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Deportes
Con
su victoria ante el Oviedo, el Zaragoza ha roto su maleficio
Y por fin llegó el
triunfo...
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Jugada de
Luciano Galletti ante el
Oviedo |
Zaragoza.- Vistas las estadísticas, sólo
las dianas de Galletti, Aragón y Corona –sin olvidar el
trabajo de todo el grupo- evitaron que el Zaragoza cumpliera,
muy a su pesar, sus bodas de oro (50 partidos consecutivos de
Liga) sin doblegar a sus contrincantes por más de un tanto de
diferencia. Mucho tiempo ha pasado sin conseguirlo: las
últimas cinco jornadas de la temporada 2000-2001, entera la
2001-2002 y las seis primeras de la actual.
El agobio
que supone sufrir durante 49 jornadas que, hasta cuando vas
ganando, te pueden empatar, se acabó este domingo. Durante
este ejercicio, la escuadra aragonesa ya se permitió una
licencia, eliminar en el torneo del k.o. a la Real Sociedad. Y
lo hizo con un marcador que parece le sienta bien: 3-1.
El triunfo ante el Oviedo debe dar la autoestima
necesaria a la plantilla de Paco Flores. Pero no tiene que
esconder carencias, que las hay. En el deporte de alta
competición, se pasa con facilidad de la euforia a la
depresión y a la inversa. No vaya a ser que ahora se diga que
el equipo lleva tres jornadas seguidas invictos, que es
verdad, pero se venda, sacado de contexto, como una gesta
victoriosa, cuando, en realidad, se han sumado cinco de nueve
puntos posibles, seis de ellos disputados en La
Romareda.
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