentan en la Tabla 9.
INTRODUCIR LA
TABLA 9 APROXIMADAMENTE AQUÍ
No se observaron efectos
significativos del diagnóstico sobre la evaluación del estrés interno al
embarazo, ni efectos combiandos en el MANOVA del grupo por el diagnóstico.Las
amenazas percibidas por los sujetos contra su propio estado físico resultaron
menores entre los sujetos del grupo 4, que recibieron reestructuración
cognoscitiva; le siguen los grupos 1, 2 y 3 que son homogéneos, y fueron
mayores entre los sujetos del grupo 5. Las
amenazas percibidas contra el bebé fueron menores entre los sujetos del grupo
3, que recibieron información; le sigue el grupo 1 que recibió todo el paquete;
los demás grupos, incluido el 5, son homogéneos. Las amenazas referidas al parto
fueron inferiores entre los sujetos de los grupos 1 y 3; le siguen los grupos 2
y 4 que son homogéneos; y resultaron superiores en los del grupo 5.
El análisis total del estrés interno
muestra que los grupos 1, 2 y 3 son inferiores y homogéneos; les sigue el grupo
4; y el grupo 5 es significativamente mayor que todos los anteriores.
En relación con los estresores
externos al embarazo, la situación resultó algo diferente que la de los eventos
internos; el promedio de la evaluación pre no fue diferente estadísticamente
del promedio de la evaluación post, para el conjunto de eventos externos. Lo
mismo se observó para cada una de las categorías analizadas por separado.
Para representar analógicamente el
impacto relativo de cada una de las categorías de eventos externos, se siguió
un procedimiento similar al realizado para el de los eventos internos: se
dividió su promedio por la sumatoria de los promedios de las 6 categorías (Fig.
4). Como se aprecia allí, con el transcurso del embarazo aumentaron relativamente
los temores de contraer alguna enfermedad diferente a la preeclampsia (salud =
SAL) y las preocupaciones económicas (ECON.); permanecieron estables los
temores relativos a la situación de pareja (PAR.) y a la calidad de los
servicios de salud recibidos (SER.), y disminuyeron los temores relacionados
con la familia (FAM.) y con el trabajo (LAB.). No obstante, los cambios en
cualquier sentido fueron muy leves, corroborando lo observado en la comparación
de los promedios originales.
INTRODUCIR LA
FIGURA 4 APROXIMADAMENTE AQUÍ
El ANOVA de las percepciones de amenaza de los sujetos en relación con los eventos externos al embarazo, hecho en función del grupo, no arrojó diferencias significativas en las evaluaciones pre para cada tipo de estresor aislado ni para su sumatoria total. En la evaluación post solamente se observaron diferencias significativas entre los grupos para los temores de contraer alguna enfermedad diferente a la preeclampsia y para los temores relativos a la calidad de los servicios de salud recibidos, tal como se describe en la Tabla 10.
INTRODUCIR LA TABLA 10 APROXIMADAMENTE AQUÍ
No se observaron efectos significativos del diagnóstico sobre la evaluación del estrés externo al embarazo, ni efectos combiandos en el MANOVA del grupo por el diagnóstico. En cuanto a los temores de contraer alguna otra enfermedad, el principal miedo de los sujetos fue por la posibilidad de infectarse. En este caso, los sujetos del grupo 3, que recibieron información, fueron significativamente inferiores que los sujetos de los grupos 1, 2 y 4, que resultaron homogéneos y, a la vez, inferiores al 5. En cuanto a la calidad de los servicios, los sujetos de los grupos 1 y 2 fueron homogéneos con temores inferiores a los de los grupos 3 y 4 los cuales, a la vez, fueron inferiores al 5.
Afrontamiento
La evaluación del afrontamiento se
dividió en dos: afrontamiento centrado en las emociones y afrontamiento
centrado en el problema. En la Tabla 11 se presentan las estadísticas de todo
el grupo para ambos afrontamientos.
Afrontamiento Emocional.
Como era de esperarse, en la evaluación post hubo una reducción significativa del promedio de evaluación centrado en la emoción para los 60 sujetos (Tabla 11 ). El ANOVA de los puntajes post en función del grupo, tanto mediante el procedimiento de Kruskal-Wallis como mediante la prueba F, arrojó un valor significativo que indica que las mayores reducciones se dieron en los grupos 4, 1 y 3, que fueron homogéneos, les siguió el 2, y todos fueron inferiores al 5 (Tabla 12). No hubo efectos significativos del diagnóstico, ni en el El MANOVA para evaluar las interacciones entre los efectos del diagnóstico y los del grupo.
Afrontamiento centrado en el
problema.
El afrontamiento centrado en el
problema también presentó un cambio en el sentido esperado, ya que se
incrementó significativamente después de la intervención (Tabla 11). A
diferencia del emocional, el afrontamiento centrado en el problema no reflejó
un efecto significativo del grupo (Tabla 12), aunque sí se observó, de nuevo,
la tendencia a un favorecimiento para los sujetos que recibieron
reestructuración cognoscitiva e información. Tampoco se observó un efecto
significativo del diagnóstico ni en el MANOVA para evaluar las interacciones
entre los efectos combinados del grupo y del diagnóstico.
La correlación entre afrontamiento
emocional y afrontamiento centrado en el problema fue inversa pero no
significativa en todos los momentos de evaluación: r = -0.05 en la evaluación
pre y r = -0.13 en la evaluación post.
Distorsiones cognoscitivas
La evaluación de las distorsiones
cognoscitivas se realizó con el objetivo de orientar la terapia de
reestructuración cognoscitiva a los sujetos que se les fuera a suministrar, más
que con el propósito de tomar decisiones sobre los efectos del APPRE. Por esta razón solamente se hizo
una aplicación del inventario de evaluación cognoscitiva, durante la evaluación
pre y se omite el análisis de sus resultados.
DISCUSION
La presente investigación se enmarca
en un cauce de interés e importancia actuales en psicología de la salud, por la
evidencia creciente acerca del papel que juegan los factores psicológicos en la
génesis de los problemas de salud física, a pesar de lo cual “...
sorprendentemente existen pocos estudios publicados en Psicología de la Salud donde se hayan evaluado tanto los desórdenes psicológicos como los
problemas médicos en la misma población” (Melamed, 1.995). El papel que juegan
los factores psicosociales en la generación de riesgo obstétrico es
incuestionable. Los estudios colombianos han demostrado el altísimo beneficio
que representa para la reducción de la morbimortalidad materna y perinatal la
inclusión de los riesgos psicosociales dentro de la evaluación e intervención
de las gestantes. El Ministerio de Salud de Colombia ha adoptado con tal fin el
sistema de evaluación biopsicosocial del alto riesgo obstétrico desarrollado
por Herrera y Cols. (1.992), dentro del cual se destacan los siguientes
aspectos psicosociales: tensión emocional, humor depresivo, síntomas
neurovegetativos de ansiedad, e insatisfacción con la cantidad de tiempo,
espacio y dinero compartidos con la familia.
