CIENCIA, TECNOLOGÍA Y COMUNICACIÓN
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Para que una disciplina se constituya como ciencia ha de pasar un tiempo considerable, sobre todo porque en el caso de la Documentación no se crea de la nada. Tiene sus raíces en la biblioteconomía, de la que sólo le separa el proceso de análisis, pues en el resto son comunes sus funciones, tanto a la hora de presentar el producto como de definir criterios frente al usuario.
Tradicionalmente, los bibliotecarios han sido los encargados de administrar estos sistemas, las bibliotecas. Unos y otras resienten las etapas de transición que vivimos, ya que sus funciones han variado y se han extendido los términos que los designan para describirlos con más exactitud: bibliotecarios, documentalistas, científicos o analistas de la información; bibliotecas, centros de documentación o de información, bancos de datos, entre otros.
El conocimiento avanza gracias a la
investigación vía el método científico; para difundirlo se requieren bibliotecas
especializadas o centros de documentación, organizadas de acuerdo con los
requerimientos de cada disciplina. Y si a éstas agregamos las que todo método
necesita para llevar a cabo su labor administrativa, tendremos una visión de
conjunto en la que están considerados todos los aspectos de un sistema completo
de bibliotecas que requieren los países.
En una publicación de la Comunidad Europea se analiza la escena internacional y se dice que en nuestros días está dominada por problemas de trabajo y energéticos primordialmente, pero en dos o tres décadas los cambios estarán orientados hacia la revolución biológica o los avances en la tecnología de lo viviente, y a la revolución informática o la aplicación de artefactos como los ordenadores o computadoras, en los sistemas de proceso de información.
Según McLuhan, cada descubrimiento o tecnología nueva crea ambientes diferentes para la humanidad. En su tiempo, el descubrimiento del fuego, la escritura, las herramientas, etc., ocasionaron cambios y ambientes únicos en cada caso. Pero quizá hayan sido la imprenta hace más de cuatro siglos, y en la actualidad los circuitos electrónicos, los factores que han causado cambios mayores, más drásticos e inesperados en sus respectivos y distintos ambientes.
Para Daniel Bell, nuestra época es la ruta de entrada a la sociedad posindustrial, en la que se observan fenómenos que se identifican, en lo económico, con la reorientación de la manufactura a los servicios; en lo tecnológico, con la centralización de nuevas industrias basadas en estudios científicos; en lo social, con el advenimiento de élites tecnócratas que modificarán el estrato social.
Estos cambios están orientando a la sociedad, de ser una entidad productora de bienes a otra, basada en la información y el conocimiento; las teorías sustituyen la expereriencia y los estudios prospectivos para fines de planificación y racionalización de los recursos, adquieren importancia esencial ante la realidad de una sociedad cada vez más compleja, en la que con frecuencia oímos hablar de nuevos órdenes internacionales.
Lo anterior supone el empleo de nuevos enfoques en la solución de problemas. En lo social, significa considerar todos los elementos que coexisten en una sociedad: historia, economía, sociología, etc., y otros factores como la literatura, la filosofía, las artes, etc.; sus relaciones e influencia en el comportamiento de la totalidad, sin perder de vista el sentido (lo humano) y el significado (el hombre); porque todo proceso de cambio debe servir para mejorar nuestra vida cotidiana.
Uno de los factores del cambio es la investigación, que lleva implícito el aumento del conocimiento y su acumulación. En la actualidad se presiente la inminencia de una revolución intelectual que supone un rápido viraje de lo empírico a lo teórico, en donde la investigación va a ser parte de nuestra vida cotidiana. Habremos de sintetizar y reafirmar la historia de la evolución científica y analizar lo que hemos logrado para poder determinar lo que nos queda por realizar.
A grandes rasgos el Hombre ha vivido tres etapas que todavía no hemos terminado de estudiar. Se supone que estamos por concluir la tercera, y son como sigue:
| Primer acto: | Recolector de alimentos (clímax: arte rupestre, entierros, «Venus») | Agrícola | |||||
| Segundo acto: | Productor de alimentos (clímax: civilización; inicio: hace 10.000 años) | Agrícola | |||||
| Tercer acto: | Industrialización (clímax: revolución intelectual y social, inicio: mediados del siglo XVII. | Industrial |
Tenemos nociones de que existe una separación artificial entre las llamadas ciencias exactas y las del comportamiento; de que cada ciencia se ha ido seccionando para formar nuevas especialidades que a su vez han ido creando terminología y métodos propios.
