La
encantadora historia de Leonard Read “Yo, El lápiz”
se ha convertido merecidamente en un clásico. No se de ninguna
otra pieza de literatura que, tan sucinta, persuasiva y efectivamente
ilustre, tanto el significado de la mano invisible de Adam Smith
-la posibilidad de cooperación sin coerción- como
el énfasis de Friedrich Hayek respecto de la importancia
del conocimiento disperso y el rol del sistema de precios en transmitir
información que “hará que los individuos produzcan
los bienes deseados sin tener alguien que les indique qué
hacer”.
Hemos
utilizado la historia de Leonard en nuestro programa de televisión
"Libertad para Elegir" y en el libro del mismo título
para ilustrar "el poder del mercado" (título del
primer capítulo de la serie de TV y del capitulo uno del
libro).
Resumiendo: Ninguna de las miles de personas involucradas en la
producción del lápiz efectuaron su tarea porque deseaban
un lápiz. Muchos de ellos nunca vieron uno y posiblemente
ni supieran para que sirve. Cada uno vio su trabajo como una forma
de obtener aquellos bienes y servicios que querían -bienes
y servicios que produjimos con el propósito de obtener el
lápiz que deseábamos. Cada vez que nos dirigimos a
una tienda y adquirimos un lápiz, estamos intercambiando
un poquito de nuestros servicios por la cantidad infinitesimal de
servicios de cada uno de los miles que contribuyeron a producir
el lápiz. Es aun más pasmoso que el lápiz fuera
producido. Nadie sentado en una oficina central impartió
ordenes a miles de individuos. Ninguna policía militar hizo
cumplir aquellas ordenes que nunca se dieron. Estas personas viven
en diferentes lugares, hablan distintas lenguas, practican diferentes
religiones, pudiendo incluso odiarse mutuamente -aunque ninguna
de estas diferencias les ha impedido cooperar para producir el lápiz.
¿Cómo pudo suceder? Adam Smith nos dio la respuesta
doscientos años atrás.
“Yo,
el lápiz” es un típico producto de Leonard Read:
imaginativo, simple pero sutil, respirando el amor a la libertad
que imbuyó todo lo que Leonard escribió o hizo. Como
en el resto de su obra, él no estaba tratando de decirle
a la gente qué hacer o cómo comportarse. Estaba simplemente
tratando de realzar la comprensión de sí mismos por
parte de los individuos y del sistema en el que les toca vivir.
Ese
era su credo básico y lo que el defendió consistentemente
durante su largo periodo al servicio del público -no servicio
público en el sentido de servicio gubernamental. Cualquiera
fuere la presión, rehusó comprometer sus principios.
Eso hizo que fuera tan efectivo en mantenerlos vivos desde un comienzo
y en difundir la idea básica de que la libertad humana precisa
de la propiedad privada, de la libre competencia y de un gobierno
severamente limitado.
YO, EL LÁPIZ
Leonard Read
Yo
soy un lápiz de grafito, el típico lápiz de
madera tan conocido por todos los chicos, chicas y adultos que saben
leer y escribir(*).
Escribir
es al mismo tiempo mi vocación y mi distracción, eso
es todo lo que hago.
Ustedes
se preguntarán por qué debo confeccionar mi árbol
genealógico. Bueno, para empezar mi historia es interesante.
Y además, yo soy un misterio, mayor aún que el que
puede representar un árbol, un atardecer o un relámpago.
Lamentablemente, quienes me utilizan dan por sentado que soy un
mero incidente, carente de todo pasado. Esta actitud me relega al
nivel de algo meramente trivial. La humanidad cae así en
una especie de penoso error, con el cual no podrá persistir
mucho tiempo sin peligrar.
Yo,
el lápiz, si bien en apariencia soy algo sencillo, merezco
vuestro asombro y admiración, por las razones que más
adelante probaré. En realidad, si ustedes logran entenderme
-lo que realmente es mucho pedir de alguien-, si consiguen darse
cuenta del milagro que vengo a simbolizar, podrán ayudar
a salvar la libertad que desgraciadamente la humanidad de a poco
va perdiendo. Tengo una profunda lección que enseñar.
Y puedo trasnmitirla mejor que lo que un automóvil, un aeroplano
o una lavadora de platos podrían hacerlo, en virtud de ser
aparentemente algo muy simple.
¿Simple?
Sin embargo, ni una sola persona sobre la tierra sabe cómo
hacerme. Esto suena fantástico ¿no es cierto?. Especialmente
cuando se toma conciencia que alrededor de cien a cien millones
y medio de unidades como yo son producidas en los Estados Unidos
cada año.