En el presente estudio se pretendía
evaluar el potencial terapéutico de algunos procedimientos psicológicos para
reducir los indicadores psicobiológicos de malestar en pacientes con
preeclampsia. Para ello se tomaron indicadores biomédicos e indicadores
psicológicos. Dentro de los indicadores biomédicos, el que mejor reflejó el impacto del programa de
atención psicológica a gestantes con preeclampsia (APPRE), fue la presión
sanguínea, resultado muy relevante porque es esta variable, prácticamente, la
base más importante para el diagnóstico de la preeclampsia
La presión sistólica y la diastólica
presentaron reducciones sistemáticas con el transcurso del tratamiento; al
final, los sujetos que recibieron algún componente del APPRE presentaron cifras
promedio inferiores a los límites que determinan el diagnóstico, mientras que
los sujetos que no recibieron intervención psicológica presentaron cifras
superiores al límite. Este resultado es similar al reportado por Somers y Cols. (1.989) quienes hallaron niveles de
presión sanguinea inferiores en pacientes preeclámpticas que recibieron
relajación y retroalimentación de la temperatura, en comparación con las que
recibieron el tratamiento médico estándar, y al reportado por Little y Cols.
(1.984 ver Somers y Cols.), quienes observaron el mismo efecto de la relajación
y de la retroalimentación de la respuesta electrodérmica. Entre los diversos
componentes del APPRE, fué el entrenamiento autógeno el que mostró una mejor
tendencia a favorecer las disminuciones de la presión sistólica, aunque no
quedan dudas de que el APPRE en su conjunto fue un claro factor potenciador
adicional al tratamiento médico para favorecer estas reducciones.
Lo observado sobre la presión
diastólica resulta de gran significación clínica si se tiene en cuenta que la
PD refleja el papel de la resistencia periférica como mecanismo determinante de
la presión sanguinea y, por otra parte, la constricción arteriolar periférica
se considera como un factor causante de la hipertensión inducida por el
embarazo (Oian, Kjeldsen y Eide, 1.997). A su vez, es la resistencia periférica
un factor susceptible de modificación
mediante prácticas psicobiológicas para la reducción de la activación
autonómica en situaciones de estrés (Valdés y de Flores, 1.985). También se ha
observado que la reactividad ante el estrés se traduce en cambios más
ostensibles de la PD, en comparación con los cambios de la la PS o la tasa
cardiaca, en sujetos con hipertensión arterial esencial (Tuomisto, 1.997).
La principal conclusión que se
extrae acerca del APPRE, a partir del análisis de los cambios en la presión
sanguinea, es que el entrenamiento autógeno, o por lo menos los componentes de
él que se implementaron en el presente estudio, es un procedimiento terapéutico
útil para cualquier paciente con preeclampsia, pues facilita tanto la obtención
de ganancias biológicas importantes sobre las cifras de presión sanguinea, como
de beneficios psicológicos, que se
podrían resumir en el término “tranquilidad”.
Aunque
todos los procedimientos de relajación suelen
conducir al aprendizaje de esta respuesta mediante su práctica a lo
largo del tiempo, el más adecuado para el tratamiento de pacientes
preeclámpticas es, sin duda, el entrenamiento autógeno pues, además de agregar
los beneficios de la práctica de la temperatura y de la sintonización de
reposo, no tiene las contraindicaciones de la relajación progresiva, que puede
resultar muy inconveniente por la introducción de períodos sistemáticos de
tensión-relajación, ni del entrenamiento con ayuda de retroalimentación
electromiográfica, que puede resultar inconveniente por las demandas de concentración
sobre estímulos externos.
También resultó bastante benéfico
para reducir la PD el componente de reestructuración cognoscitiva, situación
que encuadra bien en el marco teórico adoptado en la presente investigación, el
cual aborda la explicación de la respuesta de estrés en función de las
evaluaciones que el sujeto realiza acerca del grado de peligro involucrado en
las situaciones amenazantes de importancia, y de las evaluaciones acerca de su
propia capacidad de afrontamiento.
La proteinuria es una variable muy importante en el diagnóstico de
la preeclampsia; su origen es una falla en el funcionamiento de los riñones,
que permiten que se escapen en exceso las proteinas a través de la orina. En la
presente investigación las cifras de proteinuria permanecieron bastante
estables a lo largo del tiempo y no fueron afectadas por la acción del APPRE.
Esta falta de respuesta en la evolución de la proteinuria a la intervención
psicológica puede deberse a que se trata de un proceso más regulado por
factores de mediano y largo plazo que intervienen en el control de la función
renal, que por factores de control inmediato relacionados con la intervención
del sistema nervioso autónomo.
La frecuencia cardiaca tampoco
permitió reflejar efecto alguno del APPRE; a diferencia de la proteinuria, la
FC per se no constituye un factor
relevante en el diagnóstico de la preeclampsia. Se ha observado que la FC
constituye una respuesta autónoma más susceptible de modificación mediante el
uso de procedimientos específicamente dirigidos a ella, tales como su
retroalimentación con el uso de cardiotacómetros, que mediante el uso de
procedimientos generales como la relajación o las psicoterapias cognoscitivas;
estos últimos procedimientos han mostrado ser más efectivos para modificar la
FC cuando se combinan con retroalimentación que cuando se utilizan aisladamente
(Yates, 1980; Carrobles, 1984). Pero
aún con el uso de procedimientos tan específicos como la retroalimentación, no
se han logrado documentar suficientemente
la estabilidad ni el valor clínico de las modificaciones de la
frecuencia cardiaca (Pinkerton, Hughes y Wenrich, 1.982). Por otra parte, la FC
no constituye un parámetro que refleje con claridad la reactividad de los
sujetos con diversos grados de hipertensión frente al estrés, como sí lo es la
presión sanguinea (Pickering y Gerin, 1.990; Tuomisto, 1.997).
El estrés prenatal es,
probablemente, la variable más importante para evaluar el impacto del APPRE,
pues se ha propuesto como el factor determinante de resultados negativos del
embarazo. Los estresores internos al embarazo reflejaron ampliamente el impacto
del APPRE: la percepción de amenazas referidas al propio estado físico de las
gestantes disminuyó significativamente en los sujetos que recibieron
reestructuración cognoscitiva; la percepción de amenazas referidas al parto y
al bebé disminuyó significativamente en los sujetos que recibieron información
o que recibieron todo el APPRE; los temores referidos al embarazo disminuyeron
en todos los grupos que recibieron algún componente del APPRE, en comparación
con el grupo que recibió tratamiento médico solamente.
