http://www.eud.com/1997/09/22/22348AA.shtml
En los últimos años, la
Realidad Virtual ha sufrido una evolución progresiva. Tomó rutas diversas,
ramificándose y enraizándose en distintos campos de trabajo como la ciencia, la
medicina, la robótica, el juego, el arte.
De acuerdo al sector, a
sus exigencias y objetivos, se han ido gestando diversas transformaciones e
innovaciones. Un crecimiento lleno de matices y particularidades.
Muchos se han dedicado a
perfeccionar la resolución de la imagen de los mundos virtuales y la eficiencia
de la interactividad. Otros se han concentrado en revolucionar los instrumentos
que conectan el hombre a la computadora. Algunos han preferido sustituir dichos
instrumentos por alternativas más naturales e intuitivas, creando sistemas
controlados por el movimiento de los ojos, el reconocimiento del gesto, el
timbre de la voz, el movimiento del cuerpo. Hay quien ha optado por producir
criaturas virtuales, dándole los recursos necesarios para existir por sí mismos
y procrearse sin la ayuda del hombre.
Existe quien ha decidido
mimetizar completamente las computadoras, los cables, los instrumentos y
reemplazarlos por esculturas de aspecto clásico revestido con la piel
inteligente (fosforescente y sensual), a la cual basta acariciarla para que la
información deseada venga proyectada a través de los ojos de la escultura y sea
absorbida por quien mire directamente a sus ojos iluminados. De ese modo el
hombre no siente que se aproxima a un montón de latón electrónico sin energía
vital, sino a una obra clásica enmascarada de cyber Diva. Otros han optado por
experimentar con la imagen y el sonido virtual.
Cueva
Hay quien ha invertido tiempo,
dinero y expertos para desbordar los límites de la pantalla tradicional. En
esta batalla de 'ver quien puede más', una de las estructuras más poéticas
hasta ahora construidas es conocida como 'Cave', la cueva, la gruta, por
aquello de la metáfora de Platón. Cave es una instalación creada por un grupo
de científicos del laboratorio EVL de la Universidad de Illinois, en Chicago.
La estructura está compuesta de cuatro paredes-pantallas de 10x10 pies. El
mundo virtual se proyecta en las cuatro paredes, inclusive el suelo. Basta
'calzarse' un par de lentes especiales y llevar un 'bastón' electrónico en
mano, para deslizarse en un mundo desde siempre deseado. Es como soñar con los
ojos abiertos, completamente envuelto en un mundo de imagen, nítido y perfecto.
Me atrevo a afirmar que la
Realidad Virtual dará forma a un nuevo lenguaje artístico que revolucionará la
composición, el tratamiento de la imagen y el concepto de la perspectiva y del
espacio en el arte.