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UNA PERSPECTIVA PSICOLOGICA DE LA REALIDAD VIRTUAL

 

INTRODUCCION

 

El progreso tecnológico, ¿representa realmente un progreso? ¿o se trata de un arma de doble filo que puede volverse contra el mismo hombre que lo engendró, como el monstruo de Frankestein?

 

En el marco de esta temática general, a lo largo de la presente monografía nos hemos propuesto como objetivo realizar un análisis desde el punto de vista psicológico de uno de las manifestaciones más espectaculares de la tecnología informática: la realidad virtual.

 

Para ello nos hemos documentado en algunos artículos publicados recientemente en diarios sobre dicho tema. A partir de lo allí expuesto, intentaremos una reflexión que nos permita ponderar las repercusiones y consecuencias que puede tener el empleo de esta tecnología para la salud psíquica del hombre y, en definitiva, obtener algunas conclusiones acerca de si representa o no un progreso de la especie humana, y no simplemente de la máquina.

 

LA REALIDAD DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA FILOSOFIA Y LA PSICOLOGIA

 

En nuestra vida cotidiana, solemos ser muy prácticos respecto del problema de la realidad: pensamos que existe y actuamos en consecuencia, y ni siquiera nos planteamos, en condiciones normales, acerca de si ella existe o no. Sin embargo, para los filósofos la realidad se ha convertido en un genuino problema digno de ser reflexionado.

 

Ya desde la época de los griegos, uno de los grandes problemas filosóficos ha sido en efecto, el problema de la realidad. Desde entonces y hasta nuestro siglo, diferentes doctrinas filosóficas han intentado resolver este difícil problema, y podemos clasificar las diferentes respuestas dadas en cuatro grupos:

 

1) Afirmación: la realidad sí existe (REALISMO METAFISICO). El realismo metafísico sostiene "que las cosas existen fuera y/o independientemente del sujeto" (1).

 

2) Negación: la realidad no existe (IDEALISMO METAFISICO). El idealismo metafísico es la "doctrina que niega la existencia independiente del mundo externo, y todo lo que consideramos 'real' está ligado o depende exclusivamente de nuestra conciencia" (2).

 

3) Duda: No podemos saber si la realidad existe o no (ESCEPTICISMO). "En un sentido teórico, el escepticismo es la doctrina para la cual no hay ningún conocimiento firme, ni puede encontrarse nunca opinión totalmente segura" (3). El escepticismo es una postura mas bien sobre el conocimiento de la realidad que sobre la realidad en sí, pues simplemente indica que no podemos estar seguros de que la realidad exista o no exista.

 

4) Prescindencia: no interesa si la realidad existe o no, como así tampoco de si se duda o no de ella. Simplemente, se prescinde de las tres posturas anteriores (FENOMENOLOGIA HUSSERLIANA). Edmund Husserl entiende por "epogé" fenomenológica la actitud según la cual "nos abstenemos de emitir cualquier juicio sobre la existencia del mundo, sea afirmándolo, sea negándolo, sea dudando de él". Implica entonces poner entre paréntesis las tres tesis anteriores (4).

 

Desde ya que cualquiera de estas posturas puede ser defendida y también criticada con argumentos igualmente sólidos, con lo cual el problema está lejos de resolverse al nivel de la filosofía.

 

Pero esta cuestión se complica aún más cuando es abordada desde la psicología, porque aquí tenemos que hablar no solamente de una realidad externa sino también de una realidad psíquica, interna, y examinar además sus mutuas relaciones. El problema de una realidad exterior es el problema de la objetividad, y el problema de una realidad interior es el de la subjetividad.

 

Diversas teorías psicológicas han encarado tales problemas y, entre ellas, el psicoanálisis. Para Freud, la realidad psíquica es el reino de los deseos inconcientes, de las fantasías y de los sueños. Señala que "cuando nos hallamos en presencia de los deseos inconcientes llevados a su expresión última y más verdadera, nos vemos obligados a decir que la realidad psíquica constituye una forma particular de existencia que no se debe confundir con la realidad material" (5).