La función del componente de
información del APPRE en la disminución del estrés, específicamente del
referido al parto y al bebé, es comprensible por el hecho de que la gran
mayoría de partos de gestantes con preeclampsia, como sucedió en el presente
caso, se realizan en el IMI mediante cirugía cesárea, momento en el que más
puede sufrir la madre y el bebé, y se ha observado el alto valor de una
información adecuada como medio de preparación para la cirugía, así como
algunas de las condiciones psicológicas que modulan su asimilación (Calam,
Lambrenos, Cox & Weindling, 1.999; Redman y Cols., 1.986; Clode-Baker y
Cols., 1.997); en el IMI se ha corroborado esta función de la información en la
preparación para la cirugía (Patiño y Urrego, 1.991). La expectativa de cesárea
explica la alta frecuencia de temores de las pacientes en relación con su
bienestar físico, principalmente por las probabilidades de infección o complicaciones
que usualmente conducen a pérdidas de órganos reproductivos como el útero o los
ovarios, y los bajos temores en torno a la posibilidad de sentir dolor durante
el parto.
Igualmente, la información resultó
muy útil por el hecho de aportar conocimientos acerca de las conductas
requeridas por el tratamiento de la enfermedad y acerca de la forma en que
deben ejecutarse apropiadamente, así como también conocimientos ciertos acerca
de las complicaciones probables e improbables, y, en el primer caso, de la
manera de reducir su probabilidad; todo ésto conduce a una más alta expectativa
de controlabilidad a través de una mejor adhesión al tratamiento. Obviamente,
se supone que el proceso de información se hace de acuerdo con los
requerimientos que precisa un proceso de comunicación claro y objetivo. Esta
función de la información como medio para incrementar la adhesión al
tratamiento resulta de gran relevancia en el caso de la preeclampsia, por las
consecuencias nefastas que se pueden presentar en caso de incumplimiento.
La información que se suministra a
una paciente preeclámptica parece resultar eficaz si cumple con una doble
función: Primero, Indicarle de una manera confiable y comprensible cuál es la
realidad de su enfermedad, en el sentido de enseñarle cuáles son los peligros
verdaderos y cuáles son sus falsas ideas en torno a una situación médica que,
por lo general, es bastante desconocida para quien la padece, más en el caso de
madres primigestantes. Segundo, persuadirla hacia la adopción de los comportamientos
que pueden prevenir el daño para ellas y para sus hijos, así como de su
capacidad para ejecutar estos comportamientos. Estos requerimientos que debe
reunir un buen proceso de información,
al suministrar conocimientos básicos, fomentar las habilidades de
comportamiento, incrementar las expectativas de autoeficacia, e incrementar el
bienestar psicológico, se han documentado en estudios referentes a otros
trastornos como la artritis (Barlow,
Pennington y Bishop, 1.997).
Los procedimientos de información
incorporados en el APPRE fueron bastante amplios y ajustados a la realidad, sin
ocultar los peligros inherentes a la enfermedad, pero reforzando paralelamente
la habilidad y la expectativa de autoeficacia de los sujetos frente a los
comportamientos de prevención. Este procedimiento de comunicación persuasiva,
acompañada de entrenamiento en habilidades, es diferente de la comunicación más
agresiva que suelen utilizar los médicos y el personal de salud en situaciones
en las que la severidad de la enfermedad y la falta de cumplimiento del
tratamiento pueden resultar fatales (Burgoon, 1.996), como es el caso típico de
la preeclampsia. Esta última estrategia médica puede volverse en contra del
paciente, en la medida en que incrementa la percepción de amenaza, pero no la
capacidad ni las condiciones subjetivas para el afrontamiento, ó, como lo
proponen O’Hair, Allman y Moore (1.996), aunque se trate de una comunicación
sincera y confirmatoria de las expectativas de los pacientes, éstos pueden
llegar a sentir que los médicos son incapaces de ayudarles a mejorar su
situación médica y caer en una situación pesimista y aversiva. Igualmente, se
puede volver en contra porque las recomendaciones médicas implican que la
paciente preeclámptica fije su atención en comportamientos asociados a la
enfermedad, fenómeno que suele conducir a consecuencias afectivas negativas
(Millar y Millar, 1.995).
La función de los procedimientos de
reestructuración cognoscitiva en el presente estudio se cumplió, al parecer,
por su capacidad como medio para disminuir las percepciones distorsionadas de
los sujetos, principalmente en torno a las amenazas de su enfermedad contra su
bienestar físico, el de sus bebés, o el de su familia, conllevando con ello a
un estado de mayor bienestar psicológico. En este sentido se cumplió la
expectativa inicial cuando se propuso, a partir de la teoría de Beck ( Beck y
Cols., 1.983) la importancia de la
interacción entre los acontecimientos vitales relevantes y la adecuación de los
esquemas cognoscitivos que utiliza el
sujeto para procesar dichos acontecimientos.
Esta importancia es mayor en el marco de una teoría del estrés como la
de Lazarus y Folkman (1.986) que asigna a la evaluación cognoscitiva uno de los
roles esenciales en la determinación de la respuesta al estrés.
La reestructuración
cognoscitiva iba precedida de una
evaluación dirigida a detectar las distorsiones más cercanas que una paciente
aplicaba a la interpretación de algún acontecimiento vital relevante, tal como
dichos acontecimientos se han observado en una situación de embarazo de alto
riesgo. Ese procedimiento facilitó en alto grado la tarea de alteración de las
distorsiones y de su sustitución por ideas más adaptativas. En otros contextos
se ha observado que procedimientos muy similares al que se utilizó aquí, no
solamente conducen a la reducción del malestar psicológico, sino al logro de
mejores resultados en términos de salud (Dyck y Agar-Wilson, 1.997; Gil y
Cols., 1.996).
Bradley (1.995, citado por
Gallagher, 1.997) atribuye la eficacia de los procedimientos cognoscitivos para
producir resultados de salud positivos a diversos hechos, entre los que se
destacan: a) El procesamiento activo de la información acerca de los eventos
internos y externos, y la intermediación de las expectativas y percepciones del
sujeto acerca de las consecuencias de su comportamiento. b) La interacción
entre las reacciones cognoscitivas, de una parte, y las reacciones emocionales,
comportamentales y fisiológicas, de otra.
