Las
dos chicas comenzaron a empujarse una a la otra, las piernas era lo �nico que
ten�an manchadas de barro, hasta que resbalaron y cayeron las dos al barro llen�ndose
todo el cuerpo, Melissa estaba apunto de llegar hasta donde estaba Robert, iba a
cuatro patas y Pepi la sujeto por el tobillo haci�ndola caer de boca en el
barro, pero Melissa no se qued� de brazos cruzados y le meti� el pie poni�ndole
una zancadilla haci�ndola caer a ella tambi�n de boca en el barro. Estaba muy
re�ido el juego, ellos apenas se hab�an manchado de barro, solo los pies ya
que estaban sentados en una silla, en lados opuestos al cuadrado de barro. Las
chicas segu�an tratando de pasar hac�a donde estaba su chico, pero algo se
contaron la una a la otra que entre tanto barro solo se le ve�an los ojos y los
dientes blancos, estaban justo en el centro cuando las dos se abalanzaron sobre
el chico que ten�a a sus espaldas y ech�ndolos a ellos al barro. El jurado dio
entonces por terminada la prueba y proclamaron ganadoras a las dos parejas por
la ocurrencia de las chicas de tirar a los chicos al barro.
Despu�s
de aquel d�a continuaron yendo a la feria a divertirse. Con respecto al tema
del divorcio, no mencionaban nada, ella continuaba escribiendo en su ordenador y
�l mientras quitaba la maleza del porche, arreglo las ventanas y lijo las
paredes de fuera. Estaban entregados al trabajo que ten�an que hacer y d�a a d�a
iba creciendo m�s el amor en ellos, era la convivencia, la sinceridad, la
amistad, era todo en si. Pepi, como prometi� fue llamando a Howie para ponerle
al corriente de todo y este a su vez se alegraba de que todo fuera bien entre
ellos.
El
mes de julio paso tan r�pido que apenas se dieron cuenta, ya estaban a mediados
de agosto y se acercaba el cumplea�os de Howie, Kevin decidi� de llamar a su
amigo desde una cabina de tel�fono, as� que aviso a Pepi de que ir�a al
pueblo. Ella estaba en la cocina haciendo un bizcocho......
-Pepi-
dijo empujando la puerta.- voy a ir al.......- se quedo parado al verla, ten�a
la cara llena de harina, el pelo recogido con una pinza, pero la mitad de los
rizos que le ca�an por la cara los ten�a blancos de la harina.-�se puede
saber que estas haciendo?
-Intento
de hacer un bizcocho tal y como dice este libro, pero como no me sal�a igual la
masa cremosa, he tenido que empezar de nuevo, pero esta vez lo estoy haciendo a
mi manera- cogi� una cucharilla peque�a y la probo ella misma.-�Mmmmm!-
exclam�.- deliciosa como siempre me ha salido, �quieres probar?
-Si,
pero d�jame que ya lo pruebo yo solo- se acerc� a ella.-Tienes un poco de
crema en la cara.
-Pues
l�mpiamela, que tu si la ves y yo no- d�ndole una servilleta.
-Esto
no me hace falta- y la beso justo donde ten�a la crema, que no era justo en la
cara sino en la comisura de los labios.
Ella
lo miro mientras la besaba, ten�a los ojos abiertos los dos, lo abraz� de tal
forma que empezaron a sentir ese deseo incontrolable, mientras segu�an bes�ndose.
