Capitulo 16

 

Las dos chicas comenzaron a empujarse una a la otra, las piernas era lo �nico que ten�an manchadas de barro, hasta que resbalaron y cayeron las dos al barro llen�ndose todo el cuerpo, Melissa estaba apunto de llegar hasta donde estaba Robert, iba a cuatro patas y Pepi la sujeto por el tobillo haci�ndola caer de boca en el barro, pero Melissa no se qued� de brazos cruzados y le meti� el pie poni�ndole una zancadilla haci�ndola caer a ella tambi�n de boca en el barro. Estaba muy re�ido el juego, ellos apenas se hab�an manchado de barro, solo los pies ya que estaban sentados en una silla, en lados opuestos al cuadrado de barro. Las chicas segu�an tratando de pasar hac�a donde estaba su chico, pero algo se contaron la una a la otra que entre tanto barro solo se le ve�an los ojos y los dientes blancos, estaban justo en el centro cuando las dos se abalanzaron sobre el chico que ten�a a sus espaldas y ech�ndolos a ellos al barro. El jurado dio entonces por terminada la prueba y proclamaron ganadoras a las dos parejas por la ocurrencia de las chicas de tirar a los chicos al barro.

 

Despu�s de aquel d�a continuaron yendo a la feria a divertirse. Con respecto al tema del divorcio, no mencionaban nada, ella continuaba escribiendo en su ordenador y �l mientras quitaba la maleza del porche, arreglo las ventanas y lijo las paredes de fuera. Estaban entregados al trabajo que ten�an que hacer y d�a a d�a iba creciendo m�s el amor en ellos, era la convivencia, la sinceridad, la amistad, era todo en si. Pepi, como prometi� fue llamando a Howie para ponerle al corriente de todo y este a su vez se alegraba de que todo fuera bien entre ellos.

 

El mes de julio paso tan r�pido que apenas se dieron cuenta, ya estaban a mediados de agosto y se acercaba el cumplea�os de Howie, Kevin decidi� de llamar a su amigo desde una cabina de tel�fono, as� que aviso a Pepi de que ir�a al pueblo. Ella estaba en la cocina haciendo un bizcocho......

 

-Pepi- dijo empujando la puerta.- voy a ir al.......- se quedo parado al verla, ten�a la cara llena de harina, el pelo recogido con una pinza, pero la mitad de los rizos que le ca�an por la cara los ten�a blancos de la harina.-�se puede saber que estas haciendo?

-Intento de hacer un bizcocho tal y como dice este libro, pero como no me sal�a igual la masa cremosa, he tenido que empezar de nuevo, pero esta vez lo estoy haciendo a mi manera- cogi� una cucharilla peque�a y la probo ella misma.-�Mmmmm!- exclam�.- deliciosa como siempre me ha salido, �quieres probar?

-Si, pero d�jame que ya lo pruebo yo solo- se acerc� a ella.-Tienes un poco de crema en la cara.

-Pues l�mpiamela, que tu si la ves y yo no- d�ndole una servilleta.

-Esto no me hace falta- y la beso justo donde ten�a la crema, que no era justo en la cara sino en la comisura de los labios.

 

Ella lo miro mientras la besaba, ten�a los ojos abiertos los dos, lo abraz� de tal forma que empezaron a sentir ese deseo incontrolable, mientras segu�an bes�ndose. �l le empez� a quitar el lazo del delantal que llevaba puesto dej�ndolo caer al suelo; los botones de la camisa de �l los fue desabrochando poco a poco, mientras segu�an bes�ndose. Sus labios recorr�an el cuello de ella con besos cortos llenos de una sensual sensaci�n de deseo desenfrenado, ella le acariciaba la nuca y se coloc� detr�s de �l empezando de esa forma a besarle la espalda, sus manos acariciaban su torso desnudo; el se giro y le bajo la cremallera del jersey que llevaba puesto, ella saco los brazos qued�ndose en sujetador. Volvi� a abrazarla y a besarla como antes, con pasi�n y deseo, iban dando cortos pasos en direcci�n al comedor, entrando as� en la habitaci�n de ella; estaban cerca de la cama cuando �l le desabrocho el sujetador, hasta que cayeron en ella, sus caricias iban m�s all� del deseo que sent�an el uno por el otro, se amaban y eso nadie podr�a impedirlo, el resto de sus ropas fueron desapareciendo de sus cuerpos. Estaban total y completamente desnudos, se entregaron sin reservas, sin prohibiciones y con todo el amor que se procesaban mutuamente, le besaba cada mil�metro de esa piel morena y suave que deseo desde un principio, con sus manos la acariciaba delicadamente, ella hac�a lo mismo lo besaba hasta quedar exhausta, le gustaba el tacto de sus manos en su piel, hasta que lleg� el momento de hacerla completamente de �l, fue dulce, maravilloso, se sent�an como si estuviesen en las nubes, ese sentimiento era lo que tanto deseaban ambos y se lo demostraron entre ellos dos. Tal vez fue la convivencia de ese tiempo juntos, pero lo que era seguro era que no pod�an estar separados.

 

Despu�s de aquella maravillosa tarde, le seguir�an otras iguales o incluso mejores Cuando empez� la labor de pintar la casa por fuera, se divert�an al m�ximo ya que ellos recib�an m�s pintura que las paredes, se pintaban, cuando se hablaban o incluso cuando el otro estaba despistado le salpicaba la brocha disimulando despu�s, mientras se re�an.

 

Las hojas del calendario ca�an sin poder remediarlo, los d�as iban pasando y ellos segu�an am�ndose como el primer d�a. Faltaban pocos d�as para que ella terminara de escribir su libro y tendr�a que hacer algo o quedarse o irse a su pa�s, pero su decisi�n fue la de quedarse a su lado, quer�a estar con �l y eso era lo �nico que le importaba.

 

Llego el momento de regresar a la ciudad, recogieron todo y prometieron regresar tan pronto como �l terminara la gira. En el camino recordaban los momentos de la feria y otros muchos que pasaron en el pueblo, el d�a que salieron a pescar , que fue cuando a Kevin le mordi� el pez cuando trataba de quitarle el anzuelo de la boca, ten�an fotos de esos momentos felices, ellos ya eran felices, profundamente felices.

 

Entre risas el camino se les hizo muy corto y llegaron a la casa de �l donde todo empez�, donde comenz� a sentir esa sensaci�n extra�a cuando la vio ba�arse desnuda en la piscina. Pero algo estropear�a esa alegr�a que sent�an apenas llegaron y entraron en la casa, una de las empleadas aviso a Kevin de que ten�a una visita en el estudio, �l beso a Pepi y luego entr� en el estudio. All� de espaldas estaba ella, se giro y vio que la puerta estaba abierta, pero muy dif�cil pudo verla, sab�a que era la chica que estaba escribiendo el libro y por hacerle m�s da�o a �l, se acerc� hasta Kevin y le beso en  los labios asegur�ndose de que ella los viera. Efectivamente los vio, sus lagrimas empezaron a brotar de sus ojos y sali� corriendo de all�, entr� en la casa de la piscina y llamo a aquel chico que le dio la tarjeta con su nombre y el n�mero de su taxi, tan pronto como llego la ayudo a coger sus maletas y las meti� en el taxi, luego dejo una carta encima de la cama ya que sab�a que ir�a a buscarla y si no la encontraba entrar�a al dormitorio.

 

Entr� en el taxi.....

 

-Por favor, ll�veme al aeropuerto- no pod�a dejar de llorar.

 

 

 

Por Pepi Richardson

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