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Hizo
el primer gol y le sirvió el segundo a Farías
Por CESAR VEIGA
Luciano Galletti le puso su marca personal al clásico,
porque hizo gritar el primero de los goles de Estudiantes
atropellando después de un córner de Pompei que bajó
Azconzábal, y se mostró nuevamente en el segundo tiempo
para servirle el segundo a Farías.
El Hueso, un verdadero Superpibe, comenzó la tarde
recostado sobre la izquierda, para mantener ocupado a
Sanguinetti, y de a poquito se corrió a la otra punta,
por donde hizo estragos.
Por la derecha sorprendió anticipando a los marcadores y
asegurando el uno-cero con un zurdazo alto, le ganó las
espaldas a todos en la corrida del dos-cero, y
protagonizó una serie de contraataques que a la postre
resultaron las mejores situaciones de su equipo en
ataque.
Galletti fue, lejos, el jugador más importante, y
consecuentemente la figura del partido jugado ayer en 57
y 1, que también mostró en muy buen nivel a Nicolás
Tauber, Ariel Zapata, Juan Fernández y Leandro Testa.
Después de un primer tiempo tranquilo, el arquero la
pasó mal porque le llegaron seguido. Enría fue su
principal enemigo, pero Tauber zafó con un par de
atajadas verdaderamente importantes y varios achiques que
le complicaron la definición al delantero albiazul que
entró por Sava.
Zapata terminó siendo un verdadero León, porque
después de un comienzo un tanto desordenado, a partir de
la movilidad de Albornoz y Messera, se afirmó y terminó
siendo el mejor recuperador de Estudiantes; Fernández
por momentos volvió a ser el "alfil" que
desembarcó en Primera como un verdadero proyecto de
crack; y Testa fue otro que demostró ir en ascenso,
siendo una alternativa válida para sacar la pelota desde
el fondo y ganar metros por el costado derecho.
Azconzábal resultó otro de los destacados en el
clásico 129, sobre todo porque se hizo notar cuando fue
a buscar el cabezazo en el área de enfrente, como en el
primer gol, y también en la propia, cuando Gimnasia
cruzó pelotazos buscando el gol por arriba.
El resto no terminó de convencer... Prátola se hizo
amonestar temprano (fue el primero en ver la amarilla) y
eso lo hizo jugar condicionado, debiendo pensar dos veces
cada intervención posterior a ese momento; y a
Quatrocchi le costó encontrar el rival a marcar, incluso
mientras estuvo Sava, a quien siguió muy de cerca.
El chileno Osorio, que en el arranque del segundo tiempo
le movió el arco a Hernando con un derechazo que casi
quebró el travesaño, se entretuvo demasiado con la
pelota y eso le restó sorpresa a sus jugadas; al tiempo
que Pompei, quien apareció muy poco en el juego
colectivo, apenas se hizo notar cuando le entró a la
pelota en los tiros libres.
Farías, por último, empujó el dos a cero que le
entregó Galletti, y por más que fue una amenaza
permanente, la suya no fue una buena tarde para la
definición, porque desaprovechó dos situaciones muy
claras que pudieron haberle permitido a los albirrojos un
resultado más amplio. Una de entrada, la otra en el
cierre.
Cardozo y Colotto entraron para mejorar la estructura
defensiva, y lo de ellos no mereció críticas; mientras
que Agoglia entró por Osorio cuando el final estaba a la
vista.
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