Backstreet Boys:
Clarín, Septiembre 1998
Genial! Los Backstreet Boys coparon buenos aires por 4 días y la prensa no tuvo salida: sólo existía Backstreet Boys! Pero aún así, no fueron muy beneplacitos que digamos y le siguieron indilgando la fama de boy band que los chicos tanto se aferran a borrar...aquí, el texto habla por sí sólo...
Nota: el diario Clarín es publicado en Buenos Aires y en varios puntos del interior del país, es un diario argentino con más de 50 años de trayectoria pero aún así su sección de espectáculos no deja de ser chauvinista a mi criterio. El otro diario importante, La Nación, tampoco los trato muy bien que digamos y a diferencia de Clarín, denoto al show de los chicos como malo...me encantaría ver qué pusieron sobre Offpring...
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Miércoles 16 de setiembre de 1998
EL VIERNES Y EL SABADO ACTUAN EN EL ESTADIO DE BOCA
Ya hay una cuadra de cola para ver a los Backstreet Boys
Son chicas que tienen entradas no numeradas y quieren estar cerca del escenario · Faltan al colegio y duermen a la intemperie · A algunas, los padres les hacen compañía durante la noche · Muchas vinieron del interior · Las 120.000 entradas para los dos recitales están vendidas
GABRIEL RECHES
Hola mamá, no fui al colegio. Estoy en la cola de la cancha de Boca", dijo Mariana desde un teléfono público. Como ella, otras 200 adolescentes dormirán a la intemperie hasta el viernes para estar en la primera fila cuando los Backstreet Boys salgan al escenario. Así, sueñan, sus ídolos podrán brindarles una mirada casual, una sonrisa tan efímera para los músicos como eterna para ellas.
Algunas vienen de provincias lejanas. Pero en el sacrificio se expresa la devoción. Por ellos, confiesan, no pueden dormir de noche, y las que trabajan están dispuestas a gastarse sus sueldos, y las que estudian, a faltar a la escuela.
Por eso la distancia no es obstáculo. Tampoco el frío o la incomodidad. Mientras algunas preparan sus frazadas y bolsas para pasar otra noche apoyadas en el cemento de una vereda sucia, Sabrina, de Chubut, dice a Clarín: "Es lo mínimo que estamos dispuestas a hacer".
Su caso lo confirma. Ella tiene 14 años. Su madre, Noemí Solari, es empleada y pidió permiso en el trabajo para traerla a la Capital. Llegaron el sábado pero están en la fila desde el lunes. Cuando necesitan ir al baño, como todas, piden permiso en las estaciones de servicio. Cuando tienen hambre, comen lo que consiguen en los quioscos y en los puestos ambulantes. Y al llegar la noche duermen en el piso, sobre la calle Del Valle Iberlucea, porque el club Boca no les permite instalar las carpas que llevaron.
Cada vez que llega fin de mes, Noemí se da cuenta de que la pasión que Sabrina siente por los Backstreet Boys se llevó más dinero que los gastos escolares. "Pero no importa, ella se lo merece", explica Noemí.
Un poco más adelante, en el comienzo de la fila, un grupo de chicas intercambiaba fotos y revistas. Una de ellas se llama Marcela Francia. Tiene 15 años y hace dos días que no duerme por la ansiedad.
Es cuando se confían sueños. Algunas quieren casarse con Brian, otras se conforman con que Nick agarre la bandera que pintaron especialmente para la ocasión.
Las fantasías de Natalia Arce se acentuaron hace un mes y medio. Fue cuando se enteró de que los Backstreet Boys visitarían la Argentina. Miró el almanaque de su casa y al llegar la noche tachó con una cruz el día que terminaba.
"Ya me conozco, la otra vez pasó lo mismo, primero empiezo a tachar los días, después llega el tiempo en que no puedo dormir y pienso cosas", reflexiona Natalia. Ese tiempo es hoy. Natalia se gastó todo su sueldo en las entradas, un par de libros y una carpa que compró especialmente para acampar en la fila del recital.
Además pintó una bandera para que los Backstreet Boys se la lleven, tal como lo hicieron cuando tocaron en febrero.
Pero la bandera no es el único modo en que se manifiesta el fanatismo. Hay chicas, por ejemplo, que decidieron llevar a sus ídolos inscriptos en la piel.