Tómenme
y obsérvenme. ¿Qué es lo que ven? Sus ojos
no encontrarán gran cosa -hay un poco de madera, barniz,
la etiqueta, la mina de grafito, algo de metal y una goma de borrar.
Innumerables
antecedentes
Así
como para Uds. sería casi imposible trazar su árbol
genealógico yendo muy hacia atrás en el tiempo, también
lo es para mi citar y explicar todos mis antecedentes. De cualquier
manera, desearía mencionar algunos de ellos a efectos de
impresionarlos con la riqueza y complejidad de mi curriculum.
Mi
árbol familiar comienza con lo que en los hechos es precisamente
un árbol: un cedro de fibra recta que crece en el norte de
California y Oregón. Contemplen ahora todos aquellos elementos
que la tarea de cortar el árbol y transportar los troncos
hasta la vía muerta del ferrocarril requiere: sierras, camiones,
sogas y muchos otros pertrechos. Piensen en todas las personas y
en las innumerables técnicas que intervinieron en su fabricación:
en la extracción del mineral, la obtención del acero
y su conversión en sierras, ejes, motores; el cultivo del
cáñamo y su paso por todas las etapas hasta llegar
a la soga pesada y resistente; los campamentos de los obreros con
sus camas y comedores. Incalculables miles de personas han intervenido
solamente en cada taza de café que beben los leñadores!
Los
troncos son transportados hacia un aserradero en San Leandro, California.
¿Pueden ustedes imaginar a todos aquellos individuos que
participan en la fabricación de los vagones, los rieles,
los motores del ferrocarril y en la instalación de los sistemas
de comunicación? Hay legiones de personas entre mis antecedentes.
Consideren
las tareas que se llevan a cabo en el aserradero en San Leandro.
Los troncos de cedro son cortados en pequeñas láminas
de menos de un cuarto de pulgada cada una de grosor. Las mismas
son secadas y entintadas por idénticas razones por las que
las mujeres ponen rouge en sus rostros: la gente prefiere que Yo
luzca hermoso y no de un blanco pálido. Las láminas
de madera son enceradas y secadas en un horno nuevamente. ¿Cuántos
conocimientos intervinieron en la fabricación de la tinta
y de los hornos, en la generación de calor, en la luz y la
energía, las poleas, los motores, y en todas las cosas que
una fabrica requiere? ¿Incluimos a los que realizan la limpieza
de la fabrica entre mis ancestros? Si, y también a quienes
vertieron el concreto para edificar la represa hidroeléctrica
con la cual la Compañía de Gas & Electricidad
del Pacífico suministra de energía a la fábrica!
Tampoco
pasen por alto a aquellos ancestros presentes y distantes que han
participado del transporte de sesenta vagones de carga con planchuelas
de madera a lo largo del país.
Una
vez en la fábrica de lápices -u$s 4.000.000 en maquinarias
y edificios, todo capital acumulado por frugales y ahorrativos parientes
míos- se trazan ocho surcos mediante una compleja máquina
sobre cada lámina, después de lo cual otra máquina
coloca una punta en cada una, aplica pegamento y ubica otra lámina
sobre ella, formando una especie de sandwich. Entonces, siete hermanos
y Yo somos mecánicamente tallados.
Mi
“punta” en sí misma es compleja. El grafito es
extraído de Ceylan. Tengan presente a los mineros y a todos
aquellos que produjeron sus diversas herramientas y a los que elaboraron
las bolsas de papel en las cuales el grafito es transportado y a
quienes fabricaron las cuerdas con las cuales se atan las bolsas
y a aquellos que las cargaron en los barcos y a los que fabricaron
esos barcos. Inclusive los encargados del faro que guía a
las naves y los operarios del puerto, participaron de mi nacimiento.
El
grafito es mezclado con arcilla proveniente de Mississippi en la
cual hidróxido de amonio es utilizado en el proceso de refinado.
Posteriormente, agentes humectantes son añadidos, tales como
sebo sulfurado, que es grasa animal químicamente tratada
con ácido sulfúrico. Luego de pasar por numerosas
máquinas, la mezcla finalmente luce como salida de una picadora
de carne, y pasan a ser cortadas a medida, secadas y horneadas por
varias horas a un temperatura de 1.850 grados Fahrenheit. Para aumentar
su resistencia y suavidad, las puntas son tratadas con una mezcla
caliente que incluye cera proveniente de Mexico, parafina y grasas
naturales hidrogenadas.