En la presente investigación todos
los sujetos disminuyeron el estrés externo, el cual estuvo asociado a tres
factores: familiar, económico-laboral, y servicios de salud. El hecho de que
los sujetos del grupo 5 también hayan reducido este tipo de estrés puede
deberse, con mucha probabilidad, a la percepción de apoyo emocional y material
en la familia, factor que es muy promovido en el IMIor parte de los diversos
especialistas que atienden a las pacientes hospitalizadas; la función benéfica
de este tipo de apoyo durante el embarazo se ha observado en diversas
investigaciones (Tilden, 1.983). Apelar al soporte social como factor que
explica la igualdad de respuesta de todos los grupos ante el estrés externo
tiene bastante fundamento lógico. Smith y Cols. (1.994) se refieren al soporte
emocional como una subcategoría del soporte social funcional, referido a
acciones (ej. suministro de información, ayuda, servicios, atención) que le
hacen sentir a la persona el cuidado de otros significativos para ella. En el
IMI., por tratarse de un hospital universitario, la paciente interactúa con
diversos especialistas que acuden allí (trabajadoras sociales, médicos
residentes, estudiantes de medicina, médicos jefes de servicio, terapistas,
enfermeros, etc.) quienes pueden suministrarle, aún sin proponérselo, mucho
soporte emocional por el solo hecho de detenerse a conversar con ella y
prestarle atención a sus inquietudes alrededor de la salud o de otros aspectos
personales como la familia, la economía y el trabajo. Esto es lo que Prokop y
Bradley (1.981, citados por Belar y Deardorff, 1.995) denominan “apoyo psicológico”, para referirse a los
intentos del personal médico de suministrar seguridad a los pacientes acerca de
los procedimientos para el tratamiento de su enfermedad, ó a los intentos más
bien vagos que algunos miembros del equipo de salud realizan para colaborarles
en la resolución de problemas y en el alivio del distrés.
No obstante que esta apelación al
soporte social resulta lógica y atractiva, debe someterse a investigación
explícita su papel, de una manera más objetiva, pues los estudios de
metaanálisis acerca del valor del soporte social, como el de Smith y Cols.
(1.994), demuestran la existencia de resultados contradictorios acerca de la
función “amortiguadora” de este factor; los anteriores autores citan, por lo
menos, dos estudios en los que no se ha verificado la hipótesis acerca del
papel amortiguador de los efectos del estrés que supuestamente tiene el soporte
social, ni su asociación con un mejor resultado del embarazo (Gennaro y Cols., 1.993; Affleck y Cols.,
1.986), mientras que Oakley y Cols. (1.996) no sólo hallaron asociaciones
positivas entre el soporte social y los resultados del embarazo, sino, más
allá, efectos favorables a largo plazo.
La casi totalidad de sujetos de la presente
investigación tenían un compañero estable, lo cual constituye un elemento
externo relevante en la obtención de soporte social de significación en el
embarazo (Gallagher y Cols., 1.997). Además, como ya se anotó, en el IMI. los
miembros del equipo de salud, en su conjunto, son muy acuciosos en la exigencia
a la familia para que estén pendientes de sus familiares hospitalizadas. No
obstante, de nuevo, este factor debe interpretarse con cautela pues las
percepciones de soporte social que tiene una mujer embarazada en situación de
alto riesgo puede distar mucho del ideal (O’Brien, Heron Asay &
McCluskey-Fawcett, 1.999). Por otra parte, cuando se trata de mujeres adolescentes y de hombres jóvenes, el
soporte que los esposos le brindan a las gestantes está mediado por múltiples
factores (sexuales, de desarrollo, de actitud de género, y emocionales) que
hacen que este factor varíe con facilidad entre diferentes personas, y en una
misma persona en diferentes momentos (Goodyear, Newcomb & Allison, 2.000).
Cameron,
Wells y Hobfoll (1.996) analizando el papel del soporte social y del
afrontamiento del estrés durante el embarazo, llaman la atención acerca de que
el soporte que reciben las mujeres embarazadas de sus parejas puede ser muy
inferior al requerido para sus necesidades, sobre todo si se tiene en cuenta
que los hombres son menos propensos a ofrecer soporte que las mujeres; además,
reportan situaciones en las que, contra toda expectativa lógica, el soporte
social se asoció negativamente con los resultados del embarazo. Esa no parece
ser la situación del presente caso; aunque la mayoría de sujetos pertenecían a
un estrato socio económico medio o medio-bajo, sus mayores fuentes externas de
preocupación se asociaron con la calidad de los servicios de salud que iban a
recibir y con la posibilidad de contraer alguna enfermedad diferente a la
preeclampsia. Ello permite aceptar el valor que tiene la relación con la pareja
(que garantiza el acceso al servicio de salud) y de todo el equipo de salud con
la paciente, como factor amortiguador del estrés. Por otra parte, no cabría
esperar resultados negativos, pues el suministro de este soporte emocional no
significó abandono del afrontamiento de otras situaciones que demandan atención
de la gestante, tal como se analizó en lo referente a los estresores internos
al embarazo.
Al parecer, en conclusión, el
afrontamiento de los estresores externos está más ligado al soporte social que
recibe la paciente, especialmente de la familia, que a procedimientos
psicoterapéuticos específicos como la reestructuración cognoscitiva, el
entrenamiento autógeno, o la información en torno al embarazo, el parto y la
preeclampsia. En ese manejo también puede jugar un papel benéfico todo el
equipo de salud que, a través de una adecuada relación terapeuta-paciente, se
convierte en un agente de soporte emocional. Ello no descarta por completo la
función específica de algunos procedimientos, como podría ser el entrenamiento
en técnicas de resolución de problemas.
Ligado al control del estrés se
asocia muy íntimamente el afrontamiento. Como proceso, el afrontamiento es
variable y puede resultar más o menos adaptativo dependiendo de las
circunstancias particulares; en ese sentido no se puede afirmar que el
afrontamiento emocional sea siempre inferior o superior que el afrontamiento
centrado en la solución de problemas, o viceversa (Lazarus y Folkman,
1.986). En la presente investigación
se observó un impacto importante del APPRE para disminuir el afrontamiento
emocional; el afrontamiento centrado en la solución de problemas aumentó, pero
el impacto específico del APPRE sobre él no fue significativo, como sí lo fue
sobre el emocional.
No cabe duda del valor adaptativo de
las disminuciones en el afrontamiento emocional observado en estas pacientes de
alto riesgo, por su implicación con la reducción de comportamientos indicadores
de tensión y depresión, tales como incapacidad para relajarse, llanto,
desespero, pérdida de control emocional, pérdida de control conductual, y mal
genio. Estas respuestas, muy ligadas a las graves amenazas involucradas en el
alto riesgo obstétrico contra las pacientes y contra sus hijos, disminuyeron
como un efecto específico de las intervenciones de reestructuración
cognoscitiva y de información acerca del embarazo, la enfermedad y el parto. El
resultado es coherente con lo ya anotado en torno a los estresores internos al
embarazo, y se ubica dentro de los hallazgos acerca del papel que tiene la
disminución en la presencia de distorsiones cognoscitivas negativas y de las estrategias
emocionales de afrontamiento como medio para reducir el distrés psicológico y
mejorar la salud física (Nowack, 1.989).