Cabe puntualizar que al hablar de información nos referimos al fenómeno de una producción (el autor y su obra): un mercado (editores y distribuidores); su organización, almacenamiento, difusión y recuperación por los interesados (las bibliotecas, centros de documentación y sus usuarios).
Desde el punto de vista de las bibliotecas y centros de documentación, se trata del empleo de los recursos disponibles para el conocimiento del mundo de la producción, la administración y manejo del resultado de esa producción en todas las formas posibles en que el conocimiento se concentra: libros, revistas, documentos, microformas, videocassettes, discos compactos, artículos Internet.
Desde otro punto de vista -filosófico-, la información podría considerarse al lado de la materia y de la energía, formando una trilogía de fenómenos básicos a toda actividad humana, y que entre otras cosas, está en vías de convertirse en la industria del futuro. La información puede referirse, dentro de un contexto conceptual global, a fenómenos relacionados con publicación, computación, prensa, radiodifusión, bibliotecas, servicios postal y telefónico, junto a aspectos generales de la enseñanza, funciones gubernamentales, industriales y comerciales y tantas otras actividades profesionales»
Se requiere la creación de una taxonomía de la información para llegar a un núcleo común, ya que cada disciplina la emplea con diferentes significados. Si se consideraran rasgos generales, tendríamos que es noticia (en periodismo); transmisión y recepción de mensajes (en comunicación); datos (en información); transmisión de códigos (en genética); fuerza de cambio (en política); instrucciones (en administración); consultas (en bibliotecología), por mencionar algunas.
Dentro del aspecto de la acumulación del conocimiento, la información sufre el fenómeno de vigencia-obsolescencia, que como dijimos antes, afecta más a las ciencias exactas que a las del comportamiento, aunque resulta difícil medir con precisión hasta qué grado y con cuáles efectos. Por ejemplo, el oceanógrafo Arthur Stump se queja de que no podría decir nada nuevo, a menos que las publicaciones se suspendieran durante diez años para poder ponerse al día, solamente en su área. Pero como estamos ante un proceso irreversible, el reto queda ahí para quienes diseñan, administran y operan sistemas de información como las bibliotecasy centros de documentación, y quienes ante este alud han tenido que adaptarse al empleo de medios más rápidos tales como las computadoras.
En la mesa de las discusiones en el ámbito internacional se encuentran temas como el establecimiento de una política global para la creación de sistemas de información, como proponen el Unisisit, que abarca a la ciencia y la tecnología; o de control, como el ISBN, el que cada monografía tiene un número; el ISSN que da número específico para revistas; y se estudia el problema de la «Disponibilidad Universal de las Publicaciones» (UAP).
Lo importante dentro de todo esto, nos dice Helmunt Arntz (de la Federación Internacional de Documentación), es la búsqueda de soluciones a través de estrategias basadas precisamente en la información, y propone en concreto que:
| En lugar de pensar en la información como en un alud, debemos verla como una salida. Asegurar con ella una estrategia informativa que forje, a partir de datos evaluados, seleccionados y aplicados con precisión, herramientas que garanticen, para ésta y futuras generaciones, una supervivencia digna del hombre. |
También si seguimos evaluando el impactos socio-culturales causados por la Globalización, haciendo énfasis en las posibles contribuciones y aportes. miramos también el campo de la educación. El lema del Programa Nacional de Alfabetización afirma que «no hay desarrollo sin educación», con lo que se acepta la posibilidad de medir los efectos de la educación en el desarrollo socioeconómico de un país. De la misma manera podríamos establecer los efectos de la biblioteca en la educación y complementar el lema con un «no hay educación sin bibliotecas»; pero esta labor corresponde a las autoridades nacionales encargadas del aspecto normativo y de evaluación de los programas de acción educativa, y a los bibliotecarios la labor de concientizar y demostración de que así es.
La necesidad lleva a la humanidad a buscar nuevas alternativas para satisfacerla, pero en la actualidad la supervivencia es algo más que el simple hecho de alimentarse, protegerse y multiplicarse. Una nueva connotación la conduce a la búsqueda y encuentro con la mejor manera de administrar recursos, emplear la ciencia y la tecnología en beneficio y como patrimonio de todos, así como procesar la información más rápida y eficientemente.
Implica además encontrar la ciencia de lo humano y de lo social con su correspondiente tecnología, para lo que se requiere de una organización estructurada de tal manera que satisfaga necesidades materiales y espirituales. Para ello Ziman propone: « ... poner en contacto la cultura material con la ciencia, por medio de la educación, la economía y la sociología [...] a partir de la explicación de su porqué (filosofía y religión)...»
