Capitulo 19

 

-�Es usted su marido?- le pregunt� prohibi�ndole el paso para entrar dentro de la ambulancia.

-Si ella me acepta, si- la miro a los ojos y ella asinti� con la cabeza.

-En ese caso puede subir- se quit� de delante de �l y subi� para estar junto a ella.

 

Pepi segu�a teniendo contracciones cada vez m�s seguidas, �l le dio nuevamente su mano, mientras la acariciaba con la otra, le tocaba el pelo  ya que eso sol�a relajarla mucho, pero con ese dolor era imposible relajarse. La sirena sonaba tan r�pido que los coches que circulaban la dejaban pasar, en diez minutos llegaron al hospital, sacaron la camilla, ella no le soltaba la mano, aparecieron dos celadores que se llevaron a Pepi tan r�pido como pudieron a la zona de maternidad, Kevin segu�a a su lado, pero uno de los celadores le dijo que ya no pod�a pasar, que esa era una zona restringida y se sent� en una de las sillas de aquella solitaria sala de espera. Cada vez que ve�a salir a alguien con el uniforme del hospital preguntaba y sin obtener ninguna respuesta acerca de ella, se volv�a a sentar una y otra vez cambiando siempre de silla. Ten�a la cabeza agachada, los codos clavados en las rodillas y las manos sobre la cabeza, cuando una voz de mujer se dirig�a a �l.....

 

-�Es usted el esposo de Pepi?- le pregunt� casi tan deprisa que �l apenas entendi� el espa�ol.

-Si- contest� poni�ndose de pie.-�Ocurre algo?- sus ojos se abrieron m�s de lo normal.

-No, no ocurre nada malo, solo ven�a a avisarle, que el parto est� apunto de comenzar y si a usted le gustar�a estar presente en el nacimiento de su bebe- la enfermera fue muy cari�osa al dec�rselo ya que noto desde un principio que Pepi quer�a que �l estuviera en ese momento.

-�De verdad que puedo estar presente para ver nacer a mi  hijo o hija?- estaba sorprendido ya que eso le pareci� muy extra�o.

-Pues claro que si, venga acomp��eme- �l la sigui� por aquel pasillo hasta que lleg� a una habitaci�n donde hab�an un mont�n de batas verdes.

 

La enfermera le dio una bata, un gorro y unos patucos de tela, �l se lo puso y sigui� nuevamente a la enfermera. La puerta se abri� y all� estaba ella con las piernas montadas en el burro y �l justo enfrente viendo como una peque�a cabecita empezaba a asomar, se le ve�a que ten�a mucho pelo y de color negro.

 

-Tiene mucho pelo- dijo el ginec�logo que la estaba parteando.

 

A Kevin se le escaparon las lagrimas, estaba viendo nacer a un hijo que era fruto de los dos.

 

-Vamos un empuj�n m�s y podr�s verle la cara a tu bebe- ella empujo con todas sus fuerzas.-�Es una ni�a!- exclam� el ginec�logo, corto el cord�n umbilical de la ni�a para separarla de la placenta, la li� en un pa�o de hospital y se la entrego a una enfermera para que esta a su vez se la diera a su madre.

 

Kevin se acerc� con lagrimas en los ojos, ella ya ten�a en sus brazos a su hija....

 

-Somos una familia- le dijo �l besando a su hija y luego a la que ser�a su esposa tan pronto saliera del hospital.

 

Un mes despu�s en casa de la familia Richardson.....

 

 

-Yo Kevin Scoot Richardson con la ayuda de mi esposa Pepi Richardson, dejo escrito que todo lo aqu� se ha dicho, fue, es y seguir� siendo para mi en tres palabras El Verdadero Amor que son: mi hija y mi esposa- escribi� las ultimas l�neas antes de irse a dormir.

 

Pepi  estaba en la cocina hab�a ido a por un vaso de agua y lo vio salir del estudio en pantal�n de pijama, con el torso descubierto y descalzo, iba de espaldas as� que no la vio cuando el se marchaba del estudio. Ella entro en el estudio, encendi� el ordenador y ley� lo �ltimo que el escribi�, luego a�adi�......

 

    �Tu tambi�n eres parte de El Verdadero Amor�

 

Y se march� en busca de su marido, que se lo encontr� con la peque�a Geraldin en brazos, mientras le cantaba una nana.

 

 

 

                              FIN

 

Por Pepi Richardson

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