La tecnología y las telecomunicaciones
han modificado todas las actividades del hombre, han transformado la educación,
el trabajo, los servicios públicos y nuestras conductas. La información, la
lectura, las bibliotecas y casi todas las instituciones, no escapan a estas
transformaciones. Nuevos conceptos de bibliotecas y de publicaciones y más que
conceptos, nuevas formas de organizar y transferir la información son hoy una
realidad; nos proponemos abordar la realidad virtual, pero sin perder de vista
prioridades y realidades tangibles que debemos valorar.
El artículo 3 de la
Ley del Libro
en Venezuela, establece que se entiende por
libro "toda publicación unitaria impresa, no periódica, que se edite de una sola
vez o a intervalos, en uno o varios volúmenes o fascículos". La definición de
libro contenida en la norma citada, en términos generales, es la
tradicionalmente establecida en la legislación extranjera como la española,
argentina, uruguaya, italiana y colombiana. Alejandro Zenker define en su
articulo libro "a la información contenida en hojas de papel encuadernadas". No
obstante, tomando en cuenta los recientes avances tecnológicos, han surgido
formas de libros más avanzadas que las tradicionalmente conocidas. De allí que
el concepto de libro, se extienda a los impresos en cualquier otro soporte
distinto del papel o que este contenido en otro medio sustitutivo del impreso,
como el visual, audiovisual o sonoro, contenidos en medios digitales,
electrónicos o también denominados de soporte magnético. Ejemplo de este tipo de
libros, son lo que vienen contenidos en discos compactos (CD), que se leen en
las computadoras u ordenadores; los libros que se encuentran en la red mundial
de comunicación e información conocida como Internet, entre otros.
Pienso que las instituciones encargas
de producir servicios, de bien común, enfrentan hoy el reto de responder a la
dinámica acelerada del cambio mundial de todo el quehacer en los procesos de
descripción, análisis y representación de la información, así como las nuevas
tecnologías asociadas a ellos. Adquieren, en estas circunstancias, un sentido
trascendente: más que simples medios para la obtención de resultados debe
considerárseles como herramientas que contribuyen al desempeño, al aprendizaje
individual y colectivo, así como a la construcción positiva de la empresa, en
función de obtener utilidades y crear los valores propios de la organización.
Las nuevas tecnologías también han generado diferentes formas de coordinar el
trabajo. Ahora todos los computadores de las áreas editoriales están conectados
en red, lo que posibilita intercambio de archivos e imágenes entre diseñadores,
redactores y directores, sin necesidad de compartir el mismo espacio físico. Por
esta razón La filosofía y los objetivos explícitos e implícitos que guían una
empresa editorial, cualquiera sea su naturaleza –pública, privada, comercial o
cultural–, determinarán su plan editorial y su actuación en los distintas
facetas de su quehacer. La lógica que guíe a la empresa determinará su
comportamiento a la hora de organizar su catálogo, de producir, promocionar,
distribuir, administrar, cumplir compromisos con los autores y atender a los
clientes actuales para buscar a lectores potenciales.
Según Jane Friedman (Editora
Norteamericana), el futuro del sector editorial pasa por fomentar las
relaciones, dar un producto de calidad, contratar personal adecuado, recordar
que los autores son "el mejor activo" de una empresa, "mirar al desarrollo
digital como una oportunidad para el progreso y no como una amenaza".
Esta idea es desarrollada por Alejandro
Zenker cuando nos plantea en el nuevo paradigma digital que la tecnología, por
principio de cuentas, lo que ofrece es un mar de nuevas oportunidades, de
herramientas para poder lograr lo fundamental: transmitir la información. El
libro electrónico (e-book) no es más que una de sus expresiones. En realidad, al
libro impreso en papel le precede hoy en día, en la mayor parte de los casos, un
libro electrónico sin que los editores se percaten de ello. Lo que sucede es que
los programas de composición (Page Maker, QuarkXPress, etc.) generan un archivo
electrónico mediante el cual envían la información a la impresora láser, a la
fotocomponedora o a cualquier dispositivo de salida. Entre ese archivo y el
libro electrónico no hay más que un par de “clics” de por medio y un programa
que genera los archivos PDF (Portable Document Format o Formato de Documento
Portátil), formato de archivo que está sustituyendo el tradicional postscript
como estándar de salida electrónica.
Con lo anterior quiero hacer más
evidente que la tecnología técnicamente puede beneficiar en gran medida al
libro, sin que esto signifique enterrar el papel. No obstante detrás de estos
intereses tecnológicos hay razones muy poderosas para apoyar la tesis que el
papel convivirá con los soportes digitales. Estamos en una tercera revolución,
tras la que suponemos la invención de la escritura y la invención de la
tecnología - Pero el papel ni está desapareciendo ni lo va a hacer, por los
menos en los próximos 40 años. De hecho, el número de ISBN (código asignado a
cada nuevo libro que se edita) continúa aumentando. Culmino con la frase de
Cicerón “Una habitación sin libros es como un cuerpo sin alma” - , y aunque no
fue citada estrictamente a su valor ornamental, es verdad que una
habitación es más habitable cuando contiene libros.