�l le empez� a quitar el lazo del delantal que llevaba puesto dej�ndolo caer
al suelo; los botones de la camisa de �l los fue desabrochando poco a poco,
mientras segu�an bes�ndose. Sus labios recorr�an el cuello de ella con besos
cortos llenos de una sensual sensaci�n de deseo desenfrenado, ella le
acariciaba la nuca y se coloc� detr�s de �l empezando de esa forma a besarle
la espalda, sus manos acariciaban su torso desnudo; el se giro y le bajo la
cremallera del jersey que llevaba puesto, ella saco los brazos qued�ndose en
sujetador. Volvi� a abrazarla y a besarla como antes, con pasi�n y deseo, iban
dando cortos pasos en direcci�n al comedor, entrando as� en la habitaci�n de
ella; estaban cerca de la cama cuando �l le desabrocho el sujetador, hasta que
cayeron en ella, sus caricias iban m�s all� del deseo que sent�an el uno por
el otro, se amaban y eso nadie podr�a impedirlo, el resto de sus ropas fueron
desapareciendo de sus cuerpos. Estaban total y completamente desnudos, se
entregaron sin reservas, sin prohibiciones y con todo el amor que se procesaban
mutuamente, le besaba cada mil�metro de esa piel morena y suave que deseo desde
un principio, con sus manos la acariciaba delicadamente, ella hac�a lo mismo lo
besaba hasta quedar exhausta, le gustaba el tacto de sus manos en su piel, hasta
que lleg� el momento de hacerla completamente de �l, fue dulce, maravilloso,
se sent�an como si estuviesen en las nubes, ese sentimiento era lo que tanto
deseaban ambos y se lo demostraron entre ellos dos. Tal vez fue la convivencia
de ese tiempo juntos, pero lo que era seguro era que no pod�an estar separados.
Despu�s
de aquella maravillosa tarde, le seguir�an otras iguales o incluso mejores
Cuando empez� la labor de pintar la casa por fuera, se divert�an al m�ximo ya
que ellos recib�an m�s pintura que las paredes, se pintaban, cuando se
hablaban o incluso cuando el otro estaba despistado le salpicaba la brocha
disimulando despu�s, mientras se re�an.
Las
hojas del calendario ca�an sin poder remediarlo, los d�as iban pasando y ellos
segu�an am�ndose como el primer d�a. Faltaban pocos d�as para que ella
terminara de escribir su libro y tendr�a que hacer algo o quedarse o irse a su
pa�s, pero su decisi�n fue la de quedarse a su lado, quer�a estar con �l y
eso era lo �nico que le importaba.
Llego
el momento de regresar a la ciudad, recogieron todo y prometieron regresar tan
pronto como �l terminara la gira. En el camino recordaban los momentos de la
feria y otros muchos que pasaron en el pueblo, el d�a que salieron a pescar ,
que fue cuando a Kevin le mordi� el pez cuando trataba de quitarle el anzuelo
de la boca, ten�an fotos de esos momentos felices, ellos ya eran felices,
profundamente felices.
Entre
risas el camino se les hizo muy corto y llegaron a la casa de �l donde todo
empez�, donde comenz� a sentir esa sensaci�n extra�a cuando la vio ba�arse
desnuda en la piscina. Pero algo estropear�a esa alegr�a que sent�an apenas
llegaron y entraron en la casa, una de las empleadas aviso a Kevin de que ten�a
una visita en el estudio, �l beso a Pepi y luego entr� en el estudio. All� de
espaldas estaba ella, se giro y vio que la puerta estaba abierta, pero muy dif�cil
pudo verla, sab�a que era la chica que estaba escribiendo el libro y por
hacerle m�s da�o a �l, se acerc� hasta Kevin y le beso en
los labios asegur�ndose de que ella los viera. Efectivamente los vio,
sus lagrimas empezaron a brotar de sus ojos y sali� corriendo de all�, entr�
en la casa de la piscina y llamo a aquel chico que le dio la tarjeta con su
nombre y el n�mero de su taxi, tan pronto como llego la ayudo a coger sus
maletas y las meti� en el taxi, luego dejo una carta encima de la cama ya que
sab�a que ir�a a buscarla y si no la encontraba entrar�a al dormitorio.
Entr�
en el taxi.....
-Por
favor, ll�veme al aeropuerto- no pod�a dejar de llorar.
Por Pepi Richardson