REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD YACAMBU.

PREGADO: LICENCIATURA EN CONTADURÍA PÚBLICA

ASIGNATURA: DEONTOLOGÍA

Participante: LUCI RAMÍREZ

 

 

 

 

 

Trabajo de penalización
La Ética y la Moral en la Conducta Humana

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Caracas, 13-10-2.007

RESUMEN DE LA LECTURA

 

El Profesor Miguel Lozada, pregunta a sus alumnos ¿Cómo llaman en una lectura realizada el conocimiento?

Hay varias respuestas a la pregunta realizada por el profesor, aprendizaje, genética, señalan también los factores fundamentales de la personalidad: Entorno, Aprendizaje y Experiencia.

Se menciona la influencia que tiene el entorno en la formación de la personalidad.

Establecen la definición de la personalidad como las características de patrones de conducta, que son individuales y que se modifican con el tiempo, donde se es consistente ya que la personalidad es la que te da consistencia.

Se manifiesta que la edad no es límite para tener una personalidad definida, ya que hay rasgos que viene marcados desde la concepción del niño.

Mencionan los factores que influyen en la adaptación, como lo son: sociabilidad, cordiabilidad, adaptabilidad, apertura intelectual, conciencia.

Todas las personas tenemos opiniones propias de nuestro comportamiento, habilidades, apariencias y valores, es lo que se llama autoestima, es decir como me valoro, veo y defino. Las cuales se alteran debido a nuestros éxitos o fracasos y opiniones de los demás.

La opinión de los demás influye en cada uno de nosotros debido a  la necesidad que tiene el ser humano de ser aceptado, pero en cada etapa de la vida es tomada de distintas formas.

Se habla de la importancia que tiene la autoestima, la cual contribuye en el periodo de adaptación y que define  a esta, así mismo esta es un proceso que viene desde que somos bebe, es decir desde que somos concebidos.

La lectura manifiesta todas las cosas que tiene cierta influencia en la formación de la personalidad de cada uno,  esta con nosotros desde el comienzo de nuestras vidas, desde el vientre de nuestra madre y que en cada etapa que vamos quemando para nuestra formación, siempre influyen de acuerdo a nuestros valores de forma positiva o negativa, siempre vamos a depender en algo del entorno en el que nos desenvolvemos, pero hay que tener presente que los valores que nos han enseñado en nuestra familia, siempre son decisivos para nuestra formación a lo largo de nuestra vida.

 

 

VINCULACIÓN CON LA ÉTICA.

Podemos definir la ética como "la praxis de hacernos mutuamente personas en la historia". Entendemos aquí la “praxis” como el aprender haciendo, el desarrollar las certezas a partir fundamentalmente de la experiencia críticamente analizada, en un proceso personal y social que abarca a cada individuo y a la humanidad entera en forma simultánea e interactiva.

Es también un “hacernos mutuamente personas”, ya que no se trata de mecanismos automáticos sino del ejercicio de la libertad de un ser abierto e incompleto que necesita autodefinirse y autoconstruirse en interacción, para poder realizarse en la vida. Desarrollo de ideales, escalas de valor, pautas de validación de conductas, etc., son parte imprescindible de este proceso.

Finalmente, esta praxis se desarrolla “en la historia”, es decir, en un contexto concreto, en situaciones definidas, con condicionamientos y posibilidades delimitadas, y sin las cuales no solamente no es posible realizar juicios sobre el proceso, sino que ni siquiera es posible el que se dé proceso como tal.

En este sentido es válido que un ser humano -desde su dimensión ética- asuma como el objetivo fundamental de su vida la búsqueda consciente y perseverante de la propia realización, en una interacción verdaderamente humanizante con los demás.

La construcción de una personalidad ética sólida incluye al menos tres niveles diferenciados, que deben interactuar de modo permanente e integrado. Estos tres niveles serían:

1. El desarrollo de un fuerte “sentido de vida”.

Esto implica la capacidad de dar respuesta personal y autónoma a la pregunta fundamental de la vida. Esta pregunta puede formularse de modos diversos según sea el marco socio-cultural y familiar de cada persona (p.ej. ¿Qué puedo esperar de la vida, o de mí mismo?, ¿Para qué existo? ¿Qué quiere Dios, o la historia, o..., de mí?, etc.). No obstante esa variedad de formulaciones, o inclusive, no obstante el hecho de que no esté tematizada por la persona, la pregunta siempre existe en cada ser humano.

2. El desarrollo de un “proyecto de vida” concreto y realizable.

La construcción de un proyecto de vida supone el intento consciente y deliberado de procurar la mayor coherencia personal posible, como camino de realización, definiendo para ello las opciones históricas que, de cara al futuro, hagan posible la concreción real de los propios ideales y de la propia escala de valores.

3. El desarrollo de una “estructura ética personal”, capaz de viabilizar y sostener los contenidos éticos de la propia vida.

Cada uno de los tres niveles necesita de sus procesos específicos. No obstante, es indudable que el desarrollo de cualquiera de ellos exige e implica a los otros dos, y es de suma importancia que se den en una interacción equilibrada y sostenida en el tiempo. A continuación me detendré brevemente en el tercero de los niveles mencionados, el referido al desarrollo de una estructura ética personal.

Desarrollo de una “estructura ética personal”

La construcción de un proyecto de vida personal necesita previamente (en sentido lógico, ya que cronológicamente puede ser simultáneo, lo que inclusive sería preferible) del desarrollo de una estructura ética capaz de viabilizar y sostener los contenidos éticos de la propia vida en la persona. Pero a su vez, el desarrollo de la estructura ética en la persona tiene una funcionalidad mucho más amplia para la vida moral que el hecho de ser capaz de construir un proyecto de vida.

La estructuración ética de la persona implica el desarrollo de una serie de contenidos que deberán ser definidos por la propia persona, pero cuyo proceso es claramente competencia y responsabilidad del instrumental pedagógico que se implemente en el proceso de educación ética. No se trata solamente de que la persona sea capaz de definir los contenidos, sino de que lo haga conscientemente, que estos se integren en un todo coherente entre sí, y que ella tenga la capacidad de reformularlos autónomamente.

http://www.oei.es/valores2/boletin10a01.htm

 

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