"Pará, no toques que me duele", protesta Vanesa Chávez. Fue una de las primeras siete en llegar. Desde hace dos días, su brazo guarda cinco ángeles. "Son sus símbolos, por eso los hice en sus colores preferidos", cuenta.
Para hacer la cola durante una semana Vanesa dejó un trabajo de promociones por el cual hubiese ganado 750 pesos. "Estaba en la duda, porque con esa plata podía cumplir otro deseo, que es viajar a Orlando para conocer las casas de ellos. Todo es para Backstreet boys", confiesa, y sus amigas asienten.
Con la familia
Por eso no saben qué van a hacer el jueves, cuando el grupo llegue a la Argentina. Querrían multiplicarse, sienten que el propio cuerpo no les alcanza. Porque quieren a la vez recibirlos en el aeropuerto, esperarlos en el hotel y cuidar su lugar en la fila para verlos de cerca.
La respuesta al dilema la encuentran después de poner en juego toda su imaginación durante días y días, y haber conseguido la complicidad de amigos o familiares. Carla, por ejemplo, se irá a Ezeiza en la madrugada del jueves, y dejará en su lugar a su madre, que va a pasar toda la noche rodeada de adolescentes fanáticas.
Junto a la señora seguramente estarán los primos de Carolina, custodiando otro lugar, y también los compañeros de Andrea y Silvia. Ellas tienen 16 años, viven en San Martín y son muy buenas alumnas. Por eso, llegaron a un acuerdo: "Nosotros los preparamos para diciembre a cambio de que ellos vengan a cuidar el lugar el miércoles a la noche", explica Andrea con una sonrisa ingenua y pragmática.
El sábado a la noche los Backstreet Boys harán su último show. Y no será el final, sino sólo un capítulo más de la manía. Si bien es difícil explicar los sueños, Marcela Francia, una fan, lo intenta: "Son chicos normales, pero me gustan, porque no los podes alcanzar". Mientras ella hablaba, una amiga, a unos metros, sentía un poco de frío. Para protegerse se envolvió en una bandera que decía "Welcome Backstreet Boys".
Viernes 18 de setiembre de 1998
RODEADOS DE GIGANTESCAS MEDIDAS DE SEGURIDAD, VUELVEN LOS BACKSTREET BOYS
Son un fenómeno de masas. Estuvieron en febrero y fue un caos de organización. Ahora (actúan esta noche y mañana en la Bombonera) se tomaron más precauciones.
JAVIER ROMBOUTS
Este fin de semana, Buenos Aires no deberá enfrentarse con Godzilla. Sin embargo, un fenómeno inmenso se paseará por el barrio de la Boca. Algo así como una hidra de cinco cabezas llamada Backstreet Boys. Es que la banda formada por Nicholas Nick Carter, Kevin Richardson, Howard Howie D Dorough, Brian B-Rock Litrell y Alexander A.J James Mc Lean, esos cinco chicos lindos que cantan temas bailables y pegadizos, ha crecido con la rapidez y la desmesura con la que crecen las superproducciones hollywodenses. Llegaron ayer a la Argentina (más información en páginas 40 y 41 del diario) pero la fiebre ya tiene varios meses.
Como buena superproducción, como innegable fiebre, tiene números sobre los que sostenerse. Sus dos discos, Backstreet Boys y Backstreets Back, ya vendieron 25 millones de copias en el mundo. En la Argentina, la cifra asciende a 700.000 discos y a 40 clubs de fans. Y los dos shows que darán esta noche y mañana en la cancha de Boca están, desde hace unos cuantos días, previsiblemente agotados.
El fenómeno obliga a ciertas precauciones. Por eso, hay una serie de medidas que los organizadores recomiendan cumplir. La lista es la que sigue: Se ruega que todo aquel que no tenga entradas no se llegue hasta el estadio ya que están agotadas y no se venderán en la cancha.
No se permitirá el ingreso con elementos contundentes, pirotecnia, cámaras fotográficas, walkman o filmadoras.
Se recomienda al público de platea llegar con una antelación de 2 horas (a las 19) para evitar aglomeraciones.
Sugerimos que los espectadores que quieran encontrarse con personas a la salida del estadio lo hagan en la zona de Casa Amarilla, sobre la calle Palos o avenida Almirante Brown.
Recomendamos que los espectadores que abandonen el estadio por la calle Brandsen y quieran encontrarse con personas a la salida lo hagan sobre la avenida Patricios.
