En nuestra vida personal y profesional
debemos reflejarla sobre un Proyecto de Vida fundamentado en Valores, para
construir la base que nos permita establecer nuestra propia identidad y un modo
personal de relacionarnos con la sociedad. En algún momento habrá que
decir cómo hacerlo, pero será mejor mostrarlo sin palabras; sí se dice con
palabras, verán moverse los labios; pero si se demuestra con hechos, todos
querrán imitarlo. Esto es un indicador de que tenemos necesidad de encontrar un
sentido, de obrar con un propósito claro, de saber a dónde nos encaminamos y por
qué razón. En nuestros hijos, sí le aportamos modelos que tengan la
oportunidad de imitar, tenemos una educación estables y confiables, muy a largo
plazo podemos comprobar, que aún cuando los hijos no hereden el talento, sí
vivenciarán nuestros valores y principios.
Debemos convivir diariamente entre
individuos, en nuestra comunidad, trabajos, entre otros. Siempre trato de
establecer un trato respetuoso tomando en cuenta los valores de cada persona,
creencias, habilidades, costumbres. Es importante mostrar un rostro relajado,
una mirada viva y serena, tener la voz calmada, firme y clara, hablar sin
nerviosismo, proyectamos una buena postura, firme y equilibrada. En general,
expresar seguridad y decisión con el fin de lograr alcanzar éxito en todo lo que
nos proponemos.