
| 1.- Al principio creó Dios el cielo
y la
tierra... Y vio Dios que era bueno. (Gn 1,1.25) ![]() |
2. Y creó Dios a los hombres a su imagen; a imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó... Y los bendijo Dios diciéndoles: «Creced y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven por la tierra…». (Gn 1, 27-28) ![]() |
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| 3.-El Señor Dios tomó al hombre
y lo
puso en el huerto de Edén para que lo cultivara y lo guardara. (Gn 2, 15) |
4.-Porque amas todo cuanto existe y no
aborreces nada de lo que hiciste; pues, si odiaras algo, no lo habrías creado. ¿Cómo subsistiría algo si tú no lo quisieras? (Sab 11,24) |
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| 5.-La creación misma vive en la esperanza de
ser también ella liberada de la servidumbre de la corrupción y participar así en la gloriosa libertad
de los hijos de Dios. (Rom 8,22)
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6.-Nuestro planeta ofrece todo lo que el hombre necesita, pero no todo lo que el hombre codicia. (GANDHI) ![]() |
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| 7.-Afirmamos que la tierra pertenece
a Dios. El uso de la tierra y los mares por los seres humanos debe dar tiempo a la tierra para reponer regularmente su poder vivificador, proteger su integridad y proporcionar espacio para sus criaturas. (CONSEJO MUNDIAL DE LAS IGLESIAS, Justicia y paz para la Creación, Seúl, 1990)
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8.-El
carácter moral del desarrollo no puede prescindir del respeto
por los seres que constituyen la naturaleza visible. Estas realidades exigen respeto en virtud de una triple consideración: La primera consiste en la conveniencia de tomar mayor conciencia de que no se pueden utilizar impunemente las diversas categorías de seres, vivos o inanimados, como mejor apetezca, según las propias exigencias económicas. La segunda se funda en la convicción de la limitación de los recursos naturales, algunos de los cuales no son renovables. Usarlos como si fueran inagotables, con dominio absoluto, pone seriamente en peligro su futura disponibilidad. La tercera se refiere a las consecuencias de un cierto tipo de desarrollo sobre la calidad de vida en las zonas industrializadas. Todos sabemos que el resultado directo o indirecto de la industrialización es, cada vez más, la contaminación del ambiente, con graves consecuencias para la salud de la población. El dominio confiado al hombre por el Creador no es un poder absoluto, ni se puede hablar de libertad de usar y abusar, o de disponer de las cosas como mejor parezca. La limitación impuesta por el mismo Creador desde el principio, y expresada simbólicamente con la prohibición de comer del fruto del árbol, muestra claramente que, ante la naturaleza visible, ![]() estamos sometidos a leyes no sólo biológicas sino también morales, cuya transgresión no queda impune. (JUAN PABLO II, Solicitudo rei socialis, 34) |