El operativo de seguridad reunirá a unas mil personas, entre Policía y personal contratado especialmente para el show. Por eso también se promueve un itinerario de ingreso según la ubicación que se tenga . Las rutas sugeridas para cada sector son las siguientes: Plateas bajas, medias y altas (puertas 19/20): Por avenida Almirante Brown y seguir por Comandante Spora.
Campo (puertas 8/11) y Popular norte (puertas 12/13/14): Por avenida Almirante Brown y seguir por Wenceslao Villafañe.
Popular sur (puertas 6/7/7B): Por avenida Almirante Brown y seguir por Pinzón.
Plateas bajas, medias y altas (puertas 1/2/3) y Plateas altas Sector P y Plateas medias Sector L (puertas 5/5B): Por Brandsen y seguir por Hernandarias.
Las numerosas medidas de seguridad y recomendaciones no parecen exageradas. Es que en la visita anterior de la banda (febrero de este año) la organización de entonces se vio seriamente desbordada. En aquella ocasión los Backstreet dieron un recital en el programa La movida del verano que se transmitía desde el Parque de la Costa. El lugar tenía capacidad para unas 7.500 personas quedando afuera unas 20.000 que provocaron serios disturbios.
Esta vez se espera que estos hechos no ocurran. Por lo pronto, a las chicas que desde hace una semana están como soldaditos en la cola de acceso a la cancha, se les ofrecieron credenciales y números para que vuelvan a sus casas sin perder el lugar.
Ninguna aceptó. Para ellas, definitivamente, la espera forma parte del show.
Viernes 18 de setiembre de 1998
EL FENOMENO BACKSTREET: AUNQUE LLUEVA, HOY Y MAÑANA CANTAN EN LA CANCHA DE BOCA
Un estallido de pasión recibió a los Backstreet
Unas 200 fans fueron a esperar a Ezeiza al grupo estadounidense · Y otras 2.000 no se movieron de la puerta del hotel donde se aloja · Hubo llantos y gritos cada vez que se asomaron a saludar
Para miles de fanáticas que ayer recibieron a los Backstreet Boys con gritos y llantos llegó el gran día:
esta noche, desde las 21, sus ídolos cantarán y bailarán sobre un escenario en la cancha de Boca.
Pese al peligro de lluvia y de vientos del sudeste que anuncia el Servicio Meteorológico, serán dos horas de un show, ante 40.000 adolescentes desbordantes de emoción, que incluirá las canciones de sus dos discos y algunas de su próximo álbum. Y mañana los cinco chicos de Orlando, Estados Unidos, repetirán el trabajo en el mismo estadio repleto, con la garantía de entradas agotadas hace mucho tiempo.
Antes de que la banda estadounidense aparezca en escena actuará como telonero el cantante Cris Durán.
Las puertas del estadio se abrirán a las 14 y las primeras en entrar serán las anhelantes chicas que desde el lunes están haciendo cola frente a la Bombonera y que ayer, a pesar del frío, ya superaba las 6 cuadras. Tienen la ilusión de estar en el campo de juego (que será cubierto con un protector para preservar el césped) lo más cerca posible del escenario.
La seguridad estará a cargo de mil personas entre agentes de la Policía Federal y de empresas de seguridad privada. Los organizadores aseguran que tienen todo bajo control para que no se repitan los incidentes que se produjeron en febrero pasado cuando los Backstreet actuaron en el programa La movida del verano por Telefé. Esa fue la única vez que el grupo vino a la Argentina y cantaron 4 canciones desde el anfiteatro del Parque de la Costa, en Tigre.
Ayer unas 200 chicas los esperaron en el aeropuerto de Ezeiza y otras dos mil en el hotel Hyatt, donde se alojan.
Nick Carter, Brian Littrell, Alexander McLean, Howard Dorough y Kevin Richardson, los chicos que ya vendieron 700 mil discos en la Argentina y 25 millones en todo el mundo, llegaron pasadas las 9 en un vuelo de American Airlines.
Dos combis blancas y una verde los llevaron del avión al micro N 7 del Rápido Argentino. Desde el micro los músicos se asomaron por las ventanillas y saludaron a sus fans, que los siguieron en decenas de autos, peligrosamente, por la autopista hasta el Hyatt.
En el hotel estaban las que no dormían desde hace dos días, las que tenían gorros, banderas y vinchas del grupo, las socias de los fans clubes y las que se sacudían nerviosas ante cada falsa alarma.