 

UNA NUEVA CATEGORIA DE REALIDAD: LA REALIDAD VIRTUAL

 

El concepto de Realidad Virtual (RV) aparece en 1965. Se trata de un programa que enfrenta al usuario con imágenes tan perfectas y definidas que resultan difíciles de diferenciar del mundo real. El realismo aumenta aún más porque se trata de visiones tridimensionales y sensaciones táctiles.

 

De esta forma, la realidad virtual conduce a una verdadera revolución perceptual, ya que están basadas en programas interactivos donde uno no sólo contempla sino que también interviene en esa realidad pudiendo modificarla. Quien utiliza la realidad virtual "es un personaje más; incluso, si lo desea, el protagonista y así, inmerso en un escenario virtual, puede combatir en una guerra simulada y morir a causa de una bala virtual, hacer el amor con otra persona que no esté físicamente presente, estudiar en un aula virtual y transformarse en un tiranosaurio rex o explorar la planicies marciana sin subirse a un cohete" (6).

 

El dispositivo básico que utiliza el usuario son un casco con lentes especiales a través de los cuales ingresa en el mundo de las imágenes virtuales, y unos guantes también especiales mediante los cuales puede actuar en esa realidad desplazándose, tocando y cambiando lo que en ella encuentre.

 

Esta innovación representa indudablemente un avance tecnológico, ya que tiene muchas aplicaciones reales y potenciales. Por ejemplo, un arquitecto podrá crear una casa tridimensional donde podrá moverse por las habitaciones, y ya no necesitará hacer un plano bidimensional para ir corrigiendo posibles errores. Del mismo modo, los estudiantes de medicina podrán aprender a realizar intervenciones quirúrgicas en un cuerpo virtual, y con bisturís virtuales, en lugar de hacer sus primeros ensayos en pacientes reales.

 

LA REALIDAD VIRTUAL: UN ARMA DE DOBLE FILO

 

Sin embargo, a pesar de estas y otras muchas aplicaciones prácticas, quisiéramos examinar los peligros que implica o podría implicar el empleo de la realidad virtual para el hombre y su psiquismo.

 

Investigaciones realizadas en los EEUU comprobaron, por ejemplo, que la realidad virtual produce alteraciones nerviosas y distorsiona los sentidos. El neurólogo Juan E. Azcoaga, por ejemplo, indica que si a un hombre entrenado se lo coloca en un simulador de vuelo espacial y se le hace creer que está a merced de una lluvia de meteoritos, no tardará más de media hora en tener todos los síntomas típicos de un ataque de pánico (7). No hace falta que la persona viva concretamente la situación, bastando con que sus sentidos (vista, oído, tacto) crean que el hecho está efectivamente, ocurriendo.

 

El ejemplo del simulador de vuelo es relevante porque básicamente es el mismo dispositivo que la realidad virtual: ésta es una forma de simular la realidad "real" en condiciones de máxima credibilidad.

 

Relacionemos estos efectos con el concepto de realidad psíquica de Freud, tomando un ejemplo del mismo creador de psicoanálisis (8). Es el caso de una mujer que padece delirios celotípicos, es decir, está convencida de que su esposo la engaña, y actúa en consecuencia recriminándole su infidelidad. En realidad, su esposo jamás la ha engañado ni hay indicadores objetivos de que lo esté haciendo. Esta mujer no está comportándose de acuerdo a la realidad 'real' sino de acuerdo a su realidad psíquica, es decir, cree que su realidad interna es la verdadera realidad.

