TRAUMATIZACIÓN, DAÑO Y REPARACIÓN EN HIJOS DE SOBREVIVIENTES A LA TORTURA Y PRISIÓN POLÍTICA APLICADAS POR LA DICTADURA Y PRISIÓN POLÍTICA APLICADAS POR LA DICTADURA MILITAR CHILENA"

 

Katia Reszczynski

Médico Psiquiatria

Equipo de Salud Mental

DIT-T, CODEPU

 

Al revisar las historias clínicas de jóvenes hijos de sobrevivientes atendidos en CODEPU los últimos diez  años, seleccionamos 50 fichas extensas y completas, en el sentido de contar con algunos requisitos básicos que nos permitieran realizar un análisis comparativo de sus procesos existenciales y extraer reflexiones respecto a la traumatización a la cual estuvieron expuestos, al daño provocado, los recursos psico-emocionales defensivos desarrollados a lo largo de su vida, las actuales consecuencias de la impunidad en ellos mismos y no como "hijos de" y cual sería más que una propuesta terapéutica, una propuesta reparatoria integral a nivel de la sociedad para los miles de hijos inocentes e injustamente violentados.

Sin entrar en detalles estadísticos, es conveniente sí conocer algunas características y antecedentes de estos "niños jóvenes": el rango actual de edad del grupo total va de 24 a 44 años, siendo 46 de ellos menores de 26 años.

Cuatro nacieron mientras sus madres estaban encarceladas. Dos de ellos, tienen a sus padres desaparecidos.

Seis nacieron en el exilio, es decir; no estuvieron directamente expuestos a la detención, secuestro, tortura y prisión de sus padres. Cuarenta fueron testigos directos de la detención y/o encarcelamiento de sus padres.

Es necesario señalar que la traumatización a la cual esos niños de entonces estuvieron expuestos, consta de dos ejes: la represión militar directa, por un lado, y los trastornos en la dinámica familiar, secundarios al daño dictatorial, por otro.

Desde el punto de vista terapéutico es fundamental hacer esta distinción, puesto que el niño - adolescente tiende a responsabilizar directamente a sus padres y otros miembros de la familia, de las consecuencias que decisiones y actitudes intrafamiliares tuvieron en su desarrollo personal.

El principal eje traumático - la represión dictatorial directa - implicó una multiplicidad de actos violentos que agredieron en forma aguda unos (detención, secuestro, tortura y cárcel), prolongada otros (exilio retorno) y permanente otra: la impunidad.

La mayoría de estos niños de entonces fueron testigos directos de la irrupción violenta de uniformados y/o civiles fuertemente armados en sus hogares, de gritos amenazantes y gestos intimidatorios, registros y destrucción de sus bienes, para finalmente quedar atónitos y aterrorizados ante la detención - secuestro de uno o ambos padres.  

Al impacto provocado por la captura brutal, le siguió un período de semanas o meses en que la ausencia dolorosa se agregaba un retorno incierto y, por tanto, angustioso de sus padres, refrendado por la barrera de familiares que los acogieron y protegieron ponían a la información sobre la búsqueda infructuosa de sus padres.

A ello hay que agregar el secreto y encierro social en que el terror generalizado se agregaba la autocensura respecto al "delito" de tener un familiar preso, evitando la marginación, discriminación y estigmatización social.

Era una especie de prisión intrafamiliar cargada de dolor - angustia - incertidumbre, no posibles de contener por adultos igualmente afectados.

Le sigue a esta etapa de incertidumbre total, el reconocimiento legal de la detención de sus padres; esos niños pasaban a una llamémosla etapa de "apertura social" llena de contradicciones; ir al colegio o salir a jugar con vecinos pero no decir que sus padres estaban detenidos; ir a las cárceles o campos de concentración y entrar en manos de los carceleros a salas inhóspitas donde separados por bancos o mesas, sólo podían mirar y hablar con sus padres sin poder acceder a un abrazo o beso.

Sentir que las palabras de consuelo o promesas que sus padres les ofrecían para mitigar el dolor, la angustia de la separación abandono perdían fuerza al verlos inermes dentro de muros de concreto infranqueables.

Ya no sólo era dolor; miedo, angustia y soledad-abnadono-carencia afectiva y de contención emocional, se agregaba la desesperanza de que "nada iba a ser como lo era antes...".

De improviso, un día se terminaron las visitas a la cárcel. En la familia nada se dice al respecto. Semanas después se les informa que viajarán en avión para re-encontrarse con la mamá y/o el papá en un país X , donde serán muy felices todos juntos.

Al exilio en un país desconocido, se agregaba la pérdida de su familia de origen, con quién compartieron sus momentos más difíciles. Se encuentran con sus padres y un pasaporte "L"  que les  prohibe, siendo niños, volver a Chile por ser peligrosos para la seguridad interior del país.

¿Qué vemos hoy en estos adultos, jóvenes, niños, adolescentes, de antaño?

 

q       Niños, jóvenes, adultos adaptados, que no generan problemas...

q       Que no expresan sentimientos negativos: dolor, pena, frustración, rabia

q       Que no piden ayuda, que "saben" resolver y enfrentar dificultades autónomamente.

q       Que evitan "cargar" de dificultades y conflictos a sus padres y tienden a protegerlos evitando crear problemas.

q       Que no exigen, pero se auto-exigen y se auto-inculpan, si algo no les resulta.

q       Que sus intereses vocacionales se orientan al ámbito artístico y social, a través de los cuales sus emociones se canalizan.

q       Que presentan síntomas de depresión infanto-juvenil, trastornos alimentarios y/o desesperanza vital sin proyecto personal...

 

La psicoterapia individual y/o familiar tienen un techo: al no existir un reconocimiento social que su situación personal y familiar es consecuencia de un crimen masivo y sistemático ejecutado por la dictadura militar; no hay reparación de la dignidad y daño permanente en su estigmatización social e impunidad total.

Una ONG no sólo  debe sustituir las funciones que un Estado no cumple, debe luchar por que ese Estado se haga responsable total y permanente de las obligaciones y deberes que no cumple.

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