Al fin, los alaridos dieron la bienvenida al micro rodeado por cinco motos de la Policía que hacían sonar sus sirenas. Cuando Nick asomó su cabeza rubia por una ventanilla se redoblaron los gritos y los llantos y la lucha por tocar o besar al micro bendito. Eran las 10.30 en punto. Unas dos mil chicas podrán contarlo.
Ese cándido fervor
Son chicas de todos los estratos sociales, a quienes los Backstreet -a diferencia de otros grupos- les despierta una devoción recatada, un cándido fervor traducido en carteles como "I love you so much (los quiero mucho)", que ayer se repetían a lo ancho del parque que rodea al hotel.
Los chicos de la banda, rápido, ganaron entonces salieron a saludar desde las ventanas muchas veces durante la mañana y la tarde.
Nick, que se roba el corazón de la mayoría de la chicas, se asomó por una ventana del 10 piso. Sacudió las manos. Al rato repitió los mismos movimientos, pero desde el 11 piso. Luego, del noveno.
Con un rosario colgando del cuello, una extasiada adolescente dijo llamarse Silvana Balinger de Richardson. ¿Ya estás casada? "No me hago llamar así por Kevin", el mayor de los Backstreet.
Por la tarde dieron una conferencia de prensa en Divino Buenos Aires, en Puerto Madero, y luego estuvieron en el programa de Susana Giménez .
Cuando salieron del hotel hacia Puerto Madero el micro que los llevó protagonizó dos accidentes. Al salir dificultosamente de contramano por Cerrito hacia Libertador rodeado de miles de fans, atropelló a una ellas que, de improviso, se puso delante. La chica sólo sufrió algunos magullones. Metros más adelante chocó a un auto, cuyo conductor se quedó maldiciendo haber llevado a sus hijas a ver a sus ídolos.
Silvina los vio y estalló: "Los vi... Sí, ahhh...", gritó y juró que estaba feliz, que nada más le importaba.
Viernes 18 de setiembre de 1998
Locura en el hotel
Empleados del hotel Hyatt aseguran que nunca hubo tanto fans en los alrededores cuando tuvieron como huéspedes a otros artistas famosos. Algunas, incluso, con gran poder de planificación, destinaron todos sus ahorros para alquilar a 442 pesos una habitación por una noche.
Viernes 18 de setiembre de 1998
NICKOLAS CARTER
Es más conocido como Nick Es el menor del grupo, y quizás el más amado por las fans, nació en Nueva York el 28 de enero del 80. Es rubio y tiene ojos azules. Su hermano menor Aaron también es un cantante muy popular.
BRIAN LITTRELL
Le llaman B-Rock. Nació el 20 de febrero del 75 en Kentuky. Tiene pelo marrón claro y ojos azules. Durante toda su infancia cantó en distintos coros de iglesias. Aunque no es muy alto -mide 1,70- le encanta jugar al básquet.
ALEXANDER J. MC LEAN
Su apodo es A.J. Nació el 9 de enero del 78 en Palm Beach. Es morocho pero le gusta ir cambiando el color de su pelo. Siempre usa anteojos de sol, aritos y muchos anillos. Es modelo desde los seis años y trabajó en Nickelodeon.
KEVIN RICHARDSON
Nació el 3 de marzo del 72 en Kentuky. Es el mayor de la banda y primo de Brian. Lleva la voz cantante en las entrevistas. Tiene pelo marrón, toca el piano y juega al béisbol. Trabajó en Disneyworld y fue doble de Aladdin y Tortugas Ninja.
HOWARD DOROUGH
Le dicen Howie D. Nació el 22 de agosto del 73 en Orlando. Mide 1,68. Es morocho e hijo de una portorriqueña, por lo que habla algo de español. Usa brazalete, arito y cadenitas de plata, y se enoja cuando le dicen que es "un latin lover".
Viernes 18 de setiembre de 1998
"NOS LLAMA LA ATENCION LA HISTERIA DE LAS FANS DE ACA"
Sólo 25 minutos y 12 preguntas
En varios países nos recibieron con una locura similar a la de Argentina, pero nos llama la atención la histeria de las fans de acá", dijo Kevin Richardson, el mayor de los cinco Backstreet Boys, en la conferencia de prensa que el grupo dio ayer a la tarde en El Divino Buenos Aires de Puerto Madero.
Después de esquivar a las casi 1.500 mil chicas que habían ido al hotel Hyatt para verlos aunque sea por segundos al asomarse a las ventanas de sus habitaciones, la banda llegó al complejo en una Traffic, rodeados por más de 20 custodios.