El afrontamiento centrado en la
solución de problemas aumentó indiscriminadamente en todos los sujetos y no
solamente en los que recibieron el APPRE, aunque sí se vieron en algo
favorecidos los que recibieron información y reestructuración cognoscitiva. De
nuevo, el resultado fue coherente con lo ya anotado en torno a los estresores
externos, pues es justamente para este tipo de eventos para los que más se
requiere de una adecuada estrategia de solución de problemas como medio de
afrontamiento, ya que se refieren a problemas objetivos de tipo
económico-laboral, familiar y de salud. Los comportamientos como pedir consejo,
buscar la ayuda de otras personas, controlarse para poder pensar, y pensar en
soluciones realistas, son más susceptibles de ser afectados por procesos
indiscriminados de soporte social proveniente de todo el medio en su conjunto,
que los comportamientos de autocontrol
involucrados en el proceso del afrontamiento emocional. El fomento del
pensamiento optimista, que en este caso se indujo de la anterior manera y más
directamente mediante la reestructuración cognoscitiva, se ha observado que
fomenta un mejor ajuste al embarazo (Park, Moore, Turner & Adler, 1.997).
En el presente estudio se realizó
una evaluación de la ansiedad de rasgo y la ansiedad de estado mediante el uso
de la escala de ansiedad rasgo-estado Idare,
y de la depresión mediante el inventario de depresión de Beck. Los
resultados obtenidos se ubican en la línea reportada por Lobel (1.994) en su
metaanálisis acerca de la medición y los efectos del estrés prenatal sobre los
resultados del embarazo, la cual indica que estos instrumentos generales de evaluación
son poco útiles a efectos de evaluar un
proceso tan específico como el estrés prenatal y sus posibles consecuencias
sobre indicadores del embarazo (ej. complicaciones), del parto (ej. duración) o
del estado del bebé (ej. presencia de complicaciones o exámenes Apgar). Estos
son procedimientos de evaluación que Belar y Deardorff (1.995) ubican dentro de
un listado de instrumentos que se utilizan en la práctica de la psicología
clínica para medir constructos psicológicos generales, por lo que su utilidad
en psicología clínica de la salud resulta algo restringida. Stanton y
Danoff-Burg (1.995) rechazan, igualmente, el uso de estos indicadores
globales como un medio apropiado para
examinar los aspectos psicológicos de la salud reproductiva de las mujeres.
Específicamente, el uso del inventario de depresión de Beck ha sido cuestionado
para el caso del embarazo (Huffman y Cols., 1.990).
Desde el punto de vista clínico, el
principal efecto de esta investigación es el de fortalecer la necesidad de
suministrar atención psicológica a todas las pacientes que presenten alto
riesgo obstétrico, particularmente a las que presenten preeclampsia. En el
aspecto académico, marca algunas pautas acerca del derrotero que puede seguir
la investigación científica y la extensión universitaria para integrarse a
programas de prevencióny promoción de la salud en el área de la salud
materno-infantil y reproductiva (Pearlman & Bilodeau, 1.999;
Flórez-Alarcón, 2.000).
Referencias
Affleck,
G., Tennen, H., Allen, D.A. & Gershman, K. (1.986) Perceived social support
and maternal adaptation during the transition from hospital to home care of
high-risk infants. Infant Mental Health
Journal, 7: 6-18.
Barlow,
J.H., Pennington, D.C. & Bishop, P.E. (1.997) Patient education leaflets for
people with rheumatoid arthritis: a controlled study Psychology, Health and Medicine, 2: 221-235.
Beck,
A.T. (1.976) Cognitive therapy and the
emotional disorders. N.Y.: International Universities Press.
Beck, A.T., Rush, A.J., Shaw, B.F.
& Emery, G. (1.983) Terapia cognitiva
de la depresión (S. del Viso Pabón Trad.) Bilbao: DDB. (Original publicado
en 1979).
Beck, A.T., Emery, G. y
Greenberg, R.L. (1.985) Anxiety Disorders
and Phobias. New York: Basic Books Inc.
Belar,
C.D. & Deardorff, W.W. (1.995) Clinical
health psychology in medical settings: A practioner’s guidebook.
Washington: American Psychological Association.
Brown,
M.A. (1.995) The physiology of preeclampsia. Clinical Experimental Pharmacology and Physiology, 22: 781-791.
Burgoon,
M. (1.996) (Non)Compliance with disease prevention and control messages:
Communication correlates of
psychological predictors. Journal of
Health Psychology, 1: 279-296.
Cáceres, D.E. y Herrera, J. (1.992)
Prevención primaria del riesgo obstétrico o perinatal mediante aplicación de un
programa biopsicosocial. Psicología de la
Salud en Colombia, 1: 32-44.
Calam, R.M., Lambrenos,
K., Cox, A.D. & Weindling, A.M. (1.999). Maternal appraisal of information
given around the time of preterm delivery. Journal of Reproductive and
Infant Psychology, 7(3): 267-280.
Calero, R. (1.989) Toxemia gravídica: HIE. Bogotá: Ed.
Universidad Nacional de Colombia.
Cameron, R.P., Wells,
J.D. & Hobfoll, S.E. (1.996) Stress, social support and coping in
pregnancy: Taking gender and ethnicity into account. Journal of Health Psychology, 1:
195-208.
Clode-Baker,
E., Draper, E., Raymond, N., Haslam, Ch. & Gregg, P. (1.997) Preparing
patients for total hip replacement: A randomized control trial of a
preoperative educational intervention. Journal
of Health Psychology, 2:
107-114.
Coleman,, P.,
Nelson, E.S. & Sundre, D.L. (1.999). The relationship between
prenatal expectations and postnatal attitudes among first-time mothers. Journal of
Reproductive and Infant Psychology, 7/b>(1): 27-39.
Daniel,
W.W. (1.981) Estadística con aplicaciones
a las ciencias sociales y a la educación (J. Villamizar, Trad.) México:
McGraw-Hill (original publicado en 1977).
Davis, M., McKay, M. y Eshelman,
E. (1.985) Técnicas de Autocontrol
Emocional. Barcelona: Ed. Martínez Roca.
Dyck M.J. &
Agar-Wilson, J. (1.997) Cognitive
vulnerabilities predict medical outcome in a sample of pain patients. Psychology, Health and Medicine, 2: 41-50.
Escobar, U. y Alarcón, R. (1.990) Relajación: Aplicaciones Médico
Psicológicas. Bucaramanga (Col.): Ediciones Universidad Industrial de
Santander.
