En poco más de veinte
minutos, Luciano Galletti hizo mucho por el Real Zaragoza ayer
en Ferrol. El argentino, no sólo marcó el gol de la victoria
zaragocista cuando el encuentro tocaba a su fin, sino que
lideró la reacción de un equipo que atravesaba por sus peores
momentos.
Galletti, que saltó al terreno de juego en sustitución de
Jesús, se situó en el costado derecho del ataque blanquillo y,
ya en su primer contacto con el balón, dejó patente que podría
convertirse en el arma más peligrosa del conjunto aragonés. La
velocidad del sudamericano ponía en dificultades una vez sí y
otra también a un Racing de Ferrol que se veía impotente a la
hora de frenar las continuas acometidas de un Galletti
inspirado.
Con un Real Zaragoza amedrentado, dedicado a contener en la
medida de lo posible el empuje de su rival, Galletti puso el
aire fresco. El contragolpe zaragocista buscaba siempre al
mismo jugador, al más fresco en todos los sentidos, al
descarado que ponía en jaque a una línea defensiva ferrolana
incapaz de frenar al argentino. Galletti estaba a gusto:
«Me he encontrado bien. He tenido la fortuna de contribuir
a la victoria del equipo y a conseguir tres puntos muy
importantes en un momento delicado», apuntaba el
protagonista.
Galletti tenía claro el plan a seguir: cojo el balón,
encaro, driblo y centro. Pero sus asistencias ya no
encontraban respuesta en un Zaragoza cansado del correcalles
en el que se había convertido el envite cuando los dos equipos
se quedaron con diez jugadores sobre el campo.
Así que Galletti optó por el camino de enmedio. Recogió el
balón en la banda, como casi siempre, y se fue embalado hacia
el marco gallego defendido por un Bello Amigo que se vio
superado por la habilidad del zaragocista y que lo frenó con
el cuertpo. Penalti. Pero el árbitro no decretó la pena
máxima, así que Galletti decidió seguir buscando la heroica
dejando de lado lamentos. En el saque de esquina posterior,
Soriano se levantó sobre el resto, enviando en bandeja el
balón a Galletti, que lo empujó a la red. Misión cumplida. El
revulsivo ejercía de tal de la mejor forma posible. La bala
mató al Ferrol.
JORGE OTO