Los esperaban más de cien periodistas de 70 medios locales y de Uruguay, Paraguay, Brasil y Chile. La conferencia -que duró 25 minutos- empezó a las 18.30, media hora después de lo previsto. "Tuvimos problemas de tráfico", se disculpó Kevin, de pantalón y remera negra, y quien contestó la mayoría de las 12 preguntas que les hicieron al grupo.
La primera, y la que desvela a sus fans, fue si tienen novias. "Algunos tenemos, otros no", fue la vaga respuesta de Brian Littrell -de jeans y campera negra-, se miraron entre sí y no agregaron nada más. "Sólo tenemos citas porque no tenemos tiempo de ser serios", dijo Howie D (Howard Dorough) dos horas después, en el programa de Susana Giménez.
"Estaré casado, tendré un par de hijos y seguiré siendo un Backstreet", especuló Brian sobre qué sería de su vida de acá a diez años. Alexander Mc Lean (A.J) -con sus habituales anteojos de sol y gorro de lana verde que ocultaba su pelo ahora rubio-, volvió a negar que fueran una banda prefabricada, producto de un casting: "Con Nick y Howie ya nos conocíamos de algunas audiciones, y después se sumaron Brian y Kevin, que son primos".
Los chicos no quisieron adelantar nada sobre los shows que darán en el estadio de Boca hoy y mañana. "Sólo queremos tener una buena relación con el público, eso es lo que más disfrutamos", dijo Nick Carter sin dejar de comer un chupetín.
Brian negó que estuvieran por filmar una película: "Es la primera vez que escuchamos eso, si fuera así nos gustaría saber quién va a ser el director", bromeó. Howie explicó que empezarán a grabar su tercer disco en octubre, y negó que el lanzamiento fuera en la Argentina.
A las 18.55, y tras recibir un premio que les dio la compañía discográfica por el medio millón de ejemplares que llevan vendidos en el país, los chicos terminaron la conferencia. Afuera los esperaban unas 200 chicas, que se fueron más que contentas de sólo ver la Traffic que se los llevaba.
Sábado 19 de setiembre de 1998
EL FENOMENO BACKSTREET: 40 MIL ADOLESCENTES DELIRARON CON EL PRIMER SHOW
La Bombonera vibró esta vez al ritmo de los Backstreet Boys
El intenso frío no pudo apagar tanto entusiasmo · Los cinco "chicos lindos" de Orlando cumplieron con sus fans · Se despiden esta noche
Después de varios días de espera, las miles de fanáticas de los Backstreet Boys cumplieron anoche su sueño: el grupo estadounidense cantó y bailó sus temas más exitosos frente a 40.000 adolescentes (en su mayoría mujeres) eufóricos que llenaron el estadio de Boca. En dos horas, los cinco jóvenes recorrieron las canciones de sus dos discos y algunas del que está por salir.
El show arrancó a las 21 en punto con tres de sus grandes éxitos: Thats the way I like it, Accapella y Dance break. Cuando las luces del escenario se encendieron, la excitación de las chicas -muchas acamparon frente a la Bombonera desde el sábado pasado para ver de cerca a sus ídolos- llegó a su punto máximo. Un grupo de músicos empezó a tocar algo que no llegó a escucharse: los gritos de las fans taparon cualquier otro sonido.
Los Boys empezaron a bailar sobre cinco tarimas colocadas atrás de los músicos. Enseguida saltaron al borde del escenario y mostraron sus pasos sensuales. Dos pantallas gigantes, a los costados, proyectaban primeros planos de cada uno de los cantantes, vestidos casi todos de rojo y negro. Las chicas lloraban y gritaban con todas sus fuerzas.
Uno de los momentos de mayor euforia fue cuando cada uno de los Backstreet cantó una canción: el primero, Howie, con un traje rojo cantó Mi corazón está contigo, y tiró flores blancas al público. El segundo fue A.J., con una capa blanca, que se sacó sobre el escenario. Después fue el turno de Kevin, de Brian y, por último, del carilindo Nick, que cantó un tema muy romántico y se llevó los gritos más fuertes.
La fiebre se había desatado apenas se abrieron las puertas, a las 16.20. Llorando a gritos, las jovencitas corrieron para poder acomodarse lo más cerca posible de sus ídolos. Entre ellas, algunas brasileñas y uruguayas, que gastaron sus ahorros en venir a ver a los chicos de los que -aseguran- están enamoradas.