Estos factores inciden en la problemática del Documentalista, pero además, es la explosión de la información lo que le afecta ahora en mayor grado, no tanto por la cantidad de documentos con los que se las tiene que ver, sino por los cambios en la estructura y en el comportamiento, cada vez más complejo, de esa información.
Las biblioteca y centros de documentación de muchos países en nuestros días no está del todo ligada a estos procesos y a todos estos fenómenos. Se presiente como aislada de lo social y de lo educativo, y mucho más, del avance del conocimiento, que debería revertirse a los programas de estudio. Se le conoce poco como profesión, y lo poco que se conoce se percibe tergiversado y alejado de la realidad. Documentalistas, Bibliotecólogos no sólo es cuidado y préstamo de libros, o manipulación o elaboración de documentos sino manejo integral de la información, del conocimiento cuyo primer factor a considerar para su organización es el usuario; ha de satisfacer sus necesidades informativas o de lectura.
Y si a lo anterior agregamos los nuevos conceptos de análisis matemático, de cibernética, entre otros factores., que forman una problemática, que no puede ya ser abordado bajo enfoques tradicionales. Han surgido, además, nuevos modelos y algoritmos ininteligibles para la formación básicamente humanística del documentalista, tales como el planteamiento de sistemas hombre-información-conocimiento, o pronósticos como la futura orientación hacia una «sociedad sin impresos». A primera vista, parecen cuentos de ficción científica, pero podrían ser realidad sobre todo leyendo a Christopher Evans, quien en su Mighty micro analiza los cambios que la informática está produciendo y sus probables consecuencias, por lo menos hasta el año 2000. (Evans; sobre todo los capítulos: «Muerte de la palabra impresa» y «El ocaso de las profesiones».)
Durante la Revolución Industrial las máquinas fueron sustituyendo a las herramientas manuales, economizando tiempo, para emplearlo en otras actividades más creativas, fenómeno al que también contribuyó la imprenta. En la actualidad las computadoras están contribuyendo a extender la capacidad de cálculo del cerebro humano, pero todavía escapa a nuestra experiencia e imaginación comprender las perspectivas que ofrecen. Lo cierto es que la influencia de la automatización se percibe ya en todos los ámbitos.
Las calculadoras han sustituido a las reglas de cálculo; la enseñanza de la informática se ha generalizado a todos los ámbitos de la educación. Ya se han formulado programas para la sociedad del futuro. El Japón tiene uno que se llama: «Plan para la sociedad de la información», en el que se plantea la transición gradual de una sociedad industrial a otra basada en información y probablemente ocio y recreación, cuya meta principal es el florecimiento de la creatividad intelectual humana.
Pero el problema básico respecto a las computadoras es que se les ha mitificado y no se les conoce bien. Son máquinas -no cerebros- diseñadas para realizar programas específicos previamente elaborados, pero no son artefactos mágicos que van a resolver todos o casi todos nuestros problemas pendientes.
Al hablar de ordenadores, como también se les llama, es necesario tener en mente cuatro factores significativos:
| 1. | No se deben sobrestimar ni subestimar, porque no son «máquinas inteligentes», pero tampoco un recurso entre otros muchos; | ||
| 2. | la informática está en proceso de convertirse en la industria más estratégica, lo que afectará tanto al individuo como a la sociedad; | ||
| 3. | tienen la limitación de que solamente hacen lo que se les ordena a través de un programa, y si «comete errores», éstos se deberán a la información que se les proporcione, y | ||
| 4. | la información es factor de centralización del poder, hecho que desde ahora deberemos tomar en cuenta. |
La informática seguirá introduciéndose en todas partes; será de gran utilidad para impulsar el desarrollo a través de la educación, la documentación y la investigación, con el apoyo de sistemas bibliotecarios capaces de apoyar cualquier esfuerzo. Visionarios como Jesse H. Shera, intuyen la influencia de la biblioteca en el futuro, cuando deberemos afrontar quizá a muy largo plazo pero inevitablemente, la sociedad del ocio (tiempo libre para recreación) gracias al uso de las computadoras:
| [...] la sociedad es una máquina de aprender, escribió Jerome B. Weisner y ciertamente el sistema educativo -que incluye a las bibliotecas en todas sus formas- puede y debe proporcionar la fuerza motriz que conformará a la revolución cibernética, de la misma manera que conformó la revolución científica que la precedió. Ésta es la nueva teoría de la «clase ociosa» que desafía a la bibliotecología. |
Los especialistas de la información en cualquiera de sus nominaciones deberán procesar, sintetizar y hacer llegar en forma personalizada a quienes la requieran, la información reciente de acuerdo con los intereses particulares de cada disciplina.