La
madera de cedro recibe seis manos de esmalte ¿Tienen idea
de cuáles son todos los ingredientes del esmalte? ¿Se
le ocurriría a alguien pensar que las refinerías de
aceite de castor forman parte de él? Pues, así es.
Al mismo tiempo, el proceso a través del cual se logra que
el esmalte tenga un atractivo color amarillo, involucra las habilidades
de más personas que las que alguien podría llegar
a enumerar!
Observen
la etiqueta. Esa película se forma aplicándole calor
a una combinación de carbón negro con resinas. ¿Cómo
se producen las resinas y qué queremos decir con “carbón
negro”?
Mi
pequeña porción de metal, esta hecha de cobre. Piensen
en todos aquellos que se dedican a la extracción del zinc
y del cobre, y en quienes conocen las técnicas para producir
finas y brillantes láminas con ambos elementos naturales.
Los negros anillos que se observan en mi cuerpo son de níquel
negro. ¿Qué es el níquel negro y cómo
se lo aplica? A su vez, la historia completa de por qué el
centro de mi cuerpo no posee níquel negro, demandaría
páginas enteras para explicarla.
Luego
llega el momento de mi "coronación", a la que poco
elegantemente se la conoce en el mundo comercial como "la arandela",
la parte que los individuos utilizan para borrar aquellos errores
que cometen conmigo. Un ingrediente llamado "factice"
es lo que constituye esa parte de mi ser. Es un producto de características
similares al caucho, hecho con un aceite proveniente de las Antillas
Holandesas, mezclado con cloruro sulfurado. La llamada "goma",
contrariamente a la opinión popular, se utiliza solamente
para pegar.
Existen
también, numerosos agentes vulcanizadores y aceleradores.
Por ejemplo, la piedra pómez proviene de Italia, y el pigmento
que le otorga a la arandela su color es cadmio sulfurado.
Nadie
lo sabe
¿Quiere
alguien desafiar mi afirmación inicial de que ningún
individuo sobre la tierra sabe cómo fabricarme?
En
realidad, millones de seres humanos han participado de mi creación,
cada uno de los cuales conoce sólo muy poco del resto. Podrán
decir tal vez, que voy demasiado lejos al incluir entre ellos a
quienes cosechan café en el Brasil y a quienes elaboran alimentos
en cualquier otra parte del mundo, como participes de mi nacimiento.
Pueden incluso llegar a sostener, que la misma es una posición
muy extrema.
Pese
a ello, debo mantener mi aserto anterior: No hay un sólo
individuo entre todos esos millones de seres, incluyendo al presidente
de la compañía de lápices, que contribuya a
mi elaboración más que con una infinitesimal parte
de conocimiento o know-how . La única diferencia que existe
entre el minero que extrae el grafito en Ceylan y el leñador
de Oregon está en el tipo de know-how que ambos poseen. Ni
el minero ni el leñador pueden ser dejados de lado.
He
aquí un hecho pasmoso: ni el minero que extrae el grafito;
ni quienes conducen o fabrican los barcos o trenes o camiones; ni
quien pone en funcionamiento la máquina que talla mis partes
metálicas; realizan su tarea porque me quieren. Ellos me
quieren tal vez aún menos de lo que puede llegar a hacerlo
un alumno de primer grado.
En
realidad, entre esta vasta multitud existe algo en común,
que nada tiene que ver con la circunstancia de que alguna vez hayan
visto un lápiz o aún de que sepan o no como utilizarlo.
Su
motivación es algo que está más allá
de mi propia existencia. Quizás sea algo como esto: cada
uno de estos millones de individuos observa que pueden intercambiar
su pequeña parte de conocimiento respecto de cómo
se produce un lápiz, por aquellos bienes y servicios que
necesitan o desean, pudiendo Yo encontrarme o no entre esos bienes.
Ninguna
mente maestra
Existe
aún un hecho más pasmoso: La ausencia de una mente
maestra, de alguien dictando o dirigiendo por la fuerza todas estas
incontables acciones que me permiten cobrar vida. Ni el más
mínimo rastro de tal clase de persona puede encontrarse.
En cambio, hallamos a la Mano Invisible trabajando. Este es el misterio
al cual me refería al comienzo de mi relato.
Se
ha sostenido que "solamente Dios puede crear un árbol."
¿Por qué solemos coincidir con esto? ¿Será
tal vez porque somos conscientes de que nosotros no podemos producirlo?
¿Podemos realmente describir cómo es un árbol?