Los Backstreet llegaron al estadio a las 18.30, y miles de chicas se treparon a los alambrados como intentando acercarse al micro que los llevaba. Pero nadie logró ver a los cantantes, que estuvieron totalmente rodeados por personal de seguridad.
Hasta el comienzo del recital las corridas y empujones no pararon pese a las recomendaciones de los organizadores, que intentaban calmar al público por los altoparlantes. Y toda la tarde el puesto de la Cruz Roja tuvo que atender a miles de chicas que sufrieron crisis de nervios o falta de aire por las aglomeraciones.
A las 19.30 se apagaron todas las luces del estadio y se produjo un estallido de gritos. El telonero Cris Durán empezó a cantar uno de sus temas más conocidos. Pero las chicas reclamaban a los Backstreet.
A pesar del frío y de las noches sin dormir, la energía del público -casi no había hombres en el césped y las plateas- duró hasta el fin del recital. Y seguramente seguirá esta noche, cuando los cinco chicos de Orlando vuelvan a subirse al escenario.
Nick Carter, Brian (B-Rock) Littrell, Alexander (A.J.) Mc Lean, Kevin Richardson y Howard (Howie D.) Dorough se hicieron famosos por sus canciones bailables y pegadizas y por sus caras lindas. Así, estos chicos cautivaron el corazón de millones de jovencitas en todo el mundo.
Devoción
En la Argentina ya se formaron 40 clubs de fans, que guardan todas las fotos que se publican y empapelan las paredes con sus pósteres. En el país el conjunto vendió 700 mil discos, y 25 millones en todo el mundo, en un singular fenómeno que abarca todos los sectores sociales.
Anoche, en Boca, las chicas bailaron y cantaron cada uno de sus éxitos y gritaron hasta perder la voz. Todas fueron en grupos, algunas acompañadas por sus mamás, que debieron soportar el frío y compartir el mate y las galletitas que consumieron durante varios días de cola.
El operativo de seguridad reunió a casi mil personas, para evitar los incidentes que se produjeron durante la anterior visita de los Backstreet a la Argentina.
La primera vez que el grupo vino al país, en febrero de este año, tocó en vivo para el programa La movida del verano, desde el Parque de la Costa, en Tigre. El lugar tenía capacidad para 7.500 personas, y quedaron afuera unas 20.000 que provocaron serios disturbios.
Alrededor de las 23, sonó uno de los temas más pegadizos: Get Down. Mientras el grupo arrancaba con Everybody, en las pantallas se podía ver el videoclip -casi de "terror"- que los Backstreet hicieron con esa canción. Era el final. Cinco minutos de fuegos artificiales y juegos de luces y sonido coronaron la noche, mientras las chicas seguían bailando, cantando y llorando. Otras esperaban afuera, con frazadas y mate, la función de esta noche.
Sábado 19 de setiembre de 1998
"Faltan varias horas, chicas. Por favor siéntense y tranquilícense", pedían por los altoparlantes en la cancha de Boca. Eran las cuatro y media, y apenas unos minutos antes se habían abierto las puertas de acceso al campo. "Me muero, me muero", gritaban las adolescentes con lágrimas en los ojos por la emoción, sin poder creer que por fin ya estaban dentro del estadio.
Las caras de cansancio y de frío después de una semana de espera en la calle, atenuada sólo con galletitas y mate, se transformaron cuando las vallas finalmente se corrieron.
"Tranquilas, no corran", pedían a gritos los casi cien efectivos de la Policía y de vigilancia privada que trataban de organizar el ingreso. Pero las chicas, con la mirada húmeda y oídos sordos a cualquier recomendación, corrían de la mano los 50 metros que las separaban de la cancha. La espera había sido muy larga y no podían perder un minuto más.
"Estoy extenuada pero quiero verlas entrar de una vez", repetía Yolanda, la mamá de Natalia y Mariela Díaz, de 17 y 13 años, sin perder de vista a sus hijas y a las nueve amigas que había acompañado desde el lunes en la cola. Muchos padres miraban preocupados, pero sólo hubo algunos tropezones por las corridas.
