HISTORIA SOCIOECONÓMICA DE VENEZUELA
Ensayo sobre la importancia del Pacto de Punto Fijo
El 31 de octubre de 1958 el
Pacto de Punto Fijo, se firmó en la Quinta
"Punto Fijo", propiedad de Rafael Caldera, el acuerdo entre AD, COPEI y URD,
siendo excluido el PCV (Partido Comunista Venezolano).Hubo un gran ausente
dentro del Pacto de Punto Fijo. El Partido Comunista de Venezuela fue excluido
del acuerdo por diversas razones: la dinámica de la Guerra Fría, el rechazo por
parte de la Iglesia y de COPEI, y una especial animadversión de Betancourt
contra el Partido Comunista de Venezuela.
Los signatarios del Pacto de Punto Fijo se comprometían a actuar conjunta y solidariamente en torno a tres aspectos:
1) defensa de la constitucionalidad y del derecho a gobernar conforme al
resultado electoral: se explica allí que, cualquiera que fuese el partido que
ganase las elecciones, los otros dos se opondrían al uso de la fuerza para
cambiar el resultado;
2) gobierno de unidad nacional: se
formaría un gobierno de coalición y ninguno de los tres partidos tendría la
hegemonía en el gabinete ejecutivo;
3) los tres partidos se comprometían a presentar ante el electorado un programa mínimo común.
El Pacto de Punto Fijo funcionó como un
mecanismo que permitió la estabilización del sistema político venezolano por
espacio de cuarenta años. Por otra parte, dicho acuerdo obedeció a
circunstancias históricas muy específicas. Luego del derrocamiento del régimen
de Marcos Pérez Jiménez, el 23 de enero de 1958, el peligro de una nueva
dictadura militar se convirtió en una amenaza permanente para el establecimiento
de la democracia. Betancourt propuso el Pacto de Punto Fijo, el
cual no era sino la prolongación de conversaciones sostenidas
entre Betancourt, Caldera y Villalba, durante su exilio; con el fin de
garantizar un compromiso entre Acción Democrática, COPEI y URD para gobernar.
Hay años que son claves en la historia de Venezuela. El primero de los cuales
podría ser 1810, cuando se inicia un proceso que se salió de las manos de sus
primeros protagonistas y tuvo consecuencias insospechadas, y no buscadas, para
las elites de poder en el país.
La segunda fecha puede ser 1830, cuando, tras una cantidad de encuentros y
desencuentros se disuelve Colombia, aparece Venezuela y muere Bolívar. El año de
1858 es, igualmente, clave en nuestro desarrollo, se vuelve a encender la mecha
social de nuestras guerras civiles luego del Monagato.
Luego de un fraude electoral, 1898 representa el
derrumbe definitivo del Gran Partido Liberal Amarillo y de toda la generación
que creció bajo su sombra.
Cuatro décadas después la lucha urbana y popular definiría, en 1936 (otro de los
años claves), la agenda popular, ideológica y partidista de la Venezuela
Contemporánea.
Pero hay un año que es particularmente clave para entender la contemporaneidad venezolana, 1958 se inicia con un intento de golpe de Estado contra el
régimen de Marcos Pérez Jiménez y termina con la elección de Rómulo Betancourt
como Presidente de la República. La complejidad, juego de poderes y tendencias
que durante ese año se ponen de manifiesto determinará el destino de
la democracia representativa durante los próximos cuarenta años.
No todas
las tendencias que derriban a Pérez Jiménez querían instaurar un régimen
representativo democrático.
El conflicto esencial que determina las alianzas y las tensiones del año 1958 se
generó entre los militares y los civiles. Aquellos que finalmente derriban a
Pérez Jiménez son militares, algunos de los cuales seguían prefiriendo un
gobierno de las Fuerzas Armadas al “desorden” democrático del trienio 1945-1948.
El regreso de los distintos líderes de los Partidos Políticos, Rafael Caldera
(COPEI), Jóvito Villalba (URD), Rómulo Betancourt (AD), Gustavo Machado (PCV)
los coloca en una situación distinta a la que se habían enfrentado la década
anterior. De idéntica manera, los jóvenes que coordinaron la Resistencia contra
la dictadura perezjimenista, pronto tendrían su conflicto con la Vieja Guardia.
Pero los conflictos generacionales tendrían que esperar; la resolución de una
tensión más peligrosa y más urgente tenía que ser certera y medida; el tránsito
a la democracia no estaba asegurado.
El año de 1958 se caracterizó por diversos intentos de Golpes de Estado contra
la Junta de Gobierno, una gran cantidad de tensiones llevaron a cambiar la
primera Junta a pocas horas de su instalación. La incorporación de dos elementos
demasiado cercanos a Pérez Jiménez, calificados de esbirros, fue rechazada por
la Junta Patriótica y por aquellos que acompañaban a Hugo Trejo. Los dos
personajes fueron excluidos de la Junta y se incorpora a Eugenio Mendoza,
empresario, en la misma. El Ministro de la Defensa, Jesús María Castro León se
alza en el Cuartel San Carlos, el pueblo en la calle, manifestaciones a favor de
la democracia, evita que se consuma el retroceso. Diversos Golpes de Estado
llevan a dudar de la estabilidad del Gobierno, los líderes políticos intentan
moderar y calmar los ánimos de la población. Ciertos miembros de las elites
militares pretenden pescar en río revuelto y alzarse con el poder. Hugo Trejo,
prácticamente, es expulsado del país.
Los peligros concretos y permanentes de una regresión militar llevan a la
formación de un Frente civil para encauzar el camino a la normalización
democrática. Las elecciones son programadas para diciembre, pero no muchos
apostaban por su realización en condiciones normales. Una nueva insurrección
frustrada de Moncada Vidal enciende las alarmas de los dirigentes políticos
civiles.
Es en este contexto que se firma el Pacto de Punto Fijo.
El Pacto de Punto Fijo se rompió en abril 1960 cuando las distintas posiciones
de los partidos frente al problema cubano llevaron a la salida de Ignacio Arcaya
del gabinete y de URD de la coalición de Gobierno. Pero la cultura de diálogo
político entre las elites de los partidos principales y de consenso se mantuvo
hasta 1999.
En 1958 el pueblo estaba en la calle apoyando a sus líderes políticos. La
democracia naciente daba sus primeros e inseguros pasos. En esa medida el Pacto
de Punto Fijo fue positivo, necesario y hasta imprescindible para estabilizar un
joven esquema democrático. La cultura del diálogo y del consenso que privó para
la redacción y firma del tratado determinó un estilo particular que tendrían las
relaciones en el seno de las elites políticas venezolanas. Salvo la exclusión de
los comunistas y, posteriormente, de los distintos grupos guerrilleros (durante
la primera década del régimen democrático), la cultura del diálogo y el consenso
privó por encima del conflicto y de la intolerancia (que existieron) durante las
cuatro décadas de régimen puntofijista.
Aunque en la actualidad los nuevos actores políticos se refieran al "puntofijismo" de manera peyorativa, considero que a pesar de la cantidad de errores que se cometieron cumplió con su objetivo en su momento, funcionó como un mecanismo que permitió la estabilización del sistema político venezolano.
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