No, no podemos hacerlo, excepto de una forma muy superficial. Podemos
decir, por ejemplo, que una determinada configuración molecular
se manifiesta a si misma como un árbol. Nada más.
Yo,
el lápiz, soy una compleja combinación de milagros:
un árbol, zinc, cobre, grafito, etc.. Pero a todos estos
milagros que se ponen de manifiesto en la Naturaleza se le ha añadido
un milagro aún más extraordinario: la configuración
de creativas energías humanas-millones de pequeños
know-hows dando forma a una natural y espontánea respuesta
a una necesidad y a un deseo humano y en ausencia de cualquier clase
de mente maestra!. Partiendo de la base de que solamente Dios puede
crear un árbol, Yo insisto en que solamente Dios puede hacerme.
Los hombres no pueden dirigir estos millones de know-hows que me
permiten nacer más de lo que son capaces de unir las moléculas
que generan un árbol.
Lo
expresado es lo que quise decir cuando escribí, "Si
consiguen darse cuenta del milagro que vengo a simbolizar, podrán
ayudar a salvar la libertad que desgraciadamente la humanidad de
a poco va perdiendo." Si alguien es consciente de que estos
know-hows se armonizarán natural y automáticamente
dando forma a actividades creativas y productivas, en respuesta
a las necesidades y demandas de los individuos, y en ausencia de
toda mente maestra gubernamental y coercitiva, esa persona poseerá
un ingrediente absolutamente esencial para la libertad: fe en la
libertad individual. La libertad es imposible sin esa fe.
Una
vez que el gobierno toma para sí el monopolio de alguna actividad
creativa, como por ejemplo el servicio de correos, la mayoría
de los individuos creerá que la correspondencia no podrá
ser eficientemente despachada por particulares actuando libremente.
He aquí el motivo: Cada uno admitirá que por sí
mismo no puede conocer todas las facetas que involucra la entrega
de correspondencia. Será consciente también de que
ningún otro individuo sabe tampoco como hacerlo. Estas percepciones
son en realidad correctas. Nadie posee suficiente know-how para
desarrollar un servicio nacional de correos, del mismo modo que
nadie posee los suficientes conocimientos como para poder fabricar
un lápiz. Ahora bien, ante la falta de fe en la libertad
individual, ante el desconocimiento de que millones de pequeños
know-hows natural y milagrosamente confluirán para satisfacer
una necesidad del mercado, la opinión pública arribará
a la errónea conclusión de que el correo únicamente
puede ser repartido por un "mente maestra" gubernamental.
Si
Yo, el lápiz, fuera el único item que pudiera ofrecer
testimonio acerca de lo que los hombres y mujeres pueden llegar
a alcanzar cuando se les permite comerciar libremente, entonces
quienes tienen poca fé tendrían un justo motivo. Sin
embargo, observamos que el despacho de correspondencia es algo relativamente
simple si se lo compara, por ejemplo, con la fabricación
de un automóvil o de una calculadora o con decenas de miles
de otras cosas. ¿Despachar? En esta área donde los
individuos han sido dejados en libertad, ellos trasladan la voz
humana alrededor del mundo en menos de un segundo; hacen llegar
un evento visualmente y con movimiento hasta el hogar de cualquier
persona al mismo tiempo en que está ocurriendo; despachan
150 pasajeros desde Seattle hasta Baltimore en menos de cuatro horas;
acarrean gas desde Texas hasta New York a tarifas increíblemente
bajas y sin ninguna clase de subsidios; transportan cuatro libras
de petróleo desde el Golfo Pérsico hasta la Costa
Occidental -media vuelta al mundo- por menos dinero que el que cobra
el gobierno por despachar una carta simple hasta la vereda de enfrente!
La
lección que tengo para transmitir es esta: Déjese
a las energías creativas fluir libremente. Simplemente organícese
a la sociedad para actuar en armonía con esta lección.
Procúrese que la organización jurídica remueva
todos los obstáculos lo más que pueda. Permítase
que los conocimientos surjan libremente. Téngase fe en que
los hombres y mujeres libres responderán a la Mano Invisible.
Esa fe será ampliamente confirmada. Yo, el lápiz,
aparentemente tan simple, ofrendo el milagro de mi creación
como testimonio de que esa fe resultará muy práctica,
tan práctica como lo son el sol, la lluvia, un cedro, la
buena tierra.
(*)
Mi denominación oficial es "Mongol 482". Varios
de mis componentes son ensamblados, fabricados y terminados por
Eberhard Faber Pencil Company.
Tomado de http://www.economiaparatodos.com.ar