Sábado, 8 de marzo de 2003
 
 
Galletti anotó el gol de la victoria. FOTO: JAIME GALINDO
 

La tarde en que Galletti encontró la precisión


El delantero argentino proporcionó un soplo de aire fresco al Zaragoza

En poco más de veinte minutos, Luciano Galletti hizo mucho por el Real Zaragoza ayer en Ferrol. El argentino, no sólo marcó el gol de la victoria zaragocista cuando el encuentro tocaba a su fin, sino que lideró la reacción de un equipo que atravesaba por sus peores momentos.

Galletti, que saltó al terreno de juego en sustitución de Jesús, se situó en el costado derecho del ataque blanquillo y, ya en su primer contacto con el balón, dejó patente que podría convertirse en el arma más peligrosa del conjunto aragonés. La velocidad del sudamericano ponía en dificultades una vez sí y otra también a un Racing de Ferrol que se veía impotente a la hora de frenar las continuas acometidas de un Galletti inspirado.

Con un Real Zaragoza amedrentado, dedicado a contener en la medida de lo posible el empuje de su rival, Galletti puso el aire fresco. El contragolpe zaragocista buscaba siempre al mismo jugador, al más fresco en todos los sentidos, al descarado que ponía en jaque a una línea defensiva ferrolana incapaz de frenar al argentino. Galletti estaba a gusto: «Me he encontrado bien. He tenido la fortuna de contribuir a la victoria del equipo y a conseguir tres puntos muy importantes en un momento delicado», apuntaba el protagonista.

Galletti tenía claro el plan a seguir: cojo el balón, encaro, driblo y centro. Pero sus asistencias ya no encontraban respuesta en un Zaragoza cansado del correcalles en el que se había convertido el envite cuando los dos equipos se quedaron con diez jugadores sobre el campo.

Así que Galletti optó por el camino de enmedio. Recogió el balón en la banda, como casi siempre, y se fue embalado hacia el marco gallego defendido por un Bello Amigo que se vio superado por la habilidad del zaragocista y que lo frenó con el cuertpo. Penalti. Pero el árbitro no decretó la pena máxima, así que Galletti decidió seguir buscando la heroica dejando de lado lamentos. En el saque de esquina posterior, Soriano se levantó sobre el resto, enviando en bandeja el balón a Galletti, que lo empujó a la red. Misión cumplida. El revulsivo ejercía de tal de la mejor forma posible. La bala mató al Ferrol.

JORGE OTO

 
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