Luciano Galletti

5 de diciembre de 2000
Diario EL DIA

Ahora es el joven maravilla

Un día volvió al club. Los hinchas albirrojos lo miraban de reojo y muchos de ellos llegaron a tildarlo de traidor por la conflictiva situación que rodeó su paso al calcio italiano. En ese momento, Luciano Galletti era el "villano" de la película, un término demasiado duro y extremista para un pibe que recién estaba dando los primeros pasos en esta cuestión del fútbol profesional, aunque en su manera de proceder haya cometido algún que otro error.

Ni bien asomó en primera por el año '97, Luciano se convirtió un poco en el "niño mimado" de toda la parcialidad pincharrata. Para todos era el "Huesito", surgido de las inferiores del club, y el hijo del Tano Rubén Horacio Galletti, que en su época de jugador se destacaba por su enorme fortaleza física, la velocidad para desequilibrar a cualquier defensa y, principalmente, por la tremenda potencia en su remate.
Luciano Galletti ya había mostrado algunos destellos de gran jugador en los seleccionados juveniles dirigidos por José Néstor Pekerman. Claro que tomó su real dimensión una vez que hizo su aparición en el fútbol grande de nuestro país. Ahí, representado por el influyente empresario Gustavo Mascardi, se convirtió en el "Superpibe".
Luciano se acabó de poner definitivamente el traje de "Superpibe", el sábado 28 de agosto de 1998 cuando le marcó ese verdadero golazo a River, en el arco que da espaldas a la tribuna de calle 55. Hizo un quiebre de cintura para sacarse a los defensores rivales, se hamacó y sacó un remate que se clavó en el ángulo superior izquierdo del Tito Bonano... Como se dice para colgarlo en un cuadrito.
El delirio que invadió a la gente esa noche hizo que en el estadio de 57 y 1 se desatara toda la "fiebre del sábado por la noche". El equipo albirrojo, dirigido técnicamente por Patricio José Hernández se imponía 1 a 0 con ese gol del pibe. Se puede decir que ese día, Luciano Galletti adoptó su propia identidad futbolística por la actuación que había tenido y sobre todo por el tanto que le había señalado a un club de los denominados "grandes"; que después, en alguna oportunidad, lo quiso incorporar a préstamo a sus filas.
Después vino todo el conflicto que rodeo a su pase. La negativa de firmar el contrato, la ausencia de los entrenamientos, la tirante relación con el cuerpo técnico de turno, una posible imposición de la Patria Potestad que nunca quedó claro. Al final y al cabo, Luciano recaló en el fútbol italiano durante la temporada 1999-2000. Primero se incorporó al Parma, quien después lo cedió al Napoli. Jugó poco, pero hizo el aporte necesario para devolver al equipo napolitano a la primera división.
La posibilidad de seguir en Italia estaba emparentado con la llegada del "Tigre" Castillo a Estudiantes. Esta incorporación no se concretó y en definitiva, Luciano pasó a formar parte del actual plantel estudiantil.
En un primer momento, Luciano no era bien visto, pero en esto tuvo que ver mucho la mano de Néstor Craviotto que lo fue poniendo de a poquito. La mayoría de gente fue cambiando el concepto y por ejemplo en el partido contra Racing fue despedido con una cerrada ovación.
Ante Almagro convirtió un gol, pero si Luciano tenía que terminar por convencer a alguien fue con su actuación contra Chacarita. El chico se despachó con una "tripleta" y de ahora en más cambió el traje de superhéroe, ya que no es más el "Superpibe" sino que de ahora en más es el joven maravilla y quizás más adelante, con algunos años más, se transforme en Superman.

 

Volver

Hosted by www.Geocities.ws

1