 

Del mismo modo, cuando una persona está un determinado tiempo inmersa en la realidad virtual, llega a comportarse como si esa fuera la realidad 'real', manifestando entonces una sintomatología que no condice con lo que ocurre realmente. Las investigaciones realizadas en los EEUU muestran, entre otras cosas, el llamado efecto "flashback" (7), una inhibición generalizada de la capacidad de trabajo del sistema nervioso que se produce cuando se sobrepasan sus niveles de tolerancia. Horas después de abandonar el casco, hombres y mujeres tienen momentos de escape, pierden el aquí y ahora, y creen aún estar en el terreno de la realidad virtual. Por ejemplo, se les alteran las nociones de tiempo y espacio de tal forma que, para convencerse que han vuelto a la realidad 'real', necesitan tocar todos los objetos para convencerse de su existencia real.

 

Esta última situación nos ubica en la tercera de las posiciones filosóficas frente a la realidad: el escepticismo, donde ponemos en duda nuestra realidad cotidiana. Existe también el riesgo de quedar atrapados en la segunda concepción, el idealismo metafísico, y considerar que la única realidad que existe es la virtual. Si fuera una simple postura filosófica esto no traería mayores consecuencias: el peligro estaría, a nuestro modo de entender, en actuar como si auténticamente esa fuera la única realidad, con lo cual quedaríamos en el mismo nivel del paciente psicótico que sufre alucinaciones.

 

CONCLUSION

 

En nuestro final de siglo vivimos en un mundo poblado de imágenes, donde la pantalla de la TV y la pantalla de la realidad virtual han desplazado gran parte del lenguaje verbal, con lo cual de alguna forma hemos regresado a formas primitivas de pensamiento, donde se pensaba en imágenes en vez de pensar con palabras.

 

Podemos imaginarnos una escuela donde a los niños no se les enseñase a leer y escribir sino a manejarse solamente con  imágenes. Pensamos que estos niños no tendrían estímulo suficiente para desarrollar su inteligencia ni su capacidad crítica y reflexiva, porque el lenguaje verbal, a diferencia del lenguaje analógico de las imágenes, tiene una sintaxis mucho más poderosa (9): las palabras pueden articularse de muchas maneras distintas y expresar de esa forma las ideas más sutiles y creativas.

 

Creemos, finalmente, que los peligros reales y potenciales de la realidad virtual no deben llevarnos al extremo de proponer su eliminación lisa y llana. Así como también la televisión puede enfermar y educar, así también la realidad virtual puede y debe ser aprovechada, manejada racionalmente.

 

Un ejemplo de ello lo tenemos en su empleo como método para tratar las fobias (7). En los EEUU, hallaron que la terapia asistida con realidad virtual puede ser útil a la hora de tratar estas dolencias. Una persona con temor a las alturas puede ser sumergida en un ambiente virtual en la cima de un edificio, con lo cual experimentará un gran miedo que podrá ir controlando a medida que controla la altura a la que se encuentra. Se comprobó que el 90 por ciento de los pacientes pudo recuperarse luego de tres meses de este tipo de tratamiento conductista basado en una desensibilización sistemática. Advierten que, sin embargo, pueden también desarrollar un "ciberenfermedad": sesiones de más de 35 minutos provocan más malestar que la misma fobia.

 

CITAS BIBLIOGRAFICAS

 

(1) Ferrater Mora, "Diccionario de Filosofía", Madrid, Alianza Editorial, 1979, página 2795.

(2) Ferrater Mora José, Obra citada, páginas 1602 y 3096.

(3) Ferrater Mora José, Obra citada, página 972.

(4) Ferrater Mora José, Obra citada, página 1149.

(5) Laplanche J y Pontalis J, "Diccionario de Psicoanálisis", Barcelona, Editorial Labor, 1981, página 353.

(6) Daiban Cyinthia, "Mundos imaginarios", artículo incluído en La Prensa, 25-6-95.

(7) Gentil Andrea, "La realidad virtual enferma", artículo incluído en Clarín, 5-3-96.

(8) Freud S., "Psicoanálisis y psiquiatría", Conferencia 16, Obras Completas, Tomo II, Madrid, Editorial Biblioteca Nueva, 1981.

(9) Watzlawick P y otros, "Teoría de la comunicación humana", Barcelona, Editorial Herder, 1981, 2da edición, capítulo 2.

 

 

 

 

 

 

 

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