Flórez, L., Cortés, C. y
Castillo, V. (1.992) Evaluación del impacto psicológico y biológico de un
programa cognoscitivo-conductual aplicado a maternas con preeclampsia. Informe
Final de Investigación Institucional. Facultad de Psicología, Universidad
Católica de Colombia.
Flórez, L., Herrera, M.,
Piñeros, N., Rodríguez, V. y Virgüez, A. (1.992) Elaboración de un programa
cognoscitivo-conductual para
el tratamiento psicológico de maternas con preeclampsia: Análisis sistemático de casos.
Psicología de la Salud en Colombia, 1: 45-62.
Flórez-Alarcón, L. (1.999). Evaluación del estrés prenatal en pacientes
con preeclampsia. Avances en psicología Clínica Latinoamericana, 17:
107-126.
Flórez-Alarcón, L. (2.000). El
proceso psicológico de la promoción y de la prevención. Avances en
Psicología Clínica Latinoamericana, 18: 13-22.
Gallagher, R.M. (1.997)
Behavioral and biobehavioral treatment in chronic pain: Perspectives on the
evidence of effectiveness. Mind/Body
Medicine: A Journal of Clinical Behavioral Medicine. 2: 176-186.
Gallagher,
R.M., Hobfoll, S.E., Ritter, Ch. & Lavin, J. (1.997) Marriage, intimate
support and depression during pregnancy: A study of inner-city women. Journal of Health Psychology, 2:
457-469.
Gennaro,
S., Brooten, D., Roncoli, M. & Kumar-Savitri, P. (1.993) Stress and health
outcomes among mothers of low birth weight infants. Western Journal of Nursing Research, 15: 97-113.
Gil,
K.M., Wilson, J.J., Edens, J.L., Webster, D.A., Abrams, M.A., Orringer, E.,
Grant, M., Clark, W.C. & Janal, M.N. (1.996) Effects of cognitive coping
skills training on coping strategies and experimental pain sensitivity in
African American adults with sickle cell disease. Health Psychology, 15:
3-10.
Goethals,
A. y Thiery, M. (1.986) Hospital behavior of the obstetric risk patients. En: Leysen, B., Nijs, P., y Richter,
D. (Eds.). Research in psychosomatic
obstetrics and gynaecology. Acco: Leuven, pgs. 151-162.
Goodyear,
R.K., Newcomb, M.D. & Allison, R.D. (2.000). Predictors of Latino men’s
paternity in teen pregnancy: Test of a mediational model of childhood
experiences, gender role attitudes, and behavior. Journal of Counseling
Psychology, 47(1): 116-128.
Goulet,
C., Polomeno, V. & Harel, F. (1996). Canadian cross-cultural comparison of
the high-risk pregnancy stress scale. Stress
Medicine, 12: 145-154.
Herrera,
J.A., Hurtado, H. y Cáceres, D. (1.992) Antepartum biopsychosocial risk and
perinatal outcome. Family Practice
Research Journal, 12: 391-399.
Huffman,
L.C., Lamour, M., Bryan, Y.E. & Pederson, F.A. (1.990) Depressive
symptomatology during pregnancy and the post-partum period: Is the beck
Depression Inventory applicable? ?.
Journal of Reproductive and Infant Psychology, 8: 87-97.
Istvan,
J. (1.986) Stress, anxiety and birth outcomes: A critical review of the
evidence. Psychological Bulletin, 100: 331-348.
Jullien, J. (1.982) Hipertensos y cardiacos. Madrid:
Ediciones Generales Anaya.
Killingsworth, Ch.,
Dunkel-Schetter, Ch., Wadhwa, P. & Sandman, C.A. (1.999). Psychological
adaptation and birth outcomes: The role of personal resources, stress, and
sociocultural context in pregnancy. Health Psychology, 18(4):
333-345.
Lazarus, R. y Folkman, S. (1.986) Estrés y Procesos Cognitivos. (M.
Zaplana Trad.) Barcelona: Ed. Martínez Roca.
Light,
H.K. y Fenster, C. (1974) Maternal concerns during pregnancy. American Journal of Obstetrics and
Gynecology, 118: 46-50.
Little,
B.C., Benson, P., Beard, R.W., Hayworth, J., Hall, F., Dewhurst, J. &
Priest, R.G. (1.984) Treatment of hypertension in pregnancy by relaxation and
biofeedback. Lancet, 24: 865-867.
Lobel,
M. (1.994) Conceptualizations, measurement, and effects of prenatal maternal
stress on birth outcomes. Journal of
Behavioral Medicine, 17:
225-272.
Melamed, B. (1.995)
Introduction to the special section: The neglected psychological-physical
interface. Health Psychology, 14: 371-373.
Millar,
M.G. & Millar, K. (1.995)Negative affective consequences of thinking about
disease detection behaviors. Health
Psychology, 14: 141-146.
Nowack,
K.M. (1.989) Coping style, cognitive hardiness, and health status. Journal of Behavioral Medicine, 12: 145-158.
Oakley,
A., Hickey, D., Rajan, L., & Rigby, A.L. (1.996) Social support: does it
have long-term effects?. Journal of
Reproductive and Infant Psychology, 14:
7-22.
O’Brien,
M., Heron Asay, J. & McCluskey-Fawcett, K. (1.999). Family functioning and
maternal depression following premature birth. Journal of Reproductive and
Infant Psychology, 7(2): 175-188.
O’Hair,
D., Allman, J. & Moore, S.C. (1.996) A cognitive-affective model of
relational expectations in the provider-patient context. Journal of Health Psychology, 1:
307-322.
Oian,
P., Kjeldsen, S.E. & Eide, I.K. (1.997) Preeclampsia: A state of
sympathetic overactivity. New England
Jornal of Medicine, 336:
1326-1327.
Park,
C.L., Moore, P.J., Turner, R.A. & Adler, N.E. (1.997). The Roles of Constructive Thinking
and Optimism in Psychological and Behavioral Adjustment During Pregnancy. Journal
of Personality and Social psychology, 73(3): 584-592.
Patiño, E. y Urrego, C. (1.991)
Efectos de un programa psicológico de preparación para la histerectomía. Tesis
de grado profesional no publicada, Universidad Nacional de Colombia,
Bogotá.
Piamonte, M. (1.990) Modelo de intervención psicológica
en el servicio de toxemias del Instituto Materno Infantil. Trabajo de grado
de especialización en psicología de la salud, Universidad Nacional de
Colombia, Bogotá.
Pearlman, S.F. &
Bilodeau, R.A. (1.999). Academic-Community collaboration in teen pregnancy
prevention: New roles for professional psychologists. Professional
Psychology: Research and Practice, 30(1): 92-98.
Pickering,
T. & Gerin, W. (1.990) Cardiovascular reactivity in the laboratory and the
role of behavioral factors in hypertension: A critical review. Annals of Behavioral Medicine, 12: 3-16.