Sábado 19 de setiembre de 1998
LORENA GOGNET. "Los amo y todo el esfuerzo vale la pena, el hambre, el frío, ellos se lo merecen, son unos ídolos". Las 146 horas que Lorena, de 18 años, esperó en la entrada de la cancha no fueron en vano: tuvo el privilegio de ser la primera en atravesar la valla para ingresar al campo. Acompañada por seis compañeras de quinto año de un colegio del Oeste, esta chica de Padua sostenía en sus manos un osito de peluche para tirarle a los "Back" no bien subieran al escenario.
ANGELICA PEREYRA. "Me gustan todos, pero muero por Kevin, que es el más hombre, el más sexy de los cinco", dice, mientras acaricia la cara de su ídolo estampada en la remera. Angélica, de 15 años, ahorró durante un mes para juntar los 33,50 pesos necesarios para pagar la entrada al campo. "Yo no tuve que faltar al colegio porque no estudio. Trabajo como empleada doméstica", explica esta chica de Avellaneda que ayer había pedido un día franco.
LUCIANA CALCAGNO. "Los escucho desde que aparecieron en el 93, y desde ese momento estoy perdidamente enamorada de Nick, que es hermoso y lo amo!". Luciana, de 14 años, reconoce que tiene novio, "pero él está de acuerdo y no le importa porque sabe que es imposible que pase algo". Junto a sus tres amigas empezó a hacer la cola el miércoles a la mañana. "¿El colegio?, esta semana no existió", dicen a coro las chicas que van a segundo año en Villa Adelina.
Sábado 19 de setiembre de 1998
Ni tanto frío pudo frenar tanta euforia
Ni las temperaturas del día más frío del año aplacaron la euforia de los fanáticos por los Backstreet Boys. Las horas pasadas en campamentos improvisados junto a la cancha de Boca con cartones y frazadas tenían su fundamento: querían verlos desde la primera fila.
También, frente al Hotel Hyatt, donde se hospedan Nick, Brian, A.J., Kevin y Howie D., unos cien adolescentes -la mayoría, chicas- siguieron durante la noche un ritual de movimientos y sonidos.
Si en las ventanas de los pisos superiores se insinuaba algún movimiento, los cuellos se doblaban para fijar la mirada en ese punto. Luego seguían los gritos.
Aquella señal se interpretaba como un suceso prometedor: desde allí podrían asomarse los ídolos. Y justificaría el tiempo pasado al aire libre, mientras el frío y el viento se hacían sentir con rigor. A las 9 de la mañana, por ejemplo, la sensación térmica era de 7 grados bajo cero.
Para Facundo (17 años), Juan Manuel e Iván (ambos de 18) "aquel momento fue terrible. Tomamos 20 mil cafés, era la única manera de bancarse el frío".
Hacían guardia en el Hyatt desde las 8.30. "Lo único que queremos es sacarles una foto. Después nos vamos a Boca. Ahí unas amigas están haciendo la cola desde el miércoles porque vamos a ir todos juntos al recital", explicaron.
Los amigos viven en Mercedes y llegaron a Buenos Aires el jueves a la mañana. Dieron vueltas por la ciudad, pasaron por el estadio de Boca y no pudieron dormir. Y ni siquiera con los anteojos de sol podían ocultar sus rostros cansados.
Cerca de ellos, estaban Daniela Churquina (18) y Sandra Pérez (14). esta fue la que se animó a enfrentar el frío. Estuvo frente al hotel a las 7 vestida con una campera que no parecía haberla ayudado a soportar tan bajas temperaturas. "No tuve más remedio que aguantar".
En las inmediaciones de Boca, la escena era diferente. Las colas para ingresar se habían fragmentado para ordenar la entrada del público. Se calcula que más de 2 mil personas pasaron la noche allí. Y los fanáticos cargaban mantas, bolsas de dormir, frazadas, calentadores, termos y viandas. Se acercaba el momento más esperado...
Domingo 20 de setiembre de 1998
LOS BACKSTREET BOYS EN LA BOMBONERA
Arriba del escenario, los chicos mostraron buenas voces y movimientos pensados para alentar las fantasías adolescentes. Pero lo que más asombra es la pasión de las fans.
ERNESTO MARTELLI
Las chicas querían pop. Querían tener a "los chicos" cerca y verlos contonearse, mover la pelvis, repetir frases como Nunca dejaré de amarte o Sacudite nena! Y respondieron a los estímulos que ellos propusieron desde el escenario: cada vez que se encendían las luces, cada estribillo, cada sonrisita para las cámaras -que los proyectaron en dos grandes pantallas a los lados del escenario-. Eso sí: no se trataba de que a nadie le quedaran las palmas rojas por aplaudir pero sí los ojos (llantos!) y la garganta (gritos!).
