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Los valores en el joven de hoy. |
Mucho
se ha escrito sobre los valores de los jóvenes, sobre su
mentalidad, sobre sus expectativas en la vida. El siguiente texto
ofrece un retrato, a modo de pinceladas, que nos ayudará a
situarnos ante nosotros mismos y a valorar, por presencia o por
ausencia, nuestro modo y manera de vivir.
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¿Es ésta la mentalidad de los jóvenes? |
1. Una mentalidad consumista. La sobreabundancia de
reclamos y propuestas para el consumo es tal que lleva
a crear en los jóvenes la mentalidad de «todo vale»,
«hay que consumir». La austeridad y el ahorro suenan
a extraño, están desacreditados, se consideran valores
desfasados o inadecuados para los tiempos de hoy.
2. Una mentalidad individualista. Es la consecuencia de
una juventud fragmentada, de una sociedad a la que
los jóvenes tienen difícil acceso y en la que cada cual
busca por su cuenta los medios para integrarse,
acomodarse o instalarse en el sistema. La libertad que
se reclama es la libertad individual, la libertad
concreta de cada uno. El desinterés por lo social y
lo político es otro síntoma de ese individualismo, y se
manifiesta en la bajísima afiliación a partidos políticos,
sindicatos, organizaciones culturales y religiosas.
3. Una visión de la vida como «espectáculo». Esta
manera de entender la vida, la personalidad, hace
que se preste atención preferente al cuerpo y a la
imagen que se da del mismo. Es la cultura de la
apariencia, del carnaval continuo. Todo cuanto
ensombrezca este «desfile de modelos» será silenciado,
aislado o considerado tabú, como es el caso
de la invalidez, la enfermedad, la vejez y, sobre
todo, la muerte.
4. La ruptura con el pasado. Ignorar el pasado por
desinterés o por considerarlo inútil incapacita para
aprender de las experiencias pretéritas y lleva a la
pérdida de la «memoria histórica». No se da valor a
la experiencia, ni al anciano; sólo cuenta «lo joven».
5. Valoración del presente y ausencia de proyectos. La
vida se reduce al «aquí» y «ahora»; sólo se valora
el presente. El futuro se presenta sombrío y escapa
a las posibilidades del momento. Ya no existen
utopías. Por eso hay que vivir a tope el presente: es
lo único que se tiene. En consecuencia, hay una
demanda urgente de placer y una falta de motivación
para asumir compromisos a largo plazo.
6. Valoración de la subjetividad y del sentimiento. El
criterio para valorar el comportamiento es la
autosatisfacción personal (me gusta o no me gusta,
me dice algo o no me dice nada) o la búsqueda del
bienestar por todos los medios. Las normas, la
disciplina, el sacrificio se rechazan como obstáculos
para lograr la propia satisfacción y el «sentimiento
de bienestar».
7. Tolerancia y permisividad crecientes. La tolerancia es
un valor en cuanto actitud de comprensión. Pero
entendida como indiferencia (todo es lo mismo, todo es
válido), revela un comportamiento permisivo en el que
la actitud no es de comprensión sino de justificación.
8. Ecología, pacifismo y no violencia. Hay mayor interés
que nunca por estos temas, pero con frecuencia es
un interés meramente teórico. No se traduce en una
forma de vida. Hay jóvenes interesados por el medio
ambiente y, a la vez, derrochan imprudentemente el
agua de su grifo.
9. Una vida con doble moral. Hay disociación entre la
ética personal y la pública. Se defiende la personal
y familiar como algo propio y cercano que afecta a
cada uno, mientras que se concede menor importancia
a la ética social y política, como si las
acciones sociales y políticas no tuvieran repercusiones
en los demás.
Citado en RAMÓN GIL MARTÍNEZ, Valores humanos y desarrollo personal, Escuela Española, Madrid, 1998
Propuesta
de trabajo

1. ¿Cuál es la primera impresión que te ha causado la lectura del texto? ¿Estás de acuerdo con él o no?
2. ¿Crees que estos rasgos responden al perfil de los jóvenes? ¿Con qué rasgos te sientes identificado y con cuáles no?
3.¿Se puede decir que todos los jóvenes son iguales? ¿Existen rasgos comunes a todos ellos?
4.En grupos de cuatro intentad diseñar un perfil de los jóvenes de vuestra edad: en una columna señaláis cinco rasgos positivos y en otra cinco rasgos negativos. Luego ponedlos en común.