Pinkerton,
S., Hughes, H. & Wenrich, W.W. (1.982) Behavioral
medicine: Clinical applications. New York: John Wiley & Sons.
Pritehard, J., MacDonald, C. y Gant,
N. (1.987) Obstetricia. México: Salvat.
Redman, C.W.,
McFarlane, T., Cottrell, D. & Kincey, J. (1.986) Improving communications
between doctors and patients having a hysterectomy. Journal of Obstetrics and Gynaecology, 6: 275-276.
Salmela-Aro, K., Nurmi, J.,
Saisto, T. & Halmesmaki, E. (2.000). Women’s and men’s
personal goals during the transition to parenthood. Journal of Family
Psychology, 14(2): 171-186.
Salvatierra, V. (1.989) Psicobiología del embarazo y sus trastornos.
Barcelona: Ed. Martínez Roca.
Sánchez, F. (1.988) Alto riesgo obstétrico. Bogotá: Ed.
Universidad Nacional de Colombia.
Schultz, J.A. (1969) Entrenamiento Autógeno. Barcelona:
Editorial Científico Médica.
Serrano, E. (1.989) Programa
integral para el manejo de ansiedad en gestantes hipertensas hospitalizadas. Tesis
de grado profesional no publicada, Universidad Nacional de Colombia,
Bogotá.
Smith, T.W., Christensen,
A.J., Peck, J.R. & Ward, J.R. (1.994) Cognitive distortion, helplessness,
and depressed mood in rheumatoid arthritis: A four-year longitudnal analysis. Health Psychology, 13: 213-217.
Smith,
C.E., Fernengel, K., Holcroft, C. & Marien, L. (1.994) Meta-analysis of the
associations between social support and
health outcomes. Annals of Behavioral
Medicine, 16: 352-362.
Somers,
P.J., Gevirtz, R.N., Jasin, S.E. y Chin, H.G. (1.989) The efficacy of
biobehavioral and compliance interventions in the adjuntive treatment of mild
pregnancy-induced hypertension. Biofeedback
and Self-Regulation, 14(1):
309-318.
Spielberger,
C.D., Gorsuch, R.L. y Lushene, R.E. (1.971) STAI
manual for the state-trait anxiety inventory (self-evaluation questionnaire).
Palo Alto: Consulting Psychologists Press.
Spielberger, C.D., Gorsuch, R.L. y
Lushene, R.E. (1.994) STAI: Cuestionario
de ansiedad estado-rasgo (4a. De.). Madrid: TEA.
Stanton, A.L. &
Danoff-Burg Sh. (1.995) Selected issues in women’s reproductive health:
Psychological perspectives. En: A.L. Stanton & Sh. Danoff-BBurg (Eds.) The psychology of women’s health. Washington: American
Psychological Association, 261-305.
Terapéutica (1.998) Hipertensión en
el embarazo (artículo central). Terapéutica, 2: 5-11.
Tilden, V.P.
(1983) The relation of life stress and social support to emotional
desequilibrium during pregnancy. Research
in Nursing and Health, 6:
167-174.
Tuomisto,
M.T. (1.997) Intra-arterial blood pressure and heart rate reactivity to
behavioral stress in normotensive, borderline, and mild hypertensive men. Health Psychology
Valdés, M. y De Flores, T.
(1.985) Psicobiología del estrés.
Barcelona: Ed. Martínez Roca..
TABLA 1
|
|
INGRESO |
SESION
1 |
SESION
2 |
SESION
3 |
SESION
4 |
SESION
5 |
DESEMB. |
||||||
|
|
|
PRE |
POS |
PRE |
POS |
PRE |
POS |
PRE |
POS |
PRE |
POS |
|
|
|
MEDIA |
146 |
135 |
133 |
133 |
131 |
133 |
132 |
133 |
132 |
133 |
133 |
128 |
|
|
D.E. |
20.3 |
15.7 |
14.1 |
18.3 |
17.0 |
19.4 |
18.0 |
19.9 |
19.1 |
17.5 |
17.0 |
18.3 |
|
|
MIN. |
120 |
100 |
110 |
90 |
90 |
90 |
90 |
90 |
90 |
90 |
90 |
90 |
|
|
MAX. |
250 |
160 |
160 |
175 |
170 |
176 |
170 |
180 |
170 |
170 |
170 |
190 |
|
TABLA 2
VALORES DE F EN EL ANOVA DE LAS CIFRAS DE
PRESIÓN SISTÓLICA EN FUNCIÓN DEL GRUPO EN DIFERENTES MOMENTOS DE LA EVOLUCIÓN
DEL TRATAMIENTO
|
MOMENTO
DEL ANOVA ENTRE GRUPOS |
VALOR
DE F |
|
AL INICIO DE LA HOSPITALIZACION |
1.02 (p=0.40) |
|
EN LA SESION 1 |
0.64 (p=0.64) |
|
EN LA SESION 2 |
3.25 (p=0.02) |
|
EN LA SESION 3 |
2.33 (p=0.07) |
|
EN LA SESION 4 |
6.17 (p<0.0001) |
|
EN LA SESION 5 |
2.80 (p=0.03) |
|
ANTES DEL DESEMBARAZO |
10.22 (p<0.0001) |
TABLA 3
PROMEDIOS DE LA PRESION SISTOLICA (CIFRAS
PREVIAS AL DESEMBARAZO)
|
GRUPO |
PROMEDIO DE LA PS |
|
2 |
114.67 * |
|
4 |
121.83 * |
|
1 |
125.83 * |
|
3 |
129.58 * |
|
5 |
149.83 ** |
|
F = 10.22 , p<0.00001 * indica los grupos homogéneos |
|
TABLA 4
MANOVA PARA EVALUAR LA COMBINACIÓN DEL IMPACTO DEL GRUPO POR EL DIAGNÓSTICO SOBRE LA PRESIÓN SISTÓLICA
|
A. INTERACCIONES AL INICIO DE LA HOSPITALIZACIÓN |
|||
|
FUENTE
DE VARIACION |
G.L. |
F |
PROBABILIDAD |
|
GRUPO |
4 |
2.11 |
0.09 |
|
DIAGNOSTICO |
1 |
58.08 |
< 0.00001 |
|
GRUPO x DIAGNOSTICO |
4 |
1.28 |
0.29 |
|
B. INTERACCCIONES PREVIAS AL DESEMBARAZO |
|||
|
GRUPO |
4 |
9.58 |
< 0.0001 |
|
DIAGNOSTICO |
1 |
0.38 |
0.54 |
|
GRUPO x DIAGNOSTICO |
4 |
0.30 |
0.87 |
TABLA 5
|
|
INGRESO |
SESION 1 |
SESION 2 |
SESION 3 |
SESION 4 |
SESION 5 |
DESEMBARAZO |
|||||
|
|
|
PRE |
POS |
PRE |
POS |
PRE |
POS |
PRE |
POS |
PRE |
POS |
|
|
MEDIA |
94 |
85 |
83 |
83 |
82 |
84 |
80 |
83 |
81 |
84 |
80 |
82 |
|
D.E. |
12.6 |
14.2 |
13.6 |
15.4 |
15.2 |
15.4 |
14.8 |
15.1 |
14.4 |
15.0 |
14.2 |
14.2 |
|
MIN. |
70 |
60 |
55 |
55 |
52 |
55 |
55 |
45 |
45 |
60 |
60 |
50 |
|
MAX. |
120 |
115 |
115 |
115 |
112 |
113 |
110 |
110 |
110 |
115 |
115 |
110 |
TABLA 6
|
GRUPO |
PROMEDIO DE LA PD |
|
2 |
72.33 * |
|
4 |
76.42 * |
|
1 |
79.67 * |
|
3 |
85.42 ** |
|
5 |
95.83 *** |
|
F = 6.88 , p<0.0001 * indica los grupos homogéneos |
|

Figura 1. Diferencias de las cifras al ingreso, menos
las cifras previas al desembarazo, de la presión diastólica discriminadas en
función del grupo.

