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LA
INMIGRACIÓN |
![]() Los ejercicios siguientes tienden a profundizar en la situación de los inmigrantes y a valorar nuestras actitudes ante ellos. Por una parte, ayudarán a los alumnos y alumnas a hacer emerger algunos de los prejuicios y estereotipos que funcionan en nuestra vida diaria para después contrastarlos y analizarlos. Por otra, permitirán rescatar las valoraciones positivas o no estereotipadas que se produzcan. |
| Propuesta de trabajo Entregar a cada uno una copia del texto adjunto.
1. ¿A qué se debe tu elección de salvar a esas cinco personas? 2. ¿Qué es lo que valoraste en cada una de las elegidas? ¿Y en las que no elegiste? 3. ¿Crees que los valores elegidos por vosotros son los que comparte la mayoría de la sociedad? |
¿A quiénes
elegirías?
Imaginad que un
cataclismo ha destruido casi en su totalidad el planeta.La vida en él va a ser imposible. Sólo queda una opción: iniciar un viaje hacia otro planeta en una nave espacial. En ésta sólo tienen cabida cinco personas de las diez que han conseguido salvarse. ¿A quiénes elegirías? • un científico negro • un futbolista alemán • una enfermera norteamericana • una prostituta de 30 años • una médica marroquí • un escritor blanco de 50 años • un cocinero francés • una estudiante palestina • un arquitecto gitano • una maestra cubana |
| Al llegar los inmigrantes
mexicanos caían en casas de amigos o parientes, donde se hacinaban a menudo varias familias. Las leyes de la hospitalidad eran inviolables, a nadie se negaba techo y comida en los primeros días, pero después cada uno debía valerse por sí solo. Venían de todos los pueblos al sur de la frontera en busca de trabajo, sin más bienes que la ropa puesta, un hato a la espalda y las mejores intenciones de salir adelante en esa Tierra Prometida, donde les habían dicho que el dinero crecía en los árboles y cualquiera bien listo podía convertirse en empresario, con un Cadillac propio y una rubia colgada del brazo. No les habían contado, sin embargo, que por cada afortunado cincuenta quedaban por el camino y otros cincuenta regresaban vencidos, que no serían ellos los beneficiados, que estaban destinados a abrir paso a los hijos y a los nietos nacidos de ese suelo hostil. No sospechaban las penurias del destierro, cómo abusarían de ellos los patrones y los perseguirían las autoridades, cuánto esfuerzo costaría reunir a la familia, traer a los niños y a los viejos, el dolor de decir adiós a los amigos y dejar atrás a sus muertos. |
Tampoco les advirtieron que
pronto perderían sus tradiciones y el corrosivo desgaste de la
memoria los dejaría sin recuerdos,ni que serían los más humillados entre los humildes. Pero si lo hubieran sabido, tal vez de todos modos habrían emprendido el viaje al norte. No faltaba un puesto en la mesa para los recién llegados y los niños crecieron oyendo historias de pobres diablos que cruzaban la frontera escondidos como fardos en el doble fondo de un camión, saltaban de trenes en marcha o se arrastraban bajo tierra por viejas alcantarillas, siempre con el terror de ser sorprendidos por la policía, por la temida «Migra», y enviados de vuelta a su país en grillos, después de ser fichados como criminales. Muchos morían baleados por los guardias,también de hambre y de sed, otros se asfixiaban en compartimentos secretos de los vehículos de los «coyotes», cuyo negocio consistía en transportar a los desesperados desde México hasta un pueblo al otro lado. ISABEL ALLENDE, El plan infinito |