El espectáculo comenzó a las nueve en punto de la noche. Con las luces apagadas, un guitarrista invisible lanzó un "solo" de dos minutos. Ante la explosión de unos artificios al frente del escenario, aparecieron los Backstreet y desataron la sinfonía para alarido masivo de las casi cuarenta y cinco mil fanáticas que ocuparon la Bombonera. Thats the Way I like it (Así me gusta a mí) fue la canción-estribillo elegida para comenzar la arenga sexy. Y mostraron el que parece ser su gran secreto: coreografías de aerobics, con manitos por el bajo vientre y exhibición de ropa interior.
Fue el momento de dejar de lado los prejuicios más acendrados para concentrarse en el escenario: estaban ellos cinco -más otros tantos músicos que pasaron, con justicia, inadvertidos- frente a frente con sus miles de fans argentinas en estado de shock emotivo. Y para que ellas obtengan satisfacción no invirtieron en espectaculares escenografías, ni entraron en la competencia a ver quién tiene la pantalla más grande. Ni siquiera apostaron a un gran despliegue de luces. Es más, llamó la atención lo discreto de la puesta en escena para un fenómeno pop que lleva vendidos 25 millones de discos en todo el mundo. Apenas dos escaleras para los chicos-vedettes, un vestuario en absoluto sofisticado y los fuegos artificiales del final.
Nick, sin dudas el más ovacionado, el carilindo intocable en el reparto de roles, salió a escena con sus ademanes de rapero y su camiseta de los Bulls número 33. Kevin, el mayor, en plan galán maduro, abrigado hasta el cuello con una campera negra. A.J., ahora teñido de rubio, apenas en musculosa (aguante!). Brian con una gorrita roja y Howie dentro de un mameluco plateado. A él, de madre puertorriqueña, le tocaron las primeras palabras a las fans: "Buenas noches. Las quiero mucho". Después, todos dijeron al menos gracias en castellano.
En los cien minutos de música que ofrecieron, interpretaron un modelo que no existiría sin el éxito previo de Michael Jackson, Prince, Boyz II Men y Color Me Badd. Mostraron, destiladas, distintas facetas de música negra: R&B dance (el medley entre Get Down, Agachate y Got It Going On), baladas soul (As Long As You Love Me, Tanto como tú me amas) y funk (Hey Mr. DJ). No es, en absoluto, casual ni novedoso: desde la explosión Motown y el modelo Osmond Brothers-Jackson 5 de los sesenta, las versiones pop-púber del rythmn & blues y los cantos religiosos negros facturan millones en Estados Unidos.
Así, el segundo tema de la lista fue un, digamos, gospel-pop a capella, Ill Love You Forever/Te amaré por siempre: los "chicos" demuestran que cantan, y bien. Las chicas sollozan. Y gritan, ahora, como festejando que sus ídolos despejen alguna de las críticas que reciben. En el mismo plan, sorprendieron con un truco bien ensayado. El baterista y director musical, Tim Berkebile, les propone "terminar con esta farsa" y que los mismos BSB toquen los instrumentos. Ellos aceptan el desafío. Okay, pero lo que tocan, a excepción del teclado de Kevin, realmente no se escucha.
Para más, las coreografías son bastante sencillas. Y a esta altura no parece difícil poder reclutar en un casting a cinco aspirantes a estrellas en condiciones de cantar, bailar y provocar desmayos. De hecho, el show, antes que un espectáculo integral, parece más el engranaje necesario para hacer girar la rueda pop que les permitió vender 700 mil álbumes en el país.
El último de los 17 temas fue el megahit Everybody (Todos), que para combatir el intenso frío bailaron hasta los padres, tutores y encargados. Desde el escenario, los BSB lanzaron su arsenal de preguntas retóricas: "¿Soy original?" "¿Soy único?" Por las dudas, ellos mismos y la hinchada hacían el coro y gritaban yeaah! Después, Nick disparó: "¿Soy sexual?, ¿soy todo lo que necesitan?". La respuesta, esta vez justificada, fue otro alarido ensordecedor.
BACKSTREET BOYS
Integrantes: Nick Carter, Howard Dorough, Brian Littrell, Alexander McLean y Kevin Richardson.
Género: Pop
Lugar: Estadio de Boca
Espectadores: 45.000
Regular
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