Figura 2.
Promedios de ansiedad de estado al ingreso (PRE) y al desembarazo (POST)
TABLA 7
TAMAÑO PROMEDIO DE LAS DIFERENCIAS ENTRE
EL PUNTAJE DE LA PRUEBA DE DEPRESIÓN DE BECK AL INGRESO Y AL DESEMBARAZO
|
GRUPO |
PROMEDIO |
|
1 |
4.75 * |
|
2 |
5.75 * |
|
3 |
5.92 * |
|
4 |
8.83 ** |
|
5 |
3.33 *** |
|
ANOVA |
F = 2.61 p=0.04 |
|
|
|
TABLA 8
ESTADÍSTICAS DE ESTRÉS PRENATAL DE LOS 60
SUJETOS: SITUACIONES INTERNAS Y SITUACIONES EXTERNAS AL EMBARAZO
|
|
SITUACIONES INTERNAS |
SITUACIONES EXTERNAS |
||
|
|
PRE |
POST |
PRE |
POST |
|
MEDIA |
7.97 |
4.90 |
3.68 |
3.05 |
|
D.E. |
2.92 |
1.77 |
2.25 |
1.67 |
|
MIN. |
3.00 |
1.00 |
0.00 |
0.00 |
|
MAX. |
15.0 |
11.0 |
9.00 |
7.00 |
|
PRE Vs. POST |
t = 6.95 (p<0.0001) |
t = 1.75 (p=0.08) |
||

Figura 3. Proporción de
cada tipo de estresor interno al embarazo en la generación total de estrés
prenatal (CSM: amenzas en relación “consigo misma”)
TABLA 9
ANOVA DE LAS DIFERENCIAS ENTRE PROMEDIOS POST DE LOS EVENTOS ESTRESORES
INTERNOS AL EMBARAZO, EN FUNCIÓN DEL GRUPO DE INTERVENCIÓN
|
|
ESTRES C.S.M. |
ESTRES ACERCA DEL BEBE |
ESTRES ACERCA DEL
PARTO |
TOTAL ESTRES INTERNO |
|
GRUPO 1 |
2.42 |
1.17 |
0.92 |
4.50 |
|
GRUPO 2 |
2.17 |
2.00 |
0.50 |
4.67 |
|
GRUPO 3 |
2.08 |
1.00 |
0.75 |
3.83 |
|
GRUPO 4 |
1.75 |
1.75 |
1.42 |
4.92 |
|
GRUPO 5 |
3.00 |
1.75 |
1.83 |
6.58 |
|
ANOVA |
F=2.48
(p=0.05) |
F=4.28
(p=0.004) |
F=6.17
(p=0.0003) |
F=5.11
(p=0.001) |

Figura 4. Proporción de
cada tipo de estresor externo al embarazo en la generación total de estrés prenatal (ver texto para
equivalencias de las siglas).
TABLA 10
ANOVA DE LAS DIFERENCIAS ENTRE PROMEDIOS POST DE LOS EVENTOS ESTRESORES EXTERNOS AL EMBARAZO, EN FUNCIÓN DEL GRUPO DE INTERVENCIÓN
|
|
TEMORES DE CONTRAER
OTRA ENFERMEDAD |
TEMORES RELATIVOS A
LOS SERVICIOS DE SALUD |
|
GRUPO 1 |
0.58 |
0.17 |
|
GRUPO 2 |
0.67 |
0.08 |
|
GRUPO 3 |
0.33 |
0.25 |
|
GRUPO 4 |
0.50 |
0.25 |
|
GRUPO 5 |
1.08 |
0.67 |
|
ANOVA |
F = 3.66
(p=0.01) |
F = 3.43
(p=0.01) |
TABLA 11
|
|
AFRONTAMIENTO CENTRADO EN LA EMOCION |
AFRONTAMIENTO CENTRADO EN EL PROBLEMA |
||
|
|
PRE |
POST |
PRE |
POST |
|
MEDIA |
4.43 |
3.06 |
4.03 |
4.73 |
|
D.E. |
1.17 |
1.13 |
1.30 |
1.05 |
|
MIN. |
2 |
1 |
1 |
1 |
|
MAX. |
7 |
5 |
6 |
6 |
|
PRE Vs. POST |
t = 6.50 (p<0.0001) |
t = -3.24 (p<0.01) |
||
TABLA 12
ANOVA DE LAS DIFERENCIAS ENTRE PROMEDIOS POST DE LOS PUNTAJES DE
AFRONTAMIENTO, EN FUNCIÓN DEL GRUPO DE INTERVENCIÓN
|
|
AFRONTAMIENTO CENTRADO
EN LA EMOCION |
AFRONTAMIENTO CENTRADO EN EL PROBLEMA |
|
GRUPO 1 |
2.58 |
4.58 |
|
GRUPO 2 |
3.33 |
4.50 |
|
GRUPO 3 |
2.83 |
4.92 |
|
GRUPO 4 |
2.42 |
5.33 |
|
GRUPO 5 |
4.17 |
4.33 |
|
ANOVA |
F = 6.34 (p=0.0003) K = 17.67 (p<0.001) |
F = 1.79 (p = 0.14) K = 6.38 (p=0.17) |
[1] Flórez-Alarcón, L. & Rodríguez-Ortega, G. (2.001). Evaluación del impacto de un programa de atención psicológica a mujeres embarazadas con preeclampsia. Revista Internacional de Psicología Clínica y de la Salud, 1(2): 259-292.