Paco Flores ha tomado la
decisión de armar de juventud a su equipo. El técnico catalán,
como ya hizo en Oviedo, apostará de nuevo por el desparpajo y
el talento para conformar su punta de lanza.
Ibán Espadas, Cani y Galletti serán la referencia ofensiva
del Real Zaragoza ante el Getafe, confirmándose así el giro
que el técnico decidió dar la semana pasada hacia una apuesta
por la velocidad y la movilidad.
Los tres tienen una importante prueba que pasar en casa
después de completar una soberbia actuación en el Nuevo
Tartiere. Pocos recuerdan la última vez que la cantera tuvo
tanta presencia en el primer equipo.
Ibán Espadas recoge ahora el premio a la constancia. El
guipuzcoano entusiasmó a Flores desde el primer día y sólo la
mala suerte ha retrasado su irrupción en el primer equipo.
Después de dos intentos fallidos por sendas lesiones
inoportunas, Espadas supo aprovechar en Oviedo su primera
oportunidad para hacerse grande. Con Yordi lesionado, el
guipuzcoano se ha convertido por derecho en el delantero
titular. Si añade goles a su trabajo puede ser indiscutible.
Cani y Galletti dibujan la esperanza del zaragocismo. Su
fútbol, vertical y desequilibrante, empieza a hacerse
imprescindible. A ambos se les suponía arte, pero es ahora
cuando están confirmando todo. En el caso de Cani, la
expectación es máxima.
El aragonés tiene la oportunidad de convertirse en el gran
ídolo de la afición. Le bastará simplemente con repetir lo que
hizo ante el Real Oviedo. Cani se destapó en el Tartiere y el
próximo capítulo de su historia pasa por refrendar en casa lo
que todo el mundo le supone: un arte especial que lo convierte
en un futbolista diferente.
Con Luciano Galletti la historia es un poco diferente. El
segundo fichaje más caro de la historia del club comienza a
demostrar los motivos de su coste. El argentino por fin suma
precisión y tino a su velocidad. Está enchufado y es una de
las mejores armas de Flores. «Huesito» crece cada día. Ya era
hora. Él lo necesitaba y el Zaragoza también.
PEDRO BELLIDO