Cuadernos de
Discusión•••••••8
desempeño. Este
problema resulta de gran importancia toda vez que, desde un
tiempo a esta
parte, es reconocible el progresivo deterioro de la calidad de la
educación,
situación de la cual no están exentas las instituciones de formación
de
profesores.
Esto es, el
Estado debe ser el garante de que quienes enseñan poseen las
cualifi-
caciones y
competencias exigidas por el desempeño docente, y que éstas se les
han reconocido
en función de haberles sido atribuido un título profesional,
requisito
necesario para ejercer como profesor
(Paiva Campos, 2002). Es por esta razón
que las
instituciones formadoras de docentes, sean estatales o
privadas, para
te-
ner derecho a
emitir y otorgar el mencionado certificado profesional, deben
cumplir
con una serie de
requisitos establecidos por el Estado.
Una respuesta
que se impone progresivamente como procedimiento de control
tiene que ver
con la instalación de mecanismos de acreditación o reconocimiento
académico de los
cursos que se destinan a la formación profesional para la ense-
ñanza. Estos
sistemas nacen de la lógica de la certificación y el control
académi-
co, en la
actualidad propio del nivel superior, como consecuencia de lo cual en
la
gran mayoría de
los países las universidades se encuentran enmedio de procesos
de
autoevaluación, evaluación externa, acreditación, etcétera.
La acreditación
(de carreras o de instituciones) consiste en organizar un pro-
cedimiento
mediante el cual se establecen estándares de calificación académica
obligatorios para las instituciones
formadoras, al tiempo que se organizan meca-
nismos para certificar el control
de calidad, sea a través de juicio de pares o de
jueces acordados
oportunamente (Paiva Campos, 2002).
Al respecto,
“conviene distinguir dos categorías de acreditación: la académica y
la profesional.
Cualquiera de las dos puede referirse a instituciones o a cursos de
formación (…). Mientras que
la profesional se focaliza en criterios referidos al
nivel de dominio
de una determinada calificación profesional, la académica se
centra en
criterios que caracterizan la formación correspondiente al
grado acadé-
mico a conferir.
La adecuación a los criterios académicos no garantiza, por sí
sola, la
adecuación a los criterios profesionales; por lo tanto, si los cursos de
cuali-